Capítulo 7. Verdad

Flurry había llegado a la habitación de la princesa Cadance, quien le mostró un álbum de fotos donde aparecía ella de bebé, y su padre. La joven princesa había ido allí para preguntar cosas de las que no estaba segura de querer saber la respuesta, pero tampoco quería seguir en duda. Finalmente reunió el valor necesario, e hizo la pregunta.

— ¿Podrías… decirme lo que pasó cuando yo era bebé?

Cadance se sorprendió un poco ante eso. Si quería contarle a Flurry de su pasado, pero cuando lo intentó antes Flurry se había negado a escuchar nada. Parecía que luego de darle un tiempo para pensar, Flurry al fin estaba lista para saber la verdad.

— Lo siento. Si es muy difícil de hablar de eso, lo entiendo — dijo Flurry Heart.

— ¡No! — respondió Cadance rápidamente — Claro que te lo contare, solo me tomaste desprevenida. Me alegra que te interese.

— No sé bien que pensar, solo quiero saber qué fue lo que pasó para poder aclarar mis dudas.

Cadance respiró hondo, y decidió mejor empezar a contar la historia. Mejor no perdía el tiempo en caso de que Flurry cambiara de opinión. Debía aprovechar esta oportunidad.

— Bien… ¿Cómo empezar? — murmuró Cadance y se quedó pensativa un rato, pero luego habló — Tenias solo un año cuando pasó. Yo y tu padre vivíamos muy felices gobernando el Imperio de Cristal. Incluso me encontraba esperando a Blazing Armor en aquel entonces. Estábamos muy felices de que íbamos a tener dos princesitas — explicó Cadance con una sonrisa calmada.

Flurry no pudo evitar poner una leve sonrisa al ver a Cadance sonreír así. La joven alicornio era alguien que disfrutaba ver la alegría ajena. Sin embargo, la sonrisa de Cadance pronto fue reemplazada por una expresión seria.

— Luego ocurrió — dijo Cadance con seriedad, y Flurry se puso atenta a eso — Unos "embajadores" de Grum llegaron, siendo dirigidos por un príncipe. Dijeron que venían a negociar la paz, y los recibimos con los cascos abiertos, pero nos engañaron. Esa misma noche te tomaron de tu cuna, y también intentaron llevarme a mí. Tu padre… — Cadance hizo una pausa para respirar hondo — Tu padre intentó protegernos, pero lo mató el líder de los Grumanos. Esa imagen del amor de mi vida siendo apuñalado nunca dejara mi mente.

Flurry quedo sorprendida por lo que la alicornio mayor le acababa de contar, pero lo que más le llamo la atención fue algo que dijo del responsable. ¿Un príncipe? Flurry empezó a imaginar lo peor, pero no quería hacerlo.

— ¿Quién… quien fue el que lo mató? — preguntó Flurry algo aterrada por la respuesta que podría obtener.

— Nunca olvidaré al pony que lo hizo — dijo Cadance con una mirada llena de odio — Su nombre era Bloody Sword.

Flurry sintió como todo se puso de cabeza al oír ese nombre. ¿Había escuchado bien? ¿Bloody Sword? ¿Su hermano mayor?

— ¡No! — exclamó Flurry levantándose de la cama y viendo a Cadance con enojo — ¡Mi hermano nunca haría algo así!

— Flurry tienes que entender que…

— Bloody será duro en el campo de batalla, pero él jamás haría algo tan sucio. Él usaría una táctica como esa para matar a nadie. En Grum nos enseñan que debemos siempre vencer al enemigo de frente. ¡Bloody jamás iría en contra de eso!

Cadance soltó un suspiro al ver como su hija respiraba para recuperar el aliento que había perdido durante ese último grito. Le dolía que su amada hija defendiera al asesino de su esposo, pero no podía culparla. Para Cadance los únicos culpables eran los ponis de Grum. Debía hacerle ver eso a Flurry.

— Flurry, Grum siempre ha luchado de forma sucia.

— ¿De qué hablas? — preguntó la joven princesa tras recuperar el aire.

— Poco después de que… te secuestraran, descubrimos que había decenas de espías de Grum en toda Equestria.

— ¿Que? — preguntó Flurry confundida.

— Estaban allí recolectando información, y esperando el momento para atacar. No se encontraban en puestos vitales o de la milicia. Solo eran ponis normales, vendedores, meseros, trabajadores comunes. Nunca lo imaginarias. Con la ayuda de tu tía Twiligth, ella usó el poder de un mapa especial para detectar a los espías — explicó Cadance con calma mientras Flurry escuchaba todo intentando procesar lo que oía — Arrestamos a muchos, pero los demás escaparon. Seguro volvieron a Grum, pero… mataron a algunos ponis en el proceso, incluyendo a una amiga de tu tía.

Flurry no podía creer todo lo que escuchaba. Desde que la capturaron descubrió que Grum secuestraba ponis inocentes para esclavizarlos por dinero, también descubrió que en el pasado se habían usado las tácticas sucias para tomar ventaja. ¿Acaso lo que le enseñaron fue todo falso?

— No lo entiendo… siempre me enseñaron que Grum debía compartir su gloria con el mundo, y que para eso debíamos expandirnos. ¿Pero por qué atacar a ponis inocentes? ¿Por qué usar tácticas tan sucias?

— Son Grumanos, Flurry. Eso es lo que hacen.

— Pero… ¿¡Qué hay de mi familia!? — exclamó Flurry — Mi madre, mis hermanos…

— Solo querían usarte Flurry — dijo Cadance con pena — Seguro querían tener alicornios en su armada, y Shadow Rage te crio como su hija para controlarte mejor. Y ese asesino de Bloody Sword hizo lo mismo.

— No… — empezó a soltar lagrimas cosa que Cadance vio — No, no pudo haber sido falso. Mis hermanos… mi madre… ellos me aman, yo los amo. ¡Todos esos años no pudieron ser falsos! — estalló en llanto — ¡Todos esos juegos, paseos, comidas juntos! ¡No fueron falsos!

