Capítulo 2. Grum

Una yegua despertó en su cama. Poco a poco fue abriendo sus ojos celestes. Usando su cuerno, abrió las cortinas de su habitación, permitiendo que entrara la luz del día. Se sentía aun con algo de sueño, pero esa luz adicional no le dejaría dormir. Se sentó en su cama, y levanto sus cascos, mientras soltaba un bostezo. Mientras se estiraba, dos grandes alas en su lomo se extendieron también. Ella era lo que muchos llamarían, una alicornio.

La alicornio rosa se levantó de su ama. A pararse, lo primero que hizo fue inclinarse con sus patas estiradas hacia adelante, sintiendo algunos tronidos en su cuerpo. Luego de eso se paró en sus patas traseras, estirando las delanteras hacia el techo. Al regresar a su postura normal, la yegua agito sus alas, elevándose un poco en el aire, solo para regresar al suelo.

Afuera brillaba el sol. Por todos los alrededores se veía una enorme ciudad. Grandes construcciones se extendían por todo el lugar, llegando hasta una enorme muralla que rodeaba todo. Sin embargo, no se veía nada de verde, con la excepción del bello jardín.

— Buenos días, Grum — susurró la alicornio con una sonrisa.

Ella era Flurry Heart, princesa del gran reino de Grum, la tercera en línea para la corona, y la única alicornio en toda su familia.

Tras dar una vista a su reino, Flurry se dirigió al baño que estaba en su cuarto. Se vio al espejo, y vio su melena bicolor hecha un desastre. Con su magia sujeto un cepillo, y empezó a arreglarla. Su hermosa melena llegaba a su cuello. Era larga, pero ella se aseguraba de que no creciera más de lo necesario.

Posteriormente se cepilló sus dientes, revisando constantemente en el espejo que estuvieran completamente blancos.

Flurry abrió las puertas de su armario. Dentro había una gran cantidad de vestidos de varios colores, con decoraciones. En el suelo había varias zapatillas con decoraciones de gemas. Sin embargo, hoy no era un día para usar esas ropas. Lo que ella tomó fueron unas zapatillas de metal negro, una para cada casco. Al ponérselas, dio unos golpecitos en el suelo, para ver que estuvieran fijas. Luego vio detrás de todos los vestidos, pero no pudo encontrar lo que buscaba.

¿Dónde está mi armadura? ¿La estarán lavando? — pensó la princesa.

Flurry salió de su habitación, y empezó a caminar por el castillo. El gran castillo de Grum, también como el Castillo negro, era un lugar que ella siempre había querido. Aunque no le gustaba que tuviera una ambientación tan siniestra, la iluminación estaba bien implementada para que tuviera también una gran belleza. Todas las paredes estaban pintadas de gris oscuro, pero esta reflejaba la luz del exterior de tal forma que generaba una bella iluminación que recorría todo el lugar, sin quitarle su apariencia siniestra. De pequeña ese castillo solía aterrarle bastante, pero ahora que tenía 20 años, eso no era problema.

En el camino vio a varios sirvientes y guardias que se reverenciaban ante ella. Ella cortésmente los saludaba a todos. No era su obligación, pero sentía que era una forma mostrar lo mucho que apreciaba su trabajo. Sin todos esos ponis, el castillo quedaría sucio y desprotegido. Eran importantes.
La princesa sintió unas molestias en su estómago, lo cual significaba que era hora de desayunar. Con una sonrisa, Flurry fue a un comedor, donde quería sentarse a comer. Tuvo una grata sorpresa al ver que no estaba sola allí. En ese lugar se encontraba comiendo una unicornio, la cual estaba sentada en una silla de ruedas.
— Buenos días, Clever – saludo Flurry sentándose al otro lado de la mesa.

— Buenos días Flurry.

La pony del otro lado era una unicornio verde oscuro, de melena celeste. Llevaba un hermoso y largo vestido marrón que combinaba con sus ojos, y cubría sus patas traseras. Sus orejas las adornaban unos pendientes de perlas, al igual que un collar a su cuello. Su melena estaba recogida, a diferencia de la de Flurry. Ella era Clever Dark, princesa de Grum, y hermana menor de Flurry Heart. Era solo un año menor que ella. Por ciertas razones, la unicornio iba en una silla de ruedas, pues sus patas traseras permanecían inmóviles.

La unicornio giró su cabeza, y vio a una pony sentada en una esquina. Tan pronto Clever aclaró la garganta, la pony se levantó. Era una unicornio café de melena roja, pero traía un collar de metal en su cuello, el cual tenia una argolla donde podría ir una correa.
— Ve a pedir un plato de avena, y un tazón de fruta para mi hermana.

— Si, Domina.

Flurry se sintió algo apenada por no ver antes a la unicornio del collar de metal.
— Buenos días, Star Void. Lo siento, no te vi antes.

— Oh, no se preocupe, princesa – respondió la pony con la cabeza baja.

— Star Void – murmuró Clever Dark viendo con seriedad a la yegua.

— ¡Sí Domina, enseguida! – exclamó Star corriendo afuera del salón.

Flurry se quedó sola con su hermana. La alicornio parecía sentirse algo decepcionada.

— Deberías quitarle ese collar, es incómodo para ella.

— Se lo quitaré cuando la ley diga que se lo quite. Sería una pérdida de tiempo encontrar otra esclava que pueda adaptarse a mi horario y cuidados. – respondió Clever Dark dando otra probada a su avena,

— Aun así, ella trabaja duro por ti, estoy segura que ella elegiría quedarse si la liberaras.

