Capítulo 6. La verdadera familia

— Estás aquí, hija mía — lloraba la princesa Cadance.

El tiempo pareció detenerse para Flurry Heart. Acababa de llegar al Imperio de Cristal, e inmediatamente la llevaron ante su gobernante, la princesa Cadance. Flurry Heart quedó callada luego de haber oído esas palabras de la alicornio. Esa pony había dicho que era su hija. Eso no podía ser.

Flurry quiso apartarse, pero no pudo. No era que la estuviera sujetando con fuerza, sino que su mismo cuerpo no respondía. La alicornio sintió una gran calidez en su corazón, podía sentir como algo la empezaba a llenar. Se sentía muy bien, se parecía a lo que sentía cuando sus hermanos la abrazaban, pero… era mas grande. No recordaba si alguna vez había sentido algo semejante. Por un momento se sintió como una bebé, una bebé acurrucada en los cascos de su…

— ¡No! — exclamó la princesa volviendo a la realidad, y empujando a la alicornio mayor. Cadance se sorprendió por eso.

— Oh — murmuró Cadance con pena — Claro, tú no recuerdas quien soy, ¿verdad? Eras solo una bebé cuando te llevaron.

— No entiendo, ¿¡que rayos dices!? — se quejó la princesa de Grum.

— Flurry Heart, yo soy la princesa Mi Amore Cadenza, o simplemente Cadance — respondió Cadance con una sonrisa sincera, mientras aun le salían algunas lágrimas — Yo soy tu madre — dijo Cadance acercando un casco a Flurry.

¿Cómo podía ser eso posible? Pensaba Flurry Heart. No podía negar que ambas eran alicornios, y si tenían bastante parecido. ¿Podría ser verdad?

— ¡No! — gritó la joven golpeando el casco de Cadance — ¡Mi madre es Shadow Rage!

Esas palabras le dolieron a Cadance. Su propia hija la negaba como madre, y reconocía a una desgraciada tirana para ese rol. Cadance no podía culpar a Flurry, ella era solo una víctima, pero aun así le dolía mucho a una madre escuchar algo así. En su mente Cadance maldecía a la realeza de Grum por haber programado de esa forma a su bebé.

— Flurry, entiendo que esto debe ser muy difícil de entender, pero tienes que creerme. Cuando eras una bebé…

— NOOOO — gritó de nuevo Flurry.

Flurry estuvo apuntó de empujar de nuevo a Cadance, pero sus cascos chocaron con algo duro. La alicornio rosa claro vio como había tocado una pequeña barrera cuadrada flotante que interponía entre ella y la otra pony. Antes de que Flurry se preguntara qué estaba pasando, esa barrera se vino hacia ella, empujándola y derribándola.

Cadance vio cómo su hija había caído al suelo, y entonces giró la cabeza para ver a la responsable.

— ¡Blazing! — regañó Cadance.

— Mamá, te iba a empujar — respondió Blazing Armor acercándose — Está claro que solo es una pony de Grum.

— ¡Blazing, no digas eso! — se molestó Cadance — ¡Es tu hermana!

En el suelo Flurry reaccionó al oír eso. ¿Hermana? Bueno, eso debía ser obvio. Blazing Armor era la hija de la princesa Cadance, quien ahora decía ser madre de Flurry. Eso significaría que ellas serian hermanas. Ambas se parecían, al punto de que los soldados de Grum con los que se encontró antes la confundieron con Blazing.

¡No! — exclamó Flurry en su mente — Mis hermanos son Bloody Sword, Fire Death y Clever Dark. Yo no tengo otra hermana.

Flurry se llevó los cascos a la cabeza, pues todo eso era demasiado. ¿Cómo esas dos ponis que nunca había visto antes podían ser su madre y su hermana? ¿Por qué también eran alicornios? ¿Y por qué… se sentía tanta calma en su corazón desde que llegó al Imperio? ¿Qué era esa sensación en el aire que le calmaba?

— ¿Flurry? — la princesa de Grum abrió los ojos y vio cómo su… madre le extendía un casco — ¿Estás bien? ¿Te duele algo?

Flurry soltó un suspiro y se puso de pie por su cuenta. Decidió no aprovechar el casco de Cadance.

— ¿Por qué intenta confundirme así? — se quejó Flurry con una cara de tristeza — Yo soy una princesa de Grum. ¿Por qué me dice mentiras en lugar de ejecutarme?

— Flurry nadie aquí te hará daño. Este es tu hogar. Tú eres una princesa de Equestria.

— ¡NO! ¡Yo soy una princesa de Grum! — volvió a gritar Flurry.

Blazing Armor se acercó a su madre, y le empezó a susurrar.

— Mamá, puedo hablar contigo.

— ¿Qué pasa?

— Pero sin ella presente.

— Blazing, esto no puede esperar, no puedo pedirle que se vaya.

Flurry pudo escuchar las palabras de Cadance, las cuales no tenían un tono tan bajo como el de Blazing. Estaba claro que Blazing Armor la quería fuera. Además, ella quería salir de esa habitación. Le incomodaba estar en presencia de esas dos alicornios, quienes decían ser su verdadera familia.

— Hablen de lo que tengan que hablar — dijo Flurry con seriedad.

