Disclaimer: The Hunger Games no me pertenece.
Nota de autor: Hola de nuevo, se que ha vuelto a pasar mucho tiempo desde la última vez que publiqué pero es que no tengo tiempo para más… Pero gracias por seguir leyéndome!
Os dejo con el capitulo:
Gale
Después de comer, en el brazo de Katniss y en el mío poner "descanso", se supone que aún estamos convalecientes, por lo que nos dejan descansar gran parte de la tarde. Y lo agradezco porque limpiar platos o suelos no es lo que más me apetezca del mundo. Esos momentos aprovechamos para ir a mi cubículo y dejo que se acurruque contra mí en mi cama y me cuente cosas del distrito doce, del bosque y de lo bien que lo pasábamos ahí, aunque saliéramos por necesidad. Pero hoy no, hoy seguimos a Madge, la rubia de las piernas bonitas, y labios con sabor a fresas. A la sala de reuniones para alistarnos en el ejercito.
No puedo creer que ella vaya a apuntarse. Según lo que me han contado en su vida ha tenido que correr o buscarse la vida, vivía en la zona rica del distrito, lo tenía todo. Pero si ella ayudó a la poca gente del doce que pudo salir con vida, entiendo que quiera venganza. Tuvo que ser horrible para ella, ver como la gente no salía de allí, las bombas, el fuego… Yo quiero venganza y no recuerdo nada, por lo que a ella le debe hervir la sangre. Pero como les dije antes, ahora tendré que preocuparme por ella y por Katniss, de la que recuerdo las sensaciones que me producía, su cercanía y sus besos, pero no la recuerdo a ella como tal.
En la sala hay unos cuantos adolescentes, algo mas jóvenes que nosotros, hablando entre ellos, hay un pequeño grupo de chicos de pelo oscuro y ojos grises, no me hace falta preguntar para saber que son de nuestro distrito también, quizás ellos hayan perdido todo también. Hay varias sillas vacías y Madge se sienta en un grupo de tres sillas vacías por lo que nosotros nos sentamos junto a ella. Aunque no recuerde mucho de ella sé que está nerviosa. Sus ojos recorren toda la sala, se muerde el labio inferior con fuerza y se toca mucho el pelo, colocándoselo y descolocándoselo de detrás de las orejas.
—Madge, no tienes por qué hacer esto—Le susurra Katniss.— Hay mucha gente para luchar— mira a nuestro alrededor, para mí, salvo la gente del doce, son solo chicos de no más de 15 o 16 años como ellas.
—No viste como fue aquello, como las casas se caían, explotaban y se incendiaban. No oísteis los gritos de la gente quemándose viva…— Susurra—Voy a hacerlo. Sé que me va a costar más que a vosotros. No estoy en forma, pero quiero participar en esto. Aunque me cueste la vida. No tengo nada que perder, nadie va a echarme de menos.
—No digas tonterías Rubia…—Incluso Katniss la mira horrorizada.—Nosotros te echaríamos de menos. Eres nuestra amiga…—Katniss asiente aunque su mirada baja a mi mano cuando se posa en el muslo de Madge, capto eso como una señal de celos por lo que solo se lo aprieto suavemente y aparto la mano.
—No queremos que te pase nada…Te ayudaremos y cuidaremos de ti.—Dice Katniss colocando su mano en el hombro de Madge.
—No necesito niñeras, no podéis ser mis niñeras…—Se coloca de nuevo el pelo detrás de las orejas.
—No vamos a ser tus niñeras—Le digo en un susurro—Nos cuidaremos los unos a los otros, piensa que yo no recuerdo nada…también necesito que cuidéis de mí— Eso parece animarla porque sonríe.
Voy a seguir hablando con ella pero en ese momento un hombre alto de pelo gris y piel muy oscura entra en la sala y da un portazo, todo el mundo se calla y le mira, la verdad es que su mirada intimida, incluso a mí.
—Bien señores y señoras, voy a leer sus nombres y quiero que se levanten y digan por qué están aquí.— El hombre empieza a decir nombres de lo más variopintos, por orden alfabético, los muchachos del trece suelen contestar que han llegado a la edad de servir a su distrito, en cambio los hombres del doce la mayoría dice que quieren ayudar en la guerra, no estar de brazos cruzados, cuando el hombre se va acercando a la letra U, Madge empieza a dejar que su pierna tiemble, y coloco mi mano de nuevo sobre su muslo, no me importa la mirada de reprobación de Katniss.
—Solo sé sincera.— Le susurro, justo en ese momento el hombre grita su nombre y ella se levanta. Oigo como los chicos del distrito doce cuchichean algo, supongo que saben quién es, seguro que en el distrito la conocía todo el mundo por ser la hija del alcalde.
