Capítulo 4. Hacia la guerra

Había pasado una semana desde el duelo entre Flurry Heart y Blue Shade. La princesa había salido victoriosa gracias a un extraño poder que surgió durante la batalla, pero ella no había comprendido lo que pasó. Flurry había sido apuñalada en un ala y en un casco, por lo que tuvo que descansar de entrenamientos. La princesa tardó toda la semana en sanar; los médicos se sorprendieron de lo rápido que se recuperó, pues normalmente un pegaso podría tardar un mes en recuperarse de un ala apuñalada.

Como la emperatriz había dicho, cuando Flurry Heart se recuperara, se le asignaría una misión para colaborar con la guerra. La noche anterior Flurry recibió instrucciones de su madre, lo cual la emocionó bastante. Y hoy era el día donde podría ayudar a su reino.

En un campo de concreto en el castillo, se encontraba una carroza, con pegasos al frente de esta. Mientras una sirvienta llevaba una maleta a la carroza, los príncipes y princesas de Grum se encontraban allí, para despedirse de Flurry Heart.

La princesa alicornio vestía una armadura negra, y zapatillas de metal, con una espada en un costado. El resto de su familia vestía de forma formal, como lo hacían casi siempre.

Fire Death se encontraba asegurándose de que Flurry estuviera preparada para esa misión, aunque quizás estaba asegurándose demasiado.

— ¿Llevas ropa abrigada? — preguntó el unicornio rubio — Estamos en verano, las alturas pueden más frías.

— Sí Fire, llevo guantes, abrigo, gorro y una bufanda — respondió la yegua rosa.

— ¿Tu espada está en buen estado?

— Sí, hiciste que un herrero la revisara con detenimiento — dijo Flurry rodándose de ojos.

— ¿Ya no te duele tu ala?

— Ayer te dije que ya sanó, el doctor también lo dijo.

— ¿Y tú casco? — dijo tomando el casco de su hermana, y le quitó la zapatilla para ver un rastro de herida cerrada en su casco, producto de la batalla contra Blue Shade.

— Fire…

— Ya sé que el doctor dijo que estas curada, pero quizás tienes algún daño interno — le hizo algo de presión al casco — ¿Te duele?

— Fire…

— Tomaré eso como un sí. Si estás aunque sea un poco herida, entonces no deberías ir a…

— ¡Fire! — exclamó Flurry, callando a su hermano, dejándolo sorprendido — Estoy preparada para esto, empaque todo lo necesario. No podría estar más lista, aunque quisiera.

Flurry se soltó el casco, y se volvió a poner su zapatilla de metal. El unicornio vio la expresión de fastidio en su hermana menor. Fire Death suspiró, y puso una expresión de arrepentimiento.

— Lo siento — se disculpó el corcel — Enserio me molesta que Madre no me deje acompañarte.

— Bloody no te acompaño tu primera misión, y eras menor que yo.

— Ya sé — suspiró de nuevo Fire — Sé que te fastidio mucho, pero es que no puedo dejar de preocuparme. Ya sé que puedes cuidarte sola, pero eres mi hermana, y yo…

En ese momento, Flurry le dio un beso en la mejilla a su hermano, dejándolo callado. La alicornio sonrió, mientras su hermano estaba confundido, pues hace un segundo ella estaba enojada.

— Yo también te quiero Fire, y me alegra que te preocupes por mí, pero necesito hacer esto.

Fire Death sonrió al oír la respuesta de su hermanita. Ella ya no era esa potrilla con la que jugaba siempre, ella ya era toda una yegua adulta, pero le costaba aceptar eso. A sus ojos, ella seguía siendo una potrilla, pero no podía dejar que eso la retuviera.

— Cuídate mucho, Flurry — dijo el unicornio rojo abrazando a su hermana.

— Tranquilo Fire, estaré bien — respondió ella

Flurry se separó del abrazo. Fire se sentía aun triste, pero al menos estaba calmado.

La joven alicornio entonces se acercó a su hermana Clever Dark, quien se encontraba en su silla de ruedas, vistiendo un vestido café.

— Enséñales de los que eres capaz — dijo Clever Dark con una leve sonrisa.

— Lo haré, Clever — dijo Flurry con una sonrisa mayor — Puedo vencer sin problemas a unos equestrianos.

Flurry con cuidado, abrazo a su hermana, quien se inclinó un poco hacia adelante para recibirla.

— Quizás esta misión te ayude a sacar ese poder — comentó la princesa más joven. Desde hace una semana que ella intentaba buscar una explicación al poder que Flurry había utilizado en el duelo, pero no había encontrado nada. Según el testimonio de Flurry, simplemente sintió una gran calidez, y su magia se reavivó sin saber cómo. Eso obviamente no era de ayuda.

— Claro, pondré mucha atención a cualquier anomalía — respondió Flurry separándose del abrazo.

Ahora solo faltaba su hermano más grande, y maestro, Bloody Sword. Flurry puso una expresión serena cuando el unicornio café se le acercó, como si estuviera recibiendo a un militar de rango superior.

— Flurry — se acercó a ella — Buena suerte.

— Para esto me entrenaste, hermano — respondió la alicornio manteniéndose seria.

— Cuando vuelvas, seguiremos entrenando.

— Por supuesto — dijo ella sonriendo levemente.

En ese momento, se acercó una terrestre blanca de melena blanca, vistiendo un vestido negro. Era la sirvienta de Flurry, White, quien debía vestir de forma apropiada si saldría al lado de su ama.

— Domina, su equipaje ya está cargado — dijo la terrestre reverenciándose.

— Gracias White — dijo Flurry sonriendo — Ya es hora de irme.

— Así es — afirmó el primer príncipe.

— ¡Espera, hija mía!

Los príncipes y princesas se voltearon y vieron como la emperatriz Shadow Rage se acercaba, vistiendo un hermoso vestido morado, que resaltaba sus ojos, y lucía su pelaje rojo y melena negra. Sin embargo, eso no fue lo que los sorprendió, sino el unicornio azul que la acompañaba. Tenía un casco levantado por una venda sujeta a su cuello, y tenía una expresión de fastidio, además de que vestía con un traje azul. Fire Death inmediatamente se puso frente a Flurry, y encendió su cuerno, mientras que Bloody Sword dio unos pasos al frente y exclamó.