— Flurry, solo porque tú y nuestros hermanos liberaran a sus esclavos antes de tiempo, no significa que yo lo haré.

— Los tres eligieron quedarse.

— Es solo una coincidencia.

En Grum existía una ley, la cual fue creada 3 generaciones en el pasado. Un esclavo legalmente podía solicitar su libertad, luego de haber trabajado 30 años en esclavitud. Esta ley incluía a los esclavos de la familia real. Sin embargo, un amo podía liberar a su esclavo antes de tiempo, si así lo deseaba. Un esclavo liberado podía elegir quedarse con su amo, muchos lo hacían al no tener una vida fuera de eso, pero ahora debían recibir una paga, y tenían derecho a educarse. Ese era el caso con tres de los cuatro príncipes de Grum. Clever Dark era la única princesa que aún no liberaba a la suya.

— Bueno, mejor no hablemos de eso. No vale la pena pelear, ¿verdad? – dijo Flurry poniendo una sonrisa.

— Me parece bien – dijo Clever poniendo una sonrisa calmada.

— ¿Has leído algún bien libro últimamente?

— Últimamente he estado leyendo la historia detrás de las batallas del Sur negro, sobre como nuestros ancestros conquistaron esas tierras. Se puede aprender mucho de esas tácticas usadas.

— ¿Enserio? Dime más – dijo Flurry con interés.

Clever Dark siguió relatándole a Flurry sobre los libros de historia que estaba leyendo. Flurry no era tan erudita como su hermana menor, pero quería aprender lo más posible de ella, pues algún día todo eso podría servirle.

Al reto llego Star Void con el desayuno de la princesa, quien le agradeció, y procedió a comer. Durante todo el desayuno, Flurry se la paso preguntando más sobre los libros que Clever leía, y la unicornio ponía una leve sonrisa al explicarle todo.

Cuando ambas terminaron de comer, Flurry se levantó feliz.

— Buen provecho – dijo la unicornio con calma.

— Buen provecho – respondió Flurry haciendo unos estiramientos – Voy a ir a entrenar con Bloody Sword.

— Últimamente practicas mucho con él.

— Tengo que hacerlo. Si no entreno, Madre no me dejará ir a la guerra.

— Je, eso está bien. Al menos una princesa debería ir a luchar.

En ese instante se oyó como la puerta del comedor se abrió de golpe. Ambas hermanas voltearon a ver a la entrada y vieron quien había entrado. Era una terrestre completamente blanca de pelaje, y su melena y cola eran igual de blancas. La pony tenía una cutie mark en forma de barra de jabón. En su lomo llevaba lo que parecía ser una armadura de metal.

— ¡Domina! ¡Lo siento tanto! – se disculpó la terrestre rápidamente corriendo con Flurry– Anoche fui a lavar su armadura, pero me distraje al ir al baño, y la deje en el pasillo. Algunos guardias la agarraron y la llevaron a la armería. Pero yo no sabía eso, así que la busqué por el castillo – siguió el pony poniéndose morada porque le empezaba a faltar el aire — ¡Cuando finalmente supe dónde estaba, la habían separado en partes, así que tuve que buscarla parte por parte! ¡Luego la tuve que lavar, pero la lavandería estaba llena, así que…!

— ¡White! – exclamó Flurry sujetando de hombros a la terrestre — ¡Respira! Inhala… y exhala.

El terrestre respiró hondo, siguiendo las órdenes de su ama, y recuperó el color de su cara. Ella era White, anteriormente solía ser esclava de Flurry Heart, pero al ser liberada, decidió quedarse con su ama, como su asistente. Como su nombre lo decía, era casi completamente blanca. No mostraba más de 16 años, siendo apenas una adulta según la ley.

— Lo lamento, Domina – dijo la terrestre bajando la cabeza — Quería sorprenderla con su armadura limpia, pero creo que lo arruine.

— No digas eso. Esta limpia, ¿verdad?

— S… sí.

— Agradezco que te tomaras las molestias.

— No… no es nada – respondió la terrestre con una sonrisa tímida — Su hermano la espera en el campo de entrenamiento.
— Gracias White, iré enseguida – dijo Flurry, para luego voltear a ver a su hermana – ¿Quieres venir a ver?

— Lo siento – dijo la hermana menor con calma – Tengo trabajo que hacer, talvez otro día.

— Está bien, entiendo.

Flurry Heart salió del comedor, y se dirigió al campo de entrenamiento. Aunque primero paso por un vestidor. Aunque no había vergüenza en mostrar su cuerpo, se consideraba de muy mala educación vestirse o desvestirse en público. La alicornio se puso la armadura que la terrestre le trajo. Era negra, y le cubría todo el cuerpo. Tenía dos agujeros para que pasara sus grandes alas. En el pecho había una insignia dorada, con sus iniciales F.H, el cual era un detalle que ella misma había agregado.

Ahora estaba lista para lo que había despertado ese día.


La madera chocaba con madera.

Flurry volvió a levantar su espada, y corrió hacia su hermano, un unicornio café de melena negra, vistiendo una armadura negra muy similar a la de ella. Bloody Sword la recibió con una mirada seria, bloqueando su ataque con su espada de madera.

— ¿Otro ataque frontal? Vamos, Flurry, te enseñe más que eso.

— Ya verás.

La alicornio retrocedió, y extendió sus alas. Flurry Heart se elevó a 10 metros en el aire y empezó a dar vueltas alrededor de su hermano. El unicornio permanecía serio, mientras la seguía con la mirada. Desde esa altura, no podía atacarla con su espada. Podría lanzarle un rayo de magia, pero habían acordado solo usar magia para sujetar sus espadas de madera.

