Los personajes le pertenecen a la genial SM y no a mí, la historia sólo es de mi cabeza que divaga.

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Final Alternativo

—Señor Masen—escuché unos golpes en mi puerta, cubrí el cuerpo de mi Bella con la sábana y me fui a abrir.

— ¿Qué sucede, María? —pregunté con voz amarga mientras ella tragaba saliva.

—Necesito hablar algo importante con usted, señor—dijo viendo al suelo, me salí con toda mi pena de la habitación y la llevé a mi despacho, en cuanto se cerró la puerta comenzó, —ayer después de que usted salió a dar la vuelta a los viñedos, la señora vino... —levanté mi mano para que parara, no entendía como era eso posible.

— ¿La señora?, ¿Estás segura?, ella estaba de viaje—aseguré antes de suspirar por esa enorme herida que estaba en mi pecho.

—Fue lo que pensé señor, pero ella llegó con algo y me dijo que en la mañana lo buscara, pero que nadie supiera—aseguró María nerviosa.

— ¿Qué pasa, María? —exigí enseguida.

—Ella trajo un bebé consigo, lo dejó a mi cuidado, y dijo que hasta la mañana lo buscara y se lo entregara a usted, es un varoncito—eso me dejó petrificado, ¿un bebé?

— ¿Un bebé? —pregunté sin pensarlo.

—Sí, está ahora en mi habitación, me dijo que lo cuidara con mi vida, y que en la mañana hablara en su cuarto para entregárselo—dijo mientras abría la puerta.

Salí enseguida detrás de ella, desconocía su habitación, pronto comencé a escuchar un latido que me recordó el latido del corazón de Bella, María se apresuró a abrir la puerta y entramos, la cerró enseguida y vi el pequeño bulto crema que se removía en ésta.

—Es él, señor, y también dejó esto para usted—dijo María tendiéndome un papel. —Creo que le debo dar privacidad. Estaré afuera y en cuanto me necesite, me habla—aseguró saliendo de la habitación.

Me quedé sorprendido, mi privacidad, era difícil de obtener ya que lograba captar todos los movimientos de la casa, todos los murmullos, absolutamente todo, pero era tan temprano que no había demasiados, solo los latidos de María y del bebé en la cama, se removía. Me quedé viéndolo, incapaz de apartar mis ojos de este ser indefenso y único. Era tan hermoso, con una piel pálida como la mía de humano, la nariz era de Bella y su forma de ojos, era una fusión de ambos llevada a la perfección. El papel entre mis manos llamó después de unos momentos la atención, la abrí enseguida cuidando de no romperla.

Querido Edward.

Sé que estuvo mal no decirte de mí embarazo y ocultarlo, pero como te dije la última vez, era mejor que desconocieras esto, sabía que mi destino seria la muerte, no era la primera vez que me tenía que enfrentar a ella, no me importa mientras sepa que tú vas a estar bien y que vas a cuidar a nuestro hijo con tu vida, nunca dudes que no te amé, te amé más de lo que puedes imaginar y por eso te alejé en esos momentos de incertidumbre.

Sabía lo que pasaría en la cabaña, no me extrañó y sé que cuando leas esto será porque estoy muerta. No te preocupes en cuanto sea el momento regresaré a tus brazos, solo tienes que esperar y cuidar a ese niño, no hay otro en su especie, huye lo más lejos que puedas de ese lugar. Yo sabré como encontrarte, confía en mi magia, todo está planeado.

Quema esto en cuanto lo termines y huye con el bebé, no voltees atrás, en un tiempo estaré con ustedes.

Tu esposa que te ama

Bella.

No pude hacer lo que me pedía en esa carta, en esa tarde nublada la seguía releyendo, había seguido al píe de la letras sus instrucciones, había huido enseguida, me encontraba lejos de ese lugar, cambiaba cada cierto tiempo, entendía su propósito, pero no me era comprensible, ella aseguraba que pronto y habían pasado cinco años sin saber de ella, ahora estamos en Londres.

Me senté frente a la chimenea viendo a mi hijo dibujar, sus ojos verdes brillaban con intensidad mientras imaginaba a su madre, unos golpes en la puerta nos distrajeron a ambos.

—Quédate aquí, pequeño—aseguré mientras él asentía.

Abrí la puerta, no había captado que llovía, hasta que la persona que estaba afuera cerró su enorme paraguas, pude ver la parte baja de su vestido azul, me limitaba al respirar, era un peligro ya que por cuidar a mi hijo hacia un par de semanas que no había cazado, al cerrarse el paraguas unos hermosos ojos me observaron.

—Te tenía mejor alimentado cuando estabas a mi lado—aseguró esa hermosa voz que me había dejado herido, pero con la maldición de no poder morir.

— ¿Bella? —pregunté como un estúpido.

— ¿Quién más podría ser?, ¿no confiaste lo suficiente en mí, cariño?—comentó mientras acariciaba mi mejilla.

— ¿Cómo es posible? —cuestioné sin quitarme de la puerta.

—Te dije que confiaras en mí, que sabría cómo volver a ustedes—aseguró y me sonrió—¸ ¿me dejas pasar? —preguntó casi con burla.

—Por supuesto, pero explícame, que fue lo que sucedió—exclamé mientras la seguía.

—Esa noche no morí por completo, Edward, dejé que lo creyeran, porque era lo mejor para ustedes, pero no me hirieron de muerte, hice un hechizo poderoso para que no me pasara nada, así fue como lo logré. Al ser enterrada en un nicho me ayudó el contacto con la naturaleza, que terminó de cuidar mis heridas, ya que la naturaleza y yo somos una sola—comentó mientras caminaba a la sala y encontró su carta y sonrió, —igual de terco que siempre.

En cuanto vio a nuestro hijo, corrió a abrazarlo y él a ella, nunca había visto una escena tan especial como esa, ellos compartían un vínculo, algo que le hacía a él saber que ella era su mamá.

—Esta vez será para siempre, no me pienso separar de ustedes nunca más—aseguró Bella con una enorme sonrisa.

Y así comenzó la felicidad para mí, estaríamos toda la eternidad juntos, no importaba que pasara nada nos podría separar esta vez.

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Hola chicas, esta es mi segundo final, espero que les guste, y debo de agradecer sus comentarios, me encanto leerlos y saber que este les gusto, espero que les haya gustado tanto como a mí.

Una vez más un gran agradecimiento a mi beta Cristal 82 por corregir esto.

Nos leemos y espero verlas en mi próximos OS e historias.