Disclaimer: The Hunger Games no me pertenece.


...

Katniss

Ni siquiera elijo habitación, solo me meto en la primera puerta que veo. Cierro la puerta con el cerrojo y me tiro en la cama, por suerte es una habitación y un armario. Maldito Gale, ¿cómo ha podido hacerme esto? Yo habría sacado a su hermano de la Arena como hice con Peeta y Delly. Debería saber que me sacrificaría por el pequeño. Pero ahora él está aquí. Ahora él es tributo como yo. Y de la arena solo saldremos uno vivo. No creo que se crean la historia de los amantes de nuevo. Y sé lo que él está pensando. Pero no pienso vivir sin él. Rompo a llorar porque la sola idea me horroriza. Si a él le pasara algo…

Tardan al menos una hora en picar a la puerta, pero hago caso omiso. Sé perfectamente que es él. Pican más fuerte.

—¡Lárgate!—Le grito.

—Abre la puerta Catnip—Me dice seriamente intentando abrir la puerta.

—No quiero verte, Gale, ni siquiera quiero escucharte. Déjame en paz. Ya.

—Katniss, o abres la puerta o la tiro abajo.

—Pues adelante, campeón, tírala abajo. No voy a abrirte, déjame.— Oigo como empieza a golpear la puerta, primero con el hombro. Pero al final acaba pateándola. Acabará rompiéndola. Resoplo y me levanto. Me limpio las lágrimas y abro la puerta. Se queda sorprendido mirándome, esta jadeando por el esfuerzo de patear la puerta. Le miro durante unos segundos y luego le doy un puñetazo en la cara con todas mis fuerzas.

—¡Katniss!— Se lleva la mano al labio, le he hecho sangre y no sé si me arrepiento o no. Mierda.

— ¡Eres idiota Gale!— le miro furiosa, aunque noto como las lágrimas empiezan a inundar mis ojos de nuevo, mierda, no quiero que me vea tan débil.—¡¿Crees que no podría haber sacado a Vick con vida de la Arena?!

—Claro que sí. Claro que creo que podrías haberle sacado de ahí. Pero a costa de tu vida…

—Y ahora ¿qué? Pretendes hacerte el héroe salvándome, ¿no?—No dice nada solo me mira intensamente—No voy a regresar al distrito sin ti, Gale. Escúchame bien. No voy a volver sin ti. No…no puedo imaginar la vida sin ti allí…No—empiezo a sollozar sin poder evitarlo.—No lo hagas Gale…

—Y que quieres que haga…¿dejarte morir? No Katniss, no voy a hacerlo, no vas a morir, Katniss.—Repite mi nombre en un susurro, no me gusta nada ese tono.

—Pues yo me voy a esforzar para que tú tampoco mueras… Y ahora déjame en paz… Quiero estar sola, necesito estar sola, pensar en que…en cómo vamos a arreglárnoslas…necesito…—Suspiro porque mi voz se ha ido apagando— No sé lo que necesito…—Me aparto de la puerta y regreso a la cama.

—Necesitas permanecer viva por tu familia…

—Y tú por la tuya, sois cinco…y sé que ayudaras a Prim…

—Catnip, pero si tu mueres…—Suspira y se inclina para quedar a mi altura a la cara, aunque yo la giro para que no me mire.—Ya pensé que habías muerto una vez…—Susurra—Y por muy cursi que suene…dolió tanto que creo que no me morí yo porque tenía que alimentar a nuestras familias…era un autómata…me levantaba, cazaba, lloraba...cazaba…regresaba a casa y vuelta a empezar, él día que empezaron los Juegos, cuando Madge me lo dijo, cuando te vi allí subida en un árbol. Fue…Inexplicable…así que no voy a pasar por eso más, Katniss. Nunca más.