— ¡Bien, aprovecha tus alas!

Flurry se mantuvo un momento en el aire. Su hermano no bajaría la guardia, ella lo sabía. Y al estar peleando con espadas, debía acercársele, y se le ocurrió una idea de cómo. La alicornio se colocó justo debajo del sol. Esa poderosa luz hizo que el corcel entrecerrara los ojos por reflejo, Flurry obviamente se dio cuenta de eso. Rápidamente la alicornio descendió con su espada, lista para darle un fuerte golpe a su hermano.

— Y sigues insistiendo con cargar de frente —dijo Bloody con los ojos cerrados, pero aun así sabía dónde estaba la espada para bloquear la de su hermana — Así nunca…. — no termino, pues sintió un golpe en su cara.

— No dijiste que no se podían usar los cascos.

Mientras la espada de Flurry chocaba con la de Sword, ella aprovecho su vuelo, para rodear las armas flotantes, y golpear a su hermano en la cara con su casco. Tras ese movimiento, Flurry hizo que su espada dejara de chocar con la otra, y la preparó para golpear al unicornio. La espada estuvo punto de golpear la cabeza del príncipe aturdido, pero solo golpeó el aire. La alicornio quedó con los ojos abiertos, al ver como su hermano se había agachado.

— Muy bien, yo también usare los cascos — murmuró el unicornio.

Inmediatamente, Flurry Heart sintió un golpe en su cara, mucho más fuerte del que ella había dado, pero antes de que saliera empujada, Bloody Sword la sujetó de la cola. Con una gran fuerza, Bloody azoto a Flurry contra el suelo, y luego la arrojo lejos. Flurry rodo por el suelo, y termino cubierta de tierra a varios metros de distancia.

Flurry adolorida trató de levantarse, pero una espada de madera se colocó frente a su cara, y pudo ver a su hermano justo atrás de la espada. La cara de Bloody Sword era bastante seria, como si fuera a darle el golpe final, pero aun así…

— Rayos, perdí otra vez — dijo Flurry frustrada volviendo a acostarse en el suelo.

La expresión estricta desapareció de la cara del unicornio, y fue reemplazada por una sonrisa. Quito la espada de la cara de Flurry, y la arrojó al suelo

— Por un momento me sorprendiste.

— Pero no basta — suspiró la alicornio.

— Has mejorado mucho, pero aun te falta mucho. ¿Quieres otra ronda? ¿Esta vez con magia?

— ¿Eso cambiaria algo?

— Quizás durarías un poco más.

Flurry al principio puso una cara de fastidio al oír esa burla de su hermano, pero casi al instante se convirtió en una risa. El corcel también soltó una risita ante la reacción de su hermana.

— ¿¡Domina se encuentra bien!? — preguntó preocupada White llegando con Flurry — ¿Necesita ir a la enfermería?

— No, White, solo es un golpe — respondió Flurry sobándose la marca en su cara — Aunque me serviría algo de agua.

— Sí, aquí tiene.

White le pasó una cantimplora llena de agua a la princesa, quien la tomo luego de agradecerle. Ya hidratada de nuevo, Flurry se sintió lista para continuar.

— Muy bien, hermano estoy lista — dijo Flurry levitando su espada.

— Esa es la actitud que me gusta — respondió Bloody Sword levitando su espada de madera.

Ambos se prepararon para luchar otra ronda. White solo retrocedió, volviendo al lado del sirviente del príncipe. Ambos miembros de la realeza estaban listos para luchar.

De la nada, un circulo de fuego azul se formó alrededor delos dos combatientes. La asistente de Flurry incluso casi se desmayó del susto, pero el sirviente de Bloody lo evitó. El príncipe soltó un suspiro al ver ese fuego, mientras que Flurry puso una cara de potrilla alegre. Inmediatamente, Flurry volteó a su derecha, y vio feliz a alguien.

— ¡Fire!

— ¡Flurry!

Flurry se tele transportó fuera del anillo de fuego, y apareció frente a un unicornio rojo y rubio, vistiendo una armadura negra. Él era Fire Death, segundo príncipe de Grum, y hermano mayor de Flurry. La alicornio le dio un fuerte abrazo con alegría, y el unicornio le respondía igual. A simple vista resaltaba lo cercanos que eran.

— Hola, hermano. ¿Cómo resultó la misión? — preguntó Flurry.

— Pues salió bien. Obviamente tu hermano mayor lo logro sin problemas — dijo Fire sonriendo.

— Pues yo no diría eso, Dominus.

En ese momento, Fire Death puso una mirada de fastidio, la cual dirigió hacia el pony que se encontraba detrás de él. Flurry sonrió al verlo. El pony era el sirviente, antes esclavo, de Fire Death. Era un unicornio azul marino de melena gris, cuya cutie mark era una estrella plateada, saliendo de un cuerno azul.

— Hola T.L..

— Buen día, princesa — dijo el unicornio haciendo una leve reverencia.

— ¿Qué fue lo que paso en su misión?

— Bueno, eso es una historia divertida. Vera, su hermano…

— ¡Te traje un regalo! — exclamó Fire interrumpiendo su sirviente. Fire tomó una caja con su magia y se la pasó a su hermana — Unos dulces del pueblo al que fui. — dijo Fire sacando una caja con varias bolitas cafés y blancas.

La alicornio recibió feliz esos dulces. No resistió la tentación a abrir la caja y comerse uno de los dulces adentro. Al ponerlo en su boca, una gran alegría lleno su paladar, y vio a su hermano con una sonrisa.

