Disclaimer: The Hunger Games no me pertenece.

Nota de autor: otro capitulito para leer, espero que os guste! No tengo perdón, aunque lo que no tengo es tiempo…entre unas cosas y otras siempre acabo por no poder actualizar. Espero poder actualizar pronto, ya no diré que la semana que viene, pero espero que pronto.

Os dejo con el capitulo:


...

Peeta

Cierro los ojos en un intento que me dejen de escocer. Hoy tengo marcado en el brazo "10:00: cocina" al igual que Delly, por lo que ayudamos a preparar la comida para todos los habitantes del distrito junto con unos cincuenta hombres y mujeres más. Es algo que a mí no me importa, estoy acostumbrado a cocinar, y prefiero estar aquí que en la sala de mando, donde solo se habla de contraataques, luchas y guerras, pero pelar cebollas para la sopa nunca ha sido mi punto fuerte.

Estamos bien, eso es lo que debería contar. Delly en cambio sí que se quiere enterar de todo lo que sucede en cuanto a política se refiere, y es algo que me sorprende, porque nunca pensé en ella de ese modo, creo que la pérdida de sus padres le ha afectado y le ha llenado de odio, y no me gusta ver a Delly rencorosa y maldiciendo a las verduras como está haciendo ahora.

—Deberían contarnos más cosas. Nosotros participamos en el inicio de la revolución, deberíamos estar en la sala de mando junto con Finnick y no pelando cebollas.—Murmura casi para sí misma aunque sé que me lo dice a mí.

—Si pasara algo importante nos lo contarían, Delly.

— Eso no lo sabes, creo que nos ocultan cosas. Nos enteramos por los rumores que Katniss y Gale habían despertado. De lo que le pasa a Gale. ¿Crees que no nos están ocultando cosas?

—No, no creo que nos estén ocultando cosas, cielo.—Intento besarle en la mejilla pero se aparta.

—Pues yo si lo creo Peeta.—Suspira poniendo una cara demasiado triste, creo que dice todo esto porque aun está dolida por la muerte de nuestras familias.— Deberían dejarnos hacer algo…como a Finnick.

—Finnick está mejor preparado que nosotros.—Murmuro y es verdad, porque él es más fuerte, ha participado en dos ediciones de los juegos y era un Profesional.

—Finnick está loco de rencor y odio porque no sabe que ha sido de Johanna. Haría cualquier cosa por acabar con Snow y todo lo que tiene que ver con el Capitolio. ―Carraspea ― Y yo también quiero ayudar en eso.

—¿Quieres que nos matemos los unos a los otros? Las guerras solo traen muertes y destrucción…

—Y puede que la libertad…Peeta, creía que tú querrías algo así. Han matado a toda tu familia…

—Ya lo sé no hace falta que me lo recuerdes Delly. Pero creo que el ojo por ojo no es la solución.

—¿Y qué propones? ¿Hablar con Snow? ¿Decirle que ha sido una mala persona?—Me espeta, roja de ira, está muy enfadada— A saber cómo están en otros distritos. Quizás haya pasado lo mismo que en el doce y apenas haya supervivientes. Los que estamos aquí tenemos que luchar por ellos. Katniss lo querrá y Gale también, incluso sin memoria.—suspiro.

—Creía que no eras vengativa…

—No lo era. Hasta que aniquilo al noventa por ciento de nuestra gente, incluyendo a mis padres y a los tuyos, a todos nuestros amigos, a niños pequeños e inocentes…—Veo como se le llenan los ojos de lagrimas, y no por las cebollas—No podemos pedir un alto al fuego ni quedarnos de brazos cruzados Peeta — Se le rompe la voz al decirme esto último, por lo que no dudo en abrazarla y darle un beso en el cuello. Ella me abraza con fuerza y noto como empieza a sollozar, le acaricio la espalda sin decir nada más porque no sé muy bien que decir.

—¡Hey!—Oigo una voz que no reconozco por lo que me separo de Delly— Tenéis que ir a la sala de mando ahora. Deberíais correr.—Lleva un uniforme diferente al pijama gris que todos llevamos aquí, debe ser un soldado. Delly y yo nos miramos a los ojos un segundo, le seco las lágrimas y le cojo las manos.

—¿Ves como nos avisan si pasa algo?

—Me da mala espina que lo hayan hecho…—Murmura mientras que corremos, jadeando un poco.