Cadance rápidamente se levantó de su cama, y abrazó con fuerza a Flurry. La joven seguía soltando lagrimas llenas de duda y confusión. Flurry simplemente no podía aceptar que su vida fuera una mentira. Ella amaba a sus hermanos. Amaba al duro de Bloody Sword, al alegre Fire Death, y a la seria Clever Dark. Ellos siempre estuvieron allí para ella. ¿Cómo podía ser que solo la estaban usando?

— Ya mi cielo, todo estará bien — dijo Cadance mientras abrazaba a su hija, pasando su casco por su melena — Ahora todo está bien.

De pequeña su madre nunca la había consolado así. Siempre le decía que debía ser una guerrera firme, y que no podía llorar. Incluso su hermano Bloody Sword también le dijo que llorar no servía de nada. Quizás todo el llanto adicional que acababa de sacar era lo que no pudo sacar en el pasado, aunque no podía ser. Ella si lloraba de vez en cuando, cuando se lastimaba de pequeña lloraba, y le atendían, pero cuando se sentía mal en su corazón, lloraba en privado.

Ahora no sentía esa presión. En ese abrazo podía sentir tranquilidad. Incluso el aroma era agradable. Ese era el aroma de Cadance, su… madre. Se sentía tan familiar. Se sentía tan bien. No podía describir esa hermosa sensación con palabras. Poco a poco se fue calmando.

— Tú… ¿enserio eres mi madre? —

Cadance se separó un poco y vio con una sonrisa a su hija mayor, quien se había calmado un poco, pero aun tenia algunas lágrimas. Acercó su casco a la cara de su hija, y le seco esas lágrimas.

— Sí. Soy tu madre, y te amo más que a nada en este mundo — dijo Cadance con cariño — Hare lo que haga falta para demostrártelo.

— Gra… gracias — respondió Flurry un poco insegura.

— ¿Quieres quedarte conmigo esta noche? — preguntó Cadance acariciando de nuevo la mejilla de su hija.

— Yo… — Flurry no sabía que decir, pues no estaba segura de sí debería hacer algo así. Incluso si Cadance era su madre real, seguía siendo una extraña, pero… no quería separarse de esa calidez que le generaba en su corazón — Sí… gracias… mam… gracias…

La alicornio adulta fue a su cama, y se acostó del lado izquierdo. Flurry estuvo un poco insegura al entrar, pero la sonrisa que Cadance le daba la tranquilizó un poco. Se acostó con su madre. Pensó en quizás abrazarla, pero, aunque se sentía bien, se le hacía un poco incómodo. Sin embargo, Cadance no la presiono a nada.

— Bu… buenas noches — dijo Flurry cerrando los ojos.

En ese momento, Cadance empezó a tararear una canción, mientras Flurry intentaba dormir. Era la voz más bella que Flurry había oído en su vida. Se le hacía familiar. Seguro su madre le solía cantar de bebé cuando quería que se durmiera. Quizás… Flurry sí recordaba más de lo que parecía.

Cadance siguió cantando hasta que Flurry se quedó dormida. Cuando eso pasó, Cadance acaricio delicadamente su melena. Se le hacia una ternura ver el rostro durmiente de su hija. Le recordaba a cuando era solo una bebé. Incluso si Flurry ahora era toda una yegua adulta, para Cadance ella siempre seria su bebé, lo mismo era también con su hija Blazing Armor, pero Flurry era la bebé que no pudo ver crecer.

— Nuestra bebé al fin está en casa Shiny — susurro Cadance, y luego le dio un beso en la mejilla a su hija — Buenas noches Flurry.


Mientras tanto, en una habitación cercana.

— ¿Y bien? ¿Qué pasó?

En esa habitación estaba la princesa Blazing Armor, con una bata para dormir, y su melena morada y azul tenia tubos al igual que su madre. Ella se encontraba de pie al lado de una cama en la que descansaba un dragón morado, quien tenía una garra abierta al lado de su oído, como si estuviera escuchando algo.

— Cadance le pido que se quedara a dormir con ella. Incluso le canto, que tierna — comento Spike sonriendo terminando de escuchar.

— ¿Qué? ¡No!

Blazing Armor estuvo a punto de salir de la habitación, pero la perilla de la puerta fue sujetada por un aura magenta, que no era la suya. La joven alicornio vio a la alicornio lavanda que también se encontraba en otra cama, en esa misma habitación. La alicornio lavanda tenía una mirada seria, y algo cansada por el sueño.

— Tía Twiligth déjame salir.

— Blazing, ¿qué piensas hacer? ¿Sacar a tu hermana de la cama de tu madre?

— ¿Acaso olvidaron lo que Grum ha hecho? — dijo Blazing con furia.

Twiligth y Spike se vieron entre ellos con algo de preocupación, y luego vieron a Blazing Armor.

— Blazing no lo hemos olvidado — dijo Spike poniendo una mirada enojada y formando un fuerte puño con una de sus garras — Lo que esos malditos hicieron es imperdonable — vio a su prima — pero Flurry no es culpable de eso.

— Ella fue criada en Grum.

— Blazing — habló Twiligth — Flurry es solo otra víctima, al igual que todos los que han sufrido por culpa de Grum.

— Por culpa de esos desgraciados perdí a mi padre — gruño la joven princesa.

— Lo sé, y yo perdí a mi hermano… — dijo Twiligth levantándose de su cama y yendo con su sobrina — … y también a mi amiga Rarity — Spike gruño un poco al oír ese nombre y pensar en el pasado — Pero este es un momento importante para tu madre. Ella es quien más ha sufrido de todos nosotros. Déjala tener este momento — pidió Twiligth poniendo un casco sobre su sobrina, mientras sus ojos se ablandaban.

