Disclaimer: The Hunger Games no me pertenece.


...

Peeta

Cierro los ojos cuando el sello del Capitolio desaparece del cielo y con ello la cabeza de Gale que se mete en el saco de dormir. Puedo imaginarme a Katniss tiritando dentro del saco. Suspiro, si por mi fuera le habría mandado ya unos guantes y un gorro, a parte de esas cerillas que tanto querían, pero Haymitch no me ha dejado. Dice que aun pueden sobrevivir, que si estuvieran al borde de la hipotermia lo haría, pero que no es el caso.

Después de verla correr delante de los lobos creí que la perdería para siempre. Si no llega a ser por esa anciana posiblemente los cinco estuvieran muertos y no solo ella. Delly me acaricia el pelo suavemente y luego me besa en la mejilla. Creo que ella me ayuda a seguir pegado a la tierra y no hacer una locura, como matar a Hyamitch y al Vigilante en Jefe.

—Deberías ir a dormir, Peeta…—Susurra dándome otro beso en la mejilla.

—Anoche me fui a dormir y casi la aplastan unos ehm…¿Mamuts?

—Mamuts, si, pero ni la rozaron, solo ayudó a Mason. Estaban en lo alto del árbol, Katniss es inteligente. Esta vez estarán prevenidos…

—Me da igual…no voy a irme a dormir…—Me acomodo en el sofá y miro a Haymitch.

—Puedes ir a dormir tú si quieres.—Murmuro.

— ¿y que hagas una locura con los regalos de los patrocinadores? Ni hablar, chaval.— Resoplo y luego miro a Delly, ella niega con la cabeza.

—No voy a dejarte solo ahora…

—Cielo…—Haymitch carraspea, y no es para menos, trato cariñosamente a Delly, la beso, duermo con ella pero, luego tengo el alma en vilo por Katniss.— Está bien…—Delly me sonríe un poco.

—Voy a ir a por algo de comer, llevas si probar bocado desde el desayuno—Me da otro beso en la mejilla y se aleja. Haymitch me mira dándole un trago a su botella de alcohol.

—¿Qué?—Murmuro.

—¿Estas usando a la rubita para sacarte de la cabeza a Katniss?

—¿Perdona?—Creo que mis ojos están a punto de salirse de sus orbitas.

—Ya me has oído, te tiras a la rubia pero no dejas de pensar en ella.—Susurra.

—No…no la estoy usando para nada. Delly me gusta de verdad, me gusta muchísimo estar con ella y como es, antes Katniss me tenia cegado. Pero ya no.

—Pero no puedes evitar pensar en ella aún ¿no?—Suspiro.

—No te desenamoras en dos días, pero prefiero no hablar de eso ahora, si no de cómo vamos a sacarles de ahí.

—Tienen que encontrarse con los del distrito tres. Ellos son inteligentes, saben cómo romper el campo de fuerza. Y una vez que lo rompan, podremos rescatarles.

—Si aun siguen vivos…

—No seas agorero, chaval. Les has visto pelear con los lobos y como Gale mató a un dientes de sable por solo mirar a tu chica.

—Ya no es mi chica…—Susurro apretando los dientes.

—Ya, pues, mañana tienes una entrevista, más te vale que imagines que sí, y que está esperando un crio tuyo.

—Sabes que las palabras se me dan bien, no te preocupes por eso.—Nuestra conversación queda en el aire porque Delly se acerca con un sándwich de algo indefinido y lo posa en mi regazo.

—Come o te lo doy en la boca.—Dice la chica seriamente, como pocas veces habla ella.

—Eso me gustaría verlo…—Murmura Haymitch mirándonos socarronamente.

—Vas a quedarte con las ganas…—Murmuro y cojo el sándwich para comerlo, al menos está bueno.

—Cuando vamos a sacarles de ahí–Susurra Delly, cuando Katniss se fue a la Arena le conté todo, no me parecía justo que no lo supiera, además ya no había peligro de que se lo contara a nuestra tributo.

—Qué pesados sois…Cuando sepan cómo romper el maldito campo de fuerza de la arena.—Haymitch suspira— tenemos que hablar con Kora y Deilf, y también con Ginger, por si ellos quieren mandarles algún regalo a Finnick o a Johanna.

—¿Por qué ellos van a mandarles regalos y nosotros no podemos mandarles ni unos tristes guantes? ¿les has visto las manos?

—Has visto que tienen un buen método para calentárselas.—Resoplo.

—Ese método no me gusta, no es bueno para ellos. Para lo que se supone que tenemos. Deberíamos mandarles unos guantes.

—Chaval…deja el dinero de los patrocinadores por si lo necesitan de verdad. Si enferman o algo así.