Sin decir nada más, Flurry se fue corriendo a la salida del salón del trono.

— ¡Flurry espe…!

— No mamá, tenemos que hablar — interrumpió Blazing viendo a su madre con seriedad.

Afuera del salón del trono, Flurry soltó un suspiro. Realmente no estaba segura de que estaba pasando en ese reino.

— ¿Princesa?

Flurry reaccionó, y vio a Flash quien esperaba afuera del salón del trono. Había algunos otros guardias, pero faltaba alguien importante.

— ¿Dónde está White? — preguntó Flurry

— Pues… se distrajo mucho con las decoraciones del castillo. Le pedí a unos guardias que le mostraran el castillo.

— ¿¡Qué!? ¡No! ¿¡A donde se fue!? ¡Si la dejo sola la podrían secuestrar!

Flurry quiso correr a buscar a White, pero Flash se le puso en el camino, deteniéndola.

— ¡Princesa tranquila! Este es un lugar seguro. En Equestria no está permitida la esclavitud o tener ponis de propiedad.

— ¿Que!?

— Tranquila, le aseguro que ella estará bien. En este imperio está a salvo.

Flurry vio la mirada de Flash, la cual le estaba gritando que se calmara. Ella decidió hacerle caso. No sabía por qué, pero sentía que podía confiar en Flash Sentry. El pegaso se veía como un pony honorable y de buen corazón. Incluso no mentía con lo que decía del Imperio. Flurry de verdad se sentía más segura en ese Imperio. No podía ser solo la seguridad, la cual era bastante grande, pero ni siquiera en Grum ella sentía esa seguridad en el aire. Algo había en ese Imperio que la hacía sentir así. Y lo extraño era… que todo eso se le hacía familiar, pero eso no podía ser. Ella nunca había estado en ese lugar, a menos que lo que dijera Cadance fuera cierto… ¡No! No quería pensar en eso

— ¿Se encuentra bien princesa? — preguntó Flash preocupado.

— Em… sí. Solo estaba pensando en White. Tengan cuidado, si se emociona demasiado podría atravesar una puerta. Le gustan las cosas brillantes.

— Jeje — rio Flash — Sí, le dije a mis compañeros que ella es fuerte. No es una pony terrestre normal, ¿cierto?

— Es… complicado. Realmente no quiero hablar de eso.

— Claro, respeto la privacidad.


Mientras tanto, dentro del salón del trono, las princesas del Imperio de Cristal se encontraban hablando. Cadance había vuelto a su trono a sentarse, mientras Blazing le hablaba estando frente a ella.

— Mamá no puedes permitir que se quede. Incluso si es mi hermana, ella fue criada por Grum. Mamá, de camino a aquí encontramos unos soldados tratando de tomar prisioneros de una pequeña villa. Muchos inocentes murieron, y vi como un potro, y quien sabe cuántos más, quedó huérfano. Flurry Heart fue criada por esos desgraciados.

— Blazing, lo que pasó enserio fue una tragedia, pero Flurry es parte de nuestra familia. Y claramente no es una mala pony.

— ¡Eso pensabas de los que mataron a papá, ¿cierto?! — respondió Blazing elevando la voz. Por fortuna nada de lo que hablaban se escuchaba afuera por las gruesas paredes.

— Hija, en aquel entonces no mantenía el Corazón de Cristal constantemente a su máximo poder. Hoy nadie con malas intenciones puede poner un casco aquí.

— ¿¡Como sabes que Grum no descubrió una forma de evadir eso!? ¡Ya perdimos a papá aquel día! ¡No quiero perderte a ti también! — exclamó Blazing bajando la cabeza, mientras apretaba molesta los dientes.

La alicornio mayor se llevó un casco a su pecho, y luego lo extendió hacia adelante, soltando una profunda exhalación

— Blazing, no me vas a perder — habló Cadance levantándose de su trono, y poniendo su casco bajo la barbilla de su hija, y haciendo que la viera a los ojos — Es mi culpa que no pudieras crecer con tu padre. No hay nada que no haría por recuperarlo. Pero ahora hay una oportunidad para estar con Flurry. Ella es mi hija al igual que tú. No puedo rendirme con ella.

Blazing tomó el casco de su madre bajo su barbilla, y se aferró a este. Su madre siempre sabía bien como hacerla sentir confianza.

— ¿Qué pretendes?

— Quiero que Flurry vea que no está aquí como prisionera. Quizás no deba presionarla a que hable conmigo Estaba pensando en que fuera a dar una vuelta por el Imperio. Que conozca su hogar.

— Pero mamá, no puedes dejarla salir libremente. Ella podría escapar.

— Lo sé Blazing, por eso quiero que tú vayas con ella.

— ¿¡Qué!? Pero mamá…

— Lo haría yo, pero no creo que quiera verme, se veía muy desesperada por salir del salón. Y tienen casi la misma edad, estoy segura que podrán entenderse.

— Eso no pasara — bufó Blazing

— Es tu hermana, ayúdala a que se adapte.

— Pero mamá, ¿Cómo puedes confiar así en ella? La última vez que confiaste en ponis de Grum…

— Blazing no necesito que me lo recuerdes — interrumpió Cadance con tono serio — Tengo que vivir con ese error cada día.

— ¿Mamá?

