Disclaimer: The Hunger Games no me pertenece.
...
Gale
Cuando el show termina, Peeta tiene que seguir agarrando la mano de Katniss, todo el mundo susurra y chismorrea, incluso entre los tributos hablan. Y yo no sé qué decir o que hacer. Está embarazada.
Katniss embarazada.
Y va a entrar a la Arena esperando un bebé.
Un bebé que es mío.
Quiero salir de allí y gritar. Quiero llegar hasta Snow y meterle una flecha en el ojo. Quiero rodear con una cuerda el cuello de Heavensbee y apretar hasta que muera.
No digo nada mientras que estamos rodeados de gente. Se supone que Peeta es el…padre, por lo que es él quien besa a Katniss y la abraza, aunque el ardor que siento en las manos por estar con ella es superior a mis fuerzas, y si no fuera porque Delly me agarra del brazo le apartaría de ella.
—Gale…solo están actuando…—me susurra, supongo que a ella tampoco le gusta el asunto. Y creo que es la primera vez que la chica me dirige la palabra sin que la voz le tiemble.
—Debería ser yo quien estuviera con ella…—Le murmuro entre dientes.
—Lo sé…espera a que lleguemos al Centro…—Asiento—La sacaremos de ahí…—me mira a los ojos—Es lo que quieres ¿no?—la miro un poco extrañado, y entonces recuerdo que ella no sabe nada del plan que estamos forjando. Asiento suspirando— Estarán bien…— Qué hable de ella en plural lo hace todo más doloroso. Ya no solo es Katniss quien se pone en peligro, si no... "él".
Doy gracias de que las ceremonias se hagan en un plató al lado del centro de entrenamiento y solo tengamos que andar unos metros para coger el ascensor. Necesito estar a solas con Katniss, hablar con ella, hablar con Peeta y Haymitch (que no sé donde se habrá metido) para protegerla, protegerles mejor.
En el ascensor estamos junto otros tributos, pero en cuanto nos quedamos solos Peeta suelta la mano de Katniss. Ella me mira durante unos segundos y tengo que ser yo quien dé el paso para abrazarla. Pero cuando lo hago me aprieta contra ella con fuerza. Creo que me susurra que lo siente, que no sabe que ha podido fallar, que ella ha controlado bien las inyecciones.
Al salir del ascensor ella sigue abrazada a mí, murmurando cosas que no entiendo hasta que se separa y me mira.
—Sabes que solo puede ser…tuyo…¿no?
—Lo sé Katniss…—Pego su frente a la mía y acaricio sus mejillas—Esto es…
—Esto es mentira…—Dice Haymitch que en ese momento sale al recibidor con una botella de alcohol en la mano
—¿Mentira?—Susurra Katniss mirándole con la cejas arqueadas—Pero el informe…
—Alguien…Creyó que era oportuno.
—¿Entonces no hay embarazo?—Espeto mirándole con furia, si es así estos minutos de preocupación…casi lo estropeo todo porque lo único que quería era abrazarla.
—No. No lo hay, no vas a ser papá.
—Y tú lo sabías ¿no? Sabias que iban a decirlo…y no dijiste nada…—No puedo contenerme y le doy un puñetazo en la cara. Estoy enfadado, furioso. Por lo que nos ha hecho pasar, porque inventarse algo y no decírnoslo.
—¡Gale!—Katniss me aparta del borracho de nuestro mentor.
—Maldito crío…¡Teníais que estar sorprendidos! No sois tan buenos actores…—Se toca la mandíbula donde le he golpeado.
—Ahora todo el mundo cree que el bebé es de Peeta…—Susurra Katniss mordiéndose el interior de la mejilla.
—eso es, así que dentro de la Arena no quiero que ni os deis un mísero beso. ¿Entendido?—Murmura Haymitch apuntándonos con el dedo— ni un beso.
—Eso ya lo sabíamos— espeto.— Debería hacer lo que me diera la gana, porque vosotros es lo que hacéis, parece que seamos vuestros malditos muñecos. Plutarch tiene suerte de no estar aquí el muy hijo de puta.
—Cálmate, Gale…solo nos queda una noche…tienes que estar relajado…—La miro a los ojos y suspiro, parece preocupada, aunque su cara ha cambiado. Está aliviada. Y yo también, un bebé ahora… Quiero hijos, con ella, pero no ahora.—¿Vamos…a descansar…?
— Eso es chicos, a descansar—Dice Haymitch aún frotándose la mandíbula— Mañana os espera un día duro, a saber cuándo podréis dormir bien, no so paséis folleteando toda la noche.
—que te jodan, Haymitch…—Cojo a Katniss de la mano y tiro de ella hasta la habitación.