—No van a estar tanto tiempo ahí metidos.—Gruño.

—Eso no lo sabes, y has visto como es esa Arena. Puede atacarles una animal, y necesitar para curarse u otro tributo. Pueden sufrir congelación…puede ocurrirles cualquier cosa. Relájate con el dinero de los patrocinadores.

—Para ti es fácil decirlo…—Murmuro.

—¿crees que a mí no me jode verles así? ¿Sufriendo? Llevo viendo tributos pasarlo mal veinticinco malditos años.—me ruge a la cara.— Quizás esto te ayude a superarlo.—me lanza la botella de alcohol sobre el regazo, y él se aleja de nosotros, hacia los sillones donde están los mentores del distrito cuatro.

—Peeta, Haymitch tiene razón, es mejor guardar el dinero para emergencias…—Enreda sus dedos con los míos, luego me besa en la mejilla, y sé que si en la enorme sala estuviéramos solos me besaría en los labios.

—No me gusta verles así…me siento impotente…

—Gale va a cuidar de ella…Pronto estará aquí.—Susurra.

—Lo sé, Delly, pero no creas que no me preocupa él también…Me preocupan los dos…—La beso en la mejilla—Y ahora estoy contigo...¿Vale? y quiero estar contigo, me gusta estar contigo.—Le susurro al oído. Delly cierra los ojos un segundo y luego se queda mirando la pantalla donde sale el saco de nuestros tributos. Cada sofá de mentores tiene tres pantallas, una por tributo y otra con lo que el Capitolio retransmite para todo el país.

—Yo también estoy preocupada por ellos…—Susurra.

—Lo sé, cielo. Y sé que los dos por igual…

—Fue un alivio cuando…

—Lo sé cielo…—Sonrío un poco porque sé lo que va a decir—Por qué no vas a dormir un poco…

—No voy a dejarse solo, puedo dormir aquí…— Se acomoda contra el respaldo pero yo hago que se tumbe apoyándose en mis piernas.—Peeta…podrían…

—Delly eres mi amiga desde críos…duerme…

—¿Me despertaras si pasa algo…?

—Claro que sí…

Dejo que se quede dormida en mi regazo, mientras que acaricio su pelo con ternura y miro fijamente el saco donde está Katniss, espero que durmiendo, descansando, lo necesitara para llegar a la montaña, espero que lo consigan pronto, allí las aguas termales les dará el calor que necesitan.

Por suerte no pasa nada en toda la noche, aunque me quedo dormido de madrugada lo sé porque cuando me despierto el saco está en la misma posición, allí aun es de noche aunque aquí ya entre el sol por los ventanales, tienen días muy cortos y noches larguísimas, como en invierno en el doce, quizás incluso más largas.

—Buenos días, chico— Haymitch está sentado a los pies de Delly.

—Buenos días—Susurro— Delly aun sigue durmiendo, supongo que su cuerpo no aguanta tanta tensión.

—Tienes que prepararte, en un par de horas te harán la entrevista.

—Creía que sería por la noche—Él niega con la cabeza.

—La emitirán por la noche, pero la van a grabar ahora por la mañana. Supongo que por si dices algo inapropiado. ¿Sabes lo que tienes que decir?

—Qué quiero mucho a Katniss que la necesito…y todo eso de enamorado.

— Eso es, estás muy enamorado de ella.—Suspiro y miro a Delly que duerme como un bebé, ya no quiero a Katniss de la misma forma que antes, la quiero, pero no con la locura de hace un año. Delly está cambiando todo mi mundo.— De la rubia no, de la morena con trenza.

—Ya lo sé…—Resoplo.

La hora de la entrevista llega antes de lo que me esperaba, apenas he podido probar bocado porque estoy de los nervios, sé que soy bueno con las palabras, pero no quiero preguntas incomodas de Caesar, o preguntas que no sabré contestar. Portia me pone un impecable traje de los suyos y mi equipo de preparación me empolva la cara. Cuando entro en la sala me alegro de que sean pocas las personas que están ahí. Solo hay un par de técnicos de sonido, un cámara y Caesar con su pelo lavanda. La habitación se parece a los despachos del Edificio de justicia donde te dejan despedirte de tu familia, solo que un poco más lujoso. Todo con un estilo demasiado recargado, como son aquí. Me indican que van a empezar a grabar antes de que me siente y que debo recordar que se supone que es por la noche. No puedo oponerme a ello, así que empiezan a grabar cuando Caesar me saluda.

—Buenas noches, Peeta.

—Caesar, que alegría verte de nuevo…— El ríe mientras que nos estrechamos la mano.

—Creo que para mí es una mayor alegría…—Ríe de nuevo, me pone los pelos de la nuca de punta— ¿Qué tal tu primer año como mentor?