— Están esquicitos. Gracias Fire, no debiste molestarte.

— Oye, lo que sea por mi hermanita.

En ese momento se escuchó el sonido de alguien aclarando su garganta. Fire Death vio a su derecha, y allí estaba su hermano, Bloody Sword, viéndolo con desaprobación.

— Hola hermano — saludó Fire algo nervioso.

— Otra vez interrumpiste nuestro entrenamiento — dijo seriamente el mayor.

— Solo quería hacer ver que ya había llegado.

— A mí me parece que no querías que Flurry siguiera entrenando.

Fire Death volteó a ver a su hermana, y vio el golpe que tenía en su cara.

— Em… para nada — respondió Fire — Vamos, yo sé bien que Flurry es una princesa, y como tal debe fortalecerse para mostrar la gloria de la familia real.

— Ya escuchaste, Bloody — se entrometió Flurry — Y ya sabes que a Fire siempre le gusta hacer entradas llamativas.

— Sí, así es — dijo el unicornio rojo sonriendo— Así que… ¿les molesta si me uno a la práctica.

En ese momento, T.L. se acercó a Fire.

— Dominus lamento la interrupción, pero debe reportarse con su madre.

— Ahora no, T.L..

— Dominus, su madre se impacientará si no va con ella — murmuró el unicornio sonriendo, mientras se acercaba al oído de su amo — Ya sabe que no se debe hacer enojar a la emperatriz. ¿Recuerda lo que paso la última vez que no se reportó pronto con ella?

Esas palabras hicieron clic en la cabeza del príncipe, al cabo que perdió enfoque en lo que discutía con su hermano.

— Me obligo a ir al desierto, para incinerar yo mismo una guarida de bandidos.

— ¿Y eso cómo resulto?

— Me dolía mi cuerpo, y apenas pude moverme el resto del día.

— ¿Y cuando pasó eso?

— Hace unos días.

— Me pregunto que hará la emperatriz si vuelve a cometer el mismo error otra vez.

Fire Death vio a sus hermanos. Bloody Sword tenía un casco en la frente, mientras negaba con la cabeza en señal de decepción, y Flurry tenía una risita nerviosa como si le dijera a su hermano que no sabía qué hacer para ayudarlo.

— ¡Adiós! — exclamó el unicornio rubio corriendo hacia el castillo.

Flurry y Sword vieron como su hermano corría apresuradamente al castillo. Luego de eso, vieron al esclavo de su hermano quien los volteó a ver sonriendo.

— Con su permiso, altezas — dijo haciendo una reverencia, para luego trotar a paso moderado hacia el castillo.

Flurry Heart se quedó con Bloody Sword, quien se veía seria.

— Pues… ¿seguimos? — preguntó Flurry.

— Sí.

Ambos tomaron sus espadas de madera, y siguieron entrenando el resto del día.


Flurry Heart se pasó todo el día en una dura practica con su hermano mayor; y, como era de esperarse, terminó agotada. Lo siguiente que hizo, fue darse un relajante baño caliente en su habitación. Al salir, se puso un vestido amarillo, y unas zapatillas que combinaban. También tuvo que ponerse maquillaje para ocultar los golpes que recibió de su hermano. Como princesa de Grum, ella debía verse bien. De hecho, si su madre la hubiera visto andar desnuda en la mañana, quizás le hubiera dado un regaño.

La princesa salió de su habitación, y camino por los pasillos. Pronto seria hora de cenar, así que era mejor que saliera de su cuarto, pero antes debía hacer una parada.

Flurry fue a un balcón, donde podía ver las estrellas a su máxima belleza. La enorme luna cubría el cielo, y se podía sentir la tranquilidad de la noche. Lo que más la hizo sentir tranquila, fue que no estaba sola en el balcón. Allí sentado en una silla larga, se encontraba su hermano, Fire Death, vistiendo un traje azul. El corcel, quien se percató de la llegada de Flurry, se hizo a un lado en la silla, para que ella pudiera sentarse.

— Que bueno que regresaras, no me gusta ver sola las estrellas — dijo Flurry sonriendo.

— Solo me fui una semana.

— Aun así, te extrañe — dijo Flurry juntándose con su hermano.

El corcel la rodeo con su casco para abrazarla, mientras veían el cielo. Era una de las costumbres que ambos tenían desde que eran pequeños.

— Hoy Bloody fue bastante duro, ¿verdad?

— Sí, yo le pedí que fuera duro. Necesito hacerme fuerte.

Fire puso una expresión de melancolía.

— Si lo sé, quieres ir a luchar.

— Quiero ir a ayudar a los ponis de mi reino — corrigió Flurry — Quiero acabar con esta guerra con Equestria. Tú y Bloody siempre se esfuerzan, incluso Clever pone su cerebro de su parte.

— Flurry… — Fire suspiró — ¿Segura que quieres ir a la guerra? Allá las cosas son duras, quizás… puedas encontrar otra forma de ayudar.

— ¡No soy débil! — se quejó Flurry separándose del abrazo — Madre dice que soy afortunada de haber nacido como alicornio, y que tengo gran potencial.

— Lo sé, lo sé, pero… simplemente no quiero que pongas tu vida en riesgo. A veces me alegro que Clever tuviera ese accidente, sé que es duro para ella, pero está a salvo.

— Pero tú siempre vas a misiones todo el tiempo.

— Sí, pero… me ayuda saber que mi familia está aquí a salvo. Flurry, yo me preocupo por ti, no sé qué haría si algo te pasara — dijo con tristeza.

