Disclaimer: The Hunger Games no me pertenece.
...
Gale
No puedo retener a Katniss ni decirle nada antes de que salte hacia una rama que tenemos más abajo, oigo como le grita Johanna que aguante entre el ruido de la estampida, y tengo que volver a agarrarme porque otro de los enormes animales chocan contra el árbol, como sigan así podrían derribarlo. Tengo que agarrarme fuerte, Katniss tiene más agilidad que yo, pero sé que tiene muy poca fuerza, va a necesitarme a mí o a Finnick para levantar a Johanna. Dejo la mochila en la rama y corro a ayudarla, aunque Finnick también está intentando bajar, pero con los animales golpeando el árbol es difícil. Katniss llega a la rama donde esta Johanna y tira de ella, aunque las oigo gritar cuando los golpes al árbol se suceden, debería decirles que no gritaran, que los gatos gigantes podrían fijarse en ellas, y quizás pueden trepar a los arboles. Veo como una de esas bestias se queda mirándolas, se relame. No le doy tiempo a que las mire más, una de mis flechas se le clava en el ojo, no voy a darles oportunidad de que ni las rocen.
Finnick baja a ayudar a Johanna y Katniss y por fin entre los dos levantan a la chica sobre la rama, que cae sobre Katniss, se pasan un rato tumbadas la una sobre la otra, no entiendo lo que se dicen, pero luego nuestra aliada abraza a Finnick y se besan, sin importarles mucho lo que puedan opinar fuera, si no fuera porque las cosas podrían complicarse aquí dentro, besaría a Katniss igual. Cuando los animales se alejan consigo reunirme con ellos.
—La próxima vez avísame que vas a hacer algo así.
—No me habrías dejado bajar…—Murmura mi chica—habrías querido bajar tú y eres más lento.
—¿Soy más lento…?–Levanto una ceja.
—Eres más lento, si—me sonríe un poco.—Al menos bajando de los arboles.
—¿Estás bien?— Asiente, no sé para qué pregunto, siempre va a asentirme. La abrazo, somos primos, eso sí podemos hacerlo ¿no?—No hagas más tonterías…
—¿Alguno sabe qué eran esas cosas?—Murmura Finnick
—Solo sé que lo que me he cargado se parece a un gato. Aunque claro un gato es más pequeño que uno de sus dientes.—Suspiro, aún se oye el ruido a lo lejos.— Esos parecen peligrosos.—Murmuro— los gigantes no tanto si no te pones en su camino.
—Esas cosas podrían comerte de un bocado.—Murmura Johanna frotándose las manos, las tiene magulladas.
—No creo que seas su tipo de comida. Creo que son herbívoros, ya sabes, los carnívoros suelen comer cosas que comen hierba.
—Qué listo nos has salido…
—Un poco más que tú. Yo no me habría caído—le guiño un ojo y eso hace fruncir los labios a Katniss.
— Enterraría mi hacha en esa linda carita de niño guapo si no fuéramos aliados.
—Qué suerte que lo seamos, aunque aún no me habéis enseñado nada…—Sonrío, no hace falta que lo hagan me fío de ellos completamente, aunque me gustaría saber qué es lo que llevan. Finnick se levanta un poco la manga de la chaqueta y bajo ella puedo ver una pequeña pulsera, solo veo medio círculo, pero lo identifico con el sinsajo que Katniss y yo llevamos a cuello.
—Yo ya lo enseñaré en otro momento—Murmura Johanna—Hace mucho frío aún. Ahora que ya sabemos que puede pasar esto, deberíamos meternos en el saco hasta que se haga de día. No quiero morir congelada…
Todos estamos de acuerdo con Johanna y volvemos a trepar a nuestras ramas, Katniss tiene las manos heladas cuando las mete bajo mi ropa, pero no voy a quejarme, los bichos esos podrían haberles hecho más. Le froto los brazos y la espalda hasta que deja de tiritar y ella bajo el saco me besa en el cuello, rozando su congelada nariz con mi piel.
—Que sepas que estás helada, Catnip.
—¿Me aparto…?—Sonrío y la pego más a mí.
—¿Eso te contesta…?– Asiente acariciando la piel de mi espalda.
—Espero que no nos encontremos con una cosa de esas de frente…los más pequeños…son letales, y los grandes…— Se estremece entre mis brazos, como considero que ya tengo las manos calientes las meto por debajo de su ropa también.
—Podremos con ellos, ya ves que se mueren como todos…es como cazar un ciervo grande…
—Muy grande…
—¿Tienes miedo?—Susurro.
—¿Si dijera que si quedaría como una cobarde…?
—Como humana Catnip. Eres humana…A mi me dio miedo cuando…—Me calla con un beso.
—Sssshhh… ¿Has dormido algo? Deberías dormir.
—He dormido un poco, pero menos que tu…—Ella suspira, supongo que se siente mal.—Prefiero estar pendiente…
—Pues ahora voy a estar pendiente yo…—me mira, aunque apenas podemos vernos dentro del saco.—No me discutas…—Frota su nariz contra la mía— O te arrepentirás…
—No te tengo miedo, Catnip…—Resopla.