Cadance había puesto una mirada de melancolía al pensar en aquel doloroso día en el que se llevaron a su hija y mataron a su esposo. Era algo que nunca podría perdonarse a su misma, pues ella pudo haber evitado que todo eso pasara.

— Por favor, nada me haría más feliz que verlas juntas — sonrió Cadance, pero sus ojos aun mostraban tristeza — Tu padre también querría ver juntas a sus hijas. Por favor Blazing, solo inténtalo.

Blazing no podía ignorar esa mirada de su madre. Ella siempre detestó ver a Cadance con tristeza. Para la hija la felicidad de su madre era importante, pues fue ella quien la crio y le dio amor.

— Bien mamá, solo por ti… y por papá — sonrió Blazing.

— Gracias. Prométeme que intentaras conocerla un poco más, y tú también deja que te conozca.

— Bien mamá, lo prometo.

Las dos alicornios se dieron un abrazo cariñoso, y la mirada melancólica de Cadance desapareció por una más animada.


Afuera del salón, Flurry estaba sentada contra la pared, esperando. Realmente no podía hacer nada ahora mismo. Ella se fue del salón del trono, pero sabía que la volverían a llamar. No tenía otro lugar a donde ir. Vigilando en la entrada seguía Flash Sentry, quien no sabía bien sobre que podría hablarle a Flurry Heart, para intentar animarla.

Finalmente, la puerta del salón se abrió, saliendo Blazing Armor por esta. La alicornio rosa fuerte se veía calmada, cosa que era muy diferente al fastidio que sentía antes.

— Flash, mi madre quiere hablarte.

— Si princesa — respondió el pegaso entrando en el salón, dejando solas a las dos hermanas.

— Ven conmigo — dijo Blazing a su hermana mayor, pero Flurry no respondía — ¿No oíste? Dije que vinieras conmigo.

Flurry suspiró. Sabía que era mejor obedecer lo que le dijeran para evitar problemas, tanto para su seguridad, como la de White. La princesa de Grum se puso de pie y acompaño a Blazing Armor. Al principio solo recorrieron algunos pasillos, cruzándose con algunos guardias y algunos sirvientes. Todos los sirvientes que se encontraban saludaban a su princesa Blazing, y esta les devolvía el gesto. Flurry se percató de como los sirvientes se veían mucho más felices que los sirvientes, no esclavos, de Grum. Incluso los pasillos del castillo eran muy brillantes, muy diferentes a los pasillos más oscuros de su castillo en la ciudad de Marelin.

Finalmente llegaron a un pasillo más estrecho, en donde no había nadie más. Blazing entro por un momento a una habitación, saliendo poco después. Flurry sintió un mal presentimiento; pero, antes de reaccionar, sintió como era sometida contra la pared.

— ¡Escúchame bien! — exclamó con voz severa Blazing Armor, sacando su florete, y apuntándolo al cuello de Flurry — Mamá talvez confié en ti, pero yo no.

— Blazing…

— ¡Blazing Armor! — reclamó la hermana menor — ¡No tienes permitido hablarme casual! Por culpa de ustedes no podemos vivir en paz. Ustedes han provocado mucho daño a esta familia, y a muchas otras.

— Blazing Armor, enserio lo siento — murmuraba Flurry con miedo.

— Si llego a ver una sola señal de que nos traicionaras, te matare. No me importa que compartamos la misma sangre. ¿Quedó claro?

— S… sí.

Flurry se sentía como cuando recibía un regaño. Recordaba como su hermano Bloody Sword la regañaba cada vez que hacia algo indebido. Blazing tenía un aura intimidante como la de él. Era difícil de creer que Blazing era menor a ella, aunque fuera solo por un año.

— Iremos a dar una vuelta por el imperio. Ponte esto — le paso un sombrero elegante — No dirás a nadie que eres una alicornio, y no te quitaras ese sombrero. ¿Quedó claro?

Blazing había puesto una condición para acompañar a Flurry en un paseo. Le daría sombrero a Flurry para ocultar su cuerno. Blazing no quería que los ponis de cristal vieran que otra princesa había regresado luego de mucho, pues estos se emocionan fácilmente, y no quería darle ningún tipo de atención a Flurry hasta que no se demostrara que no era una enemiga.

— Vámonos, no tenemos todo el día — dijo Blazing con seriedad.


Ambas princesas avanzaban por las calles del Imperio de Cristal. Aún era temprano, y se podía ver mucha actividad en el Imperio. Había niños jugando con pelotas, o haciendo carreras. En Grum era poco común ver eso, pues la mayoría de potros y potrancas comenzaban servicio militar a los 7 años, cosa que no era una obligación, pero era una tradición que muchos padres mantenían. No es que no hubiera niños jugando en Grum, ella recordaba jugar bastante con sus hermanos, simplemente era algo que no se veía en público.

También había varias tiendas de ropa. La moda parecía ser un poco diferente. Siempre le explicaron que en Grum las tendencias de ropa realmente no han cambiado mucho desde que se fundó. La ropa de Equestria era más colorida y decorada con joyas. Eso le recordó que con excepción del sombrero que llevaba, se encontraba desnuda. No es que eso le diera vergüenza, pero siempre le enseñaron que como princesa debía verse presentable en todo momento.