— Nada me pasara, hermano — respondió Flurry con voz amable — He practicado mucho. Entreno con Bloody todos los días, y también Clever me enseña todo sobre tácticas. Estoy preparada.

— Ya sé, Flurry, pero…

— Sé que no le puedo ganar a Bloody, tampoco soy tan lista como Clever, ni soy tan buena en la magia como tú; pero aun así no puedo quedarme aquí, Quiero ir afuera a ayudar.

El corcel vio la mirada determinada en su hermana; la conocía muy bien como para saber cuándo era imposible cambiarle su opinión.

— Esta bien, solo… ten cuidado. Madre puede ser muy dura.

— Tranquilo, sea cual sea la prueba, la superaré. Me apoyaras, ¿verdad?

— Claro, para eso estoy.

En ese momento llegó alguien a interrumpir el momento. Flurry y Fire vieron a sus sirvientes arrodillados en la entrada

— Dominus, es hora de cenar — dijo T.L. con calma.

— Domina, em… — murmuró White — Su madre dice que se arregle bien, hoy tenemos un invitado.

— Que raro — dijo Flurry — Madre casi nunca invita a alguien a cenar.


La hora de la cena llegó. Los cuatro hermanos fueron a un gran comedor, donde los esperaba una unicornio de tercera edad, esperándolos. Era una unicornio roja de melena negra, vistiendo un vestido negro y un collar de perlas. Ella era la emperatriz, y su madre, Shadow Rage. Todos saludaron a su madre, y fueron a sus asientos. Sin embargo, el invitado aun no llegaba, por lo que no podían empezar aun la cena.

— Madre, ¿Quién vendrá a cenar? — preguntó Fire Death. En realidad, el corcel moría de hambre, por lo que quería comer ya.

— Un amigo, hijo mío — respondió Shadow sonriendo — Debería llegar en cualquier momento.

— ¿Madre? — llamó Flurry.

— Que pasa, ¿Flurry Heart?

— Pues, quería preguntarte sobre mi inclusión en la guerra.

— Ahora no — dijo la emperatriz poniendo una mirada seria — Estamos por cenar.

— Sí, madre — suspiró Flurry — Perdón por descortesía.

En ese momento, se abrió la puerta del salón. Todos voltearon a ver, y vieron a un pony entrando. Era un unicornio azul de melena negra, vistiendo un uniforme negro, con varias decoraciones. Saltaba a la vista que era un militar de alto rango. Flurry no lo reconoció, pero antes de decir algo, Bloody Sword golpeo la mesa.

— ¿¡Que hace el aquí!? — exclamó Bloody Sword.

— Un placer verlo alteza — respondió el unicornio militar.

Flurry quedó sorprendida al ver eso. Luego dirigió su vista a su hermana Clever Dark, quien también la volteó a ver. Flurry en ese momento empezó a mover sus labios, pero sin emitir ningún sonido. Clever Dark respondía de la misma manera, generando una conversación.

"Clever, ¿Quién es él? "

"Su nombre es Blue Shade. Es uno de los militares más confiables de Madre. Recientemente fue ascendido a general."

"¿Por qué Bloody actúa así?"

"Solo sé que hace muchos años tuvieron una misión juntos, y por lo visto hubo problemas."

"¿Qué clase de misión?"

"No lo sé, nunca he podido saber eso. Parece ser algo completamente confidencial"

Flurry se quedó viendo al unicornio. Realmente no había nada destacable de él. Tendría quizás unos 50 años. Si su madre confiaba en él seguro era un gran militar; pero, si su hermano no confiaba en él, entonces algo seguro iba mal con ese pony.

— Tranquilo alteza, la emperatriz me invitó a cenar con ustedes. No vengo para que pelear.

Tanto el general como el príncipe se lanzaron una mirada seria. Los hermanos pudieron darse cuenta de la tensión que ese unicornio generaba en el primer príncipe. El cruce de miradas no duro mucho, pues el general dirigió su mirada al resto de la realeza.

— Príncipe Fire Death, escuche de su exitoso trabajo. Sin duda usted es un gran príncipe de Grum.

— Jeje gracias — respondió Fire sonriendo — Lo que sea por mi gente.

Tras saludar a Fire Death, el general se acercó a la princesa en silla de ruedas, quien lo veía con indiferencia.

— Princesa Clever Dark, no la veía desde que era solo una bebé. Se ha convertido en una hermosa yegua — dijo el general tomando el casco de la unicornio en silla de ruedas, y besándolo — Seguro tiene muchos pretendientes, jeje.

— Un placer conocerlo — respondió Clever con tono educado, pero con algo de desagrado escondido.

Luego de soltar el casco de Clever, el general se acercó a Flurry para hacer lo mismo. Flurry extendió su pata por norma de cortesía. El general tomo el casco y lo acerco a sus labios. Le dio un beso, y luego dirigió una extraña sonrisa hacia la princesa.

— Un placer verla, princesa Flurry Heart. Ha crecido mucho.

Flurry quedó paralizada al ver esos ojos rojo sangre. En su mente empezó a resonar una alarma, como las que esperaría oír cuando se da un incendio. Por un momento la apariencia del general cambio a una más joven, y su sonrisa era una completamente sádica.

La princesa, de un rápido movimiento, alejó su casco del general, mientras su cara mostraba terror.

— ¿Estas bien, Flurry?

La alicornio rosa reaccionó al oír como la llamaban, y volteó para ver el rostro de su hermano Fire Death. El corcel tenía una cara de preocupación por su hermana. No era el único, Bloody Sword también estaba preocupado por ella, pero también dirigía su enojo hacia el general Blue Shade. Flurry sintió un casco sobre su lomo, y vio que era de Clever Dark, quien hizo algunos movimientos con sus labios, como si le hablara, pero sin emitir sonido. Flurry pudo leer bien sus labios.