— ¡Madre, ¿Qué hace él aquí?! — gritó Bloody Sword.

— Silencio, hijo mío — respondió la emperatriz con seriedad — El general Blue Shade acompañará a Flurry Heart en su misión.

— ¿¡QUÉ!? — exclamaron todos los hijos de la emperatriz.

— Madre — habló Fire con seriedad — Entiendo que quieras enviar a alguien, pero seguro hay mejores opciones que él.

— El general Shade es de mis militares de más confianza, Fire Death — respondió la madre sonriendo.

— Madre, sabes que respeto tus decisiones — habló Clever con calma — Pero él intentó abusar de Flurry, y claramente sigue molesto por su derrota. No es una buena idea enviarlo.

— Entiendo tu preocupación, Clever Dark, pero te recuerdo que fue tu hermana la que lo desafió, ¿no es así Flurry Heart? — dijo viendo a la alicornio rosa.

— Em… — dudó un momento antes de responder — Sí, madre.

— Su pata está rota, no sería de ayuda en el campo de batalla — volvió a comentar la unicornio verde.

— No se preocupe, princesa Clever — dijo el general yendo hacia delante, y cambiando su cara de fastidio por una sonrisa — Yo solo estaré para asesorar a la princesa.

— Mi decisión está tomada — dijo la emperatriz con voz de impotencia — El general acompañará a Flurry Heart.

— ¡Pero madre…! — quiso gritar Fire.

— ¡No se preocupen! — exclamó Flurry elevando la voz, llamando la atención de sus hermanos — Si madre quiere que el General Shade me acompañe, está bien por mí — dijo sonriendo.

— Gracias por su comprensión, princesa — dijo el general acercándose a Flurry, pero Fire le bloqueó el camino, lo cual hizo reír al general — Iré a mi carroza, despegaremos cuando esté lista.

El general se subió a su propia carroza, dejando a la familia real. Fue allí cuando Shadow Rage aclaró la garganta, llamando la atención de sus hijos, especialmente de Flurry Heart.

— No me falles, Flurry Heart — dijo la unicornio roja con una cara que inspiraba miedo,

— No lo haré, madre — respondió la alicornio bajando la cabeza en señal de respeto.

La emperatriz se dio la vuelta, y se regresó al castillo sin decirle adiós a su hija. Flurry Heart ya estaba acostumbrada a eso, su madre siempre era estricta, y nada buena para las despedidas, pero aun así la amaba. En ese momento, Flurry sintió un casco en su hombro, y luego vio cómo su hermano más grande estaba a un lado de su oído.

— Flurry, escúchame, sé que ya te dije que tuvieras cuidado, pero ahora quiero que estés alerta — le susurro Bloody Sword en voz baja, para que nadie más escuchara.

— ¿Es por Blue Shade?

— Sí. Yo he tratado con él en el pasado; y, si madre lo envió, es para algo más que ser tu apoyo. Él no es confiable

— ¿Qué fue lo que pasó entre ustedes? — preguntó la princesa con intriga.

—…

El unicornio de pelaje café suspiró, con una cara de pena. Él simplemente no podía ignorar a esas palabras de Flurry. Incluso si Flurry era ignorante del asunto, él sabía muy bien como ella estaba involucrada. Él nunca olvidó esa dura noche, esa noche donde Flurry fue secuestrada para convertirse en su hermana, y como todo fue por el general Shade, quien seguía ordenes de la emperatriz.

— ¿Estas bien, Bloody? — preguntó Flurry preocupada.

— Sí — dijo el unicornio poniendo una leve sonrisa y abrazando a Flurry — Recuerda que, pase lo que pase, tú eres mi hermana y te amo.

— Yo… yo también te amo — dijo Flurry devolviéndole el abrazo, aunque extrañada por el repentino cambio de tema.

— No confíes en él — dijo el corcel regresando al tema anterior — No escuches nada de lo que te diga. Si te dice que vayas a descansar, entonces no lo pierdas de vista.

— Muy bien, lo tendré vigilado — respondió Flurry. Aunque ella sentía que su hermano podría estar exagerando, sabía que Sword no era de los que hacia eso, generalmente ese era el trabajo de Fire. Y, además, ella tampoco sentía confianza por el general — Tengo que irme.

— Lo sé — dijo separándose del abrazo — Hasta pronto.

— Cuídate mucho Flurry — dijo Fire Death aun preocupado.

— Hasta pronto — habló Clever — Cuando vuelvas, quiero oír sobre tu experiencia.

— Claro — dijo Flurry muy feliz — Hasta pronto, los amo.

La princesa alicornio entro a su carruaje, siendo seguida de su sirvienta White, quien la acompañaría. Flurry cerró la puerta del carruaje, y luego le dijo a los pegasos que despegaran.


Flurry Heart estaba en su carroza en el aire, mientras recorría toda la ciudad. Flurry mantuvo su vista en la ventana, viendo la hermosa ciudad en que vivía. Veía las bellas construcciones donde entraban y salían ponis. Los edificios se encontraban pintados principalmente de tonalidades de gris. En lo personal, ella pensaba que de día podían verse algo descoloridos, pero de noche resaltaban muy bien. Vio varios lugares: algunas escuelas, donde jóvenes iban a estudiar; algunos campos de concreto, donde jugaban deportes; varias tiendas de ropa y comida, algunas de las cuales ella adoraba. Ella sabía que su hogar no era perfecto, desde el aire podía ver también casas en mal estado, donde Vivian ponis de pocos recursos; y aunque no los veía, también sabía que allí afuera había esclavistas, que era una cosa que ella enserio detestaba. Ella deseaba vivir en un reino donde todos pudieran ser felices, pero por ahora debía enfocarse en acabar la guerra y lograr la paz.