Sin duda se encontraba en una cultura totalmente diferente a la suya. Todo parecía más feliz en ese lugar. Había menos restricciones, cosa que se notó más cuando Flurry pasó por un puesto que vendía juguetes. Eso sí que le fue extraño, eran figuras de alicornios, que decían "Princesa del Sol", "Princesa de la Luna", "Princesa de la amistad", "Princesa de cristal" que era Cadance, y… "Princesa Guerrera". Esa última era una figura idéntica a Blazing Armor.

Blazing Armor había seguido un poco de largo, pues no notó que Flurry se había quedado atrás, viendo esos juguetes. Tan pronto se percató, regreso sobre sus pasos y habló.

— ¿¡Qué rayos miras!? — se quejó Blazing.

— ¿Eres tú? — preguntó Flurry.

— ¡Ca… cállate! — respondió Blazing algo sonrojada

— Que muñeca más tierna — comentó Flurry sonriendo viendo a ese juguete de la otra alicornio.

— ¡No me hagas perder el tiempo! — reclamó Blazing usando su magia para jalar a Flurry de la cola, y alejarla de ese puesto de juguetes.

Flurry se resignó, y empezó a caminar junto a Blazing otra vez. Ambas estaban en silencio. Blazing aún se sentía algo avergonzada por esos juguetes, y Flurry lo entendía. Decidió no preguntarle más por eso.

Siguieron avanzando por las brillantes calles de cristal, pero el silencio era algo incómodo. Blazing solo mantenía su mirada al frente. La menor aun llevaba su florete con ella, pero no una armadura. La única otra cosa que llevaba era una flor rosada en su melena, que llamo la atención de Flurry, pues no parecía encajar con una "princesa guerrera".

— ¿Te gustan mucho las flores?

Blazing Armor frunció el ceño. Realmente no quería hablar con Flurry Heart. Ella aun no la veía como una hermana mayor, sino como una princesa de Grum. De ser por Blazing, Flurry estaría en un calabozo, pero… le había prometido a su madre que intentaría hablar un poco con ella.

— Sí, me gustan mucho — respondió Blazing sin mucho interés — Y… ¿a ti te gustan las flores?

— Em… no realmente — respondió Flurry algo incomoda, pues esa conversación la hacía sentir así — Siempre se marchitan, aunque las pongas en agua.

— Por eso nacen más flores. Aunque se marchiten algunas, siempre seguirán adornando el mundo — dijo Blazing tomando la flor en su melena. Esa sonrisa si se sintió extraña para Flurry, pues por un momento la actitud intimidante de Blazing desapareció.

— Em… — Flurry empezó a pensar como continuar la conversación — Me gustan los dulces. ¿Te gustan los dulces?

Blazing Armor recupero su ceño fruncido y vio a Flurry Heart, quien aún se sentía incomoda.

— Sí… me gustan — respondió Blazing desconfiada — Me gustan los dulces ácidos.

— Yo prefiero sabores más dulces, como el chocolate, la miel, entre otros.

— Hay una dulcería aquí cerca.

— ¿Po… podemos ir? — preguntó Flurry aun con incomodidad, pero en su mente se le hacía agua la boca por la idea de probar dulces de ese reino.

Flurry estaba probando algo que nunca había probado en su vida. Era un dulce blanco con espirales rojas, era como un bastón pequeño. Era tan lindo. En Grum nunca había visto caramelos como esos. El sabor era bastante bueno también. Flurry sonreía en grande mientras probaba de ese delicioso caramelo.

¡Esta tan rico! — pensaba Flurry como si fuera una niña disfrutando de su caramelo.

¿Enserio es mayor que yo? — pensaba Blazing con seriedad viendo esa actitud de Flurry. La princesa de rosa oscuro sacó una bolita de dulce de limón, y se la metió a la boca. Al principio hizo un gesto amargo producto de la acides, pero luego puso una sonrisa pues disfrutaba de ese sabor.

— Los dulces de aquí son tan buenos — comentó Flurry con alegría.

— Sí, pero los hay mejores — comentó Blazing.

— ¿Enserio? — preguntó Flurry mas intrigada — ¿Donde?

En ese mismo instante, una gran cantidad de ponis de cristal empezaron a correr en dirección a la entrada del imperio. Flurry y Blazing se percataron de eso. ¿Qué agito a esos ponis?

— ¡Esta aquí! — gritó un pony de cristal emocionado.

— ¡No puedo creerlo! ¡Tengo que pedirle su autógrafo!

— ¡Debo tocarlo!

Entonces toda la multitud siguió haciendo estampida por la calle, hasta que desaparecieron de la vista de las alicornios.

— ¿Qué pasa? — preguntó Flurry.

— Solo sé ponen así por alguien — murmuró Blazing sonriendo — Ven.

Blazing se levantó y Flurry le siguió. Ambas llegaron a un punto cercano a la entrada, en donde había una gran cantidad de ponis de cristal.

Flurry Heart quedó sin palabras frente a lo que veía. Toda la multitud de repente se había reunido en un solo punto, gritando de alegría frente a alguien. Era una criatura bípeda de al menos dos metros de altura. Vestía unas hombreras de metal plateado, unos pantalones negros, unas botas rojas, y una gran capa del mismo color. En su espalda llevaba una gran lanza medieval, tan larga como él, hecha completamente de metal. Su cuerpo era cubierto completamente por escamas moradas y verdes.