—Yo tampoco pienso pasar por eso…—Susurro acurrucándome, aunque a ¿quién voy a engañar? Peeta y él se pondrán de acuerdo. Intentaran mantenerme viva a toda costa. Lo único que se me ocurre es…Eso es…el baño de sangre…dejar que me maten en los primeros minutos, así él luchará por su vida.

—¿Crees que al final vas a mirarme?—Susurra y cierro los ojos con fuerza, luego me giro y le miro.

—Solo quiero darte la oportunidad de vivir…

— ¿Y si no la quiero?—Trago saliva y carraspeo—No será lo mismo sin ti…eso me enfada. Porque eres un maldito cabezota y un estúpido Gale Hawthorne.

—Ya veo como te enfada, pegas fuerte nena…

—Te mereces una paliza por estúpido…

—dámela, pero voy a hacer todo lo posible para que salgas de ahí con vida…

—¿Quieres que viva estos días pensando que son los últimos que vamos a estar juntos?

—Quiero que vivas estos días preparándote y entrenándote para los Juegos. Creo que serán muy diferentes a los del año pasado, el año pasado fue como nuestros bosques, por eso estabas allí, pero esta vez…puede ser…cualquier cosa…un desierto…o el mar…

—Lo sé…—Suspiro— El labio no te deja de sangrar…—me levanto y entro al baño de la habitación, sé que ahí hay siempre un botiquín. Aprieto un par de botones y consigo unas gasas, cuando salgo me acerco a él y se lo coloco contra el labio partido.—¿Te duele?

—Es solo una heridita…

—Ya…—Sus ojos se clavan en los míos, y las ganas que tengo de besarle son casi incomprensibles. Le necesito, necesito sentirle cerca porque no se cuanto tiempo me queda para sentirle así de cerca.—Gale…

—Catnip…—Suspira—El año pasado arriesgaste tu vida por Peeta, recuerda como te sentiste…—Me coge la cara entre las manos—así me siento yo…

—Lo que estoy sintiendo ahora es mil veces peor…—Porque sabía que podría salvarnos a los dos…pero ahora uno muere…no quiero que seas tú, Gale…tu familia…

—Les cuidaras…

—¿Y quién cuidará de mí?—No lo soporto más y le beso, dulcemente, saboreando el metal de su sangre, abrazándole, porque sé que él ha hecho una elección pero yo también.

—Tienes a Peeta.—Niego con la cabeza.

—Sabes que a él no me lo puedo llevar al bosque, y no me abraza como tú, no huele a ti…no me siento protegida…—Susurro y vuelvo a besarle pero él se aparta al poco.

—Eso me recuerda algo.—Le miro con curiosidad.—sé que no quisiste visitas, solo la de tu familia…

—¿Quién…?

—Madge—me contesta y me hace fruncir el ceño.

—¿Fue a verte?— El nivel de enfado sube un par de niveles y creo que la pregunta la hago con más intensidad de lo que me gustaría.

—Fue a verme. Para despedirse, sabe que voy a…—Corta la frase—el caso es que me dio un regalo para los dos…quería dártelo en persona pero no la dejaron pasar…—Busca en su bolsillo y de él saca algo con dos cadenas.—Es uno para ti y otro para mí…—Me enseña uno de lo colgantes, un pájaro rodeado por un circulo.

—¿Es oro?

—Creo que sí, no se lo pregunté.—Carraspea—nos lo ha regalado para que nos den suerte…

—O para que te den suerte a ti, sé que está enamorada de ti.

—Y es tu amiga ¿recuerdas? Y yo estoy enamorado de ti, lo sabe. Lo acepta y me apoyaba.—Resoplo— Quiere, le gustaría que lo llevemos puesto en los Juegos…—Cojo el colgante y lo miro.

— ¿Es un sinsajo?

—Un sinsajo…esos pajarillos son un poco como tú…rebeldes, no hicieron lo que el Capitolio quería, aparecieron si su permiso. Como tú…—eso me hace sonreír un poco.— A mí también me gustaría que lo llevaras puesto…—me paso la lengua por los labios.