La carroza siguió volando por toda la ciudad, hasta que pasó encima de una enorme muralla. Ella había visitado mucho esa muralla, llena de torres de vigilancia y soldados. Su hermano la había llevado allí en algunas ocasiones para que conociera mejor su ciudad. Esa muralla existía para prevenir cualquier invasión. Era imposible entrar o salir de la ciudad sin avisar primero. Era una seguridad estricta, pero ella entendía que era mejor prevenir que lamentar.

Siguieron volando, y salieron de la ciudad, llegando a una enorme zona de campos de cultivos. Era allí donde se sembraban los cultivos del reino. Había granjas que le pertenecían a ponis comunes, pero había algunas pertenecientes al gobierno. Era agradable ver esos lindos campos, aunque no combinaban con la ciudad, eran algo lindo de ver desde arriba.

Finalmente, se alejaron de la ciudad. Como su hogar ya no estaba a la vista, enfocó su mirada en su sirvienta White, quien permanecía sentada allí sin decir nada.

— Que bueno que vinieras conmigo White, sería muy aburrido estar aquí sola.

— No… no, Domina — respondió la terrestre blanca con pena — Usted fue muy considerada al dejar venir a una pony como yo.

— No digas eso — suspiró la princesa — Somos amigas, siempre me gusta tenerte a mi lado.

— Sí… amigas. Usted es muy buena conmigo — dijo la sirvienta en voz baja sonriendo.

— Perdón, no te escuche. ¿Qué dijiste?

— Em… — White se puso nerviosa. Le apenaba mucho mostrar lo feliz que estaba, pues no quería sonar mal — Em… Domina, ¿Cuál es su misión?

— ¡Oh, me alegro que preguntaras! — respondió Flurry alegremente.

Flurry entonces sacó un mapa de un bolso que traía, y lo abrió frente a las dos. Era un mapa del gran imperio de Grum.

— Mira — señaló el centro del continente del mapa — Acabamos de salir de la capital, Marelin — movió su casco hacia el este, y señaló una costa — Y nos dirigimos hacia Hooferville, donde abordaremos unos barcos junto a varios soldados — luego puso su casco en una isla a la mitad del océano — Entonces iremos a esta isla, que… no me acuerdo como se llama, jeje. Pues allí hay una base militar, pero está teniendo problemas con tropas Equestrianas. Mi misión es expulsar a los Equestrianos de la isla.

— Suena peligroso — dijo White insegura.

— Lo sé, pero es necesario. Hay que proteger nuestras tierras — dijo sonriéndole a su amiga — Y tranquila, no te pasará nada.

— Lo sé, confió en usted — respondió White sonriendo.

Pasó una hora, y el viaje por aire aún continuaba. Flurry se encontraba leyendo un libro llamado "Despertar", mientras que White tenía un lápiz en su boca, mientras lentamente escribía en una libreta. Al principio Flurry no le dijo nada a su amiga, pero entonces vio como White cometía errores cuando la carroza se sacudía un poco.

— White, no te conviene que practiques tu escritura mientras nos movemos.

— Oh, lo siento — respondió ella con pena.

— ¿Puedo ver lo que hiciste? — preguntó Flurry con tono amable.

— Em… es… está bien. Si eso quiere, Domina.

White le pasó su libreta a su ama, y esta la tomó con su magia. Flurry vio las cosas escritas. Eran frases comunes como "Buenos diaz" "Hasta pronto" "El iperio de Grum". Varias tenían errores de ortografía, y la caligrafía tampoco era buena, aunque eso ultimo podría ser a que estaban en un vehículo.

— Has mejorado — dijo Flurry sonriendo.

— ¿¡Enserio!? — preguntó White emocionada.

— Así es, tienes menos errores que antes. Si sigues así, podrás escribir sin problemas.

— G… gracias, Domina — dijo ella bajando la mirada sonriendo — Todo es gracias a su ayuda.

— No me lo agradezcas, has mejorado porque te esfuerzas — entonces Flurry vio el libro que sostenía — Intenta leer esto — dijo pasando le el libro.

— No lo sé — dijo la terrestre — Parece muy avanzado.

— Es solo un libro de aventura.

White tragó saliva, y tomó el libro en su primera página. Concentro su mirada en las letras, e hizo un esfuerzo por interpretarlas. Al principio Flurry no le dijo nada, pues era parte de cómo le enseñaba. Primero dejaba que White leyera un poco en su mente, para agarrar el ritmo, y luego esta debía leer en voz alta. White entonces llegó a la mitad de la primera página.

— Los… los dos héroes habían… — empezó White, haciendo un esfuerzo por leer — de… derrotado a su máximo enmigo. De pronto… uno se… se empezó a sentir mal. Cuando de repente… el corcel de cabello azul, fue apunalado por su amigo rubio. Al ver… su… herida…, él dijo a su amigo… No te preocupes… esto… no… es tu culpa.

— Vas bien, White — comentó Flurry, pues ese era un gran progreso para su amiga.

En ese momento, la carroza empezó a descender. Flurry Heart vio por la ventana, y vio que ahora estaban descendiendo hacia su destino, Hooferville. Era una pequeña ciudad, en un estado… decadente, pero solo en algunas zonas. A diferencia de Marelin, esté era un pueblo con más pobreza, aunque había una buena población que vivía en buenas condiciones, pero no al nivel de la nobleza. Había varios negocios, aunque esos estaban cerca de una gran base militar que se encontraba allí.

La carroza descendió cerca del puerto, donde podían verse varios barcos, de varios tamaños, todos llevando la bandera de Grum, que era una espada negra, con dos cuernos negros de unicornio a los lados. Tan pronto descendieron, uno de los pegasos que tiraba de la carroza abrió la puerta, para luego reverenciarse.

— Llegamos, alteza.

— Muchas gracias — dijo Flurry saliendo de la carroza, siendo seguida de su sirvienta.

Flurry vio entonces al general Blue Shade llegando en su propia carroza, y descendiendo de esta. El general se acercó a la princesa.

— Por aquí alteza — habló el pony mayor bajando la cabeza — La llevaré a su barco.