Blazing vio la mirada de su tía, la cual mostraba una petición sincera. Sabía bien que su tía Twiligth era muy sabia, y ella siempre respetó eso. Blazing no era el tipo de pony que ignoraba a los que tenían más sabiduría que ella, pues entendía que era algo muy importante.

— Bien — suspiró la alicornio rosa — Pero no bajare mi guardia.

— Descuida, si algo malo pasa atravesaré las paredes para llegar con Cadance — bromeó Spike levantado sus brazos en el aire mostrando sus músculos.

Ambas yeguas soltaron una risa ante las palabras del dragón. Al ver que Blazing se había tranquilizado, Twiligth soltó su agarre en la perilla de la puerta. Blazing le dijo buenas noches a su tía y su primo, y luego salió de la habitación.

A pesar de las ganas que tenia de sacar a Flurry de la habitación de su madre, por ahora le daría el beneficio de la duda. Aunque no confiaba en Flurry. Por eso, al ver que su "hermana" iba a la habitación de su madre, fue a la habitación de Twiligth y Spike para pedirle al dragón que usara su oído para escuchar todo lo que ocurría, pues sabía que su madre se echaba a Flurry sin saber nada de lo que ocurría.

Aun así, no iba a bajar la guardia. No iba a permitir que nada malo le pasara a su madre.


Felicidad. Era lo que Flurry sentía más en aquel entonces. Era solo una pequeña potranca riendo con inocencia. Sentía el viento en su melena mientras se movía a gran velocidad, al menos era grande para ella.

Se encontraba montada en un potro unicornio rojo, de melena rubia, quien trotaba por unos jardines. Hoy había programado un buen sol, y era un buen día para jugar afuera, en los jardines del castillo de Grum. No les dejaban mucho salir a la ciudad de Marelin, pues eran muy jóvenes, pero los jardines eran muy buenos para jugar

— ¡Mas rápido Fire! — exclamó Flurry.

— ¡Claro! — respondió el unicornio sonriendo.

Fire Death dio algunas vueltas por todo el lugar, mientras Flurry se sujetaba bien mientras reía. Luego Fire regreso a un punto en donde había una pequeña unicornio verde de melena celeste, quien estaba sentada sobre una manta para no estar sobre el césped.

Al llegar con ella, Flurry se bajó del lomo de su hermano y fue con su hermana menor.

— ¡Fue tan divertido! — exclamó la mayor.

— Me toca a mí — murmuró la pequeña Clever Dark emocionada levantándose y acercándose a su hermano.

Flurry se sentó en el césped para esperar a que volviera a ser su turno para montar a Fire. La pequeña alicornio entonces sintió algo detrás de ella, y al voltearse vio que a varios metros iba pasando un unicornio café de melena negra, acompañado de un pegaso sirviente. Flurry no se explicaba como supo que el corcel pasaba por allí, pero sonrió al verlo.

— ¡Hermano! — exclamó Flurry corriendo. Fire y Clever giraron la cabeza y vieron como Flurry iba hacia el primer príncipe

Bloody Sword llevaba su armadura negra, y se encontraba sudado con una toalla en su cuello. Seguro había entrenado duro como siempre. Flurry admiraba mucho eso de su hermano. Allí era un valiente príncipe de 23 años, quien era como el fuerte caballero de los cuentos que le gustaban.

— ¡Hermano! ¡Hermano! — exclamó la pequeña con alegría.

— ¿Qué pasa Flurry? — preguntó el corcel viendo a su hermanita.

— Ven a jugar con nosotros — pidió la potrilla viendo a su hermano mayor.

— Flurry, tengo trabajo que hacer.

— ¡Por favooooor! — suplico la pequeña haciendo ojos de cachorrito — ¡Solo un ratito! ¡Por favooooooooooooooooor!

El corcel vio esos enormes ojos. Eran indudablemente adorables, incluso para un guerrero entrenado como él. Vio como a varios metros estaban su hermano y su otra hermana. Puso una leve sonrisa, y vio a la primera princesa.

— Bien — suspiró el corcel adulto — pero solo un rato.

— ¡Siiiiiiii! — exclamó Flurry — ¡Bloody jugara con nosotros!

— ¡Ocurrió un milagro! — bromeo el pequeño Fire Death.

— Que bueno — sonrió la pequeña Clever Dark.

— ¡Vamos hermano! — exclamo la pequeña Flurry a su hermano mayor.

Bloody Sword vio a su sirviente, y luego a su hermanita.

— Adelántate Flurry, enseguida voy.

Flurry corrió hacia donde estaban sus hermanos, y desde allí empezó a agitar los cascos en el aire para decirle que fuera allí. Bloody vio a su sirviente, y le dijo algunas cosas. Flurry no las escucho, pero luego vio como el pegaso inclinaba la cabeza, y se hacía para atrás, mientras Bloody llegaba con sus hermanos

— ¿Y que están jugando?

— ¡Al caballito! — exclamó Flurry con alegría e inocencia

— ¿Caballito?

— Fue idea de Clever. Nos subimos a Fire y él nos pasea por el jardín — explicó la pequeña alicornio sonriendo.

— Pero que interesante… —murmuró el corcel viendo a su hermana más pequeña, quien giro un poco la cabeza. Luego de eso vio a su hermano — ¿Puedes con eso Fire?

— ¡Oye! ¡Soy fuerte! — exclamó el potro empezando a correr donde estaba sin moverse, y luego se paró en sus patas traseras para lanzar unos golpes adelante — La escuela militar me ha hecho fuerte, podría ganarte en una pelea.

— Lo que digas Fire — dijo Bloody masomenos siguiéndole el juego, pasándole su casco por su melena rubia para desordenársela, cosa que molesto un poco al potro.

— ¿No me crees? ¡Hagamos una carrera cargando a nuestras hermanas! ¡Así veras lo fuerte que soy!