"Lo sé, se ve que es un pony desagradable. Mejor ignorémoslo"

La alicornio sonrió. No entendía que había sido ese extraño sentimiento, pero no debía dejar que su imaginación la distrajera.

— Lo siento, mejor cenemos.

— Así me gusta — dijo Fire — Tengo hambre.

El general fue su asiento al lado de la emperatriz, quien estaba en la cabecera de la mesa. Bloody Sword se sentó al otro lado de su madre, quedando frente al general. Fire se sentó al lado de su hermano, y la esclava de Clever colocó su silla de ruedas al lado del príncipe, pues allí había un espacio sin silla normal. A Flurry le toco sentarse al lado del general, lo cual la incomodo un poco, pero ya no le incomodaba tanto.

— Hijo, espero no te moleste, pero le pedí a tu perro que preparara la mesa — dijo Shadow Rage viendo a su segundo hijo.

— Ugh, no otra vez — pensó Fire Death.

La emperatriz golpeó sus cascos delanteros, y por la puerta al comedor entro T.L.. Con sus cascos, entro empujando un carrito el cual tenía platos blancos, cubiertos de plata, copas de cristal, y una botella verde.

— Comienza — ordenó la emperatriz.

— Sí, majestad — respondió el corcel sonriendo.

T.L. encendió su cuerno, y los objetos que traía fueron cubiertos por un brillo rosa oscuro como el de sus ojos. En ese momento, los platos empezaron a levitar, y empezaron a dar vueltas en círculos en el aire sobre todos. Los ponis presentes se quedaron mirando la escena, mientras T.L. sonreía. Todos vieron los platos en el aire, mientras el unicornio aprovecho para levitar las copas. Todos los recipientes de cristal fueron levitados a unos centímetros de la mesa, quedando una frente a cada uno.

El siguiente paso fue colocar todos los platos flotantes en la mesa, donde todos vieron que ahora tenían sus copas frente a ellos. En ese momento, T.L. tomo una botella de vino, y la destapo con su magia. El corcho se elevó en el aire, para luego ser sujetado por magia. En ese momento, T.L. saco el vino de la botella con su magia, y lo colocó en el aire. La gran cantidad de líquido se dividió en varias corrientes, y todas terminaron en las copas de cada uno de los presentes. Finalmente, T.L. colocó la botella en el centro de la mesa, y terminó tapándola con el corcho que había sacado antes.

Cuando T.L. terminó su show, todos aplaudieron, incluyendo a la emperatriz. El único que aplaudía sin emoción era Fire Death.

Presumido — pensó el unicornio rojo con fastidio viendo como su sirviente hacia una reverencia a los presentes.

— Has entrenado muy bien a tu perro hijo — dijo Shadow Rage sonriendo.

— Sí… — murmuró Fire.

— Siempre es un placer servir a la familia real — dijo T.L. haciendo una reverencia.

— ¿Cómo llama a eso que hizo? — preguntó el general.

— Magia de escenario, mi señor. Magia que se especializa en apelar al público. Aunque, claro está, no se compara a los poderes de mi Dominus — dijo viendo con una sonrisa confiada a Fire Death.

— Aja — dijo el príncipe sin emoción.

— Impresionante majestad, usted si sabe conseguir buena servidumbre.

— Ojalá fuera cierto, general, pero es difícil encontrar casos como este perro. Mi hijo tuvo buena suerte; yo, lamentablemente, no tuve esa suerte — vio a T.L. y le hizo una seña con su casco — Retírate ya.

— Sí, majestad.

Cuando el sirviente de Fire salió, otros ponis entraron para servir la comida. Trajeron pan, ensaladas, sopas, frutas, huevos, etc. Era un pequeño banquete donde se podía comer lo que se deseara.

La cena transcurrió con naturalidad, por así decirlo. En todo momento, Bloody Sword miraba con seriedad al general, pues sabía bien que no era de confianza. Fire también miraba con desconfianza al general, pero era por la sonrisa con la que miraba a Flurry.

En la cena, el general se la paso contando historias de cuando estaba en el campo de batalla. La emperatriz también conto historias de cuando ella era princesa y luchaba en las líneas frontales. Flurry y Clever escucharon con atención las historias, mientras que los príncipes seguían desconfiando de las intenciones del general.

Finalmente, todos terminaron de comer.

— Estuvo delicioso, majestad — dijo el general.

— Espero que aun tenga espacio para el postre — dijo la emperatriz sonriendo.

El general puso una sonrisa sádica por un segundo, cosa que no pasó desapercibida ante Sword.

— Por supuesto, majestad — respondió Blue Shade.

La emperatriz choco sus cascos dos veces, y entró alguien al comedor. Llevando un gran pastel sobre su lomo, se encontraba una pegaso naranja de melena amarilla. Iba lento, tratando de mantener el equilibrio. Ella era Pity Wings, la esclava de la emperatriz, quien era forzada a usar un collar metálico. Los príncipes y princesas vieron extrañados a la pegaso, pues llevaba el postre en su lomo, en vez de en un carrito. Cuando la pegaso se acercaba, Flurry quiso levantarse para ayudarla, pero no pudo.

Blue Shade hizo brillar levemente su cuello, e inmovilizo una de las patas de la pegaso. Pity Wings sintió eso, y se tropezó. El pastel cayo hacia adelante, y manchando el traje del general.

— ¡Maldita esclava!