— Sí, gracias — respondió Flurry desconfiada.

Mientras Flurry Heart iba hacia el barco, entonces noto, en otra calle como algunos potros salían de una tienda, llevando dulces.

¿Esos son bombones? — pensó la princesa, quien casi sintió como se le hacia la boca agua al ver lo que parecían ser bombones. Se sintió feliz de que hubiera una dulcería allí. Nunca había probado los dulces de ese pueblo. Tenía que probarlos, pero no podía simplemente alejarse a comprar dulces, estaba allí por trabajo, pero entonces vio a la terrestre blanca que iba detrás de ella — White — susurró Flurry

— ¿Si, Domina?

Flurry entonces sacó una bolsita con dinero, y se la pasó a la terrestre.

— Por favor ve a aquella dulcería, y cómprame unos bombones.

— Em… — la terrestre giró su cabeza, e identificó el lugar — Sí, como guste.

— No te tardes.

La terrestre se fue de allí corriendo, cosa que el general notó, por lo que volteó a ver a su princesa.

— Jeje, solo le pedí a mi sirvienta que fuera a comprar algo.

— Entiendo. Estúpida princesa falsa — pensó Blue Shade con fastidio.

El general guió a Flurry hacia una sección del puerto, en donde había dos barcos que estaban siendo cargados. Eran dos galeones con la bandera del reino. Había algunos soldados entrando, mientras cargaban provisiones. A Flurry le sorprendió que solo fueran dos barcos para la misión, pues no podría ir un pequeño ejército. Eso le hizo suponer que la situación no era tan difícil.

— Es aquí, princesa — dijo el general fastidiado.

Entonces Flurry Heart se acercó, y entro a uno de los barcos. El general Shade solo subió al mismo barco, y se fue a un nivel inferior.

Flurry a su alrededor vio como varios ponis se encargaban de limpiar el lugar, de asegurar bien las velas, etc. Eran ponis de las tres razas, y varios corceles y yeguas entre ellos. Se sentía feliz de que finalmente podría ir a la guerra, con sus propias tropas.

— ¡Es la princesa! — gritó algún soldado, y todos voltearon a ver a Flurry Heart.

Entonces todos dejaron lo que hacían, y llevaron su casco izquierdo a su frente. A diferencia de los sirvientes, los soldados la saludaban de esa forma, pues ella era su líder militar. Flurry se sintió algo nerviosa al ver a todos esos soldados que le obedecerían, pero luego recordó su entrenamiento, y como actuar. Respiró hondo, y los vio.

— ¡Es un honor estar aquí con ustedes! — elevó ella su voz — ¡Me alegra ver que todos trabajen duro! ¡Sigan con lo que hacen, mientras que yo recorro la nave!

Todos los soldados asintieron con la cabeza, y regresaron a sus labores. Flurry sintió una gran alegría interna por haber hablado como toda una líder. En ese momento un soldado se le acercó.

— Princesa, si gusta, puedo mostrarle el lugar — dijo el soldado, que era un pegaso amarillo, con melena verde, vistiendo una armadura negra.

— Sí, eso me gustaría. ¿Cuál es su nombre?

— Soy el Cabo Tailwind, un placer estar a sus servicios.

— El placer es mío, por favor muéstreme el lugar.

— ¡Si, alteza!

El soldado le mostro a Flurry el interior del barco. Ella ya había estudiado el diseño de varios barcos y dirigibles de Grum, pero nunca había visto uno en persona. Había una cocina, una armería, un lugar lleno de cañones y pólvora, una zona donde había varias hamacas, para que durmieran los soldados. Enserio era como había visto en sus libros, pero al mismo tiempo era diferente. Finalmente, llegaron a una cabina especial, la cual era una habitación que tenía más lujos, una cama, un escritorio, ventanas, decoraciones.

— Aquí está su habitación, princesa.

— Muchas gracias soldado. Y gracias por el recorrido.

— No fue nada — respondió Tailwind manteniéndose firme.

— Disculpe, podría ir a buscar a una terrestre blanca, que lleva un vestido negro. Es mi sirvienta, y seguro no sabe dónde estoy.

— A la orden.

Tan pronto el soldado salió, cerrando la puerta. Flurry saltó de alegría. Esto era como lo había imaginado. Pronto podría ir a proteger a su reino, junto a los valientes soldados que la acompañaban. No es que ella viera la guerra como un juego, sabía bien que su vida corría peligro allá afuera, pero eso no evitaba que sintiera emoción. Ella solo quería ayudar a su reino, y cuando cumpliera su misión, su madre seguro la dejaría ir a más misiones, quizás junto a sus hermanos.

Flurry permaneció allí esperando a que llegara su amiga White, pues quería mostrarle también el barco, pero le pareció extraño que aún no llegara. La princesa salió de su habitación, y trató de buscar a White, pero no la encontró. En ese momento, logró encontrar al soldado al que le había dado el encargo, pero el pony corría de un lugar a otro.

— Cabo Tailwind — dijo Flurry con calma.

— Princesa — respondió el pegaso parándose firme — Mil disculpas, pero no logro encontrar a su sirvienta.

— ¿Qué? — Flurry se llevó un casco a la barbilla para pensar. ¿Por qué White aun no llegaba? ¿Se habría perdido? No, ella podría encontrar que barco estaba siendo cargado. Quizás había mucha fila en la tienda de dulces, pero, aun así, Flurry se sentía preocupada — Tailwind, espere aquí en caso de que ella aparezca. Voy a buscarla.

— ¡Si princesa!

Flurry entonces salió volando del barco.


White se encontraba llevando una bolsa en su casco, mientras salía de la dulcería. Había tardado un poco en decidir que bombones comprarle a su ama, así que compró uno de cada sabor.

— Muchas gracias — agradeció la terrestre mientras salía de la tienda.

Llevando la bolsa, se dirigió de nuevo al puerto corriendo. Tenía que ir apresuradamente, pues no quería retrasar a Flurry. Sin embargo, en el camino, chocó con alguien que iba saliendo de un establecimiento, y cayó al suelo.