— ¡Spike el valiente y glorioso! — gritaban los ponis.

Flurry Heart nunca antes había visto a… un dragón. Ese dragón de nombre Spike avanzaba por la calle con una gran sonrisa, saludando a todos los ponis de cristal en su camino, con una enorme sonrisa llena de filosos colmillos, que no causaban terror a ninguno de los presentes. Pues todos sabían que ese era el ser al que tanto admiraban.

— ¡Spike!

Spike levanto la cabeza, y vio a Blazing Armor usando sus alas para elevarse un poco sobre la multitud. La yegua agitaba su casco en el aire en señal de saludo, y también para indicarle al dragón que fuera con ella.

— Bueno mis ponis, por favor déjenme pasar — dijo Spike con una sonrisa carismática — Tengo asuntos importantes que atender. Luego les prometo contarles de mi más reciente batalla.

Todos los ponis se emocionaron por eso, y se hicieron a un lado. Todos se inclinaron en presencia al héroe de su imperio. Spike avanzo por la calle, y llego a donde estaba Blazing esperándolo. A su lado notó a Flurry, pero solo la vio como una pegaso, por el sombrero que traía.

Los ponis de cristal vieron como su héroe se reunía con su princesa, decidieron regresar a sus trabajos. No querían parecer como flojos frente a la princesa Blazing Armor, quien era muy conocida por ser una líder que le daba mucha importancia a que todos trabajaran.

— ¡Blazing! — exclamó Spike.

La alicornio permaneció elevada en el aire, a la altura de Spike. Entonces Blazing extendió su casco hacia adelante, y al mismo tiempo Spike su puño; y los chocaron en el aire con fuerza. Luego de eso, Spike abrió su garra y tomo el casco de Blazing, y ella doblo un poco su casco como si tomara la garra de Spike. Ambos se vieron con una sonrisa amistosa, y de compañerismo.

— Que bueno verte — sonrió Blazing soltando su casco de la garra — ¿Vino la tía Twiligth?

— Claro, pero se fue de una vez al castillo. Ya la conoces, no le gusta llamar tanto la atención como a mí — rio Spike.

— Esa es mi tía — rio también Blazing — No sabía que vendrían.

— Cadance nos avisó las buenas noticias. ¿No estás feliz? Finalmente rescatamos a Flurry Heart.

— Oh claro — dijo Blazing sin mucha emoción.

— Voy al castillo a verla, ¿vienes?

— De hecho… — Blazing se acercó al oído del dragón y le susurró algo.

Spike entonces volteó a ver a Flurry Heart. La princesa de Grum se sintió algo nerviosa cuando ese dragón la volteó a ver. Ella nunca había visto a uno en su vida, solo había oído que eran criaturas gigantes y peligrosas. Spike no era tan grande, pero aun así media mucho más que ella. En ese momento el dragón se acercó a ella, y la miro con detenimiento. Incluso le levanto un poco el sombrero para verle los colores de su melena, y su cuerno. Spike abrió los ojos como platos al verla.

— ¡Flurry! — exclamó Spike con alegría.

— ¿Eh? — Flurry estaba confundida.

— ¡Ven aquí Flurry!

Spike levantó a la princesa, y la puso contra su pecho. Entonces el dragón la abrazo con fuerza, mientras expresaba una gran alegría. La agitaba, al mismo tiempo que le cortaba la respiración y aplastaba el cuerpo. Flurry sentía como el aire se le salía por ese abrazo, ni siquiera podía hablar.

Aun así… Flurry sentía algo que la calmaba en su corazón. Era… era el amor de ese dragón. A pesar de que la estaba lastimando, Flurry Heart sentía un gran cariño que venía de esa criatura. Fuera quien fuera ese dragón, la querría.

— Spike, la vas a asfixiar — comentó Blazing quien se tomó algo de tiempo para hablar.

— Oh, ¡lo siento! — reaccionó el dragón bajando a la alicornio y dejándola respirar — ¿Estás bien?

Flurry empezó a respirar rápidamente, para recuperar el aire perdido. Por fortuna no le rompió ningún hueso, ella tenía un cuerpo muy resistente, producto de años de recibir golpes de su hermano mayor en entrenamientos.

— Eres un dragón — murmuró Flurry asombrada cuando se recuperó un poco — Un dragón de verdad.

— Sí, un dragón recto y derecho.

— ¿Quién eres?

— Ah claro. No creo que me recuerdes — respondió Spike algo apenado pasándose la garra detrás de la nuca, pero luego se recuperó y volvió a su optimismo — Soy Spike, yo jugaba contigo cuando eras una bebé. Soy algo así como… tu primo.

— ¿¡Que!? — exclamó Flurry asombrada — pero… pero… ¿¡Qué!?

— Jeje — rio Spike — Mejor vamos al palacio te lo contare todo en el camino.


Mientras tanto, en el castillo de cristal, en un balcón se encontraban dos alicornios tomando el té. Una era la princesa Cadance, y la otra era una alicornio lavanda, de melena morada con unas franjas violeta y rosada. Ambas se encontraban conversando, poniéndose al día sobre lo que pasaba.