Cuando llegamos a la sala de mando Delly me da la mano, aun no me he acostumbrado a este sitio, con todos esos botones y pantallas, alta tecnología que llaman, yo no entiendo mucho del asunto. Justo detrás de nosotros llega Finnick, venia pisándonos los talones. A él aún no le dejan participar en las tareas cotidianas sin supervisión. Aún está afectado por la desaparición y posiblemente muerte de Johanna, culpa a Plutarch y a Boggs que fueron los que llevaron a cabo el rescate, de no ayudarla y ayudar a Katniss y a Gale que estaban juntos. Suele golpear a cualquier militar que se ponga delante o a veces las paredes, sin contar que tiene los dedos destrozados de hacer y deshacer nudos en una cuerda desgastada. Y por eso me sorprende tanto verle aquí, cuando estamos rodeados de militares y la mismísima Coin está aquí. Tiene que ser gordo lo que pasa. Lo más sorprendente es que cuando él aparece la gente se aparta de una pantalla, esa que retransmite lo mismo que la televisión capitolina. Creo que él se sorprende tanto como Delly y yo al ver a Caesar en la pantalla, diciendo que va a hacer una interesantísima entrevista. Segundos después aparece Johanna en la pantalla. Está bien vestida, con un vestido caro de algún diseñador, lleno de brillantes, pero es lo único que tiene buen aspecto. Su cara está magullada. Tiene el labio partido por mucho que haya querido esconderlo con maquillaje y supongo que uno de sus ojos estará morado, aunque también está oculto por el maquillaje, pero apenas lo abre, y la cámara trata de enfocarla del otro lado.

—Está viva…—Murmura Finnick acercándose a la pantalla acariciando el cristal sobre la cara magullada de la chica.

—Buenas tardes señorita Mason…—Caesar muestra su sonrisa más blanca.— Un placer verte de nuevo.

—Una pena que no pueda decir lo mismo Caesar— en ese momento me doy cuenta de que Johanna tiene las manos atadas al sillón de lujo de terciopelo azul y oro. Caesar ríe.

—Johanna siempre tan directa.

—Supongo que estarás encantado de entrevistarme de nuevo ¿eh? Quien iba a pensar que lo harías…

—Yo apostaba por ti, el joven Finnick…

—Ni le nombres…—Espeta la chica, no parece que vaya a colaborar en la entrevista.

—Vale vale…—Caesar carraspea— ¿puedes hablarnos del último día en la Arena? Acláranos un par de cosas…—Johanna resopla.

—Ya he contado todo lo que os voy a decir, no sé para qué coño todo este puto paripé.

—No has contado nada, ¿A quién se le ocurrió la idea de romper el campo de fuerza?

—Caesar, podéis iros a la mierda tú y tu estúpido programa, voy a decir lo mismo que a vuestros matones, podéis seguir golpeándome, electrocutándome, lo que queráis…—Se inclina sobre el sillón—No voy a abrir la boca, idiota— Dice lentamente cada palabra. Caesar ríe de nuevo.

—Estas enfadada…¿no?

— Estoy atada, me habéis matado de hambre, golpeado, electrocutado cortado y quemado. Sí Caesar, estoy enfadada, y vosotros estáis jodidos, muy jodidos…—Mira a la cámara y parece como si nos mirara a nosotros.—No detengáis esto.

—¿les estás hablando a los rebeldes? ¿Crees que te están viendo, Johanna?

— No lo creo, estoy segura de que sí. Y os arrepentiréis, no por mí. Si no por todo.

— ¿Es una amenaza?

—Un aviso.— Espeta ella.

— Entonces tu opinión sobre esta guerra…

—Mi opinión es que pagaréis por todo lo que habéis hecho, sobre todo el hijo de puta del presidente.—No pueden eliminar sus palabrotas antes de cortar la emisión. Finnick sonríe un poco y luego mira a Plutarch con el ceño fruncido.

—Tenemos que ir a rescatarla. ¡YA! No me vale ninguna excusa.—Le agarra de la camiseta del uniforme que todos llevamos, ni él se libra de ello.

—Tenemos que prepararlo todo, Finnick.

—Pues hacedlo ¡ya!

—Es un riesgo demasiado grande para una sola persona.—Dice uno de los soldados que están ahí, ni siquiera le reconozco. Plutarch tiene que detener a Finnick para que no se lance a por el chico, le ha dado un ataque de rabia, aunque yo sentiría lo mismo si Katniss o Delly estuvieran en esas condiciones. El médico que le supervisa se acerca a él y le inyecta algo en el cuello, Finnick deja de intentar acercarse al hombre y poco a poco se va quedando relajado, Plutarch le sienta en una silla y deja que se apoye en la mesa inconsciente.

—No iréis a dejar que la maten ¿no?—La voz de Delly suena más alta de lo normal y mira directamente a Coin.

