Maternidad

Uruchi Uchiha

Con el dorso de la mano se limpió las lágrimas que rodaban por su mejilla. Necesitaba una segunda opinión, una tercera, una cuarta; las que fueran necesarias así la revisaran todos los médicos de Konoha, y de ser preciso buscaría fuera de la aldea.

—Efectivamente. — dijo un hombre de mediana edad leyendo un breve reporte de los estudios de laboratorio y entrando a la habitación donde estaba ella. —Estuvo usted embarazada. — dijo levantando la vista; —De momento solo queda parte del producto, se desechó gran parte en el sangrado que le atendieron hace tres días. Le voy a recetar un medicamento para termine de limpiarse su matriz.

No siguió escuchando, bajó de la camilla, se dirigió al pequeño vestidor del consultorio, se cambió y salió de ahí.

Apretó los puños y los dientes con fuerza. Era totalmente insultante; ella era una orgullosa Kunoichi del clan Uchiha, estaba capacitada para enfrentarse a todo, para resistir cualquier cosa, para hacer todo lo que se propusiera… ¿Todo menos eso?

Su casa estaba casi a la entrada del barrio así que no tenía que ver a nadie, pasó el umbral de madera cerrando violentamente la puerta a su espalda.

¿Qué iba a decirle a su esposo? ¿Qué era lo que tenía mal? ¿Por qué le pasaba eso?

No pudo contenerse y cayó de rodillas soltando todo el llanto que había contenido desde la clínica.

— ¿Qué pasó? — preguntó un hombre saliendo de la cocina al escuchar a su esposa.

Ella sintió su corazón detenerse por un momento y trató de callarse por todos los medios pero simplemente no podía, sintió los brazos de su marido rodearla acariciando su cabeza suavemente.

¿Cómo se lo diría?

—Pensé que llegabas hasta el fin de semana. — recriminó ella entre gimoteos.

—Terminé rápido la misión, no quería dejarte sola tanto tiempo, después de lo que pasó la otra vez…

Lloró con más fuerza pese a que él no había mencionado con reproche aquella situación.

— ¡Perdón! — chilló aferrándose a su cuello

No pudo decir más, el llanto se había intensificado, apenas podía respirar, él siguió abrazándola interpretando el silencio de la mujer y suspirando con resignación.

Un aborto.

Casi enseguida lo había deducido, pero no quería aceptar tan fácilmente la idea. Era el tercero que perdían en los dos años que llevaban de casados.

—Perdón… ¡Lo siento mucho!— repetía ella.

.

Cada uno dormía de su lado de la cama, la misma que habían compartido desde hacía cinco años. Había tenido un par de intentos más por engendrar familia pero todos ellos lastimosamente infructuosos, incluso habiendo estado en reposo absoluto al grado de ni siquiera estirarse por un vaso de agua. Justo esa madrugada ella seguía despierta dándole vueltas al asunto tan solo mirando la espalda de su marido.

Él directamente no le había reprochado nada, pero pasaba más tiempo de misión en misión que en la casa, cuando llegaba a estar en receso estaba fuera todo el día regresando con olor a tabaco y alcohol, no propiamente ebrio, pero se notaba que no había ido específicamente a entrenar y si preguntaba solo evadía el tema.

¿Era por su culpa?

Debía de serlo, si se habían casado era para ser una familia y por más que lo intentaba simplemente la situación no se daba. Los ojos se le empañaron… no servía como mujer, algo debía de haber malo en ella…

Se contuvo de llorar, suficientes lágrimas le daba todo el día como para todavía molestarlo en la noche. Dio la vuelta para quedar frente a su mesa de noche donde estaba una fotografía enmarcada del día de su boda y al lado de esta un pequeño jarrón de agua fresca con un par de flores.

¿Se las estaría dando por compromiso?

Una mujer que no servía como mujer y un esposo que deseaba descendencia por más que negara que fuera demasiado importante para él, si no le importara ¿Por qué se distanciaban tanto?