— Discúlpeme — se disculpó la yegua terrestre.

En ese momento, unos dos corceles enormes se acercaron a White, viéndola molestos. Entonces White vio que había chocado con una yegua pegaso de pelaje café y melena rubia, vistiendo un traje negro, y unos lentes de sol.

— ¡Estúpida, mira por donde…!

En ese momento la yegua que había caído, vio a White, y la inspecciono de cascos a cabeza.

— Perdóneme, no fue mi intención, no la vi.

— Vaya, vaya. ¿Que tenemos aquí? — dijo la yegua levantándose sus lentes de sol revelando unos ojos azules.

— Em...

— Blanco puro, pero que rareza — dijo la pony poniéndose de nuevo sus lentes de sol.

White reaccionó alarmaba al escuchar eso, como si esas palabras fueran señal de peligro. Rápidamente tomó la bolsa que se le había caído, y se levantó.

— Perdone, mi Domina me está esperando. — White intentó correr, pero los grandes ponis le bloquearon el camino — Por favor, mi domina es una princesa, no puedo hacerla esperar.

— Oh, claro, jeje. Una princesa; sí, ¿cómo no? — dijo la yegua de apariencia elegante riendo — Pero ese vestido me dice que sirves a alguien. ¿Qué te parece si la buscamos para hacer negocios?

— No por favor, ella está ocupada.

— Bueno, en ese caso, talvez no le pregunte — dijo a punto de hacerle una seña a sus guardaespaldas.

— ¿¡White!? — se escuchó a lo lejos.

— ¡Domina! — respondió la terrestre.

Flurry escuchó eso y voló rápidamente hacia su amiga. Los presentes se sorprendieron al ver que la pony blanca efectivamente parecía estar con una princesa.

— P... princesa, bu... buenos días — tartamudeó la yegua pegaso — Verá yo soy…

— ¡No me interesa quien sea! — respondió Flurry molesta — ¿¡Qué está pasando!?

— Oh pues… verá princesa. Me dedico a la venta de esclavos, y usted tiene una esclava muy rara. Puedo encontrar un buen cliente que pagaría mucho por su esclava, podríamos compartir las ganancias. Solo tiene que dejarme a esta pony conmigo y…

Flurry puso una cara de ira. Ella enserio odiaba a los que vendían esclavos, pues trataban a ponis como si fueran objetos de venta. Y entendía muy bien porque se interesaba en White, pero eso la hacía enojar más. White no era precisamente de las yeguas más hermosa del reino. A los ojos de muchos, no se podría comparar con su ama, pero White tenía una cualidad especial, era la combinación de pelaje y melena. En cualquier parte del mundo podrías encontrar melenas o pelajes blancos, pero sería casi imposible encontrar a una pony completamente blanca, el color más recesivo de todos. En el mercado, White podría valer mucho dinero, no por su belleza, sino por su rareza.

— ¡Esta pony se llama White, y es una liberta! ¡Es ilegal vender libertos!

— Que desperdicio — pensó la vendedora — Discúlpeme princesa, enserio no lo sabía.

— ¡Pues ahora ya lo saben! ¡Salgan de mi vista antes de que los arreste!

— Sí, princesa.

La yegua y sus guardaespaldas se fueron por la calle, dejando solas a Flurry y a White. La princesa no tardó en ver si su amiga se encontraba bien.

— ¿Estás bien?

— Sí, Domina gracias.

— Perdón, no se me ocurrió que hubiera esa clase de ponis por aquí.

— No se preocupe, no es su culpa.

Flurry vio como White mantenía baja su mirada, y suspiró.

— Vamos al barco, pronto zarparemos.

— Sí Domina. Oh, aquí tengo sus bombones.

Flurry sonrió al ver esa bolsa de plástico que White traía. Si había cumplido el encargo que le pidió.

— Muchas gracias — Flurry abrió la bolsa, y sacó un bombón con su magia. Le quitó la envoltura, pero no lo llevo a su boca, sino que a la de su sirvienta — Ten.

— ¿Eh? Pero Domina, son suyos.

— Sí, lo son, y por eso puedo compartirlos — dijo Flurry sonriendo — Te lo mereces.

— G… gracias — respondió la terrestre abriendo la boca para tomar el bombón.

— Es hora de irnos.

Las dos yeguas se fueron caminando al barco. Tan pronto llegaron, se hicieron los preparativos finales, y esa "flota" de dos barcos zarpo hacia su destino.


Pasaron las horas, y se acercaba el atardecer. Los barcos que Flurry Heart dirigía ahora estaban en el mar, dirigiéndose a su destino. Ahora mismo Flurry Heart se encontraba en su habitación, revisando un mapa de la isla que visitaría. Se tenía previsto que llegaran en unas 5 horas de viaje, y ese tiempo pronto se cumpliría.

— Su té, Domina — dijo la sirvienta colocando una bandeja en la mesa.

— Gracias, White — respondió Flurry tomando la taza con su magia, y bebiendo de ella.

— ¿Desea que le traiga algo más?

— No, gracias.

— Como guste.

White se alejó hacia un sofá que se encontraba en la habitación, y sacó su libreta para seguir escribiendo, mientras que su ama se enfocaba en los asuntos de su misión.

Cuando de pronto…

— ¡Princesa, tenemos problemas! — exclamó un soldado entrando de repente a la habitación.

Flurry Heart reaccionó al instante, y dejó caer su taza. Salió hacia la cubierta del barco, y al frente vio algo que la dejó impactada. Para asegurarse de que estuviera viendo bien, pidió un telescopio. Vio cómo se aproximaban a su destino, pero había un gran obstáculo interponiéndose. Al menos 5 barcos con la bandera de Equestria se encontraban bloqueando el camino. Flurry intentaba procesar que era lo que ocurría. Se suponía que esa isla estaba resistiendo un ataque de Equestria, pero ahora parecía ese otro reino ya había tomado el control. Esto era malo, no tenían las fuerzas necesarias para pasar ese bloqueo.

— Princesa, ¿Cuáles son sus órdenes?