—Es algo que tendremos que tratar en una sesión a puerta cerrada.

—Es una persona. ¡Un ser humano!

—Su rescate podría suponer la vida de varias personas.

—Johanna sabe cosas—Dice Plutarch.— Es una mujer fuerte, pero no sabemos cuánto. Si habla…—Coin le mira entrecerrando los ojos.

—Lo hablaremos la junta y yo, cuando aparezca Boggs.

—No deberían perder tiempo…—Dice Delly, no conocía a Johanna, y estoy seguro de que si la tuviera cerca le daría miedo, pero parece tan decidida que no la reconozco.

— Creo que podéis volver a vuestras tareas. Solo queríamos que vierais que os mantenemos informados. Si vuelve a aparecer, os avisaremos.

Tiro de Delly porque esa es una clara indicación de que nos vayamos. Salimos de allí y miro nuestro brazo. Queda solo diez minutos para que sea nuestra hora de comer, por lo que voy hacia el comedor, Delly no se suelta de mi mano pero camina con los labios apretados. Supongo que está preocupada por Johanna.

—Van a rescatarla por lo que dijo Plutarch, porque ella sabe demasiado, no pueden arriesgarse a que cuente cosas.

—¿Estás seguro?

—He visto la cara de Coin. Lo harán…

—Solo porque no le conviene que diga cosas…Eso no es…humano, no me cae muy bien…

—Bueno, tiene que tener mano dura para poder llevar todo esto. Son muchas personas.

— Tiene a todo el mundo como si fuéramos militares, esto no es vida…Sobre todo para los niños pequeños…

— Así pueden sobrevivir, y no tienen el fantasma de los juegos detrás…—Delly resopla.

—Tienes que dejar de ver el lado bueno de las cosas siempre, Peeta, hay cosas que no lo tienen.

— Bueno, estamos vivos y juntos. Eso es algo bueno, ¿no?

— Por no decir que es lo único bueno…—Murmura—Voy a ir a buscar a mi hermano a las aulas. Prefiero no seguir esta conversación.

Delly se aleja de mí dejándome un poco sorprendido y alucinando. Desde que llegamos aquí ha cambiado mucho. Sigue siendo esa chica dulce y risueña solo en momentos puntuales. Por lo general está seria y se ha vuelto muy responsable. Nunca se salta el horario aunque no le guste. Cuida de su hermano pequeño como nunca le había visto hacer. Alex se ha convertido un complemento más en nuestra pareja. Cuando él llego nos cambiaron a un cubículo familiar, con una cama grande para nosotros y otra pequeña para él. Apenas tenemos intimidad así que ella no me deja ir muy lejos en las caricias.

Esta nueva Delly fuerte e inconformista me asusta, aunque eso no quiere decir que me desagrade. Me gusta que haya ganado fortaleza, pero no quiero que esa fortaleza le meta en problemas. A parte de que echo de menos verla sonreír todo el tiempo.

La comida pasa como cualquier otra comida. Alex parece olvidar un poco el horror vivido mientras que aquí le enseñan cosas útiles para ellos, como historia de las armas nucleares y cosas de antes de los días oscuros, no me gusta mucho que a niños de diez años les enseñen eso, pero tampoco puedo protestar.

A la hora de la cena, mientras que disfrutamos de unas gachas insípidas, vuelven a llamarnos para que vayamos a la sala de mando. Delly me mira asustada pero se levanta antes que yo, aunque me espera y me agarra de la mano. Cuando llegamos a la sala de mando Finnick está sentado en una de las sillas, debe de estar sedado o drogado porque se está tapando los oídos, pero no me lleva mucho tiempo descubrir por qué. Jadeo al ver lo que hay en la pantalla del Capitolio. Johanna, la que no parecía tener tan mal aspecto esta mañana está de nuevo en la pantalla, pero en unas condiciones muy diferentes. Su cabeza está completamente rapada, sin un solo pelo, y tiene varias heridas en el cuero cabelludo y la cara. Cuando la cámara se separa de ella, puedo ver que esta desnuda y tiene varios parches pegados sobre el pecho el vientre y las piernas. De repente grita ahogadamente y se retuerce, gime y queda inconsciente. Pero no está mucho tiempo así porque un chorro de agua le pega de lleno en la cara tiene que dolerle, es un chorro que parece estar a alta presión. Jadea y toma aire aunque al poco vuelve a gritar. Solo oímos un "No diré nada" antes de que Coin apague el televisor.

—Prepararemos el rescate y partirá en dos horas.— Finnick ni la mira, pero Delly me abraza con fuerza sonriendo.

..


¿Reviews?