Disclaimer: The Hunger Games no me pertenece.
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Gale
Cierro los ojos para no tener que mirar a Katniss mientras que Effie nos pide que nos demos la mano. Cuando lo hacemos la suya está fría y sudorosa, le tiembla. Se la aprieto con fuerza y ella me devuelve el apretón, pero cuando la miro y nuestras miradas se cruzan veo el enfado en sus ojos enmascarado por las lágrimas.
Ya lidiaré con eso más tarde.
Cuando saludamos a la multitud antes de que nos separen ocurre algo que no me esperaba, no sé quien lo empieza, pero al cabo de unos segundos toda la plaza esta con los tres dedos centrales de su mano izquierda apuntándonos, en un silencio sepulcral.
Al entrar en el Edificio de justicia aún seguimos agarrados de la mano, pero un Agente de Paz, el mismo que me azotó nos separa, tira de Katniss hacia una sala a la derecha y otro Agente me lleva a mí hacia la izquierda, a otra sala, supongo que para recibir las visitas. La sala es muy parecida a como es el salón de la casa de Madge, con sofás de terciopelo rojo y una mesa de madera cara. Me siento en el sofá a esperar que venga mi familia.
Cuando se abre la puerta Posy corre a mis brazos. La levanto del suelo y la siento en mi regazo, abrazándola con fuerza. Siento una fuerte opresión en el pecho y la boca seca y se me forma un nudo en la garganta. Beso su pelo, oliéndoselo, aunque tiene cinco años aun huele como a bebé. No voy a verla crecer pero espero que algún día entienda porque lo hice, porqué voy a hacer todo lo que voy a hacer.
—Tienes que ser una niña grande y portarte muy bien ¿eh?—Susurro contra su pelo.
—Lo seré, lo pometo…—Murmura contra mi pecho y yo suspiro. Miro a mi madre y a mis dos hermanos. Vick ha llorado, tiene los ojos rojos e hinchados, es un crio, pero ya sabe lo que es la Cosecha, ya sabe lo que pasa. Me levanto del sofá con mi hermana en brazos y abrazo a mi madre.
—Lo siento mamá…—Le susurro al oído, sé que ella lo entenderá, sabe los años que llevo enamorado de Katniss.
—Hijo…—me abraza con fuerza tanta que me hace daño en el cuello— estaré orgullosa de ti, siempre, eres el mejor hijo que una madre puede tener, lo sabes.—Asiento aguantando el nudo de la garganta, si se desata me pondré a llorar como un niño pequeño. Cuando nos separamos miro a Rory, no quiero explicarle mucho de mis intenciones pero ya tiene catorce años, no es un crio, con esa edad yo ya andaba en el bosque.
—Rory…— es casi tan alto como yo, está dando el estirón.—tienes que salir a cazar. Sé que puedes. Katniss ha hecho un agujero en la valla, en la Pradera, está oculto con unos matorrales. Búscalo. Si desde el agujero sigues recto unos treinta metros encontraras un árbol podrido, en el huego están los arcos. Aprende a usarlo. Busca las trampas, tiene que seguir llevando comida a casa y a la familia de Katniss ¿vale?— El asiente con los ojos muy abiertos, me arrepiento de no haberle enseñado antes. Dejo a Posy con mi madre y le abrazo.—Katniss volverá y os ayudará…—Le susurro al oído, él asiente y su abrazo se vuelve más fuerte.
—Vas a hacerlo…¿no?—me separo de él.
—Cuando te enamores lo entenderás…—Me mira amargamente pero no me dice nada. Ahora toca el turno de Vick, por el que me ofrecí voluntario.
—Tienes que ser un chico fuerte ¿vale? Mamá va a necesitar ayuda.
—Soy un chico fuerte…—murmura aguantando las lagrimas que deja caer cuando le abrazo también.
—Lo sé, Vick, lo sé.— También le beso en el pelo, porque sé que él aun acepta los besos que Rory ya no.
—Os quiero a todos, sé que no lo he dicho mucho, pero os quiero…—Los miembros de mi familia me abrazan justo antes de que entre un Agente de Paz para decir que se acabó el tiempo. Mi madre tiene que despegar a Posy de mi cuello a la fuerza, y mi hermana se marcha llorando, creo que aunque no entienda lo que me va a pasar sabe que no va a volver a verme.
En cuanto cierran la puerta no espero más visitas, por lo que me siento a esperar a que me llamen para conducirme al tren, pero me equivoco porque un minuto después la puerta se vuelve a abrir. Entra Arthur, el compañero que fue azotado junto conmigo y sobrevivió también.
—Hey…–Murmura. Supongo que quería verme, pero no sabe qué decirme, es normal.
—Hey…—Murmuro también levantándome del sofá.