Flurry Heart volvió a ver a un soldado que le había hablado. Se empezó a morder el labio inferior tratando de pensar en qué hacer. Podría intentar llegar a la isla, y hacer un intento por recuperarla, después de todo su misión era vencer a los Equestrianos, pero ahora eso parecía imposible. Y, por otro lado, a su cargo estaban las vidas de todos los soldados que la acompañaban. No tuvo más opción.

— ¡Den la vuelta a la nave, no podemos ganar está…!

¡BOOM!

Todos escucharon lo que parecía ser el disparo de un cañón. Flurry entonces vio como una bala de cañón salía de su nave, y se fue a lo lejos, cayendo cerca de un barco Equestriano.

— ¿¡Quién disparó!? — exclamó Flurry molesta.

Todos los soldados se empezaron a ver entre ellos. Algunos incluso fueron a revisar el lugar donde tenían los cañones, pero no encontraron a nadie, solo rastros en el suelo de que un cañón había sido disparado.

De repente se escucharon varios disparos, pero estos se oían en la lejanía.

— ¡El enemigo nos dispara!

Flurry Heart vio como varias balas de cañón se acercaban hacia sus barcos. La princesa sin pensarlo se elevó en él aire y concentró su magia. Ella sabía hechizos de barrera, pero no podía cubrir a todo un barco, menos dos, pero podría hacer otra cosa. Inmediatamente, disparó varios rayos de magia hacia las balas de cañón, parándolas. Una se le escapó, pero ella rápidamente sacó su espada, y la cubrió en magia. Con su espada, Flurry Heart partió la bala de cañón en dos, haciendo que cayera a los lados de su barco.

La princesa entonces descendió al barco.

— ¡Deprisa, hay que retirarnos! — exclamó la princesa.

Los soldados empezaron a girar el barco. Poco a poco dieron la vuelta, para emprender la retirada. El segundo barco que los acompañaba hacia lo mismo. Flurry Heart se mantenía alerta en la parte trasera del barco, vigilando cualquier posible ataque. Cuando entonces…

— Ay no — se dijo a sí misma al ver como de los barcos Equestrianos empezaron a salir varios pegasos. Flurry estimo al menos 100. Estaba claro que Equestria no los iba a dejar escapar tan fácilmente. Debido a que los pegasos iban más rápido que las naves, que iban más lento por la dirección del viento.

Flurry Heart se frustró y volteo a ver a sus tropas.

— ¡Atención! — exclamó la princesa y todos los soldados la vieron — ¡Una horda de pegasos se dirige hacia nosotros! ¡Que todos unicornios se agrupen con terrestres! ¡El unicornio disparará a los pegasos en el aire, y el terrestre cubrirá a su compañero! ¡Los pegasos reúnanse en el aire para interceptar al enemigo! ¡Que alguien informe mis órdenes a la segunda nave!

Todos los soldados asintieron, y empezaron a moverse. Los unicornios y terrestres se posicionaron en varios extremos del barco. Los pegasos se posicionaron cerca del mástil. Flurry coordinaba todo en el centro. Todos tomaron sus armas, lo cual incluía ballestas, lanzas y espadas.

— ¡White! — llamó Flurry

— ¿S… si, Domina? — preguntó la sirvienta acercándose, muy temerosa de la situación.

— Quiero que vayas al fondo del barco, en donde los soldados descansan. Quédate allí, estarás a salvo.
— S… Sí, Domina.
Flurry pensó en pedirle unos soldados que cuidaran a White, pero con la situación presente, necesitaban toda la fuerza posible en el exterior.

La joven terrestre se fue a donde su ama le había ordenado, y solo podía esperar que su princesa se encontrara bien. El lugar estaba vacío, pues todos los soldados estaban afuera en cubierta. Allí entonces escuchó varios disparos mágicos, y solo pudo hacerse bolita en el suelo.

Por favor que mi Domina esté bien — pensó la terrestre blanca.
No se fijó en como un unicornio azul se asomaba por la puerta y encendía su cuerno. El unicornio disparó un fuerte rayo hacia el techo. El sonido de una explosión en el techo hizo que White levantara la cabeza, y apenas pudo ver todos los escombros de madera que le cayeron encima.

El general Blue Shade se acercó lentamente hacia la montaña de escombros, mientras sonreía. De entre los escombros apenas sobresalían uno de cascos y parte de su cola.
— Tonta perra, al menos serás útil para algo.
El general salió de la habitación, pero no fue al exterior a pelear. Tenía su pata rota, así que no podía luchar, aunque realmente no tenía intención de hacerlo. Con todos los soldados en el exterior, tenía vía libre para hacer lo que quisiera.


Afuera, la batalla había empezado. Varios pegasos de Equestria se habían acercado al barco. Algunos habían sido derribados por los disparos de unicornios, y los de Flurry, aunque los de ella tenían menos poder. Flurry veía como unicornios de Grum disparaban rayos potentes, para destrozar las alas de pegasos, los de ella solo aturdían.

En el aire, se daba un gran choque de pegasos, donde los ponis de ambos reinos se atacaban con todo. Mientras que, en la cubierta del barco, algunos Equestrianos habían logrado abordar. Muchos intentaron atacar a los unicornios, pero los terrestres los interceptaban.

— ¡La alicornio! — escuchó Flurry, y al voltearse, sintió que algo le sujeto los cascos delanteros. Flurry vio como un pegaso le había lanzado una cadena para apresarla, pero se había referido a ella como "La alicornio", lo cual le confundió.

Flurry entonces disparo un rayo aturdidor al pony que la encadeno, derribándola. Entonces ella escuchó algo detrás, y vio como le disparaban una red de captura. Ella solo se teletransporto, hacia el pony que la disparó, y con su espada cubierta de magia le dio un golpe en la cabeza, que no provocó ningún corte, noqueando al equestriano.

¿Me están intentando capturar? — pensó Flurry. En parte tendría sentido, ella era una princesa de Grum, y eso la haría una prisionera valiosa. Eso explicaría porque cambiaron de disparos de cañón, a un ataque de pegasos. No podía bajar la guardia.

