Disclaimer: The Hunger Games no me pertenece.


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Gale

¿Había oído bien? ¿El Vigilante en Jefe? ¿Es una broma? No me jodas. ¿En qué coño está pensando Haymitch para meternos en este maldito nido de víboras con Odair, Mason y El maldito vigilante?

—¿De qué va esto? Porque estoy empezando a cabrearme de verdad Haymitch, y no quieres verme enfadado…—le espeto agarrando el cuello de su chaqueta, pero Peeta coloca sus manos sobre las mías.

—Suéltale, deja…deja que nos expliquen que hacen aquí…—Me susurra, este chico es más tonto de lo que pensaba— Ha dicho algo sobre salvar a Katniss…—le miro un segundo y suelto a Haymitch, luego suspiro y miro al Vigilante.

—¿Qué queréis?

—No morir en la Arena…—Murmura Johanna levantando la vista hacia Finnick, ugh, esos dos…Haymitch tenía razón, por cómo se tocan y se miran.

—Bueno, guapa, eso lo queremos todos, pero solo va a salir uno.

—No tiene por qué…—Plutarch carraspea.— No todos en la ciudad estamos de acuerdo con la masacre de los distritos… y Katniss hizo ver a los distritos que no tienen por qué conformarse…

— Y eso que tiene que ver con nosotros ahora…

—No vamos a permitir que los Juegos de este año acaben.

—¿Cómo?

—Aun no sabemos cómo, el trece nos va a ayudar…

—No existe el distrito trece.— Espeto y Finnick sonríe.

— Eso es lo que nos han hecho creer siempre. Pero hay gente que sabe que existe, que lo controla para que no interfiera con el gobierno.

—¿Cómo sabes tú eso?

—¿Crees que no tengo oídos? Pasearse por tantas casa tiene sus ventajas, oyes y te cuentan muchos secretos…—Johanna entrelaza los dedos con los de él.

—Pueden ser mentira.

—No son mentira, muchacho—El vigilante vuelve a hablar mirándonos—Lo sé de primera mano. Tendréis que aliaros y manteneros con vida, hablaremos con el resto de tributos.

—¿También los del 1 y del 2? ¿Se puede confiar en ellos?

— No, no podemos confiar en ellos—Murmura Johanna—Conozco a Enobaria, te dará un mordisco antes de que puedas decirle hola. No os fieis de ellos.

—Bien, porque me gustan menos que vosotros.—Murmuro mirándoles.

—No te pases descerebrado, con lo bien que nos lo pasamos en el ascensor…—Mira a Finnick.— El chico no dejaba de mirarme las tetas…—Pongo los ojos en blanco.

—Bonita, no tengo la culpa de que pongas la miel en los labios, controla a tu chica…

—Será mejor que esa frase no la oiga la tuya, descerebrado…— Ella me guiña un ojo.

–Entonces tenemos que mantenernos con vida todos.—Susurra Beetee.

—Eso es—Dice Plutarch.— Aliándoos.

—Katniss no va a querer…—Peeta tiene razón.—Sabes lo cabezota y desconfiada que es, no va a querer acercarse a nadie, no sé por qué no está aquí.

—Porque la no sabe mentir, todo se le nota—Le dice Johanna.—Pensé que en el ascensor me arrancaba el pelo, por cuatro cumplidos.

— Y porque en cuanto lo sepa, hará algo…—Murmura Haymitch—hará alguna tontería dentro de la Arena, no tiene paciencia, es demasiado…impulsiva, lo jodería todo en un chasquido de dedos.—Resoplo.—y tú querías esto ¿no? Gente unida, luchando juntos…y bla bla bla…

—Bien, nos aliamos, nos mantenemos con vida, ¿Y luego qué?

—Os sacaremos de ahí.

—Más bien tendremos que salir nosotros…—Murmura Johanna.—Mientras que distraéis al bueno del Presidente…

—¿Salir de uno de los estadios?— me paso la mano por el pelo, están locos, este plan no tiene ni pies ni cabeza.

—Encontraremos el modo—Dice Beetee.— Todos tienen un campo de fuerza…solo tenemos que destruirlo.

—Destruirlo…No creo que sea tan fácil ¿verdad?—Susurra Peeta.— Y eso será peligroso.

—Ni fácil, ni seguro. Pero es lo único que tenemos para que salir todos…o la mayoría—Finnick lo dice muy serio.—Tú quieres sacar de ahí a tu chica, y yo quiero sacar a la mía.— Empiezo a cansarme de lo de "mi chica" de nuevo, aunque ahora lo sea más que nunca. Él le besa la cabeza a Johanna.

—No es mi chica…—Johanna ríe.

