Envidia

Ami

Lanzó el kunai para desviar el arma que se dirigía contra su compañero de equipo sin detener su paso entre el follaje de los árboles del tan famoso "bosque de la muerte". Muy certero nombre considerando su posición actual y el estado en el que se encontraba la mayoría de los Genin que habían visto en su camino desde que oficialmente había iniciado el examen a Chūnin… el cuarto que presentaba.

Divisaron la torre y apresuraron el paso, estaba a minutos de cumplirse el tiempo límite para ingresar con los dos pergaminos que casi les costaron la vida a los tres, pero que finalmente, tras haber fallado en los exámenes anteriores, habían obtenido y esta vez no escucharían un cuento más de compañeros que habían pasado sobre ellos, sabrían lo que sucedía realmente en la torre… al fin.

Un último grupo desesperado los interceptó a pocos metros de una de las puertas, pero estaban demasiado cerca de su objetivo como para dejarse robar en ese momento y en un amago de coraje épico pasaron la barrera apenas aturdiendo a sus atacantes con un jutsu logrado exitosamente por poco, debido al cansancio que ya tenían, consiguiendo cruzar el umbral poco antes de que se cerraran sus posibilidades de acreditar la prueba.

Casi enseguida a que el shinobi que fungió como su monitor, terminó de explicar el meollo del asunto pasaron a la sala a ver al resto de los candidatos. Completaban apenas una docena entre heridos y algunos con finta de prodigio shinobi por su edad y la forma tan campante en la que habían llegado. Se formaron a recibir el discurso de la quinta y antes de que se diera cuenta ya estaban haciendo las formaciones para los encuentros uno a uno.

Se encontraba realmente cansada, le ardía la garganta, los pulmones se contraían y expandían a un ritmo acelerado y hasta doloroso, había mantenido la vista al suelo sujetándose una herida aún no tratada el brazo izquierdo, ni siquiera puso atención a quien sería su oponente, solo supo que era su turno porque sus compañeros la habían casi arrojado a la zona de combate.

Esquivó los primeros ataques porque de alguna cruel manera su rival estaba apenas midiendo sus habilidades básicas de reacción y ataque.

Los siguientes ya ni siquiera los vio venir y golpe tras golpe la hizo retroceder hasta tocar muro. El examinador los separó al ver su estado, casi al borde del colapso, pero a fuerza de orgullo se puso de pie pidiéndole al ninja que no detuviera el encuentro, acomodó un mechón de cabello que le cubría la frente detrás de su oreja y en una escuálida maniobra decidió contraatacar. Fue recibida con una patada cargada de una ligera cantidad de chakra pero lo suficientemente fuerte como para mandarla de regreso a su sitio casi a pies de la quinta que miraba con renuencia la forma en la que la kunoichi de la hoja era abatida por el ninja de la hierba.

Levantó la mirada a la rubia y fue entonces cuando se percató de algo.

El frente de zona de combate se componía de una escultura monumental de unas manos ninja formando un sello, ahí se apostaba la Hokage y sus asistentes, gente de confianza que le sirviera para aconsejarle sobre quien merecía ser ascendido y quién no. Shizune como mano derecha se hallaba en su alusivo sitio esperando indicaciones de entrar a atender a la chica, los Jōnin de la arena, la hierba y la hoja, que eran instructores de los equipos que lograron ingresar a la torre, se apostaban en distintos sitios pero manteniendo prudencial distancia para tenerse vigilados entre ellos. Desde el incidente hacía unos años de la infiltración del Sonido durante el examen, se habían vuelto más recelosos de lo que de por sí ya eran.

Solo gente importante estaba ahí, por eso no pudo evitar sentir una punzada en el pecho cuando la vio…

Poca gente tenía el cabello de un color tan inusual como el rosa, poca gente combinaba ese rosa con verde en las pupilas y menos aún con una amplia frente.

Frente de marquesina…

Frentona…

Frentuda…

Así la llamaban cuando eran más chicas y hacerla llorar era tan fácil que cualquiera con solo mirarla despectivamente lo conseguía.