—Está bien…—Susurro—Pónmelo…—Me giro y me aparto el pelo, noto sus dedos hábiles colocar el enganche correctamente. Luego noto su aliento en mi cuello y por último sus labios en él. Me estremezco entera, y me besa de nuevo subiendo por mi cuello hacia debajo de mi oreja. Gimo suavemente cuando sus dientes y su lengua pasan por ese lugar. Me giro de nuevo y le miro un segundo a los ojos y luego ataco sus labios. Le beso dulcemente, como pocas veces lo hacemos, dulce y lentamente, le abrazo pegándole a mí sin dejar de besarle aunque su sabor sigue siendo el de la sangre. Sus labios se mueven lentamente sobre los míos, su lengua juega conmigo, lame la mía. Él también me abraza y me obliga a recostarme lentamente en la cama, sus labios son tan tiernos que no parece él, pocas veces me besa así, pocas veces no nos devoramos la boca buscando algo más que solo un beso y unas caricias, y sus caricias son dulces recorriendo mis costados y mis brazos.

—Te queda muy bien…—Me acaricia la zona donde descansa el colgante. Sobre el pecho. Y luego lo besa. Gimo levemente y el sigue besando la zona lentamente moviendo un poco la ropa para besar donde ésta cubre mi piel. Acaricio su pelo dejándole hacer intentando disfrutar lo poco que nos queda hasta que oímos un carraspeo detrás, en la puerta.

—Siento…interrumpir…–Murmura Peeta y carraspea de nuevo, incomodo.—Va a empezar el programa sobre las Cosechas de los distritos…Deberíamos verlo, para saber a que nos enfrentamos…

—Sí…Vamos…—Gale se incorpora y me limpia un poco de la sangre que aún le quedaba en el labio y que ha repartido por mi cuerpo ante la atenta mirada de Peeta.

—¿Todo bien?—Creo que me mira un segundo y luego en seguida mira a Gale, a su labio.

—Sí, todo bien, Katniss tiene fuerza,— Se toca el labio.—Vamos a ver ese programa…—Gale me mira a los ojos y luego se adelanta esperando a que yo le siga. Suspiro e intento seguirle pero Peeta se pone en el medio.

—¿Estás bien?—Susurra sacando un pañuelo de su bolsillo, lo pasa por mi escote como si fuera lo más normal del mundo, quitando la sangre de Gale, yo le dejo hacer atontada y no puedo hacer otra cosa más que asentir, porque no puedo decir que "si" sin que se note que miento. Porque Gale está aquí conmigo, porque vamos a entrar juntos a la Arena, porque allí cerraré los ojos y me meteré en el baño de sangre y porque Peeta acaba de ver como Gale me besaba el cuello y el escote mientras que yo acariciaba su pelo y ahora está limpiándome su sangre. No, no estoy bien.

—Vamos a ver el programa, Peeta…— Susurro.

—Katniss, sé que no estás bien, que todo esto tiene que ser…

—¿Horrible? ¿Aterrador? ¿Una pesadilla? Lo es, pero estamos aquí…y…quiero ver ese programa.—Carraspeo—Pero luego, cuando todos se vayan a la cama quiero hablar contigo— Susurro mientras que nos acercamos a la sala donde está la televisión.

—¿Sobre qué?—Susurra él

—Luego.—Le respondo secamente y entro en la sala.

En el sofá está ya Haymich con una botella de alcohol en la mano. Gale y Delly están de pie, supongo que esperándonos a Peeta y a mí. Como no quiero compartir sofá con nadie me siento en uno de los sillones aunque Gale se sienta en el brazo del mismo. Le miro entrecerrando los ojos pero no digo nada porque la música del programa de Caesar empieza. Peeta y Delly se sientan en el sofá, él junto a Haymitch.