—No estamos ciegos ¿sabes?—Dice ella— No hay más que ver como os miráis, la tensión sexual…—Carraspea moviéndose un poco contra el chico del cuatro—No te ofendas Peeta, pero se les ve más compenetrados y más reales a ellos que ese amor de los juegos…

—No me ofendo—Murmura él, aunque si lo parece porque se cruza de brazos. Yo resoplo.

— Entonces nos aliamos, y tú nos lo pones fácil en la arena.—Le digo al Vigilante.

— Yo no he dicho eso. Intentare no hacerlo más difícil de lo que es ya.—Se frota las sienes—No puedo ponerlo sencillo o sospecharan. Pero tendréis medios para romper el campo.

—Y tenemos que fiarnos de ti…¿Y eso por qué?—No puedo dar mi brazo a torcer, no me fio, está en peligro la vida de Katniss.

—Ya os lo he dicho, no todo el mundo está de acuerdo con el Presidente, los Juegos y su gobierno.

—Quieres una revolución…—Murmuro, eso me gusta, cambiar las cosas ¿sería posible?

—Si los Juegos acaban en los distritos las ascuas volverán a ser llamas…el traje de vuestros estilistas no pudo está más acertado…

—Digamos que te creo…que podemos salir de ahí, que podeos aliarnos algunos tributos. ¿Cómo vamos a saber quien es amigo? No creo que podamos ir hablándolo así como así ¿no? Por eso estamos aquí arriba.

— Un símbolo…—Murmura Peeta— Algo que cuando lo veas, sepas que es amigo y que nadie más puede llevar.

—¿Cómo qué?

—A mí me gusta el pajarito de vuestros collares, los lleváis los dos…y es un sinsajo, ¿Hay un símbolo mejor?—Johanna me sonríe y yo le doy mentalmente las gracias a Madge.

—Tendréis que llevarlo en algún lugar que no se vea…—Dice Plutarch—Pero me gusta la idea. El sinsajo…—Cojo el colgante con mi mano y lo aprieto. Lo que me importa de toda la conversación es que Katniss saldrá con vida, que hay menos gente de la que me tengo que preocupar dentro de la Arena, que hay un distrito trece (supuestamente) y que va a empezar una revolución en el país, que quizás estos sean los últimos Juegos.

—¿Algún consejo más?

—Espero que sepáis encender un buen fuego…—Murmura— Y ahora, será mejor que me vaya…—El Vigilante sale del invernadero y veo como al poco su silueta desaparece por las escaleras.

—Así que seremos aliados…Chico Sinsajo…—Johanna se acerca a mí.

—¿vas a desnudarte más por eso?—Intento bromear, el momento no me gusta mucho.

—No te pases chaval— Me dice Finnick, parece que eso le enfada.

—No voy a ver nada nuevo…—Le guiño a Johanna un ojo, ella los entrecierra y agarra la mano de Finnick más fuerte.

—Será mejor que nosotros también nos vayamos…—Dice Haymitch—mañana empezáis el entrenamiento.

—Johanna y yo nos quedaremos un rato más…—Murmura Finnick, puedo imaginar a qué.

Beetee se nos adelanta y se va hacia las escaleras, aunque al final cogemos juntos el ascensor, él parece nervioso, o intimidado. Cuando llegamos a nuestro piso, bajamos del ascensor y miro a Haymitch.

— ¿Estás seguro de que esto no es una trampa?

—Conozco a Finnick y a Johanna desde hace años, me fio de ellos.

—¿Y de Plutarch?—Pregunta Peeta, parece que él tampoco se fía.

—También, según Finnick es del todo seguro. Lo complicado será que convenzas a Katniss que se fíe de ellos sin decirle por qué.

—No me gusta ocultarle cosas.

— Tendrás que hacerlo, muchacho. La conoces mejor que nadie, sabes que no sabe mentir, sabes que lo cagaría todo…

—Lo intentaré…¿Vale?

—Hazlo—Me ruje.

—¡Está bien!—Grito, luego respiro profundamente— ¿Puedo irme a la cama ya?

—Lárgate. A las nueve en pie para entrenar.

Me voy directo a la habitación donde está Katniss, y cuando me tumbo al lado de ella puedo mirar como duerme tranquilamente. Ojala tuviera la cara así de relajada siempre. Me gusta ver como duerme solo por eso. Me acerco a ella y la abrazo, ella se mueve un poco al notar mi calor (o eso creo) y se acurruca contra mí, me abraza y se apoya en pecho, me encanta cuando hace eso, como se recuesta sobre mí inconscientemente. Intento pensar en todo lo que ha pasado esta noche pero estoy tan cansado que me quedo dormido antes de poder analizarlo todo.

Me despiertan los golpes en la puerta y el vozarrón de Haymitch gritando que vamos a llegar tarde al entrenamiento.