— Yo quiero a Bloody — dijo Clever Dark hablando, bajándose de Fire, para luego caminar hacia unicornio café, y abrazando su pata — Él es más grande y mejor.

La pequeña Clever tenía solo 4 años y ya podía entender que tenía más chance de ganar si elegía al pony más grande. Era una pony inteligente, aunque lastimo un poco el orgullo del segundo príncipe. El primer príncipe, por otro lado, le acaricio un poco su melena a Clever

— ¡No importa! — respondió Flurry subiéndose al lomo de su otro hermano — Yo no cambiaría a Fire.

— Te lo advierto hermano mayor, soy muy rápido — dijo el joven Fire Death lleno de energía por e el apoyo de Flurry, y trotando sin moverse de su lugar para calentarse — Voy a ganar.

— Sigue soñando hermanito — sonrió levemente Bloody señalando con su casco — Muy bien, una carrerita hasta aquel árbol.

— ¡Muy bien! — exclamó el segundo príncipe — ¡Agárrate fuerte Flurry!

— ¡Siiii! — se emocionó la alicornio rosa.

Bloody Sword levanto a su hermanita Clever con su magia y la subió a su lomo, pues era muy pequeña para subirse sola. La pequeña unicornio verde se sujetó con fuerza, pues no quería caerse.

— Sujétate bien, Clever.

— Sí, hermano.

— ¡Vamos! — exclamó Flurry dando iniciada la carrera.

Fire corría con todas sus fuerzas, aunque Bloody se tomaba las cosas con calma. Si corriera con todo Clever se le caería, pero una velocidad moderada era más que suficiente para ganarle a Fire.

— Vamos Fire, ¡Ganémosles!

Flurry empezó a agitar sus alas para atrás, y el viento generado por estas le dio un impulso a su hermano, logrando alcanzar a Bloody y a Clever. Ella solo tendría unos 5 años en aquel entonces, pero sus alas eran bastante grandes que parecían las de una adolescente. Siempre las extendía y agitaba cuando se emocionaba. Y jugar con sus hermanos la emocionaba más que nada, sobre todo cuando los cuatro estaban juntos. Esos eran momentos que incluso su mente de cinco años guardaría para siempre.

Un par de lágrimas salieron de sus ojos, producto del sueño que acababa de tener. Cuando Flurry despertó, sintió una gran pena en su corazón. Ahora estaba en el Imperio de Cristal, lejos de aquellos a los que consideraba hermanos. Justo anoche había descubierto la posibilidad de que todo fuera un engaño, y que el amor que le daban era solo para controlarla. Ya no sabía que pensar.

Se dio cuenta que estaba sola en la cama, pero escucho sonidos de una cadena siendo jalada detrás de una puerta. La puerta se abrió y Cadance salió de lo que parecía ser su baño. Ya se encontraba con la melena peinada y con sus accesorios de princesa. Flurry rápidamente se secó sus lágrimas para que su madre no la viera llorar más.

— Oh, ya despertaste — dijo Cadance sonriendo — Puedes descansar un poco más si quieres.

— No — respondió Flurry algo incomoda — Ya descansé suficiente.

— Entiendo — dijo Cadance — Flurry, me gustaría llevarte con unos amigos hoy — dijo la madre

— ¿Amigos?

— Sí, son unos hechiceros. Me gustaría que te hicieran un chequeo.

— ¿Chequeo para qué?

— Em — Cadance hizo una pausa para pensar su respuesta — Solo quiero asegurarme de que estés bien. Esos de Grum pudieron haberte hecho algo a tu magia.

Eso sí que sorprendió a Flurry. ¿Enserio en Grum serían capaces de hacerle algo así? ¿Con que motivo?

— Es… está bien — suspiró Flurry, pues le provoco intriga saber si enserio la estaban manipulando con alguna magia.

— Que bien. Puedes traer a tu amiga si quieres.

Allí Flurry recordó a White, y como ella seguía durmiendo en la habitación que le dieron a la princesa. Flurry le había pedido que se quedara con ella, pero fue con su madre y se olvidó totalmente de la terrestre. Flurry quiso golpearse la frente con su casco, pero lo evito para no preocupar a su madre.

— Claro — aceptó Flurry

— ¿Quieres que te cepille tu melena? — preguntó Cadance de repente.

Flurry reaccionó algo extrañada ante esa propuesta. Vio su melena la cual estaba despeinada. Cadance incluso uso su magia para levitar un cepillo fuera del baño.

— Em… no hace falta — dijo Flurry rápidamente — Voy… voy a buscar a White.

La princesa rápidamente salió de la habitación de su madre, quien se golpeó la cara porque se dio cuenta que la pregunta que le hizo fue realmente tonta.

Flurry respiró hondo afuera de la habitación, y empezó a caminar de vuelta al cuarto que le habían dado, en donde descansaba White. Sin embargo, en el camino, Flurry se cruzó con su hermana biológica, Blazing Armor.

— Bu… buenos días… Blazing Armor — saludó Flurry incomoda, pues su hermana la incomodaba más que su madre.

— Buenos días — dijo la otra alicornio rosa.

Blazing llevaba una armadura dorada y morada, con un florete sujeto a esta. Flurry no tuvo la necesidad de preguntarle que iba a hacer. Era obvio que iría a entrenar.

La hermana menor solo le lanzo una mirada seria a la mayor, en el sentido de que la estaría observando, y que cualquier error le costaría caro. Blazing solo se marchó de allí, dejando a Flurry pensativa. Ahora entendía que a causa de Grum ambas habían perdido a su padre, y Blazing tenía todo derecho de estar molesta.

Tras un suspiro, Flurry regresó a su habitación, esperando que White no estuviera molesta porque la dejara a la mitad de la noche.

Por educación, Flurry tocó la puerta, pero nadie le respondió. La princesa uso su magia para abrir la puerta y asomó la cabeza.

— ¿White?