Entro en la habitación y me aseguro de echar el pestillo, luego miro a Katniss que se ha sentado en la cama. Tiene una expresión indescifrable, como perdida. Supongo que estará aliviada al igual que yo de no estar esperando un hijo, aunque el susto haya sido grande.
—Ojala pudiera saber lo que estás pensando…
— No pienso en nada…solo estuvo a punto de darme un ataque de pánico con lo del bebé—Carraspea empezando a quitarse todas las joyas que tiene puestas.
—Te aseguro que a mí también. Habría sido aún más horrible.
—Aun así sigo queriendo matar a quien se le ocurrió. ¿Crees que fue idea de Haymitch?
—Puede…—Murmuro, aunque pienso que fue idea del mismo que le dio un doce en las puntuaciones. Empieza a deshacerse el recogido en silencio.
—Es nuestra última noche aquí…— Asiente y se levanta, no tiene que decirme nada para que le ayude con la cremallera del vestido. Le beso en hombro y luego en el cuello, haciendo que ella emita un ligero suspiro.—¿Qué quieres hacer esta noche, Katniss?—Deja caer el vestido, como ropa interior solo lleva una de esas braguitas transparentes que tanto les gustan aquí. Sale del vestido aún con los zapatos puestos y me mira con una sonrisa.
—¿En serio me preguntas qué quiero hacer? Voy a pasarme los siguientes días teniéndote cerca sin poder tocarte. Adivina qué quiero hacer…—Levanta una ceja y me cuesta distinguir a esta Katniss, hasta hace un año creía que el sexo y los hombres le interesaban más bien poco. Qué equivocado estaba y qué tiempo más mal aprovechado pasé en el bosque con ella entre ardilla y ardilla cazadas.
—Puedo hacerme una idea…—Susurro a la vez que me quita la chaqueta de mi esmoquin y luego empieza a desabrochar mi camisa de manera lenta y casi tortuosa.
—el otro día mientras que dormías…leí la carta de la comida…hay moras y queso de cabra…—Susurra—Quiero cenar eso contigo…—Sigue susurrando mientras que me acaba de quitar la camisa.
—¿Quieres que cenemos desnudos?
— Aún es pronto para cenar…— Susurra desabrochando los pantalones, dejando que caigan hasta las rodillas. Cuando se agacha para quitarme los pantalones del todo, tenerla en esa situación me excita un poco más, tanto que cuando levanta la vista para mirarme se topa con mi miembro semierecto bajo la ropa interior negra.—Creo que opina lo mismo que yo…— Sube de nuevo a mi altura y me acaricia suavemente.
—Opino lo mismo también…
Unos minutos después estoy entre sus piernas. Moviéndome contra ella gimiendo a su oído y contra su cuello notando como ella llega a su primer orgasmo de la noche arqueando la espalda y atrapándome en su interior, Katniss sabe perfectamente que no voy a darle una tregua, y parece no quererla porque tirando de mis hombros me hace girar para que sea ella la que se mueva sobre mí. Su segundo orgasmo va acompañado junto al mío.
Nos pasamos varios minutos abrazándonos y besándonos dejando que nuestras respiraciones dejen de estar aceleradas. Luego como Katniss dijo pedimos un montón de queso de cabra y moras. No está tan rico como lo de casa pero nos trae recuerdos del verano en el bosque. Del sol contra nuestros cuerpos. Aunque este recuerdo, si no fuera por lo que nos espera mañana sería mucho mejor. Katniss se ha sentado colocándose contra el cabecero de la cama, y me ha caso obligado a sentarme entre sus piernas. Comemos las moras acercándonoslas a la boca el uno al otro aunque al final Katniss acaba llevándoselas a puñados. Con el queso pasa prácticamente lo mismo.
Después de la cena que nos recuerda a casa, Katniss empieza a acariciarme y besarme el cuello, por lo que volvemos a hacer el amor y como si fuéramos imanes no nos separamos hasta altas horas de la madrugada, cuando decido que tenemos que dormir unas horas. Katniss cae rendida enseguida, pegándome a su cuerpo con fuerza incluso dormida.
La puerta suena antes de lo que nos esperamos, y los grititos de Effie los acompañan, diciéndonos que tenemos que levantarnos. Se me forma un nudo en la garganta y otro en el estómago. Katniss me mira y se incorpora, supongo que debo de tener su misma expresión, se inclina y me besa aunque no se separa del todo, se queda acariciando mi nariz con la suya y no se aparta hasta que aporrean la puerta.
En la ducha hacemos el amor por última vez y dejo que ella se quede abrazada a mi mucho tiempo, creo que llora pero no estoy seguro porque no emite ningún sonido. Cuando se baja de mi cuerpo la miro a los ojos antes de volver a besarla.
—Te quiero, Catnip.—Me mira a los ojos de nuevo y sonríe un poco.