—¡Qué intentes dormir, Gale!— Dice seriamente—Ahora vigilo yo.—Se apoya en mi pecho y una de sus manos pasa a acariciar la piel de mi vientre, es relajante por lo que al final le hago caso e intento dormir.
Me duermo porque Katniss me despierta con un beso en los labios. Sé que ya es de día porque en el saco entra algo más de claridad. Aunque debe de hacer el mismo frio que por la noche, podríamos quedarnos dentro del saco todo el día. Me sonríe cuando le devuelvo el beso.
—AL final has dormido unas horas…
—¿Cuántas…?
—No tengo reloj, pero podrías haber dormido más…Pero la pesada de Johanna lleva un rato gritándonos, quiere que nos pongamos en marcha.
—¿En marcha?¿A dónde? Solo hay pinos y nieve, y esos bichos enormes.
—Pregúntaselo a ella…—me vuelve a besar esta vez en condiciones, será nuestro último beso hasta que nos volvamos a meter en el saco.
Salgo del saco y me estiro, el frio desgarra la piel de mi cara, y noto los músculos de todo mi cuerpo engarrotados pero creía que la primera noche sería mucho peor, aunque hoy necesitamos encontrar comida que no sean manzanas, es decir, proteínas, tenemos que cazar y encender un fuego, para cocinar y para derretir un poco de nieve para beber, o en su defecto encontrar agua.
Aprovecho para mirar al horizonte pero lo único que son los arboles nevados y la montaña de roca. Es cuando caigo en ello. La montaña no tiene nieve. Y si no tiene nieve es porque o no nieva ahí o porque hace más calor en ella, y aunque haga el mismo frío, apuesto que hay cuevas. Seguro que está puesta ahí estratégicamente.
—Eres un poco pesada, guapa…—Le digo mirándola, Johanna entrecierra los ojos.
—Prefiero estar en movimiento, te recuerdo que hay cuatro profesionales buscándonos.—Carraspea— Además, deberíamos encontrar algo que no sean manzanas.
—Lo sé…
—Necesitamos carne, sobretodo tu…tu prima en su estado, ¿sabes?—Ugh, es la primera vez que alguien hace mención al estado de buena esperanza de Katniss, ni siquiera ella se ha cuidado.
—Tienes razón, cazaremos algo mientras que caminamos.
—Bien, eso me parece perfecto…—Se acerca una manzana a la boca— ¿Alguna idea a donde ir para no morir de hipotermia?
—La montaña—Digo claramente.
—¿La montaña?—murmura, o creo que murmura la chica con la boca llena.
—¿No le notas algo raro?
—No tiene nieve…—Puntualiza Katniss.
—Eso es, así que por algo se empieza ¿no?—Empiezo a bajar del árbol— está lejos, puede que tengamos que pasar otra maldita noche en el bosque, y no me apetece. Cuando Katniss baja le pregunto si está bien, y como Johanna me ha recordado lo del embarazo le pregunto si tiene nauseas. Ella niega con la cabeza mientras que le doy otra manzana—Come.
—Estas todo el día pendiente de que coma, pesado…
—Tengo que cuidarte por dos…—le sonrío porque ella no puede contraatacarme con nada.
—me las pagarás, Gale…—muerde la manzana.
Le revuelvo el pelo y cuando estamos los cinco en el suelo empezamos a caminar. Katniss y yo llevamos el arco preparado por si nos encontramos con algo que nos podamos llevar a la boca o con alguna alimaña como las de anoche, y por eso Johanna también lleva su hacha en la mano y todos estamos atentos a los sonidos del bosque.
Cuando llevamos media hora andando Katniss me da un codazo y hace un gesto para que todo el mundo pare de andar. Con la cabeza me señala lo que acaba de ver. Dos conejos, dos enormes conejos blancos a unos cincuenta metros de nosotros, mordisqueando los brotes de una planta, que si no fuera por eso en la nieve no los habríamos distinguido. No tiene que decir nada más, el primer conejo cae con un certero flechazo en el cuello y el segundo conejo sale corriendo, aunque no corre más de dos metros ya que esta vez soy yo quien le lanza una flecha y atravieso el lomo. Katniss me sonríe con esa sonrisa triunfal de cuando conseguimos una buena caza y se acerca a por las dos presas, el pelaje blanco ha empezado a teñirse de rojo.
—Ya tenemos comida…—Johanna parece aliviada.
—¿Creías que no conseguiríamos nada?
— No por vosotros, si no por…porque aquí no se ve ni un alma salvo esos monstruos…
—Bueno, esos monstruos no creo que solo coman bichos-casa—Le digo suspirando.
—¿Bichos-casa?
—Los grandotes marrones, ¿tienes un nombre mejor? Te aseguro que eran más altos que mi casa…
—Bueno, en eso tienes razón…—Katniss se acerca y nos muestra los dos conejos. Son más grandes de lo que creía.
—Aquí todo es grande ¿eh? No había visto un conejo así en mi vida.
