Disclaimer: The Hunger Games no me pertenece.
Nota de autor: bueno bueno, he podido sacar un poco de tiempo, y espacio para mí, para poder publicar este capitulo... de verdad os digo que quiero seguir publicando y escribiendo...pero apenas tengo tiempo para hacerlo! Pero seguiré intentándolo, no quiero dejarlo, además de que tengo cosas nuevas en la cabecita...
Os dejo con el capitulo:
Katniss
Cierro los ojos y me apoyo contra la pared del gimnasio jadeando. Aunque haya sido la chica que más ha aguantado, más que algunos de los chicos solo he conseguido mantenerme treinta y dos minutos corriendo. Gale podría seguir corriendo, pero se para cuando ve que yo lo hago, tiene el ceño fruncido. Me limpia el sudor con el dorso de su mano y me sonríe un poco.
—Continúa—Le digo entre jadeos—Tu puedes seguir…—Susurro intentando tomar aire, los pulmones me arden, maldita sea, antes media hora de carrera era como un paseo, ¿qué me ha pasado?
—Catnip…
—Demuéstrale a los chicos del trece de qué pasta estamos hechos en el doce…—Le empujo suavemente— Yo me acercaré a ella—Miro a Madge, se acaba de sentar en el suelo y el chico moreno ha parado su carrera y se está acercando a ella, sé que eso no le gusta mucho a Gale, aunque para Madge sería bueno encontrar un amigo, un chico, que no fuera él, y para qué mentir, a mí también.—Vigilaré que no le pone un dedo encima…— farfullo, más para mí que para que él lo oiga.
—Katniss no es lo que piensas…
— ¿y qué es? ¿Crees que no me he fijado en cómo le miras el trasero o…el pecho?— Suspiro, admitir eso duele un poco, Madge en todos los sentidos es más guapa y más mujer que yo, y aunque no quiera admitirlo, en mi fuero interno sé que Gale no me recuerda, y me da miedo que ella le guste más que yo.
—Bueno, Katniss… Madge tiene un cuerpo muy bonito, lo sabes. Pero ya está. Cerca de ella no siento lo que siento cerca de ti.
—Pero también sientes algo estando cerca de ella.—Le miro a los ojos, esperando a que no me mienta.
— Sí, pero muy diferente. Me excita, y quiero protegerla como a una hermana, como a Posy. Es diferente a como quiero tenerte cerca a ti.—me muerdo el interior de la mejilla.
—Como a Posy…—Murmuro— Una Posy alta, de melena rubia y culo bonito…
—No te quiero celosa, Katniss…
—Si me recordaras sabrías que soy un poco celosa, aunque cuando me dijiste que…habías estado con ella, me sorprendió, creía que yo nunca te había interesado…
—¿Y desde cuando me interesas….?
— Creo que…desde que cambié…
—Cambiaste…—Murmura y yo suspiro.
—Cuando deje de ser la niña de doce años que encontraste en el bosque y te diste cuenta de que también empezaba a tener pecho y caderas…—Le empujo de nuevo— Sigue corriendo, ya te contaré más…
Como le he dicho me acerco a Madge, aunque ella parece que no lo está pasando mal con el chico moreno, Theo, creo que dijo que se llamaba. Le sonríe y habla con él, incluso creo que veo un pequeño sonrojo en sus mejillas ¿le gustará? Nunca se me ha dado bien captar el lenguaje corporal de la gente, pero el parece no querer alejarse mucho de ella, no debería extrañarme, en el colegio a Madge no le faltaban pretendientes, aunque a ninguno le hacía caso, incluso los ignoraba, claro, solo tenía ojos para Gale. ¿Cuánto tiempo llevará enamorada de él?
—Hola…—Les saludo cuando estoy lo suficientemente cerca. Theo que estaba hablando en ese momento deja de hablar y me mira.
—La Famosa Katniss…—Resoplo.
—¿Molesto?
—No, es un honor…—Le miro a los ojos, y no puedo saber si está mintiendo o no, sus ojos me recuerdan un poco a los de Peeta, aunque estos tienen las pestañas oscuras, y son más almendrados y de un azul levemente más oscuro. Aunque destacan mucho más que los de él, puede que sea porque es tan moreno como yo, y aun me resulta extraño ver a alguien moreno con ese color de ojos, siempre lo he identificado con el rubio.
—Hola, Katniss—Me saluda Madge y casi tira de mi mano para que me siente a su lado—Theo estaba diciendo que el sargento Roland no es tan duro como parece.
—¿Y cómo sabes tú eso?
— Es amigo de mi madre, él nos sacó del Capitolio, hace tres años…
—¿Vienes del Capitolio?
—No solo hay rebeldes en los distritos…
—No…no te creo…—Murmuro, creo que está mintiendo para hacerse más interesante ante los ojos de Madge.