—Yo también te quiero…—Susurra, tan bajo que solo puedo leérselo en los labios, pero no importa, me ha dicho que me quiere, y eso fantástico. La beso de nuevo y volvemos a abrazarnos.
Salimos a desayunar con ropa cómoda ya que al fin y al cabo tendremos que cambiarnos luego. Ni ella ni yo estamos con ánimos para desayunar, ni siquiera parecen estarlo Peeta o Delly, pero nos obligamos a hacerlo. Lleno mi estomago hasta que me duele, y obligo a Katniss que también se lo llene. No sabemos cuánto tardaremos en encontrar comida.
En la azotea del edificio, al lado del aerodeslizador que nos llevara a la arena la despedida es dura. Delly no se contiene en llorar cuando nos abraza. Y Peeta y Katniss pasan más rato de lo debido abrazados. Como hay más gente alrededor, tienen que besarse y él incluso acaricia su vientre donde por suerte no crece nada.
Ya dentro del aerodeslizador nos implantan el chip rastreador en el antebrazo, duele como el demonio pero no digo nada. Cuando nos elevamos busco la mano de Katniss que está sentada a mi lado y se la agarro. El viaje dura varias horas, no nos soltamos en todo el trayecto, y veo como Finnick y Johanna que están frente a nosotros tampoco lo hacen, aunque él también tiene agarrada la mano de Mags.
Cuando el aerodeslizador para y las compuertas se abren, nos obligan a bajar. Dos Agentes de la paz nos escoltan a cada uno, le susurro a Katniss que la veo pronto y me llevan a una sala donde ya esta Portia.
—Hola Gale…
—Portia…—La chica no me caer mal, pero simplemente con ser del Capitolio ya tiene una razón para que la odie.
—¿preparado?
—Nací preparado.—Murmuro mirando la ropa.
— Es de invierno, tela fuerte e impermeable, con un tejido que retiene el calor corporal. Hará mucho frio. Y habrá humedad. Las botas son impermeables también y con tacos. Hielo posiblemente— Entiendo porque Plutarch nos dijo que aprendiéramos a hacer fuego.—Te dejan llevar tu collar. En una hora tendrás que meterte en el tubo…—Murmura en un suspiro, supongo que porque no he dicho nada a lo de la ropa.
Me visto rápidamente aunque como aquí hace calor no me pongo la chaqueta, ni la camisa. Me quedo en camiseta interior hasta que una voz metálica dice que queda solo un minuto. Me pongo la camisa y la chaqueta. Da calor. Portia me ayuda a recolocármela y los dos suspiramos casi a la vez. Me susurra un "suerte". Asiento un poco y me coloco sobre la plataforma que me llevará a la Arena.
El tubo se cierra y empiezo a ascender. En cinco segundos el frio me golpea en la cara. Hace muchísimo frio y la luz me ciega. Me cuesta acostumbrar mis ojos a tanta luz, cuando lo hacen veo que todo es blanco. Nieve. Nieve por todas partes. Giro sobre mí mismo y veo que detrás tengo un enorme bosque de pinos gigantes cubiertos de nieve también. Por lo que hay acumulada en las ramas, en el suelo debe de haber una buena cantidad. El bosque de pinos se extiende por un lado hasta una montaña, veo las rocas de la misma, gris y marrón, húmedas, pero no hay nieve en ella, eso es…extraño. La cornucopia está a unos cincuenta metros de mí y puedo ver mochilas esparcidas alrededor, y más cerca de la misma, armas. Hay un arco muy cerca de la Cornucopia, mejor dicho dos, con sendos carcajes.
Catnip.
Quedan treinta segundos para que acabe la cuenta atrás y la luz no me deja ver a Katniss. Miro a uno a uno a todos los tributos. No la encuentro y empiezo a desesperarme. Empiezo a hiperventilar. Supongo que estará detrás de la Cornucopia.
Mierda.
Tengo que correr hasta los arcos, coger los dos, y correr hacia el otro lado para buscar a Katniss. Diez segundos. Entonces la veo. Creo que ella aún no me ha visto. Intento hacer un gesto, pero la cuenta atrás hace que su vista se fije en los arcos también. Vale, ella correrá hacia ahí. Miro a su lado. Dos tributos más allá tiene al enorme de Gloss, confío en que él se hunda más en la nieve y Katniss sea más rápida.
El gong suena y me pilla de improvisto, mirándola, por lo que pierdo un segundo precioso, segundo en el que el resto de tributos ya han saltado de sus plataformas.
...
Nota de autor: Siento no haber actualizado ayer pero me fue imposible, la vida me absorbe demasiado. Ya estan en la arena, y ha sabemos el porqué del nombre...
Actualizo Miercoles y domingos si todo va bien.
Besos de fuego!