— Duro Caesar, muy duro…—En eso no miento cuando separo nuestras manos y me siento.

—¿Supongo que porque tu chica está ahí dentro verdad?

— Es algo más que mi chica Caesar, es mi prometida— Ni siquiera sé por qué digo eso, pero sé que es una bomba.

—Peeta, me dejas de pi-e-dra…¿Tu prometida?—Asiento recolocándome en la silla.

—Nos prometimos el mismo día que entro en la arena…si sale, nos casaremos…

—Interesante, de todas formas ya vais a ser padres ¿verdad?

—Cierto, Caesar—Muestro mi sonrisa más brillante y más falsa.

—¿Cómo te tomaste la noticia? Sois muy jóvenes.

—Pues, sorprendido, sorprendidísimo…fue todo un shock que nos dieras la noticia, habría sido preferible enterarnos como hace todo el mundo, con un médico, o porque ella hubiera notado algo raro.

—Entonces no teníais ni idea de que ella esperaba un bebé.

—No, no lo sabíamos. Luego a solas Katniss me dijo que tenía un retraso, pero que lo achacó a los nervios de la cosecha…

—Sí, sí, menudos nervios ¿ah?—Me guiña un ojo y hace un gesto de barriga abultada. Yo tengo que reírme falsamente.

—Entonces, habéis elegido ayudarla a ella, dejando de lado al otro chico, su primo.

—Él también ha elegido salvarla a ella y a mi hijo.

—Un gesto muy generoso por su parte ¿no?—Carraspeo.

—Sí. Son como hermanos, han crecido prácticamente juntos. Se quieren como hermanos. Él dio la vida por uno de sus hermanos, dará la vida por otra.

—Así que entre ellos solo hay amor fraternal.

—Esos es Caesar. Solo amor de hermanos. Como nos podríamos querer tu y yo¿eh?—Le sonrío aunque me cuesta mentir en lo que sienten Gale y Katniss el uno por el otro, solo espero que en la arena no hagan nada, como hasta ahora.

—Entonces, ¿la imagen de cómo se dan calor…—En una pantalla me pone la imagen de Gale y Katniss con sus manos debajo de su ropa, muy pegados, muy abrazados.—…no te dice nada?

—Solo se están dando calor, créeme Caesar que yo haría lo mismo con él si estuviera a veinte grados bajo cero. Lo comprobé en mis juegos y no hacia tanto frio, no hay nada como el calor corporal de otra persona para retener el tuyo propio.

—¿Crees que lo conseguirá?

—Estoy convencido de eso, Caesar. Katniss saldrá de ahí.

—Eso espero, Peeta. Y espero que nos invitéis a la boda…

—Invitado estas Caesar…—Le sonrío.

—¿Esperaréis a que nazca el bebe para la boda?—Carraspeo, algo que no había pensado.

—Pues, no lo sé Caesar, sinceramente. Ya sabes cómo son las mujeres—Sonrío intentando ser despreocupado— no sé si Katniss querrá ponerse un vestido de novia con tripa de embarazada.— Caesar ríe.

—Claro, aunque Cinna haría un buen trabajo.

—Estoy seguro de eso…A mi me da igual, estará preciosa con o sin tripita, con nuestro hijo en brazos o aún dentro….—Vuelvo a sonreír aunque cada vez me cuesta más, porque sé que Katniss se habrá despertado y habrán emprendido la marcha.

—me alegra escuchar eso, joven…—Se acerca inclinándose a mí—Mucha suerte…—Luego deja de mirarme y mira a cámara—¡y esto ha sido la pequeña entrevista a Peeta Mellark, mentor y prometido de Katniss Everdeen, distrito doce!—Veo como el piloto rojo de la cámara se apaga.

—¿Puedo irme ya?

—Pareces un poco nervioso, Peeta—Caesar parece haber perdido su gracia en cuanto la cámara se ha apagado.

—Bueno, Katniss debe de haberse despertado ya. Quiero comprobar si sigue bien.

—Y si no sigue tocándose con su primo ¿no?

—¿Tocándose?

—Su primo no la mira como primo o hermano…

—Solo se tienen cariño…—Carraspeo, si él se ha dado cuenta, ¿quién más puede haberlo visto?

—Claro…Qué pases buen día Peeta…— Sin decirme nada más se marcha. Yo intento recomponerme delante de los técnicos y luego regreso a la sala de mentores, necesito saber cómo siguen Gale y Katniss.

...


Nota de autor: Siento el retraso, estar en el hospital ha sido horrible esta vez, pero ya estoy en casa, y espero poder actualizar con asiduidad. Siento la espera.

Besos de fuego!