Disclaimer: The Hunger Games no me pertenece.


...

Katniss

Casi no puedo esperar a que las liebres estén hechas, no me había dado cuenta del hambre que tenía hasta que me llego el olor de la carne asándose. Gale se ha subido al árbol para vigilar si se acerca algo, aunque no me hace mucha gracia que nosotros estemos aquí abajo al calor del fuego y él ahí arriba subido. Cuando el primer cazo de nieve se ha derretido, le añado el yodo y lo hecho en una de las cantimploras. Espero junto al fuego el tiempo necesario para que el yodo actúe luego miro a Johanna.

—Voy a subirle agua a Gale, le vendrá bien.— Ella sonríe un poco de lado, esa sonrisa no me gusta ni un pelo, se que va a decirme algo antes de que lo pronuncie.

—No deberías arriesgarte en tu estado, puedo subírsela yo.— Entrecierro los ojos.

—me encuentro bien, es mi primo, yo me encargo.—le sonrío con una sonrisa fingida y me encaramo al árbol, ¿Dónde quedo la gratitud por haberla salvado de las bestias? Casi estuvo a punto de abrazarme.

—¿Qué haces aquí arriba, Catnip?—Murmura Gale en cuanto toco la rama del árbol donde está sentado, aún así él tira de mí para ayudarme a subir.

—Te traigo agua, pensé que estarías sediento…

—Ah, Gracias…—Le doy la cantimplora y él le da un largo trago.— Sabe un poco rara…

— Es el yodo, te acostumbrarás…—Murmuro.—¿Por qué no bajas un poco al calor del fuego? Te sentará bien…—Se que la respuesta será no, pero al menos lo habré intentado.

—No, Catnip, baja tú, siempre has sido la más friolera…—Pongo los ojos en blanco y cojo sus manos, en comparación a las mías que han estado junto al fuego están heladas, creo que es la primera vez que noto las manos de Gale más frías que las mías.

—Por tu culpa todo Panem va a llamarme así…—Le froto las manos e incluso intento calentárselas con mi aliento.

—¿Catnip?—Asiento— A la primera persona que le oiga llamarte así le atravesaré con una flecha, ese apodo es mío…— Susurra como si nada, aunque me hace sonreír.

— Entonces ve preparando el arco…—le miro a los ojos—Baja un poco, a calentarte las manos…luego subes de nuevo…

—Qué no…baja tú, por él…— Resoplo, otra alusión al supuesto bebé y le tiro del árbol

él está muy calentito, ahora bajas o…

—¿O qué? ¿Me tiras del árbol?

—Debería…— Entonces me acuerdo de la noche en el saco y sin decirle nada cojo sus manos y las meto bajo mi ropa, pegándolas a mi piel, aunque me esperaba la sensación de frío no puedo evitar el alarido de sorpresa que queda como un suave gemido, o eso creo.

—¿Qué haces?

—Calentarte las manos, sabes perfectamente que el calor corporal de otra persona es lo mejor para combatir el frio…—Murmuro recordando esos días bajo una manta pegados el uno al otro en el bosque esperando a que apareciera algo qué cazar. Él intenta apartar sus manos de mi pero yo me resisto, si Finnick y Johanna se besan, no pasa nada porque él tenga las manos en mis caderas bajo mi ropa—Estate quieto, ¡maldita sea!–para de mover las manos y le miro a los ojos, luego sonrío un poco— Sigue vigilando, Gale…—Coloco mi cabeza sobre su hombro, pegando la frente en éste, para que tenga una buena visibilidad, aunque mis manos como tontas, dejan sus manos y se cuelan por debajo de la ropa de él y acaricio su abdomen, qué ganas de besarle.

— El sonido de antes…—Susurra muy bajito a mi oído—Sonó un poco orgásmico…—Eso me hace estremecer y debe notarlo porque ríe un poco.

—Vigila el horizonte, Gale—Le reprendo, no debería decir cosas así por muy bajito que lo haga. Cierro los ojos y dejo que mantenga las manos sobre mis caderas, que las lleve un poco hacia atrás a mi espalda, casi como un abrazo, sus manos no tardan en calentarse contra mi piel y ahora las caricias son más relajantes.—¿mejor?

—Mucho mejor…

—¿Estas vigilando no?

—Qué sí…puedo hacer dos cosas a la vez, Catnip…—Susurra a mi oído haciéndome estremecer. Nuestra burbuja la rompe Johanna para variar, gritándome que la carne ya está lista.

— Te subiré algo de comer…—Él niega con la cabeza.

— Es mejor que nos alejemos de aquí. Tenemos agua y la comida, podemos comer un poco mas tarde.