Suspiró mientras veía los primeros rayos de sol entrar por la ventana.

El despertador sonó, la mano de su esposo chocando contra todo lo de la mesa para apagarlo también.

—Vaya…— dijo frotándose los ojos —Ya estás despierta. — agregó girándose para verla y besarla en la mejilla.

—Hoy no tengo misión pero voy a salir, no creo llegar a comer… a la cena quizás sí. — dijo poniéndose de pie y entrando al cuarto de baño.

.

El café se había enfriado, llevaba un largo rato mirando la bebida oscura perder el vapor de su calor perderse a medida que descendía su temperatura. Aún estaba con la ropa de dormir y envuelta con una bata blanca, el cabello sin arreglar, la cara sin lavar, las uñas con el esmalte agrietado. Ni siquiera una kunoichi de asalto recién salida de la batalla tenía un estado tan lamentable…

Kunoichi

"Genin de reserva", así había quedado su título profesional, se casó muy joven y se dedicó a ser la mejor esposa, si se acordaba cómo se sostenía un kunai era porque ayudaba a su esposo a preparar su equipo cuando salía.

Quizás debería entrar al curso de readaptación militar en esas fechas que se necesitaban efectivos de batalla, además, como no tenía hijos no habría mayor problema con que la mandaran a misiones de alto riesgo… quizás si cada uno siguiera por su lado él podría encontrar a una mujer que le pudiera dar hijos y ella, ella podría ser ninja de élite.

Sí, seguir caminos distintos era lo más adecuado, y lo menos egoísta que podía hacer por él.

— ¡Urichi-chan! — llamó enérgicamente su marido entrando a la cocina con un fólder beige en la mano izquierda, mientras que con la derecha la tomaba jalándola para levantarla y arrástrala a la calle.

— ¡Pensé que me iba a tardar más! ¡Pero esto se resolvió demasiado rápido! — decía sonriendo como no lo había hecho en mucho tiempo y finalmente deteniéndose en la casa abandonada que estaba a un par de lotes de la suya.

— ¡Mira! — señaló orgulloso la vieja propiedad.

— ¡Ya cerré trato con el carpintero y el electricista! — siguió enseñándole entonces el contenido del fólder.

Las hojas con sellos y firmas oficiales del departamento de desarrollo urbano de Konoha daban fe a un auténtico permiso de la apertura de una tienda en el barrio Uchiha, se anexaban las licencias de remodelación y cambio de uso de suelo.

—Como ninja tengo que pasar mucho tiempo fuera, y ya que solo vamos a estar tú y yo, pensé en cambiar de oficio para no tener que salir de la aldea, aunque fue una lata arreglar esto, tuve que ver a mucha gente… ¿No te gusta?

Se giró para ver a su esposa que sollozaba cubriéndose el rostro con las manos.

Y ella que pensaba separarse.

Se arrojó a los brazos de su aún extrañado esposo tomándolo con la nueva fuerza que le daba saber que tenía una oportunidad de seguir juntos sin que ella siquiera sugiriera algo. Quizás no serían una familia como lo habían planeado, pero seguirían juntos en un pequeño negocio que compartirían cada día de sus vidas, al fin y al cabo eso era la razón del matrimonio; dos ancianos que se tenían uno al otro en salud y enfermedad, en riqueza y pobreza, en las buenas y en las malas hasta que…


Comentarios y aclaraciones:

Solo por si tienen la duda, la página no cortó el fic sí termina en "hasta que…", y es que bueno, sabemos cómo acabaron estos dos.

Espero sea de su agrado, a mí en lo personal me gustó pese a que siento que el ritmo fue muy rápido.

Uruchi Uchiha (Manga- 225, Anime- Naruto 84) salió gracias a bladz-liska, sin su valioso fic "Aquellos que controlan el fuego" este capítulo no salía.

¡Gracias por leer!