Apariencias

Ino Yamanaka

La gente siempre hablaba de ella por cuidar su imagen, por buscar la perfección en sus movimientos, por no permitir que las batallas arruinaran su aspecto, y no era lo único, si daba coqueteos era "chica fácil", si no lo hacía era una "pobre apretada". Si buscaba compañía era una "arrastrada", pero si prefería estar sola resultaba ser una "amargada". Si dulcificaba su voz la llamaban "sumisa tonta" y si la levantaba una "mujer histérica".

Siempre quería tener el control de ella misma, de su vida, de su equipo, pero la gente siempre hablaba y eso ya estaba fuera de su alcance. Hablaban por hablar, sin saber, solo fijándose en lo que hacía mal esperando el mínimo error para tener cómo humillarla.

No abrió la tienda ese día, no quería que recibir a nadie con una sonrisa falsa, fingir ser la rubia tonta. Ese día no, no sabiendo perfectamente que solo iban a verla por haber fallado, para satisfacer el morbo insano de las masas.

Continuó en el arreglo del invernadero, lo había descuidado mucho a últimas fechas, su madre no gustaba de ensuciarse con tierra y su padre estaba en las mismas que ella, las misiones eran constantes, largas y riesgosas, la tensión estaba en el ambiente pero naturalmente que solo los shinobi la sentían, el resto, solo hablaba.

Terminó una sección mas, se dirigió entonces a la siguiente, tenía que darse prisa si quería llegar a tiempo a su entrenamiento.

Retiraba con sumo cuidado las hojas muertas, las malas hiervas y algunos parásitos que se encontró al tiempo se preparaba mentalmente para el cuchicheo que le aguardaba apenas cruzara la puerta, no correría ni se escondería, eso les daría la razón. Terminó su labor y como autómata se dirigió al interior de la casa, subió las escaleras, entró a su habitación yendo directo cuarto de baño dejando un camino de prendas sucias, entró cerrando la puerta tras de sí.

Salió al poco rato ya limpia, pero ahora el camino de ropa estaba siendo mojado por la kunoichi que aún no se secaba, solo tenía envuelto el cuerpo en una toalla, los mechones rubios eran los que más se empeñaban en no dejar espacio seco, pero pronto se vieron cubiertos por un segundo paño, quedando así imposibilitados de continuar su labor.

Tras colocarse la ropa interior y la malla, continuó con las vendas, la falda, la blusa, las sandalias, todo a su tiempo, en el mismo orden en que lo había hecho muchas otras veces y con el mismo cuidado de siempre.

Ya estaba lista pero aún no se sentía con el suficiente valor para ser la comidilla de la aldea. Recargo la frente en la puerta con la mano fuertemente afianzada a la perilla… tenía que elegir, y estaba entre el quedarse en casa el tiempo suficiente para que alguien más fuera el objeto de los rumores o simplemente salir con la frente en alto como si nada pasara, optó por la segunda, completamente consiente que a nadie engañaba.

Apenas puso un pie fuera de la casa comenzó el fastidio: que si la falda estaba más abierta que de costumbre, que se tomaba más tiempo arreglando su cabello que entrenando, que no tenía ningún jutsu nuevo, que si solo era la cara bonita del equipo, pero sobre todo que se había equivocado de nuevo ¿De nuevo? ¿Acaso los registros personales eran de dominio público? ¿Por qué decían eso? No había fallado misiones en mucho tiempo, si bien no podía negar que todo el equipo diez comenzó como lo peor que había egresado de la academia, también se había hecho una reputación sólida como uno de los que más progreso habían presentado, fueron de los primeros en ser enviados a misiones de mayor rango, pero sobre todo, era de los pocos que se había mantenido unido, aún después de la muerte de su maestro.

Ladeo la cabeza un poco para apartar su flequillo y siguió caminando a paso tranquilo por las calles, sin apresurarse de más, no quería dar el gusto de que notaran lo mucho que le afectaban esos comentarios, aunque sin fundamento, llenos de desdén, cada palabra pronunciada a su espalda se clavaba hondo; que era una pena para su clan, que si hubiera sido varón, que su momento de gloria solo fue en la academia, que su error era fatal para un ninja.

Había sido muy popular desde la escuela, y desde entonces siempre estaba en boca de todos, la cosas habían cambiado poco, salvo quizás porque ahora estaba el hecho de que parecía que toda su vida fuera de incumbencia pública ya no solo a nivel "todos los salones saben".

Estaba perfectamente consciente de que no debió pasar aquello, que se dejó llevar por el corazón y este la traicionó, sin embargo, ahora ya todo había quedado resuelto, no había pasado a mayores… pero había sido traicionada porque la gente habla, porque de alguna manera esas personas necesitan alimentar su ocio, la tensión de la guerra debía ser ocultada a toda costa ¡A su costa! Mientras tuvieran algo de qué comentar, no se enterarían de nada, lo sabía, por eso aquél detalle que pudo ser algo personal pasó a ser el cuento de todos.

Avanzó hasta las afueras de la villa, casi llegaba al campo, pero a medida que el camino se acortaba, las palabras eran más hirientes: que era una ofrecida, que no tenía dignidad, que cualquiera podía hacerse de ella, que su valor como ninja recaía en ser señuelo y no más.

Su rostro tenía la misma expresión de siempre, como si no hubiera escuchado nada, entre alegre y coqueta, pero por dentro lloraba, no podía siquiera enojarse, lloraba porque no podía creer que la gente común de la aldea fuera más hiriente que cualquier enemigo ninja, porque ella día con día daba cada gota de sangre y sudor en batalla para conservar la paz, y ellos daban cada gota de saliva solo hablando por hablar.

Ella no era nada de lo que decían, no era la imagen que todos tenían, pero tenía que quedarse así, porque ella era perfecta para eso, para dar apariencias y mantener cerrado el telón de la realidad, para ser punto de atención mientras todo se iba abajo, ese era su trabajo.

Al fin llegó al campo de entrenamiento, ya no había gente que escuchar… había sobrevivido un día más.


Comentarios y aclaraciones:

Solo diré que eso siempre pasa aún en la realidad, siempre tiene que haber algún chivo expiatorio, escogí a Ino para el papel porque he visto que en muchos (ojo, muchos, no todos) fics la tratan como frívola y superficial, de hecho creo que le dan el papel de clásico de rubia tonta.

¡Gracias por leer!