—Has sido muy valiente, al ofrecerte voluntario…—Susurra.
—Vick solo tiene diez años, es demasiado pequeño.
—Vas a la arena con "tu chica"—Hace las comillas con los dedos.
–Lo sé…—Me paso las manos por la cara y por el pelo, aunque tengo ya la decisión hecha eso no lo hace más fácil.
—No vas a regresar ¿verdad?—Pregunta como si no fuera obvio.
—Voy a dar hasta mi último aliento por mantenerla viva.
—Lo suponía.—Murmura él.—He hablado este rato con unos cuantos mineros. Gale, no vamos a rendirnos. Como bien decíais Bristel y tú no pueden matar a todo el mundo. Arriesgaremos lo poco que tenemos. Intentaremos que las cosas cambien. Por vosotros, y por la gente que vive asustada.—Sus palabras me hacen sonreír un poco.
—Gracias Arthur, pero no lo hagáis por nosotros que…estamos muertos ya. Hacedlo por los vivos…cambiad las cosas, podréis, aunque sea doloroso, podréis.— El asiente y nos damos un abrazo, palmeándonos las espaldas llenas de cicatrices. Como antes en mitad del abrazo vienen a buscarle, parece como si olieran las despedidas.
Vuelvo a sentarme y cierro los ojos apoyándome contra el respaldo del sofá. Pensar en que vas a una muerte segura no es fácil, aunque sea por la persona que más quieres. Vuelve a ser una sorpresa cuando oigo como la puerta se abre. Pero tenía que haberme esperado esta visita. Me levanto del sofá y abro los brazos, ella corre con su impoluto vestido blanco a abrazarme, me rodea el pecho con los brazos pegándose a mí con fuerza. Creo que está llorando pero no emite ningún sonido, ni siquiera parece que respire.
—Madge…hey…—Acaricio su pelo, se lo ha arreglado especialmente para este día, es algo que antes me molestaba de ella, pero ahora no, ya no.
—Sé lo que vas a hacer—Susurra y apenas la entiendo cuando habla contra mi camisa.
—Todo el mundo en el distrito sabe lo que voy a hacer…— Le susurro contra su pelo y obligo a que se separe de mí cogiendo su cara entre mis manos.—No llores, Rubia…—Le beso en la frente, no sé cómo consolarla o qué decirle. ¿Volveré?¿estaré bien? Son mentiras.
—No quiero que lo hagas… Intenta salvarte.—Me mira con ojos suplicantes, rojos, y con las pupilas dilatadas. Yo niego con la cabeza.
—Es Katniss. Si fuera otra chica, te diría que me esperaras con una taza de té. Pero es ella. Siempre supe que si este momento llegaba, sería así. Intentaría que ella fuera la vencedora porque…
—La amas.—Sonrío un poco.
—Eso ya lo sabes…—Le limpio las lágrimas.—He intentado olvidarla, tu mejor que nadie lo sabe…—Acaricio sus labios y ella asiente.
—Duele mucho pensar que no vas a volver a picar a mi puerta…—Susurra.—Mucho…—Vuelve a abrazarme y yo la rodeo con los brazos también y la beso el pelo.
—Qué sepas que te echaré de menos el tiempo que me quede…— es una de las personas que echaré de menos y que no son de mi familia. Noto como sonríe un poco.
—He…he traído algo…— Busca en los bolsillos de su vestido y saca lo que parece ser dos colgantes, son dorados y brillan mucho. Podría apostar que son de oro los dos.—Mi madre y su hermana eran gemelas… mi abuelo les regalo esto cuando cumplieron los doce años, para las Cosechas…les decía que les traería suerte…—me mira un segundo y luego a los colgantes.—Mi tía fue cosechada…— Susurra.
—Entonces no le trajo mucha suerte…
—Calla…—me ordena en un susurro—El tiempo que lo llevo puesto en la arena, sobrevivió. Pero, lo perdió en una pelea, el enganche se rompió, el tributo que lo encontró ganó.
—Pero..¿Cómo es que…?
—Haymitch…
—Cuando cumplí los doce mi madre me regalo los dos, siempre los he llevado en el bolsillo…quiero…quiero que os los quedéis. Katniss y tú…—Los coloca en mi mano son un pequeño círculo con un pájaro sosteniendo una flecha.—Son un sinsajo, ¿sabes la historia de los sinsajos no?— Asiento, todo el mundo lo sabe, aves que se rebelaron contra el Capitolio por decirlo de alguna forma.
—Madge no creo que…
—Por favor Gale…solo es una superstición pero me sentiría mejor…por favor…—me suplica. Y cierra mi mano alrededor de los dos colgantes.—Por favor.
—Está bien… ¿pero porque no entras a ver a Katniss y se lo das tú misma?
—Ha pedido que no entre nadie salvo su familia. No me dejan entrar a verla.