A su alrededor, podía escucha gritos, que eran de ponis de ambos bandos. Flurry vio a un terrestre herido en el suelo a punto de ser asesinado por un pegaso equestriano, pero Flurry le disparo, mandando a ese enemigo afuera del barco. Casi después, Flurry vio como alguien caía del aire, un soldado de Grum. Rápidamente lo atrapo en el aire, unas flechas se dirigieron hacia ella, pero la bloqueó con su espada.

— ¿Princesa? — preguntó el soldado. Era Tailwind, el pegaso que le había mostrado antes el barco. Tenía un ala lastimada, y ya no podía volar.

— ¿Te encuentras bien? — preguntó ella llegando a tierra, y usando su espada, para golpear a un Equestriano que se le acercaba.

— Eso creo, aun puedo luchar — dijo el poniéndose de pie, aguantando el dolor de su ala — Gracias por salvar mi vida.

— Agradéceme cuando salgamos de aquí.

¡Boom! ¡Boom! ¡Boom!

En ese instante, varias explosiones ocurrieron en el interior del barco, sorprendiendo a todos. Se abrieron varios hoyos, y la nave se sacudió. Flurry no entendía que había pasado. En ese momento, el general Blue Shade apareció del interior del barco, y se acercó a Flurry Heart, arrastrando el cuerpo de un Equestriano.

— ¡Princesa, algunos equestrianos entraron colocaron explosivos en el barco! — exclamó el general.

— ¿¡Qué!?

— Ya me encargué de eliminarlos, pero hay barriles llenos de explosivos en el interior.
Aunque la princesa se cuestionaba por qué el general había aparecido hasta ahora, sin duda las explosiones demostraban que no mentía. Flurry Heart vio la situación rápidamente. Parecía que solo uno de los barcos se encontraba dañado, quizás el otro estaba a salvo, en especial porque la mayoría de las fuerzas equestrianas se concentraron en el barco en el que estaba ella.

A su alrededor la batalla continuaba. Varios morían en ambos lados. Podía ver como varios pegasos caían muertos al agua, y también había unicornios y terrestres muertos de Grum. También parecía que más pegasos se dirigían hacia ellos, superándolos completamente en número.

— ¡BASTA! — exclamó Flurry Heart mientras encendía su cuerno.
El timón del barco inmediatamente fue sujetado por la magia de Flurry, y giró a toda velocidad. El giro repentino en la nave, provoco que todos en cubierta se tropezaran. En ese instante Flurry uso toda su magia para envolver a todos los ponis de Grum. De repente, todos los ponis de. Grum desaparecieron, dejando confundidos a los soldados equestrianos. Flurry los teletransportó unos metros, haciéndolos aparecer en el segundo barco.

La cantidad de soldados aumento en el segundo barco, y los soldados de Equestria en esa nave, se vieron superados en número, por lo que regresaron al aire. Los que estaban en el primer barco quisieron ir a ayudar, pero en ese instante vieron otra explosión a un costado del barco.

— ¡El barco es una bomba! ¡Es una trampa! ¡Todos retrocedan! — exclamó un soldado Equestriano de alto rango.

En ese momento, todos los pegasos que habían atacado a los barcos de Grum se alejaron de los barcos. Los soldados de Grum suspiraron aliviados al ver eso. El segundo barco seguía su rumbo hacia Grum, mientras que el primero, que era una bomba de tiempo, se dirigía en la otra dirección.

— Bien, no se confíen. ¡Atiendan a los heridos, y registren el barco en busca de bombas!
Flurry empezó a ver a todos los soldados a su alrededor, buscando a alguien. A pesar de su cansancio, se puso de pie, y busco entre todos los presentes.

— ¿White? ¿Dónde estás? ¿¡Alguien ha visto a White!?
Flurry entonces se dio la vuelta y vio al barco que se estaba destrozando. Sus ojos se abrieron como platos al simplemente imaginarse a su amiga estando atrapada en el barco. No podía ser, ella estaba segura que debió haber envuelto a todos los de Grum, incluso si estaban en el interior. ¿Acaso algo había pasado?
— ¡White! — exclamó Flurry despegando.
— ¡Princesa espere! — exclamó el Cabo Tailwind, quien tenía el ala lastimada, y Flurry volteo a ver a su tripulación.
— ¡Mantengan el curso hacia Grum! ¡Yo iré a buscar a White! ¡No me sigan!
— ¡Princesa! — volvió a gritar el soldado — ¡Rápido, hay que...!
— ¡Ya oyeron a la princesa! — interrumpió el general Blue Shade sonriendo sádicamente — ¡No pierdan el tiempo!
Los soldados solo siguieron la orden del general sin responder. No podían desobedecerle a su princesa. El Cabo Tailwind debía ir a que le atendieran su herida, pero prefirió quedarse ahí a esperar. El General Shade también se quedó allí, pero él tenía un telescopio para ver a Flurry. El unicornio azul sonrió sádicamente al ver a la princesa llegando al barco.


Flurry Heart no tardó en llegar al barco. Tan pronto aterrizó, recupero aire. Se sentía muy cansada, pues teletransportar a todos los soldados de Grum fue demasiado, y también voló hacia el barco lo más rápido que pudo. Se encontraba vacío, así que no tendría que pelear. Rápidamente fue al interior del barco.

— ¿¡White!? — preguntó Flurry mientras entraba. Adentro vio varios barriles llenos de pólvora que emitían algo de brillo. Eran los explosivos que destruirían el barco.

No perdió más el tiempo y se dirigió hacia la habitación de los soldados, donde había dejado a White. Tan pronto llegó, Flurry quedo asustada de lo que vio.

— ¡White!

