Nota de autor: bueno otro capitulo más, ya empiezo a quedarme si los de reserva y no he escrito casi nada de esta historia por falta de tiempo…Tengo que ponerme las pilas…
Os dejo con el capitulo:
...
Gale
Me cuesta abrir los ojos muchísimo, y creo que tardo en hacerlo varios minutos. Cuando lo hago, la luz es tan brillante que tengo que cerrar los ojos de nuevo. Creo que gimo, o parece que el sonido sale de mí, no estoy muy seguro. Parpadeo y vuelvo a abrir los ojos. Encima de mí hay un techo blanco y una lámpara alargada brillante. Antes de que pueda moverme noto algo cálido sobre mi brazo. Miro hacia ese lado y veo una chica con el pelo y los ojos claros, estos últimos verdes. Me sonríe.
—Has despertado…—Aprieta mi brazo y parece emocionada no entiendo por qué.
—Eso parece…—Intento incorporarme pero ella me lo impide apoyando su mano en mi hombro
—No puedes levantarte. Llevas dormido mucho tiempo…espera…— Se acerca a mí tanto que su largo pelo dorado cae un poco sobre mi cara y hace algo en la pared que esta sobre mí porque la cama se mueve y me incorpora.—¿Te mareas así?
— Estoy bien…—Me rasco la cabeza me cuesta pensar un poco— estoy un poco atontado pero estoy bien.
—Tengo que avisar alguien para que te examine y avisar a tu familia.
—Creía que tú eras ese alguien…— Ella ríe pero yo no le encuentro la gracia a lo que he dicho.
—No digas tonterías, ¿cómo voy a examinarte yo? Necesitas un médico.
—un médico ¿eres enfermera? Vale…—Cierro los ojos.
—Deja de decir tonterías ya…
—¿Qué tonterías?— La miro, tiene los bonitos labios apretados.
—Primero que yo sea la que te va a examinar y segundo que soy enfermera…— se acaricia el pelo enredando un poco entre sus dedos. La miro sin entenderla.
— Es lo que pensé…
—Gale…
—¿ese es mi nombre?
—Me estas asustando…—Susurra, pero el que empieza a asustarse soy yo porque no recuerdo si ese es mi nombre o no y parece que como habla debería conocerla.
—¿Nos conocemos?¿Me conoces? Antes has dicho algo de mi familia…
—¿Cómo que si nos conocemos? Soy Madge…—Me coge la mano y enreda sus dedos con los míos—Madge Undersee…La hija del alcalde….ya sabes…
—No sé…Madge…no…no te recuerdo…—Empiezo a intentar recordar algo, pero lo único que recuerdo es el dolor de cabeza y la luz brillante de cuando desperté, nada más—No recuerdo nada, Madge, no sé quién eres, ni quién soy yo…Tengo que…esto es…—La respiración se me vuelve errática y empiezo a preocuparme.—¿Por qué no recuerdo nada, Madge?
—No, no lo sé…cálmate…voy a llamar a uno de los médicos podrá decirte qué pasa…—
—¡no!—La cojo del brazo cuando intenta apartarse y ella parece encogerse—No quería asustarte…No te vayas, Madge…— Es en ese momento en el que me doy cuenta de que tengo los brazos cubiertos de unas telas blancas.
—No me voy a ninguna parte…—me susurra y acaricia la mano que la ha cogido, la que estoy clavando en su pálido brazo. Se acerca de nuevo a la cama del todo y se sienta en ella.—¿No re cuerdas nada?—Susurra. Niego con la cabeza.
—Ni mi nombre…
—Gale, Gale Hawthorne…—Susurra.
—¿Somos amigos?—Asiente con la cabeza aunque veo como sus mejillas se colorean un poco.
—Últimamente sí…—Sonríe un poco, tiene una sonrisa bonita.
—Mi familia…
—Tu madre se llama Hazelle… y tienes tres hermanos pequeños. Dos chicos Rory de 13 años, Vick de diez y una niña, Posy de cuatro…—Susurra y vuelve a acariciar mi mano— Debería llamar a tu madre, Gale, y a los médicos.
—Aun no…quiero saber cosas.—Le suplico, no quiero ver a nadie sin saber nada.