— Entonces Flurry fue criada como una princesa de Grum. Esos malvados no tienen límites — se quejó la alicornio morada con frustración.

— Aun no anuncio públicamente su regreso, quiero que ella acepte que es mi hija — habló Cadance aun con melancolía — Pero no puedo hacer nada para que me recuerde, no tiene ninguna memoria de mí. Para ella solo soy una extraña. No sé qué hacer Twiligth — suspiró Cadance bajando la mirada — Ella piensa que esos asesinos son su familia.

— No será como ellos, ¿o sí? — preguntó Twiligth preocupada.

— No. El Corazón de Cristal la dejó entrar al imperio. Aunque mañana la llevaré con Sunburst para que examine su magia, solo para estar segura que no tenga nada malo.

— Buena idea — sonrió la alicornio lavanda — Yo la acompañaré

— Gracias Twiligth — respondió Cadance más calmada.

— Y Cadance, ella entenderá quien es su verdadera madre. Solo dale tiempo. Spike y yo te ayudaremos en lo que sea necesario. No estás sola.

Cadance sonrió ante eso, y Twiligth hizo lo mismo.

— Te has vuelto muy sabia Twiligth.

— No es para tanto — respondió la alicornio morada algo sonrojada de la pena.

En ese momento, alguien se acercó a las princesas. Era Flash Sentry, quien se mantenía en una postura firme.

— Altezas, las princesas Blazing Armor y Flurry Heart, y el señor Spike han regresado.

— Gracias Flash Sentry, por favor diles que vengan — agradeció Cadance.

Flash ahora debía retirarse, sin embargo, permanecía allí, algo distraído, viendo a la alicornio morada.

— ¿Ocurre algo Flash? — preguntó Twiligth.

— ¡Ah! — reaccionó el corcel y tosió un poco — No, nada princesa. Con su permiso me retiro

El pegaso naranja rápidamente se fue del balcón, dejando solas a las princesas. Twiligth se veía algo confundida por eso.

— Eso fue raro, ¿no crees? — comentó Twiligth a Cadance. La alicornio rosa, sin embargo, sonreía con una sonrisa pícara, cosa que confundía a Twiligth. — ¿Que?

— jeje, nada — rio Cadance

Al rato llegaron las dos hijas de Cadance y Spike. Blazing Armor corrió hacia la alicornio lavanda, tan pronto la vio.

— ¡Tía Twiligth! — exclamó Blazing emocionada — ¡Qué bueno verte!

— Igualmente Blazing — respondió Twiligth devolviendo el abrazo y luego examinando a su sobrina — Escuche de tus hazañas en Vanhoover. Gracias por tu trabajo duro.

— Solo hago lo que debo, jeje — rio Blazing.

Flurry Heart vio a esa alicornio. Se veía de unos 40 años, un poco mayor que su hermano Bloody. Sin embargo, daba cierto aire de intelecto, como si esa alicornio fuera una genio. Al vivir toda su vida en el mismo castillo que una genio, Flurry masomenos podía reconocer las características de otra.

— ¿Quién eres?

Twiligth volteó a ver a Flurry Heart. Ya no llevaba el sombrero, pero la hubiera podido reconocer incluso con este puesto. La alicornio lavanda se acercó a Flurry.

— Soy tu tía, Twiligth Sparkle — dijo la alicornio sonriendo, y acercándose a dar un abrazo a Flurry — Bienvenida a casa.

— ¿Mi tía?

— ¡Si! — intervino Spike — Y también es la mejor estratega de toda Equestria. Si la vieras en acción te quedarías sin palabras. No hay nadie más organizada e inteligente.

— Spike, no presumas tanto de mí — se sonrojo un poco Twiligth avergonzada — Solo hago lo que puedo para ayudar a Equestria.

Flurry veía todas esas sonrisas. Cadance, Blazing, Spike y Twiligth; reían por los comentarios de Spike. Parecían una familia feliz. Le recordaba a… su familia en Grum. Esas risas le recordaban a cuando ella reía junto a sus hermanos. Flurry soltó una lagrima, que fue notada por todos.

— ¡Por favor, ya basta! — exclamó Flurry con cansancio — ¡Necesito pensar! ¡Déjenme sola!

Flurry se sentó en el suelo con los cascos en su cabeza. Toda esa presión que sentía la hacía sentir que iba a explotar.

— Cadance, creo que deberíamos dejarle procesar todo — le susurró Twiligth a su cuñada.

— Pienso lo mismo — respondió la rosada. Cadance se acercó a Flurry Heart y le puso un casco bajo su barbilla — Lo siento mucho Flurry, creo que esto aún es muy difícil para que lo asimiles. Afuera esta Flash Sentry, pídele que te lleve a tu habitación.

— Gr… gracias — murmuró Flurry levantándose y yéndose. No quería seguir en esa habitación.

El resto de la familia se quedó viendo eso. Cadance bajo la mirada, y no pudo evitar soltar algunas lágrimas por la situación que pasaba su hija.


A Flurry se le dio una habitación cerca de la de su madre. A pesar de las objeciones de Blazing, Cadance se mantuvo firme con esa orden. Flurry no lo sabía, pero era la habitación en la que ella dormía cuando era una bebé, pero no sentía nada en ese lugar. Era una habitación redonda y espaciosa. Las paredes tenían decoraciones de árboles y nubes. Había también una ventana para ver al exterior. En un extremo de la habitación había una cama de cristal, con un colchón. También había un baño, y un armario vacío.