Empiezan con el resumen de la cosecha del uno. Primero seleccionan el nombre de una niña pequeña a la que su madre abraza con fuerza, pero no por mucho tiempo porque una chica llamada Cashmere se ofrece voluntaria, poco después es cosechado un hombre de enormes dimensiones. Ambos sobrepasan la edad de elección de los juegos en varios años, a ella que es la más joven le calculo unos veintiséis o veintisiete años. Me sorprende cuando su acompañante dice que son hermanos. También han tenido mala suerte, aunque no parecen para nada afectados por la noticia de tener que ir juntos a la Arena. En el distrito dos, aparece la primera vencedora de unos juegos anteriores. Enobaria, solo mirarla da miedo. Tiene los dientes modificados en forma de colmillo, solo porque gano mordiéndole el cuello a un oponente. Me estremezco cuando la mujer sonríe levantando los brazos y Gale acaricia mi brazo con suavidad.

—No me acercaba a ella ni con un palo…—Gale intenta bromear. Le miro un segundo hasta que el nombre del tributo masculino es gritado por el acompañante. Brutus, si el hombre del uno me pareció grande este es descomunal. Es gigante. Al menos medirá dos metros y el diámetro de sus bíceps supera el de mi cabeza con creces. Y es mayor, bastante mayor, seguro que unos cuarenta años.

—Apuesto a que es uno de los entrenadores que tienen en el distrito…—Murmura Haymitch, no es un secreto que aunque esté prohibido entrenarse para los juegos, en el uno y en el dos lo hacen.

—Es…enorme…—Susurra Delly mirando hacia Gale y hacia mí.

—De lejos su carne es igual de blanda que la de todos…—Gale toma unas palabras que le dije como propias, aunque busca mi mano y me la agarra. No sé si es correcto dejar que lo haga o no, pero sentirle cerca me ayuda. Puede que ese hombre sea el que me mate. Del distrito tres los tributos apenas me preocupan, ambos son menudos y con pinta de muy inteligentes, aunque en la arena la inteligencia ayuda, tiene que estar combinada con la fuerza o la resistencia, algo que ellos no parecen poseer, ya que los dos parecen profesores de colegio, quizás lo sean, sobretodo él, Beetee. Wiress, la mujer, no deja de llorar desde el momento que dicen su nombre hasta que la conexión pasa al distrito número cuatro.—A esos dos no les tengo mucho miedo.

— Es posible que mueran en el baño de sangre.—Comenta Haymitch como si tal cosa. Las cosas cambian en el distrito cuatro. La mujer es una anciana que apenas puede subir al escenario, Mags, pero el tributo masculino es otro antiguo vencedor. Finnick Odair. El guapísimo, encantador, atractivo y deseado Finnick. Es una pequeña mascota del Capitolio, todo el mundo saber que suele pasearse por las fiestas de la ciudad, siendo comprado y vendido como ganado, y a él parece no importarle, ya que siempre muestra su sonrisa más radiante. Aunque aquí no, no sonríe y abraza a la mujer con fuerza cuando sube al escenario ¿serán familia? Me quedo tan absorta en los pensamientos de si Odair y la anciana son familia que solo vuelvo en mí cuando Delly habla aunque no sé lo que dice.

—Hay gente que bebe alcohol…y otros, son adictos a la morflina….—Murmura Haymitch, cobre los tributos del distrito seis, ni siquiera sé como se llaman, pero están muy delgados, y ojerosos, como si hiciera días que no comen o duermen, aunque sus ojos no dejan de moverse de un lado a otro.— en el seis hay muchos adictos a esa sustancia.

—es el medicamento que inyectaba a Gale cuando...le azotaron—Me cuesta decirlo.

— Sí, al parecer a parte de calmar el dolor da un buen colocón, mejor que el alcohol.—Haymitch mira a Gale.—¿Veías colores brillantes y flores flotando?