—Pero tenemos que saber qué te pasa, has estado cinco días dormido, recibiste un golpe muy fuerte en la cabeza…—Me acaricia el pelo—Te prometo que luego te contaré lo que quieras…—Se inclina y me besa en la mejilla— Solo voy a asomarme a la puerta para gritar y que venga alguien…
—Vale…—Susurro, estoy un poco asustado, no entiendo lo que me pasa.
Ella hace lo que dice, y parece que la oye alguien porque pronto se aparta de la puerta y se acerca de nuevo a mí, me coge suavemente la mano y me sonríe de nuevo. Sonríe mucho, y eso me gusta, parece una buena amiga. Cierro los ojos cuando veo entrar por la puerta a un hombre, lleva el mismo atuendo gris que mi amiga solo que encima además lleva puesta una bata blanca.
—Hola Gale, soy tu médico…—Me dice el hombre y me apunta con una luz en los ojos, me aparto porque me molesta.—¿Cómo te encuentras?
—No recuerda nada— Dice Madge alarmada, no me ha soltado la mano en ningún momento.
—¿Nada del Vasallaje?—Pregunta el médico mirándola un segundo y luego mirándome a mí.
—Nada de nada. Nada de su vida. Ni su nombre, ni su familia, nada, doctor.
—¿Es cierto?—Asiento y el vuelve a apuntarme con la luz en los ojos y le aparto de un manotazo.
—Lo que me falla es la memoria, no los ojos, señor.—El entrecierra un poco los ojos aunque oigo una leve risita por parte de mi amiga la bonita rubia.
—¿No re cuerdas nada?¿Tu nombre?
—Porque ella me lo dijo.
—¿Tu cumpleaños?
—No
—¿Dónde vives?
—No, nada, maldita sea, nada es nada.—Intento que se aparte de mi y levantarme de la cama agarrado a Madge, pero las piernas me fallan un poco y ella tiene que ayudarme a sostenerme, el médico me obliga a tumbarme de nuevo.
—Bueno, a veces es normal perder la memoria unas horas o días cuando recibes un fuerte golpe en la cabeza…iras recordando poco a poco.
—¿Días? ¿Voy a pasar días así?
—Puede que no, que solo unas horas, lo principal es que te lo tomes con calma…—
—¿Por qué tengo los brazos y el pecho tapados?
—Quemaduras…—Arrugo la cara, sé lo que son, sé que duele.
—¿Por qué se que son las quemaduras y no recuerdo a mi familia?
—Porque son diferentes tipos de memoria. Lo que son las quemaduras lo tienes arraigado como el habla o caminar, cosas que no tienes que pensar en ellas. Pero las otras cosas, los recuerdos es a lo que comúnmente afecta la amnesia. Que es como se llama lo que te pasa.
— Entiendo…—Resoplo y miro a Madge ella vuelve a sonreírme.
—Se te pasará…volverás a recordar.
—La señorita Undersee debería ir a hacer sus tareas…—La mira ella frunce el ceño y vuelve a apretar los labios, luego mira su brazo.
—No voy a irme, creo que una persona menos limpiando rábanos no se va a notar.
—Se buscará un problema, ya no estás en el doce, usted es igual que todo el mundo.
—Antes también lo era—Gruñe ella, y es adorable poniéndose roja de enfado.
—Voy a buscar a su familia…—Se gira.
—Hey, creo que tengo hermanos pequeños, que solo venga mi madre…
—Como quieras…
—Bien…—Cuando el hombre se va miro de nuevo a la chica— ¿por qué tienes en el brazo escritas cosas?
—Es el horario que debes cumplir aquí cada día.—me lo deja ver, y recuerdo como leer porque veo horas y cosas como levantarse ducharse, cocinas, comida.
—Así que lo tenemos todo organizado así.
—Aquí si…—Susurra ella escondiendo tras su cuerpo ese brazo.
—Aquí…—Carraspeo—¿Qué quiso decir con eso de que "ya no estás en el doce"?
—No sé si debería contártelo Gale…— Se sienta de nuevo en la cama y mira mi pecho—¿No te duele?
—No…pero no cambies de tema…
—Creía que estabas un poco atontado—Susurra sonriendo colocándose el pelo detrás de las orejas.
—Ya no…cuéntamelo.
