Deseo

Moegi

Aquella mañana no había podido hablar mucho con sus padres sobre lo que acontecía en su vida, la mayoría de las cosas al ser misiones, aunque fueran absurda,s debían permanecer como clasificadas y realmente no consideraba buen tema de conversación el nivel de contaminación del río o la facilidad con la que se le podía sacar dinero a las señoras ricas tan solo bajándoles un gato del árbol. De hecho, desde que se había graduado no se hablaban mucho, falta de tiempo, de tema y de ánimo. Después de todo, no le gustaba que al final del día y como cada noche desde que recordaba, trataban de convencerla de que mejor regresara al negocio familiar.

Quizás ese era uno de los aspectos que más le envidiaba al autoproclamado líder de su equipo. Él descendía de un clan ninja, de hecho era el honorable nieto del honorable tercer maestro Hokage…

¿Y ella?

No calificaba precisamente como talentosa en el arte del genjutsu porque le costaba manipular correctamente el chakra, no era afín con ningún elemento en particular como para desarrollar con fluidez algún ninjutsu, tampoco destacaba en alguna de las modalidades de combate cuerpo a cuerpo y casi de inmediato abandonó la medicina por falta de estómago resistente.

Sus posibilidades de éxito se remitían a lo que en equipo pudiera lograr así que había días en los que sinceramente no tenía ni idea de la razón por la que seguía aferrándose a la idea de ser kunoichi.

Pero le gustaba.

De verdad amaba cada misión por más ridícula que fuera, de verdad que le encantaba levantarse temprano para hacer una serie de entrenamientos extraños y escuchaba pacientemente el discurso que día a día preparaba su maestro aunque fueran cosas sencillas de mero sentido común.

Aunque en días como esos, cuando el mundo conspiraba para hacerle notar su falta de cualidades, era cuando más reafirmaba incluso ella misma que su vida profesional carecía de muchas cosas elementales, que era un personaje del tipo que si no estuviera, la historia no se modificaría en lo absoluto, y presentía más fuertemente que solo la dejaron graduarse porque el honorable nieto del honorable tercer maestro Hokage se rehusó a ser cambiado de equipo.

Se suponía que era demasiado joven como para albergar sentimientos tan mediocres en su corazón, apenas era una pequeña en la flor de la juventud pero no lo podía evitar, y entonces lloraba.

Aquella mañana no había hablado con sus padres y debió salir de casa antes de que se soltara a llorar y reconocer que aunque amaba ser ninja, lo mejor para el prestigio de la aldea era retirarse a una vida pacífica en el negocio de la familia, en lo que era "mejor" para ella.

Aquella mañana cuando sentía que no contendría más tiempo aquello que bajo su eterno rubor se ocultaba, vio algo que no pensó, podría pasar.

Sin decir nada se sentó a su lado. Aún era demasiado pequeña así que sus pies colgaban un poco, pero dadas las circunstancias se abstuvo de jugar con eso. Se daba una idea de la razón por la que el usualmente activo líder de su equipo permanecía meditabundo, cabizbajo y por mucho, decaído.

Akatsuki.

La mayor amenaza que se había conocido al momento acababa de convertir al miembro más joven del clan Sarutobi, en el único miembro del clan Sarutobi.

Ella conocía bien la historia, uno a uno fueron cayendo: sus padres, primos, su abuelo y finalmente su tío, todos ninjas de alto nivel, todos finalizaron sus días como shinobi efectivos.

Cerró los ojos un momento mientras levantaba el rostro al cielo. Echó la cabeza para atrás, no era como ellos, solo servía de apoyo médico, por cierto no más allá de los cuidados de emergencia; situaciones especializadas requerían a personal más capacitado que ella y eso incluía a básicamente cualquiera de rango mayor. Sabía únicamente lo básico de armas y jutsus, lo suficiente solo para cuidarse a sí misma y no ser un estorbo, considerando lo último cuando no la tomaran como rehén. Pero no propiamente como elemento de batalla.

Se sintió avergonzada por eso, mientras su equipo y los demás shinobi de la aldea saltaban a la defensa de otros, ella debía quedarse tras las líneas y esperar lo mejor para poder apoyar en la reconstrucción.

De nuevo pasó, de nuevo se le pasaba el tiempo en pensamientos sobre su pobre desempeño… quizás lo que le gustaba no necesariamente era lo "mejor".

Salió de su ensimismamiento cuando sintió un peso extra en su hombro seguido de un leve gimoteo.

—Quería ser único en mi familia, no el único.

Levantó una mano despacio para palmear un poco su hombro, levantó la otra y cerró un abrazo estrechando al chico contra sí.

Unos minutos, tan solo fueron unos minutos en que el maniaco maestro de la puntualidad apareciera y tan solo una fracción de segundos acomodarse en prudente distancia como si nada pasara.

— ¡Hasta que apareces! ¡Llevamos horas esperando! ¡Moegi-chan y yo ya hasta pensábamos empezar la misión solos!

Ella soltó una pequeña risa tonta que trató de acallar llevándose las manos a la boca, era increíble como ese chico nunca mostraba su lado vulnerable tan fácilmente. Pronto llegó el cuarto miembro del equipo, recibieron las indicaciones y partieron camino a buscar al, nuevamente, desaparecido gato de Madam Shijimi.

Y de nuevo, como tantas veces más, decidía que pese a todo quería ser kunoichi, aunque no fuera fuerte, rápida o tuviera técnicas legendarias, ella era "La atrevida Kunoichi de Konoha" porque había osado seguir en un camino que el mundo le gritaba; no era para ella.

Fuera cierto o no, el tiempo lo aclararía aunque un sonoro "te lo dije" se repitiera en boca de todos, pero hasta entonces, la senda shinobi era su camino porque ella así lo había querido.


Comentarios y aclaraciones:

Kishimoto lanzó una bomba de personajes en los últimos tomos del manga (y no crean que estoy contenta con él, pero no me quejo de momento porque si lo hago "spoileo") y Vistoria me ha recordado a algunas gentes que me había saltado.

¿No son felices? (puede y suene a sarcasmo con tanto personaje que de seguro no recuerdan) ¡El fic no se acaba! ¡Les daré lata un rato más!

Último aviso, a partir del capítulo 13 he decidido agregar este fic a la campaña de "El valor de los extras" (como si no lo hubieran notado)

¡Gracias por leer!