— Estoy aquí porque quiero venganza. Destruyeron mi vida. Primero se llevaron a mi mejor amiga, al año siguiente de nuevo se la llevaron junto con…—Me mira un segundo y luego a Katniss, como pidiendo disculpas— Junto con el chico del que estaba enamorada. Ambos casi mueren al empezar la revolución. Cuando eso pasó destruyeron mi distrito. Todo quedo reducido a cenizas. Pasé tres días en el bosque. Mi madre murió por las heridas, la última vez que vi a mi padre era por la mañana y se iba al Palacio de justicia. Quiero…Sé que esto no va a devolvernos nuestra casa, ni a nuestra gente. Pero quiero que paguen por ello. Necesito vengarme, aunque sé que puedo morir en el intento.— El hombre apunta unas cosas en un cuaderno y luego sigue con los nombres. Katniss agarra la mano de Madge y la obliga a sentarse. Cuando acaba la lista el hombre nos mira a nosotros, porque no nos hemos levantado.
—Vosotros no estáis apuntados, ¿qué hacéis aquí?
—lo mismo que todos aquí. Queremos apuntarnos al ejercito.—Se queda mirándonos en silencio durante unos segundos.
—Vosotros sois…— Creo que nos reconoce.
—Katniss Everdeen y Gale Hawthorne, nada más— Dice Katniss, sé que no quiere más protagonismo.
— Mi información era que aún estabais en fase de recuperación, los entrenamientos no son fáciles.
— Estamos mejor preparados que la mayoría—Espeta Katniss.
— Queremos entrenar y prepararnos para ser soldados. Lo hemos decidido—Le cojo la mano a Katniss, aunque ella no suelta la de Madge.
—Como quieran, pero tendré que hablar con mis superiores, mañana todos tendréis apuntados en vuestros brazos a las ocho de la mañana entrenamiento, en el gimnasio, mientras que se soluciona las pequeñas desavenencias en el patio exterior. Sed puntuales— Recoge todos sus papeles, Katniss y yo nos miramos. Ni siquiera ha dicho que vamos a hacer.
— ¿En qué va a consistir el entrenamiento?—Le pregunto levantando la voz.
— El primero punto, mover esos músculos, haceros fuertes— Cuando el hombre sale de allí Madge resopla.
—Me va a costar…Nunca he corrido más que de casa al colegio…— Susurra
—Nosotros estamos un poco oxidados, nos irá bien a los tres.— Dice Katniss.
— En el distrito trece no corremos mucho tampoco, a todo se llega en ascensor— Un chico casi de mi misma altura de ojos muy azules y pelo negro le sonríe a Madge, como si nosotros no existiéramos.
— ¿Ves Rubia? Todos en igual de condiciones.
— Sí, ehm…Madge ¿no?— Le pregunta el chico, y está empezando a molestarme ya, incluso el sonrojo de Madge no me gusta.
—Madge, sí…—Le estrecha la mano— Theodore Oswald. Si necesitas algo del trece…
—La chica estará bien, Theodore…—Le espeto, está tomándose muchas confianzas con Madge.
—Sí necesito algo lo sabrás, Theodore…
—Theo, es más corto—Le sonríe abiertamente y ella también.
—Theo, perfecto, si necesito algo te buscaré, gracias…—Madge le parpadea apartando un poco la mirada.
—Nos vemos mañana, preciosa…—Vuelvo a sonreírle—Katniss, Gale, un placer poneros cara…— El chico se marcha mientras que Madge le sigue con la mirada.
— Ese chico intentaba algo.
—Ligar con ella—Me responde Katniss— Es muy guapo…
—No me fiaría de él—Le digo a Madge.
—Gale, no te fiarías de nadie y menos cerca de nosotras. Solo estaba siendo amable, nada de ligar…—Murmura—¿Nos vamos? Tengo descanso también.— Resoplo, porque la amabilidad de un desconocido no la entiendo muy bien.
—Vamos a mi cubículo, no debería haber nadie…Los niños están en el colegio y mi madre ayudando en la guardería.
Las dos chicas aceptan la proposición, y como he supuesto no hay nadie en el cubículo. Es como la mayoría de los cubículos de familias, con tres camas y un pequeño lavabo. Madge se sienta en la cama donde duermen mis hermanos pequeños y se queda mirándonos a Katniss y a mí que estamos cogidos de la mano.
— Siento lo que dije, sobre mi…enamoramiento.—Murmura, y no tengo muy claro a quien se lo dice, si a Katniss o a mí.
—No es algo que no supiéramos.—Dice Katniss— Aunque él no lo recuerde, y aunque no lo hayas dicho nunca. Sé cómo le miras, te pusiste en el medio cuando le azotaron…
—tú estabas en el medio, yo me puse entre el látigo y tú Katniss. Y no me arrepiento. Lo hice por los dos.—Aparta la mirada y se acaricia el pelo enredando sus dedos entre un par de mechones.
—Creo que nunca te agradecí ese gesto— Katniss se sienta en mi cama, frente a Madge.
—No tienes que hacerlo. —La mira un segundo a los ojos— Sé que ahora vas a intentar pagármelo de algún modo— Katniss boquea pero no consigue decir nada— Solo…Creo que si me ayudas con lo del ejercito…valdrá.—Katniss me mira un segundo.