La princesa de Grum al principio permaneció acostada en su cama, pero al rato decidió ir a darse una ducha caliente. En medio del baño Flurry empezó a pensar en todo lo que había pasado ese día. Había conocido a la que supuestamente era su verdadera familia, y… ella en el fondo sentía que era verdad. Pero aun así le era difícil aceptarlo. ¿Cómo aceptar que los ponis con los que vivió no eran su verdadera familia?

Se empezó a preguntar como estarían ellos. Seguro se enteraron de su captura y estarían muy preocupados… ¿verdad? Ellos eran su familia, ¿o acaso no la veían así? No, eso no podía ser. Ella sabía que el amor de sus hermanos era sincero. Pero… ¡No! Mejor dejaba de pensar en eso.

Empezó a pensar en la familia que acababa de conocer. Cadance era una buena pony, y sin duda se preocupaba por ella; esas lagrimas sin duda eran la de una madre preocupada. Blazing intimidaba, pero no sentía que fuera una mala pony; ya había visto como se preocupaba por sus súbditos, y podía entender que no confiara en una princesa del reino enemigo. Spike era… algo peligroso con sus abrazos, pero tenía buen corazón, y realmente nunca esperaba que un dragón fuera el héroe de unos ponis. Twiligth se veía agradable, y parecía una pony intelectual. Eran un grupo interesante. Realmente le gustaría conocerlos, pero… no estaba segura de sí podría aceptarlos como su familia.

La princesa se cansó de estar en la ducha, y la apago. Fuera de esta se encontró con unas toallas y una bata de baño.

Flurry salió del baño, saliendo algo de vapor de la habitación. La alicornio llevaba una toalla en su melena húmeda, y vestía la bata de baño. Aun se encontraba muy pensativa, pero fue allí cuando oyó unos murmullos.

— Incluso si se olvida de mí, quiero que sea feliz — murmuraba alguien, pero Flurry no escucho bien sus palabras.

Flurry allí vio a White, pero la terrestre no se había percatado de que había salido del baño. White se encontraba en la ventana, viendo el cielo estrellado, adornado con una bella aurora boreal que se originaba en el imperio.

La terrestre murmuraba algunas cosas, pero en una voz tan baja que no se le podía oír. Seguramente estaba hablándole a las estrellas. Flurry la conocía bien, y sabía que ella solo hacia eso cuando algo le preocupaba. Flurry allí también vio los vendajes que rodeaban el lomo de White, y su frente. Eran las heridas que ella había recibido durante la batalla en las que las capturaron.

— ¿White? ¿Qué pasa?

La terrestre reaccionó, y rápidamente se volteó y bajó la cabeza apenada.

— Oh, Domina. Lo siento no me di cuenta que estaba allí. Em… me dijeron que esta era su habitación, y quise venir a bien que estaba bien. Si le molesta mi presencia me iré.

— ¡No! — respondió rápidamente Flurry — Solo no esperaba verte aquí. Em… ¿Cómo te fue en tu día?

La terrestre sonrió emocionada por eso.

— Pues me dieron un recorrido por el castillo. Oh Domina, todo este lugar es hermoso. Las paredes, las decoraciones, la atmosfera, son tan lindas. Me siento muy viva en este lugar. Nadie me mira raro por el color de mi pelaje o mi fuerza. Equestria es fantástica. ¿Por qué estaremos en guerra con ella?

Esas palabras si hicieron pensar a Flurry. ¿Por qué estarían en guerra? A Flurry le enseñaron que con la guerra debían expandir la gloria de Grum al resto del mundo, pero… Equestria ya parecía un lugar tan prospero. No había esclavitud, no hay discriminación, y la atmosfera es tan pacífica. Era como si fuera Grum el que debería parecerse más a Equestria.

Flurry se sentó en la cama, y White se sentó junto a ella para seguirle relatando. Al subirse a la cama, White hizo un gesto de dolor, producto de una de sus heridas. Eso hizo reaccionar a Flurry.

— White… lo siento.

— ¿Eh? No entiendo, Domina.

— Todo esto es mi culpa. Yo fui la que te trajo a mi misión. Por mi culpa estás lastimada.

— No Domina, yo enserio quería acompañarla — respondió la pony blanca sonriendo — Me gusta estar con usted. Siempre es mejor estar con usted, nadie me intenta comprar o robar cuando usted está conmigo.

— Pero tus heridas…

— Esto no es nada — dijo la terrestre viendo sus vendajes — Me dijeron que estaré bien en un par de días. Si le sirvo a una princesa, debo ser resistente.

— Princesa… si… vaya princesa que soy — dijo Flurry con pena.

— ¿De qué habla?

Flurry Heart soltó un suspiro enorme, y permaneció con la mirada baja.

— Yo creía estar lista para la guerra, pero fallé en grande. No estaba preparada para dirigir tropas, no estaba preparada para lo dura que es una batalla. Y no pude evitar que muchas vidas se perdieran. Ni siquiera pude hacer que soldados de Grum dejaran de atacar civiles. Soy una inútil

— No diga eso, usted es la pony más fantástica que conozco.