—¿Un chico de un distrito llevaría esto?— Se separa un poco el cuello de la camiseta y puedo ver unas líneas oscuras en su hombro que baja hasta el pectoral creo que entre los dibujos que forman las líneas puedo ver letras, pero no entiendo nada y no estoy muy segura de que lo sean ya que me quedo sorprendida y sin saber qué decir. El se recoloca la camiseta y Madge le sonríe, como si esperara mi reacción.
—Bonito tatuaje…al menos no es dorado o plateado…—Murmuro mirando a Madge.
—Me recuerda lo que fui y ya no soy…Me han propuesto borrármelo, no quiero.
—No entiendo como alguien puede querer llevar algo así en la piel…—Madge entrecierra los ojos un poco, como si le molestara lo que acabo de decir.
— Pues igual que alguien que quiere llevar cicatrices…—Espeta en un susurro Madge, mirando a Gale, defendiendo a su nuevo amigo.
—No quería ser grosera, solo…es raro, dibujarse la piel…
—A veces los dibujos te recuerdan cosas, no son solo estética. Muchos rebeldes del capitolio se han tatuado vuestro Sinsajo… ¿lo sabías? Quieren llevarlo siempre.
—Los Sinsajos son cosa de ella—Miro de nuevo a mi amiga— Se los regaló a Gale.
— A los dos, el tuyo no pude dártelo a ti, Katniss…—Suspira.— Sé que no te gusta mi relación con Gale, pero solo somos amigos. Ya no hay nada entre nosotros, desde hace meses—Mira a Theo y luego me mira a mí. —Antes de…todo lo vuestro.
—Aquí creíamos que tú estabas con el otro chico, Peeta. Pero cuando pidió dormir en el mismo cubículo que la otra mentora…nos olimos algo raro. No sé si eso será bueno para vosotros…
—Es nuestra vida privada, ya no estamos en el Capitolio, eso ya da igual.
—Creo que a los altos cargos no les da igual…tengo contactos— Dice el chico—Puede que tengas que seguir haciendo ese estúpido teatro de la parejita feliz con Peeta.
—¿Y tú que sabes?
—Los contactos son muy importantes…
— Su madre…—Dice Madge y ella le mira un segundo entrecerrando los ojos, pero al segundo siguiente la sonríe.
—No me dejas hacerme el misterioso ¿eh?
—Con ella mejor no te lo hagas. Te puede fulminar solo con la mirada…
—Madge…—La reprendo. Pero no puedo seguir hablando con ella porque el instructor, que ahora se que se apellida Roland nos grita que nos levantemos y nos pongamos en fila. Al parecer todo el mundo ha dejado de correr.
Cuando me levanto, Gale ya está a mi lado, sigue respirando rápido. Sonrío porque aunque no me he fijado creo que es el ultimo en dejar de correr. Me sonríe se pone a mi lado en la fila que nos ha mandado formar el instructor. Me sorprendo cuando noto su mano apretando la mía, aunque rápidamente enredo mis dedos con los suyos, no tengo muchas oportunidades como esta, en las que él es el primero en iniciar el contacto.
Roland empieza a gritar y a decirnos que no valemos para mucho, pero que hará de nosotros los soldados que debemos ser, que en una semana correremos más rápido, y más tiempo, que quien no tenga agallas para soportarlo puede irse con el rabo entre las piernas. Gale no me suelta en ningún momento aunque veo como se inclina un poco para mirar a Madge, que está junto a Theo con una pequeña sonrisa en la boca.
Cuando deja de hablar el hombre nos pide que le acompañemos a otra sala. Es igual de grande que el gimnasio, solo que esta en el fondo tiene varias dianas, parecidas a las del Centro de entrenamiento del Capitolio, con forma humana. En una esquina hay varias armas, sobretodo de fuego, cuchillos de diferentes tamaños y también hay tres arcos. Me alegro de ver algo así, porque las armas de fuego no me gustan mucho.
EL instructor pide que den un paso al frente aquello que hayan usado armas. Veo como Theo se adelanta y yo lo hago tirando de Gale, pero él me suelta. Le miro con el ceño fruncido.
—No recuerdo nada, Katniss.—me dice suspirando, podría decir que hasta está avergonzado.
—Pero lo has hecho…al menos inténtalo…—Le miro suplicante y creo que da el paso por mi mirada, Madge suspira y se muerde el labio inferior. Me mira y mira a Gale, luego se pone a nuestra altura.
—¿Madge?—Pregunta Gale, creo que aunque no la recuerde le sorprende tanto como a mí.