—Vale, te ayudaré en eso.
—Quizás yo también necesite ayuda, lo sabes ¿no, Catnip? Solo recuerdo sensaciones, no sé cómo estaré físicamente…
—Yo te veo bien…Aunque has perdido un poco de peso, sigues fuerte.— Me toca el brazo, con suavidad, aun tengo cicatrices de las quemaduras, y aunque ya no me duelen, ella teme hacerme daño.
—Eso espero, lo comprobaremos mañana…
—¿Qué crees que nos harán hacer?—Pregunta Katniss recostándose un poco en la cama.
—Correr, y quizás algo que tenga que ver con fuerza…
—Pues espero que no mucha, no es que sea muy fuerte, Madge, sin haber entrenado mucho, me ganaría.
—¿yo?
— Eres más alta. Tienes las manos más grandes, las piernas más largas. Me darías una paliza si pudieras.— No sé porque Katniss tienes que decir lo de las piernas de Madge, eso hace que se las mire, y recuerde esos lunares en los muslos.
—aunque en el cuerpo a cuerpo te cueste más, tienes la puntería, Catnip. Para el cuerpo a cuerpo estaré yo, nadie te tocará.—Miro a Madge, no se descifrar muy bien su mirada, parece asustada— Y a ti tampoco. Y siempre puedes dejarlo.
—Ya lo hemos hablado. No voy a dejarlo.— murmura molesta.
A la mañana siguiente a las ocho de la mañana y después de desayunar, Katniss, Madge y yo nos dirigimos hacia el gimnasio. Cuando llegamos, la mayoría de los chicos del trece ya están allí, incluso el chico que fue tan amable con Madge el día anterior. Veo como él la saluda con la cabeza y levantando la mano, y ella le saluda de la misma forma. Intento no resoplar porque no me gusta eso, aunque no entiendo por qué y me centro en ellas. Hablando de cómo han pasado la noche, Katniss habla en susurros sobre sus pesadillas, Madge no dice nada, pero por su cara sé que ella tampoco duerme muy bien, además, está sola en un cubículo.
No podemos hablar mucho porque el mismo hombre de piel oscura y mirada seria de ayer entra junto con otro hombre, que ya he visto antes, es Boggs, la mano derecha de la Presidenta según me han dicho. En un grito el hombre de ojos fieros nos manda formar una fila. Luego nos grita que nos van a dar ropa para entrenar ya que el uniforme del trece no es lo más cómodo para lo que vamos a hacer. Justo en ese momento un hombre entra con una enorme caja en una carretilla. Ese chico, nos da a cada uno una camiseta unos pantalones negros y unas botas de piel. Todo de nuestra talla, algo increíble aquí en el trece, ya que los zapatos me van un poco apretados.
No dudamos en ir a cambiarnos. Cuando volvemos a encontrarnos tengo que morderme la lengua por cómo les queda a las chicas su nuevo uniforme. Junto con Katniss y Madge solo hay otras cinco chicas más, el resto somos chicos, y creo que los pantalones ajustados en ellas no es lo mejor para un ejército de adolescentes. Madge es la más alta de las siete chicas, y la más curvilínea, y eso no nos pasa desapercibido a ninguno, incluso oigo cuchichear a los chicos del doce, aunque no lo entiendo muy bien, y casi mejor, porque podríamos empezar una pelea antes de entrenar.
—Hey…bonito atuendo…—Les digo con una sonrisa. Katniss me mira frunciendo el ceño.
—No sé qué costumbre tienen con la ropa ajustada…
— Tómalo como una segunda piel…es más fácil moverte…— Ella resopla. Aunque no parece que es la única incomoda, el resto de chicas también estiran su ropa, seguro que es la primera vez que se ponen algo así, lo parece. Por lo poco que he visto aquí todo el mundo lleva el mismo uniforme gris, y se heredan y remiendan una y otra vez, igual que los zapatos.
—Pues ponte tu algo así…—Murmura para que los hombres no nos oigan, ya que se están acercando.
—Katniss, nos molestarían…ya sabes…—Le levanto una ceja y ella aparta la mirada frunciendo el ceño y los labios.
—¡Bien señores! ¡Basta de cháchara! —Nos grita el hombre del que aún no se el nombre— ¡Empezad a mover el culo! ¡A correr!— Los chicos del trece no se lo piensan dos veces y empiezan a correr, por el borde del gimnasio, pegados a la pared. El chico que se acerco a Madge ayer, se acerca de nuevo a ella y la empuja con suavidad, haciendo que empiece a correr, aunque no la dejo mucho tiempo a solas con él, ni Katniss tampoco, porque ella se pone a la altura de Madge y corre junto a ella, sonriéndola, aunque no sé qué significa esa sonrisa.
Gracias de nuevo por haberme leído. Merezco algún review?
Besos de fuego!