—Gilipollas…—Murmuro. Katniss se mueve un poco, pero solo para pegarse más a mí.

—No le hagas caso…¿qué más da que entrenemos? Llevamos toda la vida haciéndolo…—Susurra y me besa el pecho. Luego me mira tocando la tela de mis calzoncillos, mierda, cuando se quedo dormida yo estaba tan desnudo como ella.—¿por qué te los has puesto?

—Me levanté al baño por la noche…inercia supongo…—me mira a los ojos supongo que para saber si miento, la suerte que tengo es que Katniss no sabe lo buen mentiroso que puedo llegar a ser. La beso en los labios dulcemente a la vez que Haymitch vuelve a aporrear la puerta.

—¡Como no salgáis en cinco minutos entro y os saco de las orejas!—Katniss resopla.

—Anda vamos, no me apetece que me vea desnuda…—Se levanta de la cama y me quedo mirándola. No sé porque me gusta tanto su cuerpo si no es tan especial, hay chicas con el cuerpo más voluptuoso…supongo que porque cuando quise darme cuenta sus curvas y sus pechos ya estaban ahí. Un verano era una niña y al siguiente tenía que meterme en el agua helada del lago para bajar la erección.

—Deja de mirarme así, no soy una ardilla para que me caces…—Se dirige al armario y se pone la ropa interior, al menos tiene pinta de que es cómoda, luego del mismo sitio saca un par de trajes.—Esto es lo que tenemos que ponernos para entrenar.— Me lanza uno de los trajes, pantalón y camiseta ajustados pero elásticos, parece cómodos, tienen el doce bordado en el pecho en pequeño. Cuando se lo pone veo que los pantalones de Katniss solo le llegan a las rodillas, espero que los míos no, me sentiría ridículo. Por suerte cubren la pierna entera y no son tan ajustados como los suyos.

Desayunamos casi a carreras porque Effie está detrás de nosotros diciéndonos que llegamos tarde a entrenar y no sé cuantas cosas más porque dejo de hacerle caso muy pronto.

En cuanto acabamos, subimos al ascensor para bajar al subsuelo, donde están las zonas de entrenamiento. Cuando llegamos por suerte no somos los últimos, aun faltan la mitad de los distritos, aunque Odair y la anciana de su distrito ya están ahí, junto a Johanna. Yo me acerco a ellos intentando que no sea muy notorio, aunque Katniss me agarra y tira de mí. Para que deje de andar hacia ellos.

—No te acerques más…—La miro.

—¿Por qué? Hay que buscar aliados, mejor gente que sepa luchar.

—No quiero aliados que nos puedan apuñalar por la espalda.

—¿Pues habrá que tener alguno, prefieres a los Profesionales?—Murmuro, me gustaría poder decirle porqué quiero acercarme a ellos.

—Claro que no…pero hay más gente…—Mira a su alrededor. Sabe tan bien como yo que los mejores aliados son Finnick y Johanna.— Ellos son pareja…intentaran salvarse y…

—Nosotros también los somos ¿no?—Le levanto la cara porque cuando dice eso aparta la vista, eso me duele, aun no nos califica como pareja—podemos aliarnos al principio y luego separarnos de ellos.

—No me fio…

—Tienes que confiar en la gente Catnip…—Niega con la cabeza.

—Sabes que en la única persona que confío plenamente es en ti…y vas a dejarme sola…—Susurra.

—Voy a salvarte…

—Vas a dejarme…—está empezando a intentar convencerme para que no me sacrifique por ella, tengo ganas de decirle que saldremos los dos, que estaré con ella para siempre, que no la dejare sola nunca.

—No voy a dejarte…— ella resopla—Pues tendrás que explicarme cómo vas a hacerlo.—me mira a los ojos—No funcionará lo de los dos tributos este año.

—Catnip, fíate de mi criterio, confía en mí.

—En quien no confío es en ellos—Johanna nos mira en ese momento y sonríe, Katniss frunce los labios.

—No me gusta Johanna.

—No te gusta por lo del ascensor. Pero es buena con el hacha, es lo que cuenta.

—No es por lo del ascensor—Aparta la mirada— es buena mentirosa, ya sabes lo que hizo para ganar.

—Solo estaremos con ella unos días…

—Gale…

—Les necesito…—Me mira a los ojos unos segundos.

—Déjame que lo piense…—Me contesta por fin, cuando la mujer que nos va a ayudar en el entrenamiento deja de hablar, ni siquiera sé lo que ha dicho, pero no me importa, ya tengo suficiente entrenamiento y suficiente fondo, solo tengo que practicar más.—Vamos a la zona de armas…los arcos de aquí son muy diferentes a los de casa…—Me voy con ella notando la mirada de Odair y Mason en la nuca.

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Nota de autor: Empiezan a aliarse y a pensar en revolución...

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