Amigos

Bruce se dejó cepillar por Alfred, su amo amaba tenerlo limpio y atendido.

Se lamio las patas a su gusto y se estiro, largo y perezoso sobre el alfeizar de la ventana. Le tomo un segundo saltar por esta para ir a la entrada de su patio y salió de puntitas. Todo sigiloso.

Debía de atravesar la calle para ir a la casa de su amigo.

Los autos pasaron a no más de cuarenta kilómetros por hora, ya que estaban en zona residencial y con su gracia felina, al llegar al otro lado, tomo impulso en sus patas traseras para saltar la cerca blanca.

Sus uñas se incrustaron y dañaron la blanca pintura fresca.

Menos mal que no era de Alfred, sino, lo dejaba sin galletas especiales... y vaya que eran especiales.

-Despierta – Dijo con su gruñido normal. Su amigo seguía con el ocio metido en su casa de madera – Anda, flojo... deja de darme l trasero.

Bruce no era un gato paciente, para nada.

Afilo sus garras, sacándolas, y preparo el zarpazo… no uno muy fuerte… no quería empezar una pelea.

No ahora.

-Buenos días – Y el traicionero golpe termino en los flancos del desdichado.

El ladrido escapo de entre los colmillos blancos y las encías rosadas. Sanas y bonitas.

El perro se golpeó su cabeza cuando intento salir y al ver a Bruce, contuvo el instinto normal de querer desayunárselo.

-¡Joder, Bats! – Se quejó – Estaba soñando con la poddle de la casa de enfrente – Bruce negó. Joker estaba colado por Harley - ¿Qué pulga te pico?

Joker era su mejor amigo. El único que no escapaba cuando lo veía venir. De hecho, después de unas peleas, ambos se entendían bien. Joker, el perro mestizo que tenía un pésimo humor… como el suyo, quizá por eso eran amigos.

-Tengo un… contratiempo – Joker paro literalmente su puntiaguda oreja y dejo que Bats se descargara – Mi amo me consiguió pareja para el celo.

-Ya estamos calientes ¿Eh? – Bruce bufo – No hueles mal.

-Aléjate o te tumbo otro diente – Joker se carcajeo – La última vez que intentaste montarme, no la pásate bien

-Que mal humor te cargas, B – Joker se rasco. Aun recordaba cuando creyó que era buena idea montar a Bruce… aun le dolían los arañazos – Bueno ¿Cuál es el problema?

-Es un cachorro.

B lamento decirle a su amigo.

Joker se dio una risa larga, tan larga que tardo media hora para que pudiera decirle lo sucedido. Incluso el dueño de Joker tuvo que salir, pensando que su querido perro sufría una convulsión o ataque de asma.

-¿En qué piensa el viejo? – Dijo cuando por fin pudo - ¿Y te consiguió un macho? Ajajajajajajaja – Bruce estaba profundamente arrepentido – Ve a cogerte al cachorro y ya… ¿Qué tanto cuento te avientas? Sólo es un celo.

-Parece ser su primer celo.

Y Bruce mejor se fue.

Joker al paso que iba, terminaría de reírse hasta la mañana siguiente.

No era para menos, él era el gato mejor conocido, quien había preñado gatas… y gatos… el que había cogido y peleado…que su amo escogiera a un cachorro para impregnar le sacaba de onda. Le causa extrañeza.

Si Jason fuera más grande, le saltaba encima y ya…

Pero no parecía saber para que se usaban sus dos bolas.

-Con él deberé de usar el plan B.

Bruce dejo que Alfred lo condujera a la casa de Jason. Se dejó hacer.

Alfred lo puso en la sala, de cara a Jason que se veía pálido… enfermo por saberle allí, en su territorio.

Erizado por no saber si quedarse a pelear o correr por su vida.

-De igual manera te atrapare.

Dijo y Jason maulló, agónicamente, tanto que Roy apenas soporto no ir a su rescate.

-Eres un cachorro bonito – Elogio. Bruce no sabía cómo hacerlo, las gatas eran las que se ponían de espaldas y se dejaban montar. Ellas eran las que venían con poemas – Jason…

-¡No!

Y Jason salió corriendo.

Y bruce fue de nuevo con Joker.

-Llévale un regalo – Sugirió tras escuchar el orgullo pateado de su felino amigo – Un buen presente de apareamiento.

Y Bruce fue a cazar el mejor regalo que pudo conseguir.

Alfred vio a su minino esperando a por el en la puerta de su casa, rascando apenas sus piernas para apurarlo a la visita cortes que llevaban haciendo. Alfred no dijo nada sobre la presa en el hocico, no claro que no, e invito a hacer lo mismo a Roy que quiso vomitar.

Bruce camino con su porte, alardeando de su gran destreza para cazar… fue hasta los pies de Jason y dejo caer al águila.

Aun se veía un charquito de sangre entre las plumas.

-Vamos a aparearnos, cachorro.

Jason no quiso preguntarle cómo consiguió dicha ave.

Salto sobre su amo y no se bajó de allí aunque Bruce seguía en los pies de Roy.

Jason fue con el pájaro Dick, la cacatúa azul que vivía en la casa de al lado.

-¡Y me trajo un pariente tuyo! – Grito escandalizado.

-Son presentes de celo, Jay – Dijo Dick – Yo me conformaba con semillas pero cada quien.

-Bruce es un bárbaro.

Dick se lo pensó bien.

-Si no te apareas con Bruce por buena voluntad, te va a saltar encima y si no te salta, salta sobre él. Por lo que veo sus amos quieren aparearlos.

-No eres nada bueno dando consejos, amigo.

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Corto, si… lo sé.. pero pues ya quiero dormir.

Esto es el preámbulo… lo juro.

Besos a todos.