Capítulo Siete - Epílogo
Alec se despertó sintiéndose desorientado. Poco a poco abrió los ojos, parpadeando para ajustarse a la penumbra de la habitación. "Estoy en casa ...? Pero ... ¿Cómo?" Murmuró, encontrándose acostado en su cama cubierto con mantas, y sin tener ningún recuerdo de cómo llegó hasta allí.
Cerró los ojos de nuevo. Se acordó de la pelea, las palabras de Magnus, el metro, y luego todo se desvanecio como un sueño casi olvidado ... No estaba seguro de si el resto eran recuerdos o un producto de su imaginación. Todo era demasiado extraño. Magnus y Catarina ... El brujo llorando por alguna razón y más oscuridad ...
Él negó con la cabeza y abrió los ojos de nuevo. Intentó mover su mano y solo entonces se dio cuenta de que alguien la sostenía.
Miró y vio a Magnus de rodillas en el suelo, dormido, con la cabeza en la cama al lado de su mano que aún sostenía fuertemente. "Se ve tan pálido ... ' Pensó preocupado.
A pesar de que su último recuerdo claro era el de la pelea, llevo su mano a el para mover suavemente un mechón de cabello negro de su cara, sonriendo con tristeza a su forma de dormir. Sus dedos rozaron la mejilla y el brujo se agitó.
"Alec ..." se ahogo en su sueño y el niño se quedó inmóvil, mirándolo, pensando que se habia despertado y se pregunto si iba a alejarlo. Entonces su expresión cambió. Ya no era pacífica, era angustiosa, con profundas arrugas de preocupación en su rostro. "No ... por favor ... no ..." comenzó a respirar más rápido como si estuviera sufriendo y las lágrimas cayeron de sus ojos cerrados.
Alec no podía soportar verlo sufrir ni por un momento, por lo que tomo su hombro y lo sacudió con suavidad, mientras se inclinaba cerca y susurraba "Magnus. Magnus, despierta. Es sólo un sueño ... Despierta!"
El brujo abrió la boca y se desperto, hiperventilando, con el corazón latiendo rápidamente en su pecho.
Miró a Alec congelado durante unos segundos, sus ojos de gato ampliados, sus pupilas dilatadas parecian casi negras. Luego cayó sobre él y lo abrazó con fuerza diciendo, "Alec, mi Alec ... Alec ..."
"Mag...nus ... No puedo…no puedo respirar...", dijo el Nephilim, retorciéndose en sus brazos.
Él lo dejó ir de inmediato y tomó la cara entre sus manos en su lugar, mirándolo a los ojos "¿Estás bien?" Él susurró.
"¿Por qué estabasllorando?" El muchacho exigió en lugar de responder, pero su energía se extinguió inmediatamente y desvió la mirada, haciendolo caer las manos de Magnus "Tu fuiste quien me envio lejos... ¿Por qué actuas todo preocupado? ... ¿Y cómo he llegado hasta aquí?"
Magnus se mordió el labio inferior salvajemente y Alec tuvo que luchar contra la urgencia de detenerlo, esperando su respuesta.
No esperaba la explosión que siguió. El brujo comenzó a sollozar y se acercó a tocarlo de nuevo, pero se detuvo, luciendo aterrado por hacerlo. "¡Lo siento!" Lloró, "¡Yo no pretendia! Eso no es lo que quería, yo, yo ..." lloraba y jadeaba mientras trataba de respirar a través de sus lágrimas.
El corazón de Alec se rompió al verlo tan devastado, pero él no entendía por qué el parecía con el corazón tan roto. "Deja esto... ' pensó, ' Yo debería ser el que debia ... No tiene derecho ..."
Entonces Magnus sacudió la cabeza tratando de calmarse un poco, y se encendió. "Alec, mi Alec ... "
El cazador de sombras sacudió la cabeza también, con lágrimas en los ojos. "Ya no soy tuyo..." Magnus se quedó sin aliento, y comenzó a hiperventilar de nuevo, y Alec continuo "Tu me enviaste lejos... No me quieres mas... Tú-"
"¡NO!" Magnus gritó sobresaltándolo y interrumpiéndolo. "Espera! No quiero, yo no- No me referia a eso!" Alec lo miraba fijamente congelado sin atreverse a pensar, esperanzado, a la espera. "Alec ..." dijo el brujo, con su voz suave de nuevo, "Por favor ... No llores..."
"No estoy-!" Protestó, pero luego Magnus extendió la mano, le limpió las lágrimas y se congeló una vez más, mirandolo con sus grandes ojos azules.
"Por favor, permíteme explicarte...", susurró en voz baja y Alec asintió. "Lo siento..." dijo de nuevo, "Juro que fue un malentendido ... Lo que quería decir, lo que quería decir ... Sólo quería dejar de pelear... no me di cuenta de lo terrible que sonaba hasta que lo oí y vi tu reacción...quería decir que deberías ir a despejar tu cabeza, porque estaba asustado de que las cosas pudieran salirse de las manos... ", se rió con amargura, y sin humor por la ironía de la situación.
"No puede ser ..." Alec se limito a decir y Magnus lo miró con tristeza.
"Ale- Alec ..." Susurró, "¿Recuerdas porque estábamos peleando?"
"No ... Fue algo estúpido ..." El chico respondió, sin mirarlo a los ojos.
"Exactamente. ¿Cómo puedes creer que iba a alejar al amor de mi vida por algo tan estúpido que ni siquiera recordamos?"
Alec lo miró con lágrimas en los ojos mientras las palabras de Magnus se arremolinaban en su cabeza.
"el amor de mi vida"
"Yo ..." se limitó a decir, perdiendo las palabras y Magnus continuó, llegando vacilante para tocar su cara.
"Ahora que te encontré, por fin, nunca permitiré que te vayas de nuevo..."
"Pero…"
"Shh ...", dijo tirando de él cerca. Se abrazó con fuerza contra su pecho y besó su cabello negro.
Eso sólo lo llevó a comenzar a llorar más. "Pensé ..." sollozó.
"Silencio ..." lo arrulló Magnus "Silencio bebé, estas bien ahora, lo siento ... lo siento ..." Él lo abrazo cerca como un niño hasta que finalmente se calmó, después de haberlo sacado todo de su pecho. Cuando Magnus vio que había dejado de sollozar, le preguntó en voz baja, inclinándose para susurrarle al oído, si dejarlo ir. "¿Estás bien Sayang?"
Alec asintió. "Lo siento…"
"No ... No bebe, no lo hagas ... Sólo ..." se detuvo y el muchacho inclinó la cabeza para ver por qué.
"¿Magnus?" El brujo se mordía el labio inferior, una expresión de dolor en su rostro "Magnus ¿Qué pasa?" Preguntó, tocando suavemente su cara.
"Por favor... Nunca... Nunca me asustes así de nuevo ..." se ahogó. "Yo ... yo pensé que iba a perderte..."
Ahora era el turno de Alec para consolarlo, la lucha había hecho mella en los dos. Él extendió su mano, tomó su rostro acercándolo más y besándolo suavemente, luego susurró contra sus labios. "No temas ... Mientras me quieras, yo no voy a ir ninguna parte ..."
Magnus miró a los ojos de zafiro perdiéndose en ellos, y susurró a su vez, con la vulnerabilidad evidente en su voz. "Lo prometes?"
Alec le sonrió, con los ojos llenos de amor. "Lo prometo." Y la promesa fue sellada con otro beso.
¡El fin!
