Sola
Kurenai Yūhi
Apenas llegó a su departamento se dejó caer sobre el sillón de la sala, el dolor de las piernas era insoportable, tenía calor y un ligero dolor de cabeza amenazaba con convertirse en jaqueca en cualquier momento. Afuera el verano le resultaba insoportable, aunque, a decir verdad, todo le estaba resultando insoportable.
Ya se lo habían advertido: cambios de humor, dolores, antojos ¡Oh si! Cumplía con todos los síntomas.
Buscó el reloj de pared y renegó por la hora, justo acababa de llegar y ya era tiempo de la rutina de ejercicios. Bien podía no hacerlos, pero era una condicionante innata en la personalidad de los shinobi ese inquebrantable sentido del deber. Buscó en los papeles de la mesa del comedor que eran un desastre en general, pero ya ordenaría luego de la rutina y un baño: cuentas, reportes por llenar, propaganda, más cuentas, algún pergamino de técnicas genjutsu, tarjetas de sus alumnos…
Estas últimas ni siquiera las había leído y ya sabía de quien era cada una; la primera con perfecta caligrafía en el destinatario, decoraciones en lila sobre papel blanco impecable, definitivamente de Hinata. La segunda en un trozo de pergamino, seguramente sobreviviente a la efusividad de algún perro con claras muestras de un vano intento por hacerla lucir presentable, una caligrafía clara pero trazada en un solo movimiento continuo, prisa pero dedicación. La tercera bastante formal, papel blanco, tinta negra, sin más, tan impersonal que hacía completamente obvio de quien se trataba.
Al fin lo encontró, un folleto que le habían dado en el hospital esa misma mañana, en teoría, si lo hacía todos los días su embarazo transcurriría sin peligros, ni para el bebé ni para ella, por aquello de seguir siendo parte del cuerpo activo de la fuerza Jōnin.
Lo tomó sin muchos ánimos al tiempo que acomodaba una colchoneta de ejercicios en la sala de estar sobre la cual se sentó, lo dejó en el suelo para poder hacerse una coleta con el cabello negro, lo retomó y comenzó a leer:
· "La primera etapa de riesgo del embarazo suele caracterizarse por dolor lumbar y problemas de circulación en las piernas causando dolor e hinchazón", como si de eso no se hubiera enterado ya.
· "Un buen método para aliviar estos casos es recostarse con la espalda recta, teniendo un apoyo suave bajo la columna y elevar las piernas", no podía ser en serio, ella era Jōnin sabía perfectamente qué hacer para calmar dolores incluso mayores ¿Qué pensaban esos tipos del hospital?
· "El estado de ánimo de la madre afecta directamente al desarrollo emocional del bebé, por lo que se requiere de por lo menos media hora de relajación mental", de seguro quien escribió eso no tenía idea de que embarazadas o no, las kunoichi como ninjas lo hacen bastantes veces al día con tal de no matar a sus compañeros de equipo.
· "La postura ha de ser sobre el suelo, sentada con las piernas abiertas a los lados, si esto resulta incómodo, se puede recurrir al loto, siempre y cuando se tenga experiencia en ello", soltó un soplido un tanto indignada ¿Por qué no hacían rutinas específicas para kunoichi? ¡Obvio que tenía experiencia!
· "Existen tres tipos de respiración: profunda, superficial y jadeante", estaba decidido, se saltó todos los puntos siguientes, hasta los dos últimos.
· "La alimentación es rigurosamente importante, no debe haber motivo o causa por la que se omita una comida o se disminuya la calidad de esta, tampoco es necesario alimentarse por raciones dobles. La dieta ha de ser planeada con asesoría de un médico especialista ya que cada organismo difiere de otro", ¡Pero qué valiosa información le aportaba el afiche!
· "Por último, y lo más importante; el embarazo, especialmente el primero, resulta ser una etapa difícil en la vida de una mujer, llena de cambios físicos y emocionales, por eso es de vital importancia que se cuente con el apoyo de la pareja…"
El labio le tembló ligeramente.
¿Es que no podían dejar de recordarle que estaba sola?
"¡Ah, si su padre estuviera, de seguro te tendría como princesa!"
"Ojalá se parezca a él para que siempre lo tengas presente"
"Deja el servicio, yo me haré cargo de tus cuentas"
Era verdad que ninguno de ellos tenía malas intenciones, solo querían ayudarla, pero también era cierto que ninguno entendía cuánto daño le hacían recordándole su situación día con día… estaba sola… de pronto empezó a llorar como ese día, cuando se lo hicieron saber por vez primera… recordó como sus sueños de amor y felicidad se fueron como las hojas de los árboles, que empiezan frescas y llenas de vida para luego caer marchitas y deshacerse con el viento.
Así se quedó, no supo por cuanto tiempo. Poco a poco se comenzó a sentir más ligera, quizás ya había llorado suficiente, aún con las manos en el rostro, enderezó su postura, echó la cabeza para atrás, comenzó con respiración profunda para calmar el llanto, pasó a superficial para recobrar su ritmo regular y terminó con un poco de jadeante para despejar la mente, liberó su rostro para hacer algo de estiramiento con los brazos, al frente, atrás, laterales… se acomodó en loto, comenzó con la media hora de despeje mental, lo más seguro era que se había tomado más del tiempo planeado, pero tenía mucho que acomodar en su mente y en su corazón.
Pasado un rato, finalmente se animó a abrir los ojos.
Miró su ya bastante notorio vientre pasando las manos sobre él, pudo sentir un pequeño chakra agitado.
—Perdona, pero todavía no me acostumbro, tú tranquilo que ya verás cómo me haré cargo de todo.
Una sonrisa triste hizo acto de presencia.
—Y empezamos por ver qué cenamos, nuestro asombroso folleto dice que no podemos saltarnos las comidas. — dijo bromeando para tratar de calmar a su pequeño; —Luego veremos de qué color pintamos tu cuarto… y más importante ¿Cómo te vas a llamar?
Mientras decía esto se levantaba del suelo con algo de dificultad, soltó su melena azabache, se secó el rastro de las lágrimas y se dirigió a la cocina. Sabía que nunca lo olvidaría, que él había dejado huella en su corazón, pero era necesario dejar el recuerdo que no iría a ningún lado y que siempre tendría, era el presente y el futuro lo que tenía que lograr, de cualquier forma siendo ella quien era ¿Qué podía salir mal?
Comentarios y aclaraciones
A mí en lo personal me gustó, pero siento que se parece mucho al primero, ¿qué dicen?
Ahora algunos puntos a destacar:
1.- En muchos de estos folletos he visto que dan por seguro que hay una mamá y un papá en feliz matrimonio, de hecho, de uno que me dieron en la calle saqué la idea, pero no lo encuentro, así que no lo cité textualmente en los dichosos puntos.
2.-La respiración jadeante son más como suspiros que jadeos propiamente, así que no sé porqué les pusieron así.
¡Gracias por leer!