Haruno-san…

Así debía decirle ahora cuando se refiriera a ella porque simplemente era la aprendiz de la legendaria curandera, porque ya era Chūnin médico, porque era compañera del prodigio desaparecido Sasuke Uchiha y el ninja hiperactivo número uno de Konoha.

¿Por qué?

¿Por qué Sakura había podido graduarse en la primera promoción y ella debió esperar al siguiente año? ¿Por qué Sakura quedó en el equipo de Sasuke y ella con un tipo que ni miembro de algún clan ninja era?

¿Por qué?

Se impulsó con los brazos para ponerse de pie y evadir el ataque que venía a acabarla, apartó la mirada de la escena en la que la chica de rosados cabellos escuchaba atenta algún comentario de la quinta, pero sin despegar sus verdes ojos de quien fuera la niña que la molestaba más que nadie en sus tiempos de academia. Su atención difícilmente se enfocaba en su pelea con el ninja de la hierba porque en el interior solo seguía preguntándose ¿Por qué?

Recordaba que Ino era la mejor kunoichi de su generación en la academia, pero ni si quiera ella tenía el puesto ¿Qué tenía de especial Sakura? No tenía una técnica de línea sucesora o algún jutsu particularmente bueno, y su carácter explosivo no le permitía hacer de espía.

La sangre le hervía, se sentía humillada, abajo peleando por apenas llegar a nivel medio ante los ojos de la persona que jamás consideró un potencial rival real y que se titulaba como la aprendiz de la Hokage. Los ojos se le empañaron y el color carmín se adueño de sus mejillas, las lágrimas no la dejaron ver el puño que se dirigía a ella directo al rostro y lo siguiente que recordó fue cómo todo se volvió primero una roja nube difusa para luego pasar a negro.

.

Abrió los ojos a medida que el dolor de su cuerpo se aminoraba y las extremidades reaccionaban, los dedos de la mano, los brazos, las piernas. Se incorporó, cuidando de no marearse o causarse más daño, se llevó las manos a la cara que era donde recordaba el último golpe y se topó con los vendajes que sujetaban las gasas y un poco de tela adhesiva en algunos sitios.

—Esta sanado, pero no te quites los vendajes. Te deshizo la nariz, hice lo que pude pero lo mejor es esperar a que el cartílago empiece a soldar por su cuenta.

Abrió los ojos por completo, no respondió nada, nunca lo haría con ella y menos en circunstancias como esas, se incorporó hasta quedar sentada en la camilla mientras la kunoichi de cabello rosa le seguía en cada movimiento sin despegar la mirada, obviamente esperando un agradecimiento. Pero Ami no tenía una duda sarcástica ni un comentario hiriente, no tenía nada… nada.

Se llevó una mano a los ojos, le ardían, seguramente aún por el golpe.

— ¡Sakura-chan, Tsunade-sama quiere que veas esto! — dijo Shizune entrando sin llamar.

La chica de ojos verdes no acudió al momento, esperó un poco más para ver si le decía algo, pero ese "algo" que esperaba jamás salió de los labios de su antigua rival.

—Si ya voy. — dijo finalmente en un tono seco y poniéndose de pie.

Sintió una ligera opresión en el pecho, el tiempo seguía su marcha y cada vez veía más lejos sus deseos de gloria y anhelos de sobresalir entre las filas de una aldea que brillaba por su fuerza militar. No le importó quien más estaba ahí en la enfermería, lo importante era que Sakura no estaba y por eso se sintió con la total libertad de llorar aunque no pudiera respirar bien al hacerlo, de recargar su cabeza en la rodillas aunque le doliera la nariz, de abrazarse a sí misma porque por mucho que le doliera, por mucho que la odiara, Sakura tenía en sus manos los sueños que ella se había formado al aceptar ser instruida en la academia ninja.


Comentarios y aclaraciones:

Este capítulo ya tiene tiempo en pendientes pero hasta ahora salió, espero que sea de su agrado, y recuerden que cualquier duda, comentario, queja, sugerencia o amenaza son bien recibidas!

Emi aparece en el capítulo 71 del manga y 41 del anime.

¡Gracias por leer!