Disclaimer: The Hunger Games no me pertenece.
Nota de autor: Hola gente! No sé si seguirá habiendo lectores por aquí que sigan con ganas de leer esta historia, pero no quiero dejarla así, sin terminar. He de decir que no tengo perdón por no haber publicado estos meses, pero he estado demasiado liada con mi vida "real" no tenía ni tiempo, ni ganas de escribir, como si la inspiración se hubiera esfumado, como si las musas no quisieran hacerme su compañía. Pero os tengo que pedir perdón, aunque no lo merezca, y espero que aun así haya aunque solo sea una persona que siga leyéndome.
Voy a intentar acabar la historia, no prometo cuando volveré a subir un nuevo capítulo, puede ser dentro de dos días, una semana o un mes. Pero os aseguro que acabar, acabaré "Desierto helado".
Si has llegado hasta aquí gracias por confiar en mí.
Os dejo con el capitulo:
...
Katniss
Me trenzo y destrenzo el pelo por enésima vez. Estoy cansada de tener que esperar fuera de la habitación de Gale mientras que le cambian los vendajes, es absurdo, he visto cientos de quemaduras, y a Gale sin camiseta casi igual. Pero me obligan a estar aquí, mientras le oigo maldecir y sisear. Aún tienen que dolerle mucho. Resoplo y me siento en el pasillo.
Han pasado dos días y sigue sin recordar mucho. Ha recordado como era el bosque y que iba conmigo, pero a mí o a su familia no nos recuerda como tal, solo sensaciones y algunos sentimientos. Al menos me besa y parece que le gusta. Estoy dispuesta a hacer cualquier cosa para hacer que me recuerde. Apoyo la cabeza contra la pared y cierro los ojos, no puede quedarles mucho.
No estoy mucho tiempo con los ojos cerrados, empiezo a oír a lo lejos jaleo, gritos. Me levanto cuando las puertas de la enfermería se abren de par en par. Aparece un soldado jadeando y me mira durante un segundo.
—Levántate, tenemos que evacuar.
—¿Perdona?
—Evacuamos la zona. Punto.— Entra en la sala y les grita lo mismo a los médicos, ellos dejan de curar las horribles quemaduras de Gale y se las vendan sin acabar de curárselas.
—Nos vamos— Dice uno de los médicos. No lo dudo y me acerco a Gale para ayudarle. Justo en ese momento empiezan a sonar unas potentes sirenas que amenazan con romperme los tímpanos.
—¿Qué pasa?—Pregunta Gale y se tapa los oídos, no sé qué decirle porque no lo sé, solo que tenemos que seguir al hombre que ha venido a avisarnos.
Aún no podemos correr pero el hombre es paciente, aunque cuando nos reunimos con más gente el hombre nos deja. Agarro la mano de Gale con fuerza aunque la sirena me atraviesa la cabeza entera. Empezamos a descender unas escaleras lentamente, aquí en el trece todo parece mecánico y ensayado, no se empujan, no corren, no gritan. Por lo que cuando oigo el nombre de Gale sé que es alguien del doce. Posy se abraza a las piernas de su hermano mayor que se agacha a su lado y debe de decirle algo aunque no la oigo, esperamos a que su familia y la mía se reúnan con nosotros y seguimos descendiendo. Cuando llegamos a una enorme estancia que oigo llamar "bunker" la gente empieza a repartirse ordenadamente en cubículos. Gale empieza a ponerse de puntillas (aunque es más alto que el resto de nosotros) y a mirar a todas partes, es poco disimulado ahora que no tiene memoria.
— Estará arriba aún. Con Delly y Peeta.—le digo, aunque en ese momento veo como los dos a los que he nombrado entran junto al hermano pequeño de ella.
—Va a bajar todo el mundo…aparecerá…—Me pone celosa que esté preocupado por ella, pero no quiero decirle nada. Creo que está dispuesto a salir a buscarla cuando Madge aparece a lo lejos. Me aprieta más fuerte la mano.— ¿Ves?
—Veo…—Me da un suave beso en los labios sonriendo, creo que no se da cuenta de lo que implica que esté así con otra.—¡Madge!
— Hola…—Mira hacia donde está Peeta— ellos sabe lo que pasa. Les vi salir de la sala de Mando…—La miro un segundo y luego a Gale. No le digo nada cuando suelto su mano y me acerco a Peeta.
—hey…
—Katniss…
—¿Sabéis que está pasando?— Se miran entre ellos.
—Johanna dijo en una transmisión que nos iban a matar…
—¿Johanna? ¿Está viva? ¿Cuándo ibais a contárnoslo?—les espeto, pero un segundo después sentimos el impacto de algo, e inmediatamente después, la explosión, que retumba en la cámara haciéndola temblar y atravesándome hasta la médula.