Flurry vio dentro de la habitación y se alivió de lo que vio. White seguía durmiendo en la cama como si nada hubiera pasado. Era curioso, pues White siempre era muy madrugadora, aunque generalmente usaba un despertador.

La alicornio se acercó y recordó que White era una pony difícil de despertar sin un despertador. Era algo que nunca había entendido de ella, pero si sabía una forma de despertarla. Cuando eran más jóvenes lo hacía por molestarla en ocasiones.

— ¡Riiiiiiiing! — exclamó Flurry simulando un despertador.

White reaccionó inmediatamente y abrió los ojos. Sin ver a su ama, la terrestre rápidamente corrió al baño, donde rápidamente se lavó la cara, y se arregló un poco la melena con sus cascos.

— ¡Oh Domina! — se quejó la sirvienta, con cara de puchero.

— Lo siento — rio Flurry — no me resistí.

— Bueno — suspiró White sonriendo — Si la hago reír, entonces estoy haciendo bien mi trabajo.

Flurry sonrió al ver la sonrisa de su amiga. White se molestaba un poco con las bromas, pero siempre las aceptaba bien. No le había hecho esa broma del despertador en años. Solo le hacía eso de vez en cuando, cuando la terrestre blanca se quedaba dormida. Ella siempre reaccionaba ante el sonido de un despertador, incluso si era falso.

— White voy a salir con… mi madre, ¿me acompañarías?

— Em… — murmuró algo confundida White pues entendía que Flurry se refería a Cadance — Claro, Domina. ¿A dónde vamos?

— No estoy muy segura.


Más tarde, luego del desayuno, Cadance guió a Flurry fuera del castillo. No irían solas, pues por lo visto también las acompañarían Twiligth Sparkle y Spike. Aunque Flurry aún no se sentía del todo a gusta con ellos, se sentía más tranquila de que White la acompañara, pues era la única amiga que tenía allí.

Al salir del castillo, Flurry vio algo que ya le había llamado su atención antes. En el centro debajo del castillo se encontraba una reliquia flotante con forma de corazón, que se encontraba girando a gran velocidad, mientras emitía una fuerte luz. La joven princesa se distrajo fácilmente con ese objeto.

— ¿Esta bien, Domina? — preguntó White moviendo un poco a su ama.

— Ah sí — reaccionó Flurry volviendo a la realidad — Perdón, solo me distraje.

El grupo se alejó del castillo, y avanzaron por ese hermoso Imperio de Cristal, mientras todos los ponis frente a los que pasaban se reverenciaban.

Algo que extraño a Flurry era que el dragón llevaba un enorme abrigo, un sombrero, lentes de sol, y una peluca naranja. Le habían explicado que Spike usaba todo eso para que no lo reconocieran, pues ahora no era el momento de llamar la atención de los ponis del Imperio. Para Flurry esa idea simplemente no tenía sentido pues Spike era un dragón, y cualquiera podría verlo aun con ese disfraz. Pero la cosa loca es que el disfraz funcionaba. Los ponis de cristal se reverenciaban ante sus princesas, pero por lo que le explicaron siempre se juntaban alrededor de Spike.

¿Acaso los ponis de cristal son bobos? — pensó Flurry Heart.

Cruzaron por una calle y llegaron a su destino. Flurry miró extrañada el lugar. Era una pequeña casa de cristal, pero su diseño era algo raro. De alguna forma el techo naranja de la casa parecía un sombrero. Spike se acercó a la puerta y la golpeo, pero no obtuvo respuesta. Spike lo intentó de nuevo, pero esta vez golpeo más fuerte.

— ¡Ya voy! ¡Ya voy! — se escuchó una voz molesta masculina del otro lado. Se oyeron algunas cadenas siendo quitadas del otro lado, y la puerta se abrió — ¿¡Qué!?

El que abrió la puerta era un corcel. Era un unicornio naranja con melena verde claro. Se veía algo desarreglado y llevaba unos audífonos en el cuello. Se veía un par de años menor que Flurry. El corcel se veía fastidiado como si hubieran interrumpido algo importante, pero su cara de enojo cambio por una de impacto al ver quienes estaban del otro lado de la puerta. Inmediatamente la cerro, y se escucharon unos pasos corriendo del otro lado de la puerta.

— ¿Quién era ese? — preguntó Flurry confundida.

— Ese era S.G. — rio Spike — Es algo… bobo.

Al rato la puerta se volvió a abrir, y apareció el mismo pony de antes, pero ahora su melena estaba peinada, y tenía una sonrisa más carismática.

— Es un placer tenerlos de visita princesa, princesa, Spike y… — vio a Flurry Heart — Oh, usted debe ser la princesa perdida — el unicornio se le acerco — ¡Mucho gusto! — exclamo el corcel inclinándose y tomando el casco de Flurry — Stardust Glimmer a su servicio — dijo poniendo una sonrisa conquistadora — Mis amigos me llaman S.G. pero usted princesa puede llamarme Cariño.

— Em… — Flurry se sintió incomoda por eso.

— Si no está ocupada esta noche, podríamos ir a cenar, y… Aghh

El unicornio joven fue tomado de la cabeza por una garra de dragón. S.G. Vio a Spike, quien se mantenía sonriendo, pero de una forma algo intimidante. Era como si le dijera, "no hagas tonterías".

— ¿Están tus padres? Les mande una carta diciendo que vendrían — dijo Cadance viendo al unicornio levantado por el dragón.

— Sí, están en el sótano estudiando — respondió el joven de 18 años.

— ¿Pues qué esperas? Ve a llamarlos — dijo Spike soltándolo y dejándolo caer al suelo.

— Aghhh — se quejó el unicornio pues se golpeó sus partes traseras al caer. Luego de sobarse, se rodó de ojos, y se fue a otra habitación.

El grupo entró a la casa, y S.G llego al rato siendo acompañada de una yegua mayor.

