Nota de autor: Voy a intentar empezar a actualizar todas las semanas, entre el viernes y el domingo. Confieso que hace muchísimo que no escribo, pero tranquilidad, aun tengo capítulos de sobra escritos y las musas están regresando…o eso creo…

Os dejo con el capitulo:


Peeta

Delly ha conseguido contagiarme su nerviosismo, no he podido evitarlo. Sé el peligro que corren nuestros amigos, sé el peligro que corremos nosotros. Estamos en un aerodeslizador de camino hacia el trece, o eso nos han dicho. Con nosotros vienen los mentores de todos los distritos con los que podíamos haber tenido una alianza, aunque sus tributos no hayan tenido suerte, como los del seis o los del once, y por supuesto vienen los mentores del cuatro y del siete, con los que Haymitch habla como si nada estuviera pasando. También vienen unos pocos capitolinos, Plutarch entre ellos.

Todo ocurrió muy rápido, en un segundo estaba viendo como Katniss dormía en la cueva junto con Gale y al segundo siguiente estábamos subiéndonos en el aerodeslizador. No tuvimos tiempo de nada. Solo corrimos a la azotea y Plutarch nos mando subir aquí. En una pequeña televisión seguían retransmitiendo los Juegos. Mientras que Johanna y Finnick peleaban con los profesionales, Katniss se escabullo disparándole un par de flechas al hombre que había matado a la mujer del tres. Y como supuse siguió a Gale, pero él no se dio cuenta. La retransmisión se paró justo cuando el rayo surcó el cielo.

No sabemos si lo han conseguido.

Se supone que un aerodeslizador del distrito trece está esperando a que rompan el campo de fuerza, una vez que lo hagan, entrará a por ellos y les llevará al trece. Allí nos reuniremos todos.

Plutarch entra en la estancia donde estamos y aparta a Haymitch a una esquina. Veo como hablan, Plutarch le pone la mano en el hombro a nuestro mentor. Él cierra los ojos y luego le da un puñetazo en la pared. Plutarch le vuelve a decir algo, pero Haymitch no atiende a razones, vuelve a golpear la pared.

—¡Peeta!—Dice Delly mirándole aterrada.

—Espera—le digo levantándome, aunque yo estoy aterrado también al ver que Haymitch no para de golpear la pared metálica.

—¡Maldito cabrón hijo de puta!—Le oigo decir cuando me acerco y sujeto su mano para que no siga golpeando la pared.

—Haymitch…hey…para…—Miro a Plutarch—¿Qué ha ocurrido? ¿No lo han conseguido…?—Susurro— ¿es eso…?—Susurro de nuevo y Haymitch ríe, pero ríe amargamente, de manera cínica.

—Ha destrozado el distrito…—Dice entre risas, o al menos es lo que creo entender.

—Han bombardeado el doce, chico…—Me dice Plutarch— No creo que haya supervivientes…Aunque cuando lleguemos al trece me encargaré de que envíen un aerodeslizador.

—No…puede ser…—murmuro— ¿por qué…? La gente del doce no ha hecho nada…― Carraspeo porque pierdo la voz―hemos sido nosotros, Gale, Katniss…—Noto como los ojos empiezan a escocerme.— Mi familia, la de Delly, Prim…La hermana pequeña de Gale…—No sé en qué momento Delly se ha acercado pero noto su mano rodear la mía y su voz llamándome aunque no puedo contestarla. Delly me abraza con fuerza, supongo que cree que estoy así por Katniss.

—El doce, cielo…han bombardeado el doce…

—No…—Susurra ella y yo suspiro contra su cuello cuando siento que empieza a llorar.

Tardamos casi un día entero en llegar al trece. Cuando salimos del aerodeslizador estamos dentro de una enorme estancia donde hay varios aerodeslizadores. Un hombre vestido de gris, algo como un uniforme de camisa y pantalón se acerca a nosotros, tras él van dos mujeres vestidas igual.

—Bienvenidos…—Nos dice, y Plutarch que parece que es el que se ha puesto al mando se adelanta y le estrecha la mano.— Frank Allford…Bienvenidos al distrito trece. Seré su guía.

—¿Han llegado?—Me adelanto. El tal Frank cambia de expresión.

—Directo al grano. —Sisea― Han llegado—Afirma—Pero no todos.

—¿Quiénes?—Exijo aunque Plutarch me agarra del brazo, yo me suelto bruscamente—Por favor…

—Los dos chicos sinsajo, el hombre del tres y el del cuatro.

—¿ Y Johanna, murió?—Habla su mentora, Nora.

—La capturaron, el rastreador, no pudo quitárselo.

—Finnick tiene que estar destrozado…

—Está bajo sedación, no dejaba de gritar.

—Quiero ver a mis amigos, ahora.—Vuelvo a exigir, pero luego suspiro—Por favor…—lo suplico ahora.