Las luces se apagan y estamos unos segundos en la más completa oscuridad. La gente grita, y creo que oigo mi nombre. Luego una luz roja lo inunda todo. Delly está abrazando a Peeta y a su hermano a la vez. Otra bomba rompe los gritos y todo el mundo se queda en silencio cuando resuena. Todo el mundo menos la voz de Gale.
—¡Catnip!—No me despido de Peeta y corro hacia Gale me da miedo abrazarle pero lo hago y él me aprieta a su cuerpo. Rory tiene cogida de la mano a mi hermana y a Posy, una voz mecánica empieza a decirnos que acudamos cada uno a nuestros cubículos. Cada familia tiene asignado uno, por lo que va explicando, Madge tendría que estar sola en uno.
—No vas a estar sola.—Le digo, aunque me pone celosa, es mi amiga, era una buena amiga en el doce, o eso creo. No era muy habladora y yo tampoco, pero nos comprendíamos, y debería agradecerle que ayudara a Gale aunque fuera de la forma que fue.— Donde entran tres entran cuatro.—Gale me sonríe un poco, sé que le gusta que haya dicho eso, y me lo demuestra con un beso en la cabeza.
Los cubículos de nuestras familias están al lado, supongo que no es casualidad. Aunque mientras que oímos las bombas caer nos piden que estemos en nuestros cubículos, Gale entra en el nuestro. Pronto un soldado viene a buscar a mi madre. Prim suspira y yo me acerco a abrazarla. La rodeo con un brazo y le canto como hacia cuando era más pequeña mientras que ella acaricia a Buttercup, no me importa que Gale y Madge estén mirando.
Las bombas caen durante varias horas, cada vez pasa más tiempo entre una y otra, y cuando creemos que no va a caer otra, el bunker vuelve a retumbar. Prim da cabezadas entre bomba y bomba en mis brazos. Madge también duerme apoyada contra la pared, pero Gale y yo no, él es como si nos vigilara a las tres y yo no puedo desatender a mi hermana.
Pasamos cuatro días encerrados en el bunker bajo estricta vigilancia y un control militar de todos y cada uno de los recursos. El horario que Madge llevaba en el brazo los días anteriores es una tontería comparado con esto.
Cuando nos dejan salir, no tengo que volver al hospital, por lo que puedo enterarme de más cosas, como que un grupo de militares y Finnick han ido al Capitolio a rescatar a Johanna, al precio que sea. Y eso me pone nerviosa. No me gustaría que muriera ninguno de los dos.
Estoy en la habitación de la enfermería con Gale, cuando oigo como se abren las puertas del recinto con un estruendo. Por ellas aparece Finnick tiene sangre en un hombro y un pequeño cuerpo en brazos, que se agarra a su camisa. Está desnuda, sucia y llena de heridas, pero la forma del perfil de su cara es inconfundible, es Johanna. Han regresado los dos, el herido y ella, ella asusta de lo demacrada que está.
Mi vena curiosa no puede evitarlo y se acerca a la habitación donde meten a la chica, esa en la que estuve yo, donde hay varias camas separadas con cortinas, la zona para mujeres. Finnick la tumba en una cama, frente la puerta, por lo que puedo verla perfectamente. No tiene pelo, no sé si se lo han rapado o se lo han arrancado, está llena de hematomas y muchas de sus heridas supuran. Tirita con fuerza pero se agarra a la camisa de Finnick con muchísima energía, tanto que ha acabado rasgando el agujero del hombro, supongo que de bala, que tiene el chico.
Finnick intenta calmarla y la arropa con las sabanas que se ensucian enseguida de sangre y tierra, o lo que parece tierra. Le acaricia con suavidad la cabeza y le llena de besos la cara magullada. No deja de hacerlo hasta que un médico la seda y queda inconsciente. En ese momento Finnick me mira.
—me alegro de que esté viva, y aquí…—Le digo sinceramente, porque es la verdad.
—Gracias…—Suspira y le acaricia la cabeza de nuevo— Nunca la había visto tan asustada, pero me recuerda…— Susurra, y por la forma que lo dice sé que no es para restregármelo, pero duele igual.
—Me alegro…—Repito.
—No quise…
— Sé lo que quisiste decir…—Intento sonreír.— Tengo que volver con Gale, espero que se recupere pronto…
Vuelvo con Gale y le cuento que Johanna ha regresado, solo la recuerda de lo que ha visto del Vasallaje, pero aun así se alegra mucho.
Los días siguientes sigo pasando todo el tiempo que puedo con Gale aunque ya me han tatuado un horario, pero le hago caso omiso, nada escrito en mi antebrazo va a separarme de él y aunque Madge se pasa muy a menudo por su habitación, empieza a no molestarme demasiado, lo que me molesta es como Gale a veces la mira. Supongo que como cualquier chico la miraría, incluso con el feo uniforme que llevamos todos aquí, ella sigue teniendo su piel tan blanca, sus ojos verde intenso y sus tirabuzones rubios, aunque apenas sonríe si no estamos Gale o yo cerca, siempre suele tener los labios apretados.