—No necesitaba ver nada de eso…—Murmura acariciando mi mano con el pulgar, no sé lo que significa eso y no puedo preguntar, porque enseguida pasan al distrito siete. Y sale otra antigua vencedora. Johanna Mason, la recuerdo porque con su carita dulce de niña buena, engaño al publico haciéndose pasar por una debilucha hasta que solo quedaron en la Arena ella y los profesionales, a los cuales liquidó con un hacha, tiene sentido si estaba acostumbrada a talar árboles.

—Johanna no…—Murmura Haymitch.

—¿Por qué?, ¿es peligrosa?—Gale le mira.—No parece gran cosa…—Y la verdad que no porque no debe de ser mucho más alta que yo y también está delgada.

—Sé que ella organizó un levantamiento en el siete cuando estábamos en la gira…—Murmura Haymitch— es una chica que los tiene bien puestos…—Carraspea— y se rumorea que tiene un affaire con Odair en cada Juego desde que ella ganó.

—¿Quieres decir que están juntos?—Pregunta Delly— Pero si son de diferentes distritos…es un amor imposible…

—Yo no dicho que haya amor ahí.— Haymitch le da un trago a la botella y vuelve su atención a la pantalla. Como tributo masculino sale un hombre barbudo y grande, aunque no en exceso, Bligth. Los tributos del distrito ocho me dan la misma pena casi que la anciana del cuatro, porque el hombre también es mayor, y la mujer se ofrece como voluntaria por uno de sus hijas, que no debe de ser mayor que Posy. Woof y Cecelia. La imagen de la mujer se me queda tan clavada en el cerebro que no hago caso al resto de distritos hasta que llegamos al distrito once, y solo lo hago porque es el anterior al nuestro y me pone nerviosa ver nuestra cosecha. Los dos tributos que salen también son mayores, rondaran ambos los sesenta años, y el hombre tiene un muñón por mano, apenas capto sus nombres, Chaff y Seeder. Cuando le llega el turno a nuestra cosecha Caesar dice que es una gran sorpresa, que me han elegido a mí y muestra como Effie titubea al decir mi nombre y como Gale tarda unos segundos en soltarme la mano para dejarme marchar. Recuerdo como tuve que soltarle los dedos uno a uno. Recuerdo subir con lágrimas de terror al escenario, mirar a Peeta con el corazón encogido por su expresión. Luego todo pasó tan rápido que no lo recuerdo. El nombre de Vick por los altavoces, el grito de Gale ofreciéndose voluntario. Yo gritándole que no. No lo pensé demasiado, pero. Ahí demostré a todo Panem lo que sentía por Gale. ¿Alguien se habrá tragado que el estar agarrándonos y mis gritos era solo porque somos primos? También recuerdo lo enfadada que estuve y que debería estar con él.

— Curioso que las pocas personas que se atreven a enfrentarse a las normas acaben en la arena…

—¿Perdón?—Ninguno entendemos a Haymitch, o al menos yo no.

—Odair ha contado muchas cosas muy curiosas sobre altos cargos en el distrito y curiosamente las redes empezaron a estar menos llenas. Johanna en el siete, Chaff perdió su mano al enfrentarse a un Agente…Tú…y él…—Nos mira a Gale a mí.

—Yo estoy aquí como voluntario.—la cabeza me va a explotar con la información, ¿estaría trucado el sorteo? Puede que desde que saliera de la Arena el año pasado mi nombre ya estuviera en las urnas, y solo mi nombre.

—Claro chaval, porque todo el mundo sabe que no te ofrecerías voluntario por uno de tus hermanos…—Haymitch se levanta tambaleándose un poco, esta borracho.— Creo que ya es hora de ir a cenar…

...


Nota de autor: Hoy no he parado! todo el día de aquí para alla haciendo cosas, así que no he tenido tiempo de colgar el capitulo antes, lo siento! ya sabemos quienes son los tributos...como veis aunque algunos son los del Vasallaje no todos son viejos vencedores (obviamente)

Actualizo martes y viernes.

Besos de fuego!