—Están inconscientes, la chica, Katniss, recibió un fuerte golpe en la cabeza, tiene un fuerte traumatismo, y a él le alcanzó el rayo, tiene quemaduras en brazos y torso, además de golpes en la cabeza, la espalda, salió despedido…

—No me importa, necesito verles…—Digo rápidamente.—Son nuestros amigos, lo hemos perdido todo…necesitamos verles…—Frank nos mira durante unos segundos y luego suspira.

—Acompañadme…

Salimos del enorme almacén de aerodeslizadores y nos lleva por unos pasillos estrechos iluminados tan solo por unas bombillas cada pocos metros, tardamos varios minutos en llegar a una puerta que pone "hospital" en letras mayúsculas. Frank nos mira un segundo y luego abre la puerta dejándonos entrar a Haymitch, Delly y a mí junto con el mentor de Finnick. A él le indica que Finnick está en la primera puerta que da a la derecha, pero que está atado y sedado, porque no deja de gritar llamando a Johanna. Me apena muchísimo. Mientras que veía los juegos pude ver lo que se querían, los besos que se daban como se tocaban. Están enamorados, y ahora la ha perdido.

Cuando me señala la puerta donde está Katniss no lo dudo y la abro. Es una enorme sala con cortinas separando las camas. Tengo que reprimir en mi interior el grito cuando me aparta la cortina que tapa la cama de Katniss, verla conectada a tubos y aparatos que pitan asusta. Me acerco a ella y me quedo mirando como su pecho sube y baja durante unos segundos. Luego la miro a la cara. Tiene una enorme brecha en la frente con los bordes amoratados e hinchados. La tiene cosida y al menos debe de tener diez puntos. Jadeo y noto la mano de Delly rodeando la mía, me la aprieta y luego me besa en la mejilla.

—Katniss es fuerte, se pondrá bien…—Asiento un poco cuando me besa en la mejilla, pero yo giro la cara y la beso en los labios y luego en la frente.

—¿Cuánto tardará en despertar…?—Susurro, cuando le diga que el distrito doce ha desaparecido con todas sus habitantes, con su familia ahí ella necesitara la sedación que le están dando a Finnick. Se hundirá.

—No lo sabemos. El golpe es lo que le mantiene así. Pueden ser horas, o pueden ser días.—Asiento y me acerco a acariciar la mano de Katniss aunque no suelto la de Delly.

—Despierta pronto Katniss…—Susurro, luego miro a Frank.

—El chico está en la habitación de enfrente, la zona de hombres.

—Gracias—Aprieto la mano de Katniss y salgo de la habitación.

Cuando entro a ver a Gale él no tiene mejor aspecto que Katniss, todo lo contrario. Tiene el pecho vendado al igual que los brazos, incluyendo la mano derecha. Me muerdo el interior de la mejilla. Está conectado a los mismos tubos y aparatos que Katniss y es tan diferente al Gale que conozco que me resulta extraño verle tan desvalido. Pero nosotros no podemos hacer nada por él, ni por ella ahora mismo. Solo esperar.

Frank nos dice que es mejor que salgamos, que tienen unos buenos médicos y que conseguirán que se recuperen perfectamente.

Luego procede a enseñarnos las instalaciones del trece, de lo único que me entero es que estamos bajo tierra y que tienen un comedor y una cocina comunes, que los baños también son comunes y que cada persona tiene un cubículo donde duerme. Nada de casas, nada de propiedades. Todo el mundo es igual y todo el mundo lleva la misma ropa. Ropa que nos entregan para que nos pongamos, no sin las protesta de nuestro viejo mentor. Nos llevan a las duchas comunes, aunque sí que hay una zona de hombres y otra de mujeres y nos dejan darnos una ducha y ponernos ese horrible uniforme gris.

Cuando salimos de las duchas Haymitch y yo esperamos a Delly que tarda unos pocos minutos más, sale con el pelo húmedo y liso, sin pizca de maquillaje, así puedo apreciar mejor su sonrojo cuando la sonrío. Frank vuelve a reunirse con nosotros y nos lleva a la zona de los cubículos. Nos dice que nos asignaran uno a cada uno, pero cuando Delly aprieta con fuerza mi mano le digo al hombre que uno va a sobrar, que ella y yo dormimos juntos.

—Creía que tu y la chica Sinsajo…

—Es una larga historia. ―le corto― ¿Podemos compartir cubículo?—Me mira arriba abajo y luego mira a Haymitch que se encoge de hombros.

—Claro, hay cubículos dobles para parejas y también para familias…

—Perfecto entonces.

Cuando nos dejan a solas en la habitación con solo una cama doble y dos mesitas y un aseo suspiro. Nos han dicho que mañana nos explicaran cómo funcionan las cosas aquí. Pero no me importan lo más mínimo, solo quiero acurrucarme en la cama y dejarme vencer por todo lo que hemos perdido. Me siento en silencio junto a Delly y al poco la oigo llorar, aunque tiene la cabeza agachada y el pelo cubriéndole la cara en cascada para que no la vea como si se avergonzara.

—Delly, cielo…— Me pego más a ella y la obligo a que se apoye en mi pecho.