— ¡Starlight! — se emocionó Twiligth.

— ¡Twiligth! — respondió Starlight.

Twiligth se acercó a su amiga y la abrazó. Parecían ser muy cercanas. Esa pony de nombre Starlight Glimmer era una unicornio de básicamente los mismos colores de Flurry Heart, pero un poco más oscuros. Vestía una capa de estrellas, pareciendo una hechicera. Parecía ser una buena amiga de Twiligth. La princesa lavanda se acercó a Flurry para presentarle a su amiga. Allí Flurry noto algo que le llamo mucho la atención, y era que Starlight caminaba a tres patas, ocultando una delantera debajo de su capa.

— Flurry Heart ella es Starlight Glimmer, mi amiga y antigua pupila.

— Mucho gusto — respondió Flurry con educación.

— Has crecido bastante. Me contaron lo que te pasó, y no te preocupes, vamos a asegurarnos de que no tengas nada.

— Gracias — dijo Flurry sin emoción.

En ese momento llegó otro pony al salón. Flurry lo vio. Era un corcel naranja con melena naranja más oscura. Llevaba una capa igual a la de Starlight Glimmer, y unos anteojos.

— Mucho gusto princesa — saludó el corcel acercándose y haciendo una reverencia — Mi nombre es Sunburst.

— Flurry sé que no lo recuerdas, pero Sunburst era tu cristalizador cuando naciste — habló Cadance sonriendo — Te gustaba mucho pasar tiempo con él.

— ¿Cristalizador? — pensó Flurry — Oh, lo siento, pero no recuerdo nada de eso — dijo la alicornio con pena.

— No se preocupe, tampoco es que fuera la gran cosa — respondió Sunburst algo apenado pasándose un casco por la nuca.

— Ay no seas modesto, cariño — habló Starlight poniéndose al lado del corcel, sonrojándolo un poco — Era un trabajo muy importante.

— Bu…. Bueno… s… si tú lo dices, cielo — aclaró su garganta — Princesa Flurry, princesa Cadance por favor acompáñenme a la otra habitación.

— Bien — suspiró la alicornio siguiendo a Sunburst, y Cadance fue con ellos.

— Stardust, atiende a los invitados — dijo Starlight con autoridad al joven, antes de irse con Sunburst y Flurry.

— Si mamá — respondió el corcel de mala gana.

Fue allí cuando el corcel vio que había otra pony que no conocía entre sus invitados. Era la terrestre blanca White, quien le pareció bastante bonita.

— Mucho gusto — dijo S.G. acercándose a White con mirada seductora.

— Em… — White se puso nerviosa por la mirada del corcel — Lo siento, pero… em… yo… tengo novio.

Eso fue como un golpe para el corcel, pues básicamente fue rechazado antes de poder decir algo. Todos los demás presentes se empezaron a reír por eso.

— Bueno, oíste lo que dijo tu madre, S.G. — habló Spike riendo — Tráenos un té.

— Sí sí — respondió el unicornio sin animo, yendo hacia la cocina.

Mientras tanto, Flurry fue llevada por unas escaleras, llegando a un sótano con Sunburst y Starlight. Luego de bajar las escaleras, cruzaron una puerta, y entró a un salón donde habían bastantes libros, frascos, equipo… tecnológico aparentemente. Era como si fuera una cueva de hechiceros. Nunca había visto algo así.

— Por favor acuéstate aquí — pidió Starlight guiando a Flurry a un sillón, donde se recostó. Mientras que Sunburst y Cadance hablaban en una esquina en privado.

Starlight entonces le coloco a Flurry un aparató para medir su pulso en su casco. Mientras Starlight hacia eso, Flurry pudo ver un poco debajo de la capa de la yegua, y noto algo que la hizo abrir los ojos como platos.

— ¿Tu casco?

— Oh — Starlight saco su pata de la capa, y revelo que solo tenía la mitad de esta, usando un guante para cubrírsela — Lo perdí hace años en una pelea contra Grum. Aunque no me afecta mucho, siempre he usado mi magia para todo — murmuró Starlight viendo su pata media,

— ¿Enserio no le molesta?

Starlight puso una mirada molesta que sorprendió a Flurry

— Esto no es nada comparado con lo que sufrió mi mejor amiga — dijo con seriedad — Ese mismo día ella perdió a su hijo, y no pude hacer nada.

— Lo… lo siento — se disculpó Flurry con pena y un poco aterrada por la actitud sombría que puso la yegua.

— No te preocupes, no fue tu culpa — sonrió Starlight, y viendo una foto en la que aparecían ella sin su pata, junto a su esposo Sunburst y un Stardust de unos 7 años — En parte me permitió enfocarme en cuidar de mi hijo.

— Ya veo — suspiró Flurry con pena. Cada vez veía mas tragedias que eran provocadas por su reino. Con la excepción de Blazing Armor, todos la trataban con cariño a pesar de eso. Flurry quizás no era culpable de esas tragedias, pero como princesa no podía evitar sentir culpa por lo que hacía su reino.

— ¿Estas bien Flurry? — le preguntó Starlight.

—Ah si — respondió rápidamente la princesa — ¿Que van a hacerme?

— Solo vamos a examinar tu magia — respondió Sunburst acercándose con Cadance — Starlight me ayudara a ingresar algo de magia en tu cuerpo para poder analizar lo que pasa en tu interior. Solo queremos asegurarnos de que no haya ningún hechizo de control mental.

— No te preocupes Flurry — habló Cadance con voz cariñosa — Starlight y Sunburst son los mejores hechiceros del Imperio. Puedes confiar en ellos.

Flurry vio esa mirada segura que le dio su madre, y luego vio a los dos unicornios. Se veían confiables, así que no puso objeción, y asintió con la cabeza indicando que aceptaba lo que fuera a pasar.

— Necesito que se relaje — pidió Sunburst.