Gale puede salir de la enfermería un par de semanas después. Sus quemaduras son solo cicatrices rosas en su cuerpo, un poco rugosas, pero nada en comparación a como quedó su espalda después de los latigazos.
La primera noche que Gale pasa fuera no soy capaz de dormir, echo de menos tenerle cerca. Así que cuando toca la hora de levantarnos me pongo el uniforme rápidamente y voy a reunirme con él antes de que me tatúen el brazo.
—Gale…—No tengo que picar en su cubículo porque él ya está fuera.
—Hey Catnip…— Ambos sonreímos, porque es nuestro saludo, aunque él no lo recuerde, dice que si que siente algo cuando me llama Catnip.
—¿Has dormido bien?
— Ha sido raro no tenerte cerca…—sonríe un poco más.
—No he podido dormir…me acostumbre a tenerte cerca, Gale…—El me mira a los ojos, atravesándome y haciéndome sentir más pequeña porque no sé lo que piensa.
—Pues ya me tienes aquí, nena…—Me rodea con un brazo los hombros y me pega a su cuerpo jugando. Algo que solo hacía en el bosque y a solas.—¿Vamos a desayunar?— Asiento y nos dirigimos al comedor, antes de entrar nos tatúan, y compruebo aliviada que tenemos el mismo horario, incluso la hora del aseo. En el comedor nos juntamos con Madge, que ya está en una mesa sola, con su cara larga de siempre, que cambia cuando nos ve, o ve a Gale.
—Hola Rubia…— Le sonríe ruborizándose un poco, debería acostumbrarme, a Madge le gusta Gale, aunque sea mi amiga, en parte creo que en eso he tenido suerte, me ha respetado por llamarlo de alguna forma, no ha intentado nada con él aunque Gale a veces la mire atontado, como me mira a mí.
— Gale, Katniss, hola…— Empiezo a comer las gachas aunque Gale no lo hace, mira a Madge y me mira a mí. Estoy a punto de decirle algo cuando el suspira.
—Tengo que hablar con vosotras…porque sé que os importo, mi familia ya lo sabe…—Carraspea— Voy a apuntarme al ejercito, en dos días empezaré a entrenar…
—¡Gale!—Gritamos las dos a la vez.
—No puedes, creía que iba a esperar más tiempo—Le digo levantando la voz.
—No puedo esperar más si quiero hacer algo serio, soy fuerte, lo sé. Aunque no tenga memoria…—Me mira a los ojos—Voy a hacerlo…
—Pues…pues…yo también, Gale, te lo dije…tu cubres mi espalda y yo la tuya…
—No tienes que apuntarte solo porque lo haga yo, los entrenamientos son duros por lo que he oído, tienen una estricta disciplina.
—¿Me estás diciendo que soy poco disciplinada?
— Estoy diciendo que te cuesta seguir ordenes al menos que yo te lo pida, Katniss— Frunce el ceño.— No sé si eso me lo has dicho o lo he recordado…— Susurra.—Pero ahora lo que importa es que…no hace falta que te apuntes, y preferiría que no te pusieras en peligro…
— Se cuidarme sola, Gale, lo sabes, lo has visto…quizás ahora sepa cuidarme mejor que tú…si tú te apuntas al…ejercito. Yo también me apunto.
— Yo también me he apuntado, quiero vengarme de…por todo…—Gale y yo dejamos de discutir y miramos a Madge.
—¿Qué?—Digo porque es imposible que Madge, la dulce y preciosa Madge, la comerciante, la hija del alcalde, quiera sudar la gota gorda y aprender a usar un arma por venganza.
—Qué también me apunté, y no porque lo hagáis vosotros…—Nos enseña su brazo, a las 14:00 tiene escrito "reunión nobeles" .— Tengo la reunión para informarme.—Gale y yo nos miramos el brazo pero de eso no pone nada.
—¿Cuando pensabas contármelo Rubia?—Le espeta Gale, enfadado y preocupado.
—Luego…lo decidí hace poco…—Susurra— Esta noche más bien…Vi a Johanna…No la conozco pero…tenemos que acabar con esto…
—Genial…no me bastaba con preocuparme por una de vosotras que voy a tener que estar pendiente de las dos…—Gruñe Gale.
—Y nosotras de ti.— Decimos Madge y yo a la vez, parece un diálogo ensayado. Y aunque podría ser gracioso resoplo, porque no me gusta que ninguno de los dos se ponga en peligro.
...
Gracias de nuevo por haberme leído. Merezco algún review?
Besos de fuego!