—Mis padres, Peeta… mi hermano pequeño…todos…—Llora mas fuerte agarrándose a mi camiseta. Y yo no puedo decirle nada para consolarla porque estoy en la misma situación y lo único que saldría por mi boca serían maldiciones contra Snow y su gobierno. Beso su cabeza.

—Lo sé…Plutarch dijo que mandarían aerodeslizadores…quizás…

—Lo primero que habrán hecho será acabar con nuestras casas —murmura secamente antes de seguir llorando. No quiero decir nada más porque yo guardo una pequeña esperanza de que nuestras familias hayan conseguido salir de allí. Delly sigue llorando hasta que se queda dormida. Consigo recostarla y me tumbo junto a ella. Al final yo también me duermo.

Me despierto por culpa de una pesadilla en la que Katniss y Delly se pelean hasta matarse. Cuando noto a Delly contra mi cuerpo me relajo. Han pasado tres días y no ha habido buenas noticias. Gale y Katniss siguen igual, inconscientes y del doce no llegan noticias, aunque ayer partieron varios aerodeslizadores. Miro el reloj que me han dejado colocar en la mesita, tiene la esfera iluminada levemente y puedo ver la hora perfectamente. Son las cinco y veinticinco, aun queda más de hora y media para que tengamos que levantarnos. Intento dormirme de nuevo pero no soy capaz, por lo que me quedo acariciando a Delly que duerme tranquilamente. Cuando suena la alarma para levantarnos Delly me abraza más fuerte.

—No quiero levantarme…—Murmura—Durmiendo no me acuerdo de nada…

—Lo sé…—La beso dulcemente acariciando su espalda—Pero ya sabes cómo son las cosas aquí…Tenemos que levantarnos para recibir el horario.—Delly asiente y se levanta, lleva solo su ropa interior y una camiseta de tirantes. En otro momento me volvería loco verla así, pero ahora, con todo lo que nos está pasando no tenemos ganas casi ni de besarnos.

—¿Vamos?—Se pone el feo uniforme del trece.

En cuanto me visto, Delly y yo salimos derechos a buscar nuestro horario. Usan una tinta especial que se te queda en el brazo y dura todo el día, en el te pone lo que tienes que estar haciendo en cada momento, por el bien de la comunidad. Por suerte a nosotros nos dejan una hora para visitar a nuestros amigos, aunque siguen inconscientes, como si nunca fueran a despertar.

Estamos en la cocina preparando las gachas para el desayuno cuando empezamos a oír los rumores: Los aerodeslizadores que habían ido al doce han vuelto.

No lo pienso mucho cuando miro a Delly y salimos corriendo hacia el hangar que es como llaman ellos a la enorme sala donde guardan los aerodeslizadores. A mitad de camino nos encontramos con Haymitch que nos lo confirma. Y lo mejor de todo. Hay supervivientes, más de los que se esperaban aunque no han dado una cifra exacta.

Abrimos las enormes puertas metálicas y vemos como las gentes del doce están bajando de tres aerodeslizadores. Casi todos de ellos son morenos y piel aceitunada. Busco con la mirada a mi familia, al igual que hace Delly.

—¡Delly!—La voz de un niño se oye más alta que el murmullo general. El hermano pequeño de Delly corre apartando a la gente hasta nosotros y se abraza a su hermana que se ha agachado para recibirle.

—Alex…—Susurra ella abrazándole llorando pero esta vez de alegría. Sigo buscando, pero cuando a los pocos minutos no oigo mi nombre entre la multitud pierdo toda esperanza. Los ojos empiezan a escocerme cuando noto una presencia junto a nosotros.

—Peeta…—Murmura, es la hija del alcalde, lleva un vestido rosa palo roto y sucio.

—Madge…— Mira hacia la multitud.

—Empezó en la plaza…por eso hay tan pocos comerciantes…Lo arrasaron todo…Primero se fue la luz, y luego lo primero que… bombardearon…—Noto como traga saliva.—El Edificio de justicia…con todos dentro…

—¿Tu…?

—Murió…—Susurra—luego una bomba cayó justo en la casa de al lado…Conseguí sacar a mi madre, aunque estaba herida. El hermano de Gale y yo reunimos a los supervivientes en la pradera. El sabía cómo salir de allí, aunque la valla ya no estaba electrificada. Luego les llevé a un sitio que me enseño Gale, lejos de todo…las llamas duraron dos días…conseguir comida fue horrible.

—Papá y mamá…—Murmura el hermano de Delly y se pone a llorar más fuerte, su hermana le abraza fuerte intentando calmarle aunque ella también ha empezado a llorar.

—La familia de Katniss está aquí…—me dice Madge.—Su madre no pudo ayudar a la mía en esos tres días…—su voz se va apagando poco a poco.— También la de Gale…

—Ellos están aquí…Les sacamos…—Veo como una pequeña, muy pequeña sonrisa se dibuja en la cara de Madge, luego me abraza.


Nota de autor: Bueno, como veis, no he acabado con Madge, es un personaje que podria haber dado mucho juego viva y su muerte en los libros fue tan absurda... espero que os haya ¿me merezco un review?