— ¡Yo puedo ayudar con eso! — exclamó Stardust abriendo la puerta de repente, llamando la atención de los presentes, pero en ese momento una garra morada lo tomo de la cabeza y lo jalo hacia atrás, cerrando la puerta después de eso.

Luego de esa interrupción, que hizo que la pareja de unicornios se rodara de ojos, Sunburst volvió a ver a Flurry que se encontraba acostada aun confundida.

— Él no se detiene, ¿verdad?

— Nunca — respondieron los dos padres al mismo tiempo.

— Por favor cierre los ojos y respire profundo. Le prometo que no le dolerá — volvió a pedir el corcel.

— Esta bien.

Flurry Heart obedeció a las instrucciones, consiguiendo relajarse un poco. Aunque se sentía algo incomoda con que inspeccionaran su magia, cosa que nunca le habían hecho en Grum, sí quería saber si enserio le habían hecho algo para controlarla. El aparato que le media el pulso cada vez hacia ruidos más separados, indicando que se empezaba a relajar. Cuando llego a cierto punto, fue la señal para proceder.

Sunburst y Starlight se tomaron del casco, y la yegua encendió su cuerno y lo acercó al de Flurry, y el color celeste de la magia de Starlight, empezó a cubrir el cuerno de la princesa. Al mismo tiempo un brillo salía de los cascos de la pareja. Cadance solo observaba eso con paciencia. Sunburst, a pesar de su gran conocimiento mágico, no era muy bueno usando magia, por lo que requería de la ayuda de su esposa para que leyera la magia de Flurry y luego el interpretaría la información.

Cadance junto los cascos y cerró los ojos esperando que todo estuviera bien para su hija.

Luego de 5 minutos, la magia de Starlight desapareció del cuerno de Flurry, y los tres abrieron los ojos, llamando la atención de Cadance. El proceso había terminado.

— ¿Y bien? — preguntó Cadance con preocupación.

— Hmmm — Sunburst se llevó un casco a la barbilla pensativo, y luego vio a su princesa — Esta limpia — sonrió — La magia de Flurry Heart es tan pura como la suya Princesa Cadance.

— Que alivio — suspiró Cadance.

— Aunque… — eso llamo la atención de las 3 yeguas — Su magia esta algo bloqueada. No hay duda, ese es el sello que le pusieron de bebé.

— ¿Sello? — preguntó Flurry confundida.

- Veras Flurry, cuando eras una bebé tus poderes eran demasiado grandes. Con solo un estornudo podías abrir agujeros en las paredes del castillo — explicó Sunburst acomodándose sus anteojos — Tus padres te colocaron un sello para controlarlos.

— ¿Qué? ¿Eso es cierto? — preguntó viendo a Cadance.

— Sí, cariño — suspiró Cadance — Fue necesario.

— ¿Nunca sentiste algo que bloqueara tu magia? — preguntó Starlight.

- Pues... hay ocasiones en las que siento que mi magia se reduce. Mis rayos de energía suelen ser más débiles que muchos soldados. Pero no lo sé, a veces que puedo hacer más, pero no me salé — termino de explicar Flurry pasándose un casco por su cuerno.

— Tiene sentido — habló Sunburst — El sello realmente no reduce la magia en tu interior, solamente reduce su flujo atravesó de tu cuerno.

- ¿Sunburst, se puede remover? — preguntó Cadance

- Pues... - el unicornio se puso algo nervioso - El sello lo colocaron usted y.… el príncipe Shining Armor. Solo ustedes pueden quitárselo. No es como con la princesa Blazing que se lo pusieron y quitaron usted y la Princesa Twiligth.

— Debe haber otra forma, cielo — dijo Starlight.

- Quizás sea posible romperlo con fuerza — empezó a idear Sunburst — pero requeriría una magia muy fuerte. Aunque será mejor que investigue un poco al respecto, sería peligroso arriesgarnos a quemar su cuerno.

Eso ultimo si aterro un poco a Flurry.

— Tómese su tiempo… jeje — comento Flurry un poco nerviosa.

— Iré a pedirle a Stardust que traiga libros relacionados al tema — dijo Starlight Glimmer yendo a la salida de la habitación.

— Creo que esto es todo lo que podemos hacer por ahora. Le avisare cuando averigüemos una solución.

— Muchas gracias, Sunburst — agradeció Cadance — Siempre se puede contar con ustedes.

— Je, no es nada princesa — respondió el corcel halagado.

Cadance entonces vio a su hija quien se estaba levantando de ese sofá.

— Ven, Flurry, volvamos al castillo — pidió Cadance.

— Sí… — respondió la joven princesa sin mucha emoción.

Las dos salieron de la habitación, y afuera se encontraron con Twiligth, Spike, Starlight y White. El joven S.G. Ya no se encontraba allí, pues se había ido a cumplir la tarea que le dio su madre. Starlight ya les había explicado a Twiligth y a Spike lo que encontraron en Flurry. Incluso no lo comentaron, pero Spike tuvo que sujetar a White para que no fuera a atravesar la puerta de la habitación para ver a su ama.

— No te preocupes Flurry — habló Twiligth — Yo también ayudare a encontrar la forma de quitarte ese sello.

— Sí… Gracias… —comentó Flurry.

Flurry realmente ya no se sentía tan impactada de que tuviera un sello que bloqueara su magia, eso al menos le hacía sentir un poco mejor, pues explicaba porque su magia a veces decepcionaba. Aunque eso no justificaba su terrible habilidad como militar. Sin embargo, lo que ahora sorprendía a Flurry era como los presentes se iban a esforzar para quitarle ese sello. Entendía que Cadance y Twiligth eran básicamente su familia de sangre, pero no entendía porque confiaban tanto en ella.

— No entiendo — murmuró Flurry con la mirada baja — ¿Por qué hacen todo esto por mí? Yo hace poco era su enemiga. Incluso si de verdad somos familia, no me conocen. ¿¡Por qué confían tanto en mí!?