—Creo que no debería, podría alterarte…—me mira a los ojos.—Me alegro de volver a verte los ojos…—Vuelve a cambiar de tema.
—Madge…—Resopla.
—Nosotros antes vivíamos en el distrito doce, pero ya no, ahora estamos en el distrito trece.
—¿Por qué?
—Porque…es una historia muy larga Gale…
—Tenemos mucho tiempo, preciosa…
—¿Cómo sabes si soy preciosa si no recuerdas nada?—Susurra
—Mi cuerpo lo sabe.—Abre los ojos un poco más y luego sonríe a la vez que se le tiñen las mejillas de rojo.
—Claro…lo sabe…—Suspira se remueve incomoda en la cama.—¿Qué quieres saber?
—¿Por qué no estamos en casa?—Suspira y cierra los ojos, cuando los abre los tiene enrojecidos.
—hubo…un bombardeo… acabaron con el distrito…El trece nos acogió…
—¿Bombas?—Susurro, sé que es eso—¿Murió mucha gente?— Asiente apartando la mirada, veo como una gota choca contra sus manos, está llorando. —Hey Madge…—Me incorporo lentamente y le levanto la cara con cuidado, no me gusta verla llorar, aunque rápidamente se seca las lágrimas apartandose.
—Lo siento…aún me pone triste…
—Tu familia…
—Sí…—Se pasa la lengua por los labios.—pero no quiero hablar de mis pérdidas, estamos hablando de ti…
—No, estábamos hablando de casa…—Le cojo la mano.—¿Por qué pasó?
—eso sí que es largo, Gale…y no sé cómo lo tomarías…
—No me gusta que me oculten cosas…
—No sabes lo que te gusta porque no recuerdas nada, ni siquiera sabes cómo eres…—me murmura entre dientes.
—Claro que sé como soy….—La miro a los ojos y ella me reta con los suyos.
—¿De qué color son tus ojos, Gale?—No aparta la mirada de mis ojos, sin dejar de retarme. Lo pienso durante unos segundos. No lo recuerdo, a la mente solo me vienen ojos verdes con unas pestañas muy tupidas, los de ella. Quizás…
—Verdes— Ella mantiene sus ojos en los míos y luego los aparta negando.
—Verdes son los míos…No sabes cómo eres…—Suspiro y cierro los ojos apoyándome en la cama—tienes el pelo oscuro, negro brillante…sueles ir siempre un poco despeinado porque no paras…tienes las cejas rectas, lo justo para que te enmarquen los ojos, la nariz recta, proporcionada con tu cara…Labios carnosos, no exageradamente, masculinos, bonitos…
—¿Y mis ojos?—Sonríe un poco.
—Gris, son grises, intensos…mucho…e intimidan un poco…
—¿Te intimido?—Susurro.
—Para nada…—Sonríe — en el fondo eres un corderito…
—No te entiendo.
—No importa…—Suspira y se muerde el labio inferior.—Espera un minuto…
—¿Dónde vas?—Pero ella no me contesta, pero tampoco sale por la puerta, si no que gira hacia la cortina que tengo al lado, tarda unos segundos en venir y con ella trae un cuadrado de color blanco.
—Un espejo, para que te mires…—El cuadrado, por el otro lado es un espejo, me lo da y me permite verme. No me reconozco, y la chica me ha descrito bien, quizás exagerando algunas cosas, mi mirada no me parece intimidante.—¿Guapo verdad?—Me encojo de hombros.
—El Gale que recuerdo, diría que sí, eres un poco chulo…seductor…
— No sé si esas palabras puedo identificarlas bien…—Susurro, Soy guapo y seductor. La miro durante unos segundos—¿Tú y yo somos novios?—Ríe nerviosamente.
—No, no somos novios, somos amigos…tienes novia, se llama Katniss, ella también está en el hospital, o sea, aquí, está recuperándose, estabais juntos en…esto.
—¿Ha perdido la memoria también?
—No…al menos que yo sepa…a mí me recuerda.
—¿Por qué estabas aquí cuando me desperté?—vuelvo a notar como la piel de su cara se torna de color rosa, casi rojo.
—Estaba preocupada, vengo a verte, a veros— Se corrige— todos los días cuando puedo. Katniss y yo somos amigas también.