La pegaso estaba en el suelo, sintiendo un dolor en su pata torcida, pero ese dolor fue interrumpido, cuando sintió una patada en su estómago.

— ¡AHH! — gritó la pegaso con dolor, mientras sentía como le sacaban el aire — Por favor, perdóneme — suplicó, pero recibió otro golpe.

— ¡Este es un traje costoso!

— ¡Ya basta, Shade! — gritó Bloody, pero…

En ese momento, un rayo fue disparado contra el militar, quien se hizo a un lado para esquivarlo. Todos voltearon a ver el origen del rayo, el cual era Flurry.

— ¡Déjela en paz! — exclamó Flurry Heart con enojo — ¡Fue un accidente!

— Princesa, no se meta, esta no es su esclava — dijo el general sonriendo sádicamente.

— La perra cometió un error, Flurry — habló la emperatriz — Merece un castigo.

— ¡Pero madre…!

— Ya escuchó a la emperatriz — volvió a hablar el general, parándose sobre la pegaso.

La esclava vio hacia Flurry Heart, quien veía al general con enojo. Quería hablarle, pero, el dolor no la dejaba.

— ¡No me importa, déjela ahora mismo! — exclamó Flurry con enojo.

— ¿¡Y por qué haría eso!?

Todo pasaba demasiado rápido para Flurry. Los quejidos de dolor de la pegaso eran demasiado. Ni siquiera presto atención a sus hermanos o a su madre.

— ¡Lo reto a un duelo! — exclamó Flurry con todas sus fuerzas, y llamó la atención de todos — Si yo gano tendrá que disculparse con Pity Wings de rodillas. Y deberá jurar nunca volver a lastimarla.

El general se rio fuertemente al oír eso. Incluso quito su pata de la pegaso, mientras seguía riéndose. Flurry y sus hermanos se molestaron por esa risa.

— Bien acepto, ¿pero qué puedo ganar yo?

— ¿Qué es lo que quiere?

— Jeje, pues… — se acercó al oído de Flurry y le susurró algo.

La alicornio abrió los ojos como platos al escuchar eso. Incluso una mueca de asco se dibujó en su rostro. Tras eso, el general se hizo para atrás, viéndola con una sonrisa.

— Y también podre darle 100 latigazos — dijo eso ultimo para que todos lo oyeran.

Flurry Heart se sentía asqueada y aterrada por ese pony. Pensó de nuevo en el sentimiento que tuvo cuando lo vio. ¿Por qué ese general la hacía sentir así?

— ¡Princesa por favor no se preocupe por mí! — pidió la pegaso en el suelo rápidamente.

— ¡Cállate! — exclamó el general, pisando a Pity.

Al oír el grito de dolor de la esclava, los príncipes reaccionaron.

— ¡Ya basta, Shade! — habló Bloody Sword — ¿Crees que puedes venir a este castillo y hacer lo que se te dé la gana?

— ¡Deje de lastimar a Pity Wings! ¡Ni tampoco le hará nada a mi hermana! — exclamó Fire Death golpeando la mesa — Si va a luchar con alguien será conmigo.

— Sin importar lo que hiciera esa esclava, usted acaba de ofender a la familia real — hablo calmadamente Clever Dark, viendo con enojo al general — Y por como yo lo veo, está intentando lastimar a mi hermana.

Hermanos… — pensó Flurry sonriendo.

— Nadie está forzando a su hermana a hacer nada — interrumpió la emperatriz y todos la voltearon a ver — Tiene 20 años, ella puede tomar sus propias decisiones.

— ¡Pero madre no puedes permitir esto! — estalló Fire — ¡Flurry nunca ha tenido un duelo!

— Pero si ella entrena todos los días con tu hermano — volteó a ver a su hijo mayor — ¿Qué opinas Bloody Sword? ¿Crees que tu hermana no está lista?

Bloody Sword empezó a pensar. El conocía esa mirada de su madre. Ella claramente no quería que ellos intervinieran. Lo más seguro es que no importaba lo que dijera, ella no permitiría que intervinieran, pero aun así no podía permitir que Flurry peleara contra ese monstruo. Fue allí cuando vio a su hermana. La alicornio rosa ahora tenía una mirada determinada, mientras sonreía. Era como si le dijera, "no te preocupes". Al ver esa mirada, el príncipe mayor suspiró.

— Flurry Heart puede con este desafío. Ella ha entrenado mucho, y puede contra este pony — dijo viendo a Blue Shade con una mirada de odio.

— ¿¡Que!? — gritó Fire — ¿¡Cómo puedes permitir eso!?

— ¡Silencio Fire Death! ¡No permitiré que sigas comportándote así!

Todos voltearon a ver a Shadow Rage, quien ahora si parecía fastidiada por el comportamiento de su hijo. Fire Death quedo paralizado al ver esa mirada de su madre. Todo lo que hizo fue soltar un suspiro, y hablar.

— Si madre, discúlpame — dijo para volverse a sentar.

La emperatriz volteó a ver a su hija alicornio.

— Flurry Heart, si aceptas este desafío, nadie podrá hacer nada por ti. Aunque seas una princesa, tendrás que cumplir lo acordado, según la ley. ¿Entiendes lo que pones en juego?

Flurry vio a su madre quien sonreía de forma interesada. Volteó a ver a sus hermanos; Clever Dark solo apartó la mirada, pues no realmente no sabía que consejo darle; Fire Death le gritaba con la mirada y la cabeza que no aceptara; y Bloody Sword, le miraba seriamente, pero su mirada le decía "ten cuidado". Finalmente, Flurry vio al general, quien mantenía esa sonrisa sádica. A los cascos del capitán, seguía Pity Wings, quien ya no se atrevía a hablar.