—Muy propio de ella.— Suspiro y ella también, me guardo los colgantes en el bolsillo.—Madge… Intenta ver los juegos lo menos posible…preferiría que no vieras como…
—¿Cómo matas a gente? ¿Cómo mueres?
—Algo así…—Susurro— No estés triste…volverás a enamorarte…—Sigo murmurando, como si lo que estamos compartiendo fuera un secreto.
—Y una mierda…
—Esa boca es impropia de ti…
—He tenido un buen maestro en cuanto a palabrotas…—Susurra pegando aún más su cuerpo al mío de nuevo y yo se lo permito porque es la última vez que me va a tener cerca. Luego le levanto la cara y la beso con dulzura, aunque ella no se conforma con un beso tierno, me agarra del pelo y me besa con toda la pasión y el sentimiento que sabe poner mientras que noto que su respiración se entrecorta, pero no de excitación sino por el llanto, como siga así acabaré derramando alguna lágrima. Despedirme de ella y de mi familia es lo más duro que he hecho en mi vida.
—Intenta hacerme caso…—Susurro Pegando mi frente a la suya—Pocos Juegos y sé feliz, lo conseguirás. Tienes toda la vida por delante…
—No quiero odiar a Katniss cuando la vea por el distrito y a ti no…
—Katniss va a necesitar ayuda,—Susurro— Tiene a Peeta, pero necesitará una amiga, inténtalo…¿vale?— Asiente y vuelve a besarme jadeando e hipando por el llanto. Esta vez no entra a avisarnos, o no nos enteramos por el beso, solo golpean la puerta con fuerza.—Tienes que irte ya…—Susurro, pero ella niega con la cabeza.
—No…—Pega sus labios a los míos—No…—Repite la palabra contra mi boca.
—Madge…si entran a sacarte a la fuerza te harán daño…
—Te echaré de menos…—Susurra apartándose acariciando mi cara con ambas manos.
—Cuídate…Adiós Madge…—Susurro besando una de sus manos antes de que se separe del todo.
—Adiós…— Sale corriendo de la sala dejando la puerta abierta, la despedida con ella me ha revuelto el estomago. Es cierto que la echaré de menos, y lo que me ha dado pesa en mi bolsillo como una tonelada, no sé si a Katniss le gustará la idea de llevar eso al cuello, sé que siempre ha sentido celos de Madge, no le hará gracia que haya venido a verme.
Por suerte ya no tengo más visitas, por un momento temí que alguna de las chicas con las que me había acostado en la escombrera apareciera. Pero no ha sido el caso y doy gracias a ello. Un Agente de Paz entra en la sala y tira de mi camisa para sacarme de ella, solo le falta apuntarme con el arma que lleva colgada a la cintura. Cuando llego a la salida veo que un par de metros delante de mí va Katniss, a ella la llevan sujeta por el brazo, le obligan a montar en un enorme coche. Diez segundos después me empujan dentro del mismo vehículo. Me siento junto a Katniss pero ella se separa pegándose al otro lado del sillón, junto a la ventanilla contraria. Está muy enfadada. Resoplo, quiera o no quiera vamos a tener que hablar de esto.
Cuando miro al frente, de cara a nosotros están los que serán nuestros mentores; Peeta, Delly y Haymitch, supongo que al ser el primer año de los otros chicos como mentores, le dejan ir para enseñarles.
El año que viene Katniss será mentora junto con Delly.
El coche se pone en marcha enseguida, y Effie, que va en uno de los asientos de delante empieza a parlotear. Creo que dice algo sobre la mala suerte de Katniss y lo guapo que soy, pero me importan una mierda sus palabras, así que me centro en observar a la que ahora aparte de ser mi mejor amiga y la chica de la que estoy enamorado es mi compañera tributo. Tiene los labios apretados en una fina línea, como siempre que se enfada, pero sus cejas están casi juntas en el centro de su frente, como cuando está triste. Y sus ojos están rojos de llorar. No deja de mirar por la ventana el distrito aunque al pasar por la plaza cierra los ojos. Cuando vuelve a abrirlos estamos llegando a la estación y la tela del regazo de su vestido está arrugada de tanto que la ha retorcido.
Se baja del coche sin mirarme y espera a Peeta para agarrarse a su mano, ¿Lo hará por el paripé o por joderme? Creo que hoy por ambas cosas. Cuando subimos al tren y este se pone en marcha. Ella suelta la mano de Peeta.
—Voy a elegir habitación…—Murmura y se marcha dejándonos a todos descolocados.
...
Nota de autor: Después de una semana encerrada hoy ya me voy a casita, jeje. Mientras que Gale y Katniss parten a los Juegos, ella muy enfadada, ¿qué os ha parecido las despedidas?
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