—Son liebres…—Dice mi amiga—pero aún así, son muy grandes…el doble de lo normal…
—Mejor, más comida—Johanna sonríe.
—Ahora solo falta que podamos hacer un fuego, no hay madera seca, así que es casi imposible…
—Bueno…—Dice Johanna—Me gustan los retos, y necesitamos comer…
—Hará humo…—Dice Katniss— será como un: ¡hey! Venid y matarnos…
—Prefieres morirte de hambre, ¿descerebrada? Somos más listos que ellos. Y somos cinco y ellos si se han aliado cuatro.—Estoy a punto de decir que Mags no cuenta que solo es una carga, pero me lo ahorro, Finnick parece apreciarla mucho.— Dejadme a mí, sé cómo conseguir buena madera…—Katniss y yo nos miramos, después de todo ella es del distrito siete, encargado de la madera.
—¿Y cómo vas a hacerlo?
—La madera está húmeda, pero solo por fuera, tenemos que conseguir llegar al interior…donde aún estará seca…—Sonríe y juguetea con el hacha.—también me he fijado que hay árboles que rezuman resina, supongo que sabréis que es inflamable ¿no?—Katniss y yo asentimos.
—Supongo que es buena idea…
—¿Buena idea?—Resopla.—Mira chaval, mientras que consigo la madera, vosotros buscar unas cuantas rocas para usarlas como base.—Vuelvo a mira a Katniss que se encoge de hombros.
—Por probar…—Suspira.
—No te alejes…—Murmura Finnick acercándose a Johanna. Ella niega con la cabeza y vuelven a besarse, eso me da cierta envidia de nuevo, estoy un poco harto del tema de ser el primo de la chica.
Al final acabamos haciendo los que nos dice Johanna, reunimos unas cuantas piedras y rocas y las colocamos sobre la nieve, junto a un enorme árbol donde alguien podrá subirse a vigilar. Luego Katniss y yo despellejamos las dos liebres, enseñándole a Finnick y Mags como se hace, ellos están más acostumbrados al pescado. El chico del cuatro empieza a ponerse nervioso cuando ha pasado lo que calculo un poco menos de una hora y Johanna no ha regresado. Conseguimos convencerle de que no grite su nombre y le digo que puedo rastrear sus pisadas en la nieve para encontrarla. No quiero dejar sola a Katniss pero él no sé si sabrá seguir el rastro de la chica.
—Estas deseando ir a buscarla…—Murmura Katniss— Estaré bien…—Espeta. Parece celosa.
— Es una aliada…Tu la salvaste anoche, recuerdas.
—Está dando más problemas que Mags…—Susurra para que no lo oiga Finnick.
—Solo ha ido a por leña, estará a cien metros…
—Pues espera a que regrese…—Susurra mirándome a los ojos, veo la preocupación en ellos.
—¿Y que Finnick se vuelva loco?—Susurro también.
—¿Más de lo que están? No dejan de besarse…eso puede darnos problemas y parece no importarles…—me mira a los labios, creo que ella opina como yo en cuanto a los besos.
—Bueno, no tienen nada que esconder…—le recoloco de nuevo la ropa y el pelo por el frío.—No tardaré…¿vale?—No puedo aguantarlo y aunque no la beso en los labios lo hago en la frente. Ella se toca la frente, donde la he besado y luego suspira.
—Ten cuidado…
—Siempre lo tengo…—Sonrío un poco y ella me imita. Luego miro a Finnick— Si no la encuentro en media hora más o menos regresaré y saldremos a buscarla juntos. No ha sonado un cañonazo. Eso es bueno. Está bien.— Finnick asiente y Mags le dice algo, no sé cómo puede entenderla. Cuando recojo el arco y el carcaj, Johanna aparece cargando un montón de pequeñas astillas y maldiciendo.
—¿Por qué has tardado tanto?—Pregunta Finnick acercándose a ella.
— ¿Esto no se hace en cinco minutos sabes? La madera está muy húmeda.—Luego carraspea y cambia su tono de voz—Pero ya estoy aquí, vamos a hacer ese fuego, a comer y a beber.
Colocamos la madera y Johanna rascando una de las astillas forma un poco de yesca, que coloca sobre la corteza manchada de resina. Con el cordón de una de mis botas, Katniss y yo movemos uno de los palos contra otro, gracias a la fricción unos minutos después tenemos una pequeña llama, que pronto crece gracias a la yesca y a la resina.
No tardamos en colocar las dos liebres ensartadas en un palo sobre el fuego para que se cocinen, a la vez que cogemos nieve en los cazos y la derretimos, añadiendo el yodo para poder beberla. Por si acaso, mientras que tenemos el fuego encendido, y aunque me gustaría estar cerca de su calor, subo al árbol para vigilar si algo o alguien se acerca.
Pero por fin tenemos comida y agua.
...
Nota de autor: Ya tienen comida y agua por fin. Parece que no les va mal. Siento no haber colgado capitulo el miércoles, vuelvo a estar enferma e ingresada en el hospital. Nada grave, o eso creo XD Espero actualizar el miércoles que sin problemas.
Besos de fuego!