—¿De quién eres más amiga?—Se encoge de hombros y se pone a juguetear con el bajo de la camiseta, le sujeto las manos y me mira.
—De ambos por igual, creo…Os comprábamos fresas y conejos, así nos conocimos, luego….en el colegio.
— Fresas y conejos…
—Erais algo así como furtivos, ¿sabes lo que significa la palabra?
—Vagamente—Aprieto los dientes, no me gusta parecer un idiota.
—En el doce estaba prohibido salir de él, estaba rodeado con una valla. Pero había mucho hambre…y vosotros salíais sin que lo supieran los Agentes de paz, —Voy a preguntar que es un Agente de paz pero se adelanta—Son las personas que hacen que se cumplan las normas. Cazabais y recolectabais cosas, aunque no erais ricos erais de los mejor alimentados…
— ¿qué significa que nos comprabas cosas?
—Os daba algo a cambio por esas cosas. Dinero generalmente.
—Dinero…Sé qué es…
—Entonces mi novia y yo somos pobres…
—No, ya no…
—Katniss consiguió que…—No puede continuar hablando porque una mujer entra en la habitación, es mucho más mayor que Madge, tiene el pelo oscuro y los ojos grises. Cuando sonríe, aunque no la recuerdo sé que es mi madre.
—Gale…—Susurra y se acerca a abrazarme.—Empezaba a pensar que no despertarías nunca, hijo…
—No se sí pedirte perdón…—Susurro, noto como Madge se separa de la cama. Pero la miro.—No te vayas muy lejos. Ella niega con la cabeza y coge el espejo y desaparece girando hacia donde había desaparecido antes.
—No hijo, claro que no—me acaricia la cara, como si no creyera que estoy aquí. Le sonrío un poco.
—¿Ha hablado el médico contigo?
—me ha contado que ocurre…No nos recuerdas…a nadie—Niego con la cabeza.
—No sé qué decir…—Susurro.
—No es culpa tuya…y se te pasará.—Asiento.—¿Mis hermanos…?
—Están deseando verte…
—No me acuerdo de ellos, y Madge me han dicho que son pequeños, crees que…sería buena idea.
—Rory no es tan pequeño ya…con los otros dos podríamos disimular un poco…Posy te echa mucho de menos.
—Posy…la niña…—me mira tristemente.
—Eso es…tu hermana…—Asiento mordiéndome el interior de la mejilla.
—Tráeles más tarde, mamá…¿te llamo así?
—Mamá, claro…—Sonríe un poco y acaricia mi pelo.— Eres muy valiente, de verdad cariño…eres muy valiente, hijo…—me abraza aunque no entiendo nada de lo que dice ¿valiente por qué?
—No lo entiendo…
—Lo sé…el médico me ha dicho que Madge estaba aquí contigo cuando despertaste—Asiento—Creen que es mejor que te cuente ella las cosas, algo sobre la mente y el cerebro que yo no entiendo…
—Vale…—No pensaba oponerme a ello, es absurdo pero la rubia me da seguridad, más que mi propia madre, no entiendo como eso es posible. Mi madre me abraza de nuevo. He tenido que estar muy grave estos cinco días
—Creía que no iba a volver a verte, que ibas a sacrificarte por ella…
—No te entiendo…—Susurro aunque dejo que me abrace y yo la abrazo también
—No importa, ya lo entenderás…
Mi madre sigue abrazándome y besándome durante varios minutos. Llora y ríe, todo junto. Yo apenas entiendo nada de lo que me dice, en claro oigo Katniss y oigo a ratos "Juegos", pero nada más.
Un rato después la puerta se abre bruscamente. Aparece una chica con el mismo color de pelo y ojos que mi madre, lleva una camiseta algo más larga que las que llevan Madge y mi madre, le llega casi hasta las rodillas, sin pantalones, me mira jadeando y sonriendo, es más pequeña que Madge, aunque debe de tener su misma edad, es también guapa. Se apoya en el marco de la puerta y susurra lo que creo que es mi nombre. Luego parece que toma fuerzas y se acerca corriendo literalmente a la cama, sin importarle que esté mi madre prácticamente en el medio, me abraza y luego me besa en los labios, siento un cosquilleo en los míos y en el bajo vientre, pero no puedo hacer lo mismo. Aunque se perfectamente quien es: Katniss.
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