Flurry Heart corrió hacia la montaña de escombros sobre su sirvienta, seguro esos escombros habían impedido que su magia la cubriera durante la tele transportación. Rápidamente intentó usar su magia para quitar toda esa madera de la terrestre, pero su cuerno se apagó, y empezó a sentirse agotada. Aun no lograba recuperar del todo del hechizo que usó antes. La princesa soltó un gruñido de frustración, y empezó a quitar los escombros, a casco. No lo parecía, pero Flurry tenía más fuerza física que muchos terrestres, y en un minuto logró quitar toda la madera, aunque le fue difícil. Finalmente pudo ver a White, quien tenía varias manchas rojas en su blanco pelaje, y su vestido rasgado.

— ¡White responde!

Flurry levantó un poco a la inconsciente yegua, tratando de hacerla despertar, pero no daba resultado. Flurry allí puso su oído contra el pecho de su amiga, y se concentró para escuchar. Unos leves sonidos fueron escuchados, y Flurry Heart suspiró aliviada.

— Que bueno… — el alivio no duró mucho, pues en ese momento se escuchó otra explosión, y más agua entro al barco — Te sacare de aquí.

Flurry extendió sus alas, y levanto a su inconsciente amiga en cascos. Tenía que buscar rápido una salida del barco; y, en la habitación en la que estaba, no había ventanas, pero estaba el hoyo en el techo. La princesa salió por él, y llegó hacia le cubierta. Cargar a su amiga era difícil, no porque fuera pesada, sino por el cansancio, pero no podía dejarla atrás. Usando todas sus fuerzas, intentó alejarse de la nave, pero…

BOOOOOOOOOM

Finalmente, los barriles en el interior brillaron, y el barco explotó con ellos. Una onda de choque se expandió. Flurry Heart sujetó con fuerza a White, y la protegió del impacto, pero eso no impidió que ambas cayeran con fuerza al agua. Ambas se empezaron a hundir, y Flurry sintió como la energía se le iba.

¿Estoy muerta? — pensó Flurry Heart adolorida.

Flurry Heart sentía su cuerpo entumido, no solo por el impacto, sino por lo fría que estaba el agua, en la cual se estaba hundiendo. Por un momento sintió que iba a desmayarse, pero entonces vio a la terrestre blanca que sujetaba. logro resistirlo. Usando todas sus fuerzas, Flurry empezó a patalear hacia la superficie, llegando en segundos.

Tan pronto Flurry logro sacar su cabeza del agua, respiró profundo, y sacó a White del agua. La joven alicornio empezó a buscar cualquier cosa que estuviera cerca, logrando encontrar una gran tabla flotando. Flurry logro nadar hacia ella, y se subió rápidamente, jalando después a White. Tan pronto ambas estuvieron fuera del agua, Flurry vio al barco de Grum alejándose, y sonrió levemente. Al menos el resto había podido escapar.

De repente, Flurry vio como varias figuras se aproximaban. Al principio no vio que eran esas sombras, pero cuando se acercaron vio que eran pegasos de Equestria, todos armados.

En el barco de Grum, el general Blue Shade veía molesto, con su telescopio, lo que pasaba. Quizás estaba molesto porque la princesa seguía viva.

— ¡La princesa fue capturada! — habló Shade viendo a sus tropas.

— ¿¡Que!? — respondió el cabo Tailwind, quien seguía allí — ¡Hay que regresar!

— No diga tonterías, soldado — respondió el general con seriedad — Es nuestra oportunidad de escapar.

— ¡Pero señor, la princesa…!

— La princesa dio la orden de escapar. Yo mismo hablaré con la emperatriz para buscar una solución — volteo a ver a todos los soldados — ¡Salgamos de aquí a toda marcha, antes de que lleguen más barcos de esos salvajes de Equestria!

El barco de Grum salió de allí a toda velocidad, dejando atrás a los barcos de Equestria. Algunos soldados pensaron en que debían volver por la princesa Flurry Heart, pero no tuvieron más opción que seguir las órdenes del general, y asegurarse que la oportunidad que les dio su princesa no se desperdiciara.

Mientras tanto, Flurry Heart seguía tirada en ese enorme cuadro de madera. Todos los pegasos le apuntaban con ballestas y lanzas. La princesa ya estaba muy cansada, y sentía mucho frio por haber estado en el agua. Solo podía escuchar a los soldados hablar, pero no les entendía muchas cosas.

— Enserio es una alicornio.

— ¿Cómo es posible que haya una alicornio en Grum?

— Esta muy débil, es mejor que la matemos.

— No, el capitán dijo que la capturemos.

Mientras escuchaba todos esos balbuceos, Flurry cerró los ojos. El cansancio le gano, y no pudo evitar desmayarse. No pudo ver venir como alguien más se acercaba.

— ¡Deténganse! — interrumpió otro pegaso que llegaba, y todos le hicieron un saludo.

— ¡Capitán!

El capitán equestriano era un pegaso naranja de melena azul, de más de 40 años. Ese pegaso inspeccionó a Flurry Heart con detenimiento, y abrió los ojos como platos al terminar, y confirmar sus sospechas.

— ¡Rápido! ¡Estas yeguas necesitan atención medica!

— Pero señor…

— ¡No hay tiempo que perder! ¡Que alguien envié un mensaje y preparen un transporte al imperio de cristal! ¡Infórmenle a la princesa Cadance que encontramos a la princesa perdida!

— ¿¡Qué!?

— ¡Ya me escucharon! — dijo seriamente, y luego vio a un soldado — ¡Ayúdame a llevarlas!

— ¡Si señor!

Los soldados no protestaron más. Un soldado común cargo a White en sus cascos, mientras que el capitán cargó a Flurry Heart. Las dos yeguas fueron llevadas con mucho cuidado a un barco de Equestria, donde serían atendidas.

Para nombrar ciudades de Grum, use la misma forma que usan en la serie, o sea, juegos de palabras. Marelin, viene de Berlin XD

Ahora Flurry ira a Equestria. ¿Qué creen que pase alli?

Y… pues… referencia a Fire Emblem Awakening… porque… este fic esta basado en Fates… Es gracioso, ¿verdad? ¿No? Okay… Olvidenlo XD

En mi deviantart hay diseños de varios personajes, por si quieren verlos.

Y pues, ¿Qué les parecio es capitulo?

Bye bye.