— Sí madre, entiendo bien — vio al general con una mirada decidida — ¡Acepto!

— Voy a disfrutar mucho cuando gane — rio el general quitando su pata de la esclava — Si me disculpa majestad, será mejor que me retire. Tengo que prepararme para mañana.

— Adelante.

El general se marcha, pero no sin antes echarle una mirada burlona a Flurry Heart. Los demás se dieron cuenta. Fire por un momento quiso perseguir a ese desgraciado por tratar así a su hermana. Bloody Sword también estaba molesto con el capitán, a diferencia de Fire, él ya lo odiaba desde antes. A Clever tampoco le gustaba la situación, pero sabía bien que no podía hacer nada.

Flurry Heart soltó un suspiro. Toda esa presión del momento se había pasado, y allí sintió todo el peso de lo que acababa de pasar.

— Este desafío será una buena forma de que demuestres lo que vales Flurry Heart — dijo Shadow Rage levantándose de su asiento — Descansen hijos.

La emperatriz se dirigió a la salida del comedor. En el camino vio a su esclava tirada en el suelo. La pegaso vio arriba para ver a su ama, pero la emperatriz solo le lanzo una mirada sombría, y se fue de allí salió del lugar, dejando solos a sus hijos con su esclava.

Tan pronto su madre salió, Flurry Heart se apresuró a socorrer a la pegaso.

— Pity Wings, ¿estás bien?

— Sí, alteza, estoy bien — respondió la esclava con pena.

La pegaso se intentó levantar, pero se tropezó al intentar apoyarse en su pata derecha, soltando un quejido de dolor en el proceso. Bloody Sword lo notó, y se inclinó al suelo para revisar el casco de la pegaso. Pity Wings hizo unos gestos de dolor.

— Esta torcido, será mejor llevarte a la enfermería.

— No se preocupe, alteza, puedo caminar en tres patas, solo…

Pity Wings se intentó levantar, pero le era algo difícil. Fue allí cunado un aura azul le cubrió el cuerpo entero, y todos vieron que era Fire Death quien lo hacía. El segundo príncipe levitó a la pegaso y la acerco a él

— ¡Ah no! — exclamó Fire colocando a la esclava de su madre en su lomo — Voy a llevarte a la enfermería, no hay discusión Pity Wings.

— Pero, alteza…

— ¡Sin peros!

— S… sí, alteza — murmuró la pegaso quedándose quiete en el lomo del príncipe.

— La llevare a la enfermería — dijo Fire decido. Sin embargo, antes de irse, vio a su hermana Flurry, quien debería tener un duelo mañana. Realmente no sabía que decirle. Se sentía preocupado, pero también molesto con ella por haber aceptado ese reto. El príncipe solo salió de allí, llevándose a la esclava de su madre.

— Mejor me voy a acostar — dijo Clever Dark — Buenas noches.

Clever llamo a su esclava, y esta empujó su silla de ruedas a la salida del comedor.

— Llévame a la biblioteca — dijo la princesa.

— ¿A esta hora? Pensé que quería ir a dormir.

— Solo obedece — murmuró Clever Dark con seriedad — Tengo cosas que investigar.

La esclava bajo la mirada apenada.

— Sí, Domina, perdóneme por cuestionarla.

Adentro del comedor solo quedaron Flurry Heart y Bloody Sword. La princesa vio a su hermano mayor, quien mantenía una expresión parcialmente serena, y parcialmente frustrada.

— Iré a avisarle a Servus que su madre está en la enfermería. Tu ve a descansar, necesitaras energía mañana.

— Está bien.

Bloody Sword se dirigió a la salida de la habitación, pero antes de irse, volteó a ver a su hermana.

— Flurry.

— ¿Sí, hermano?

— Hoy fuiste muy valiente — dijo el hermano mayor sonriendo — Me llenas de orgullo.

Flurry Heart sonrió en grande, como si esas palabras fueran lo más feliz que pudiera pedir en ese momento.

— Gracias, hermano.

Mientras Bloody salía del comedor, Flurry salió con él. Afuera ya fueron por diferentes caminos. Flurry no estaba segura de que pasaría mañana, pero se sentía feliz de contar con el apoyo de sus hermanos. Y una cosa era segura, debía vencer a ese desgraciado general.


El general Blue Shade salió de un baño del castillo, donde se limpió la mancha de pastel que tenía en su traje. En todo momento, hacia un esfuerzo por contener su risa, pues ese desafío que le lanzo Flurry Heart le hacía mucha gracia. No importaba que fuera una alicornio, no era rival para él. Finalmente salió del baño, donde se encontró con alguien esperándolo

— Todo salió muy bien, general Shade — comento la yegua.

— No fue nada difícil, majestad — dijo viendo a su emperatriz — Aunque no espere que tenga piedad con esa falsa princesa.

— Solo no la mate, de nada me sirve muerta — dijo ella con seriedad — Rómpale los cascos o las alas si quiere.

El general puso una sonrisa sádica al escuchar esas palabras. Incluso soltó una leve risa, mientras Shadow Rage solo lo observaba con calma.

— Jeje, mañana será un día divertido — rio el general.

Y aqui termina el segundo capitulo. Quise dedicar este a mostrar la forma en que Flurry vive con sus hermanos y su madre. Ella habra sido secuestrada, pero no lo sabe, aunque tuvo un leve recuerdo de cuando Blue Shade la rapto.

¿Que les parecio? Dejenme saberlo en sus reviews.

Bye bye,