—Me llevaste más de una vez al bosque cuando ella estaba en los Juegos, me enseñaste a usar el arco, aunque no tengo mucha puntería…—Oír eso hace que suelte la mano de Gale casi de inmediato y me cruce de brazos. Genial. ¿Qué más cosas habrá hecho con ella en el bosque?
—¿Qué más te enseñó del bosque?— Espeto, notando como la ira empieza a llenar todas mis venas.
—El lago, ahí fue donde nos refugiamos cuando destruyeron el distrito.
—Gale…todo eso era nuestro…—Le miro a los ojos, y aunque sé que no recuerda nada, eso no hace que mi enfado disminuya, creo que lo aumenta cuando el empieza a boquear buscando una disculpa. No quiero escucharle por lo que me separo de él, dejando a Madge y a Theo en el medio.
El instructor nos mira y remira. Supongo que lo de Gale y lo mío no le sorprenderá, todo el mundo aquí han visto los juegos. Se para frente a Madge, y le pregunta qué sabe usar. Apenas se le oye cuando ella responde. Él casi en un grito le pide que se lo demuestre. Veo como el pulso le tiembla cuando coge un arco, y un carcaj y se lo coloca en el hombro. Me mira a mí, sé que es a mí porque los ojos se le ponen rojos, ¿va a llorar? No me importa, o no mucho…creo. Madge se coloca en una marca en el suelo y mira hacia una de las dianas, la que más cerca está. Coloca la flecha y tensa el arco, eso lo hace bien, pero cuando apunta cierra los ojos antes de soltar la flecha, por lo que ésta se clava en la diana pero fuera del contorno de la silueta dibujada.
—Muy bien, le has rozado una oreja— Se mofa Roland, y eso me cabrea más que Madge sepa usar el arco.
—¡No cierres los ojos!— Le grito a Madge. Miro un segundo a Gale, y paso del instructor y me acerco a ella. Tengo que ponerme de puntillas para alcanzar su altura y poder hablarle al oido—No cierres los ojos cuando vas a disparar, tienes que mantener fija la vista en el objetivo.—Le susurro y yo misma cojo una flecha para que la coloque en el arco. Es solo un trozo de papel.
—Siento lo del bosque…—me mira a los ojos pero yo aparto la mirada y miro de nuevo a la diana.
—No cierres los ojos, Madge.—Asiente— Y deja de temblar…— Asiente de nuevo. Esta vez me hace caso y la flecha se clava en el cuello de la silueta. Y ella deja escapar el aire de sus pulmones.
—Apenas conseguí cazar tres conejos cuando Rory y yo…
—Los conejos se mueven, y si cerrabas los ojos…
—Muy bien señorita Everdeen, bonita clase de tiro con arco, pero aquí el instructor soy yo, regrese a su sitio.— Roland pone su mirada más fiera cuando me mira, luego mira a Gale.— ¿Recuerda como coger un arco?
—Puedo aprender de nuevo— La chulería de Gale no desaparece ni amnésico, por lo que se acerca a Madge y coge el arco que ella estaba usando, sé que le dice algo porque mueve sus labios, aunque no lo oigo, pero ella sonríe y le coloca el carcaj en el hombro, luego le acaricia un poco el pelo y el hombro. Cuando se aparta él se coloca. Coge la flecha como siempre lo ha hecho y la coloca tensando el arco como él lo hace, que es diferente a como lo hago yo. El suele agarrar la punta de la flecha con el meñique, apuntando de esa manera, porque sus dedos son lo suficientemente largos como para poder apartarlo, yo la flecha la dejo reposar en mi mano sin más.
Me muerdo el labio con fuerza hasta que le veo soltar la flecha y se clava justo en el centro del pecho de la diana, justo donde hay un círculo rojo. Sonrío aunque creo que Gale piensa que es suerte porque vuelve a disparar, la flecha se clava al lado de la primera. Sonríe y me mira. Solo a mí. No a Madge, me mira a mí con esa sonrisa del bosque. Y mi enfado disminuye un poco. Roland le mira sorprendido, y frunce el ceño cuando Gale deja el arco y el carcaj en el suelo y se acerca a mí. Me mira unos segundos, con una media sonrisa en la boca, pero creo que no hace más porque yo estaba enfadada. Pero que recuerde disparar me alegra mucho más…Le abrazo con fuerza por el cuello y el tarda un par de segundos devolvérmelo y rodearme la cintura con sus brazos.
—Recuerdas como se dispara…— Susurro contra su cuello.
—Lo recuerdo, recuerdo que tú me enseñaste…— él me besa en el cuello. Me aparto un poco y le beso en los labios, aunque oigo murmullos y algún silbido.
—Aunque quiero saber porque llevabas a Madge al bosque…—me mira con cara de susto pero le beso de nuevo.
Gracias de nuevo por haberme leído. Merezco algún review?
Besos de fuego!