—Los profesionales…cierto…

—Te has acordado de pensar…—Sonríe y frunzo el ceño, ¿cómo voy a pensar con sus manos acariciándome?

—Serás….—Murmuro—Pues bajemos, y…quizás deberíamos borrar nuestras huellas según andamos. Así será más difícil que nos sigan ¿no?

—Ya vas pensando mejor…—me besa la frente y aparta las manos de mí, recolocándome la ropa, luego bajamos del árbol y guardamos la carne para comerla más tarde.

Antes de ponernos en marcha Johanna corta una rama, y mientras que caminamos en fila de uno ella por detrás va aplanando las pisadas, borrándolas, como si nadie hubiera pasado por aquí. Tenía que habérsenos ocurrido antes, quizás el resto de tributos es lo que ha estado haciendo y por eso no hemos visto huellas humanas. Aunque tampoco las hemos visto de otro tipo, y eso que por aquí deben de seguir esas enormes criaturas.

Paramos al cabo de media hora más o menos y repartimos la carne entre los cinco, que ya empieza a enfriarse. Gale y yo comemos con el arco al lado y una flecha en la mano, Johanna y Finnick hacen lo mismo con sus armas. Por suerte la comida pasa tranquila, y cuando acabamos continuamos andando hacia la montaña, ojala Gale tenga razón y sea una zona cálida, y que ningún tributo se haya dado cuenta de ello.

Cuando oscurece empezamos a oír los animales que durante todo el día no hemos oído, búhos, gruñidos y aullidos y parece que cada vez están más cerca.

—Creo que es hora de que subamos a un árbol.—Murmura Gale, yo le doy toda la razón, siento como si algo o alguien nos estuviera observando.

—Creo que tienes razón, descerebrado, no me gusta lo que me estoy sintiendo.

Johanna se engancha el hacha a la espalda y se dirige hacia un árbol. Pero no llega, como de la nada sale un enorme animal. Tardo solo dos segundos en identificarlo. Es como un perro salvaje, o más bien un lobo, solo que es mucho más grande, como todo aquí. Su cabeza llega a la altura de la de ella. Johanna da un paso hacia atrás. Pero el animal le gruñe. Creo que a todos se nos corta la respiración cuando junto a ese bicho, unos metros por detrás aparecen dos animales de iguales características. Cojo una flecha lentamente mientras que Johanna retrocede. Apunto al animal a uno de los brillantes ojos, sé que cuando le dispare y caiga las otras dos alimañas saldrán persiguiendo, tenemos dos opciones, correr, algo con lo que no conseguiremos nada o matarlos.

Cuando Johanna está lo suficientemente lejos del animal, le disparo. Él gruñe y cae al suelo, retorciéndose durante un par de segundos. Los otros dos animales aúllan, y nos gruñen, grito el nombre de mi amigo, y el dispara otra flecha, que parece no hacerle mucho a uno de ellos, porque aunque se clava en su piel sigue acercándose.

—¡Corred!

Quién lo grita es Finnick, y aunque yo no lo tengo muy claro, Johanna se gira hacia mí y me empuja, salimos corriendo, pero noto como los animales nos persiguen, les oigo resoplar y gruñir detrás de nosotros. Esto me recuerda tanto a los primeros juegos, tanto a como Peeta perdió su pierna que me desconcentro en mi carrera mis pasos son más lentos y la chica del siete tiene que tirar de mí, veo como Gale se gira y dispara otra flecha, oigo gimotear a uno de los animales, le ha dado, pero no oigo que se desplome, por lo que sigue persiguiéndonos. Finnick que iba el primero, empieza a retrasarse, lleva a Mags a la espalda y el peso extra le está empezando a pasar factura. Johanna le agarra de la mano y tira de él, gritando y dándole ánimos para que siga corriendo. Me giro y disparo una flecha justo cuando uno de los animales va a alcanzarles, no le mato, porque le doy en una de las patas traseras, pero le hago caer y eso les da tiempo, disparo al segundo animal, pero solo le rozo el pelaje. Estamos en un serio problema.

De repente Finnick empieza a gritar, a repetir la palabra "no" a agarrar más fuerte a Mags, creo que ella le está diciendo algo, aunque con la carrera no estoy segura. Él sigue gritando y tengo que lanzarle una segunda flecha a otro de los bichos porque sigue retrasándose aunque Johanna sigue tirando de él, corriendo. Cuando voy a tirar otra flecha dejo de correr por lo que veo.

—¿Qué coño haces, Catnip?—Gale se gira gritándome y también se para cuando ve a Mags en el suelo. Lleva en las manos desnudas el cuchillo más largo que había en una de las mochilas. Sé que lo que quiere es distraer a los bichos. Finnick intenta ir a por ella pero Johanna tira de nuevo de él.