— No lo soy, no puedo hacer nada.

— ¡Pero usted me salvo! — exclamó White sorprendiendo a Flurry, pero luego se tapó la boca al darse cuenta que le gritó a su ama — Discúlpeme, digo que… Em… Usted me salvo. Gracias a usted no vivo encerrada en una vitrina. Gracias a usted puedo estudiar. No me importa lo que nadie diga, usted es la pony más fantástica que conozco. Es la mejor princesa.

—White… — Flurry trago saliva nerviosa — Hay algo que debo decirte.

Flurry Heart le contó a White lo que descubrió, que podría no ser una princesa de Grum. Le conto de los ponis y el dragón que conoció; y como todos, excepto por Blazing, le tenían mucho cariño.

— Vaya… ¿enserio es verdad? ¿No es una princesa de Grum? — preguntó White asombrada.

— Eso parece, pero no estoy segura.

— Pues a mí no me importa.

— ¿Eh?

— A mí no me importa que usted sea una princesa de Grum o de Equestria. Mi Domina es mi Domina, y la seguiré no importa que — dijo White con una mirada determinada, aunque también se veía algo cansada por el sueño.

Flurry se dio cuenta de esa cara de sueño de White, pues la conocía bien.

— Gracias White, eres una gran amiga — dijo Flurry sonriendo — Es tarde, mejor vamos a dormir.

— Oh claro, me dieron una habitación en otra parte del castillo. La veré mañana.

— ¡Espera! — exclamó Flurry antes de que White se levantará de la cama — ¿Te quedarías conmigo?

— ¿Que? — respondió White confundida — Pero… eso no está bien.

— Cuando éramos niñas a veces dormíamos juntas — dijo Flurry sonriendo.

— Pero su madre… digo… la emperatriz… em… su madre…. — White no sabía cómo referirse a Shadow Rage al saber ahora que podría no ser la madre de Flurry — Ella nos castigó por eso.

— Pero mi madre no está aquí, ¿verdad?

White sonrió calmadamente al oír eso.

— Pues no, ¿verdad?

Esa noche Flurry y White durmieron en la misma cama. White se quedó dormida casi al instante, en especial porque esa cama era mucho más cómoda que la que tenía en el castillo de Grum. Flurry esperaba que tener a su amiga al lado le ayudara a dormir, pero no fue así. Flurry simplemente no podía conciliar el sueño con todo lo que pasaba en la mente.

Flurry se levantó de la cama, con mucho cuidado de no despertar a White, y salió de la habitación. Simplemente no podría dormir hasta que aclarara una duda que le estuvo molestando todo el día.


En el pasillo, Flurry se encontraba frente a la que era la habitación de la princesa Cadance. Ella simplemente sentía que era la habitación correcta. Sin embargo, había unos guardias bloqueándole la entrada.

— Por favor, necesito hablar con la prin…. Con mi madre.

— Lo sentimos princesa, pero la Princesa Cadance está durmiendo. ¿Podría esperar hasta mañana?

— Es urgente, por favor.

En ese momento la puerta de la habitación se abrió, y los guardias se voltearon. Allí se encontraba la princesa Cadance, vistiendo una pijama roja, y unos tubos enrollados en su melena.

— Adelante Flurry, pasa.

Los guardias se hicieron a un lado, y Flurry entro en la habitación de Cadance. Tras cerrar la puerta, Cadance fue a sentarse a su cama, y le hizo una seña para que Flurry la acompañara, cosa que hizo.

— ¿Problemas para dormir?

— Si… —respondió Flurry sin emoción.

— Igual yo — dijo Cadance — Estaba recordando el pasado.

Con su magia Cadance levito lo que parecía ser un álbum de fotos, y se lo mostro a Flurry.

— Puedes ver si quieres, tu apareces aquí — dijo Cadance con una sonrisa maternal

Flurry vio ese álbum de fotos, y no lo pensó dos veces antes de leerlo. Varias de las fotos no la involucraban a ella. Aparecían Cadance junto a Twiligth, mas jóvenes. Cadance junto a unas dos alicornios.

Sin embargo, Flurry llego a una foto que llamo la atención. En esa foto Flurry se pudo ver a sí misma. Sabía que era ella, pues había visto fotos de ella de bebé con sus hermanos. Reconoció sus enormes ojos y alas, los cuales ha tenido desde que nació. En la foto aparecía Flurry siendo cargada por la Princesa Cadance, y a su lado se encontraba un corcel. El pony era un unicornio blanco de melena azul. ¿Acaso era?

— Ese es tu padre, Shining Armor. Era un gran pony.

Flurry quería aclarar eso. Desde que llego noto la ausencia de alguien que dijera ser su padre. Nadie le decía nada de eso. Era como si no existiera. Solo le quedaba asumir que había muerto. Y también quería aclarar porque nació en Equestria, y fue llevada a Grum. No podría dormir hasta saberlo.

— ¿Podrías… decirme que fue lo que paso cuando yo era bebé?

Uff, lamento la tardanza con este capitulo. ¿Les gusto?

Quise usar este capitulo para mostrar a la familia real de Flurry. ¿Qué opinan? ¿Notan alguna semejanza o diferencia con la familia de Grum? XD

Bye bye