—¡NO! ¡NO! ¡Mags!—El chico del cuatro grita desgarradoramente cuando Johanna tira de él y uno de los lobos se lanza de un salto contra la anciana.

—¡NO!— El grito de Finnick es aún más desgarrador que el mío propio, no puedo evitarlo y empiezo a disparar a los dos animales que ahora están sobre Mags. Solo necesito tres flechas yo, y dos de Gale para que caigan al suelo. Una vez en el suelo Finnick se acerca a ellos y le clava el tridente a uno de ellos justo cuando un cañonazo resuena en el bosque. Johanna se acerca al otro y le clava su hacha en la cabeza.

–Mags…—murmuro cuando Finnick se arrodilla junto a ella, aunque es inútil, el cañonazo ha sonado, la anciana está muerta. Oigo como el chico del cuatro empieza a sollozar y Johanna intenta consolarle con susurros que no entiendo. Se lo que siente, porque yo me sentí así cuando Rue murió, no pienso evitar que llore a la mujer todo lo que necesite.

—Tenemos que irnos…— Murmura Johanna al poco y eso puedo entenderlo perfectamente.

—No…—Murmura Finnick.

—Finnick…—Johanna usa la voz más dulce que le he escuchado en todo el tiempo que la conozco.—No podemos quedarnos aquí, tenemos que alejarnos para que la recojan y la lleven a casa…—le besa en la cabeza— Y tenemos que protegernos, tenemos que irnos…

— Se ha sacrificado por nosotros…—Susurra él acariciando el pelo de la mujer.

—Lo sé cariño…— Es la primera vez que le oigo una palabra cariñosa.—pero tenemos que irnos ya.—Consigue levantarle.

Johanna recoge el tridente de Finnick y su hacha y empuja al chico para que empiece a andar, antes de alejarnos recojo las flechas clavadas en los lobos y luego empezamos a andar, nos alejamos lo suficiente como para que recojan el cuerpo de Mags, aunque ninguno de los cuatro se da la vuelta para verlo. No regresamos al mismo árbol, solo elegimos uno al azar y nos subimos a él, esta vez procuramos estar mucho más altos por si aparecen los animales gigantes de la noche anterior. Dejamos a Finnick y a Johanna en una de las ramas contiguas y Gale y yo desenroscamos nuestro saco antes de meterme en él, con unas pocas agujas del pino limpio las flechas y las guardo en los carcajes, dejando el mismo número de flechas en cada uno. Luego en silencio me meto dentro del saco, aunque oigo murmurar a nuestros dos aliados. Cuando Gale se mete en el saco y nos tapa hasta la cabeza me besa en los labios durante varios segundos, aunque no usa su lengua.

—¿Estás bien, Catnip?—Asiento metiendo mis manos por debajo de su ropa, las tengo frías y el emite un suave jadeo más intenso.

—Puede que estemos vivos gracias a ella…

—Lo sé…Lo hizo por los cuatro, no solo por Finnick…—me susurra él muy bajo, tanto que me cuesta oírle.

— ¿Estás seguro de eso…?

—Completamente…—hace el mismo gesto que yo y posa sus manos sobre la piel de mi espalda, también están frías, y me estremezco pero me gusta ese contacto, no tardaran en calentarse.—Esta es la última noche que pasamos sobre un árbol, mañana, buscaremos una cueva en la montaña…—Vuelve a besarme, esta vez acariciando mi lengua con la suya haciéndome estremecer y que me pegue un poco más a él. El momento romántico, por llamarlo de alguna forma se rompe cuando oímos el himno, Gale deja de besarme y asoma la cabeza, yo prefiero no ver la cara de Mags en el cielo.— También ha muerto el chico del diez…—Susurra.

—No oímos el cañonazo…

—Quizás pasó anoche con los animales gigantes y por eso no lo oímos…—Asiento.

—Solo quedamos catorce…

—Sí, solo catorce, Catnip—Vuelve a besarme—Ahora duerme un poco.

—¿Vas a dormir tú?—Hago que nuestras narices se choquen cuando le miro en la oscuridad.—No me mientas…

—Prefiero vigilar y luego despertarte y que vigiles tu…

—¿Y por qué no lo hacemos al revés?

—Porque yo lo he dicho antes, ahora duerme.—me besa la nariz y luego los labios, cortando la conversación y la discusión.

...


Nota de autor: Bueno, ¿que os ha parecido la muerte de Mags? Sigo en el hospital, por lo que actualizar y escribir aqui es toda una aventura.

Actualizaré en cuanto pueda, como muy tarde el domingo sin falta.

Besos de fuego!