Starlight se apartó un poco y se fue al lado de Sunburst. Los esposos se fueron a otra habitación, pues sabían que ese asunto no era de su incumbencia. White también se hizo a un lado, pero ella se fue a una esquina, como acostumbraban a hacer los sirvientes y esclavos cuando sus amos se encontraban en una conversación importante.

Cadance, Twiligth y Spike se vieron entre ellos, y casi que discutían que debían decir con la mirada. La respuesta más obvia era que Flurry era su familia, pero eso no parecía ser suficiente para Flurry. Sin embargo, en ese momento una idea vino a la mente de Twiligth. Solo tenían que explicarle cierta cosa que los hacia estar 100% seguros de que Flurry era confiable.

— Es fácil Flurry — habló Twiligth sonriendo — Es por el Corazón de cristal.

— ¿Corazón de cristal?


Las princesas, el dragón, y la sirvienta; regresaron al castillo de cristal. Querían mostrarle a Flurry lo que era el Corazón de cristal, que supuestamente explicaría porque confiaban tanto en ella. Al llegar, Twiligth le señalo la reliquia a su sobrina.

Flurry la vio atentamente. Era ese mismo objeto que vio cuando llegó al Imperio, y también lo que veía cada vez que salía del castillo. Era un corazón hecho de cristal, flotando en el centro del Imperio, justo debajo del castillo. La belleza de esa reliquia hizo que Flurry se perdiera en esta.

Luego de eso Twiligth aclaró su garganta para poder hablar claramente.

— Este es el Corazón de cristal — empezó a explicar Twiligth — Una reliquia que se alimenta del amor y la alegría de los habitantes del Imperio de Cristal. Ahora mismo se encuentra activado a su máximo poder, lo cual evita que cualquier pony con malas intenciones entre al Imperio, por eso estamos seguros de que eres una buena pony, Flurry Heart.

Flurry Heart seguía viendo atentamente esa reliquia giratoria. Si había oído las palabras de su tía, pero no le respondió por estar distraída.

— Aunque claro, el máximo poder tiene un precio — siguió explicando Twiligth pues adoraba explicar cosas a otros, siendo a veces apodada la Princesa de la Exposición — Mantenerlo activo siempre al máximo drena mucho su energía, por eso tenemos que realizar una feria de cristal cada 2 meses, en lugar de cada año. La alegría de los ponis de cristal lo deja como nuevo.

Twiligth termino de explicar. Cadance soltó una leve risa por como su cuñada disfrutaba exponer así. Spike solo se rodó de ojos, pues le resultaban un poco aburridos esos sermones. White no entendió nada de lo que la alicornio lavanda hablaba.

Sin embargo, Flurry solo seguía viendo atentamente esa preciosa reliquia.

— Es tan hermoso… — murmuró la princesa acercándose más al corazón.

No la detuvieron, pues era costumbre que los habitantes del Imperio lo vieran de cerca. Twiligth se hizo a un lado para dejarla pasar.

Los ojos de Flurry estaban fijos en el Corazón. Incluso sus ojos emitieron un leve brillo celeste que nadie notó. La princesa solo extendió poco a poco su casco hacia el corazón. No entendía porque, ni siquiera estaba pensando. Ella solo sentía que algo la llamaba hacia esa reliquia. Y finalmente lo tocó, y algo pasó.

En ese momento todos vieron como el Corazón dejaba de girar. Eso los dejo a todos sorprendidos, pero antes de que dijeran algo, vieron como algo andaba mal con el domo protector que generaba el Corazón. Ese domo de protección inmediatamente empezó a desaparecer, y toda esa energía volvió al Corazón de cristal, el cual por un momento brillo con intensidad, y luego soltó esa luz.

Un fuerte destello cubrió la zona. Todos se cubrieron los ojos por reflejo, pero los abrieron al oír unos quejidos. Al abrir los ojos vieron como esa luz entraba al cuerpo de Flurry, quien empezó a elevarse mientras gritaba.

Todos vieron asombrado como Flurry ahora destellaba como una poni de cristal. Ella flotaba en el aire, pero sus alas no se movían. Su melena bicolor ondulaba en el aire, y su cuerno brillaba aún más. El brillo en el cuerno inmediatamente provoco que una luz magenta en su cuerno se rompiera. El sello que tenía su magia se había roto. Y eso no era todo, el costado de Flurry ahora tenía dibujado el Corazón de cristal, igual que su madre.

Todos los presentes no pudieron ni reaccionar, pues todo pasó muy rápido. Flurry seguía quejándose, pues toda esa magia llenaba su cuerpo, y ella no lo resistía. La alicornio abrió un poco lo ojos y vio a todos los presentes, pero no dijo nada. Solo cerro de nuevo los ojos, y se dejó de mover.

El brillo desapareció del cuerpo de la alicornio, Flurry dejo de flotar y se fue hacia al suelo.

- ¡Domina!

White fue la primera en reaccionar, y rápidamente corrió hacia adelante, derribando a cualquiera en su camino. La terrestre dio un salto hacia adelante, y apenas atrapo a su ama antes de que se golpeara en el suelo.

Twiligth, Cadance y Spike reaccionaron, y fueron con la princesa caída. Al llegar con ella, la intentaron hacer reaccionar, pero no respondía. Aun respiraba. Solo estaba inconsciente.

— ¿¡Que fue lo que pasó!? — exclamó una voz acercándose.

Todos vieron como Blazing Armor llegaba volando a toda velocidad. Ella había visto el destello, y no perdió el tiempo para ir a averiguar qué había pasado. Solo vio a Flurry inconsciente en el suelo, y como el Corazón ya no tenía tanto brillo. Ella dedujo fácilmente quien fue la responsable, y empezó a ir hacia Flurry con una mirada de furia.

— ¡Blazing espera! — exclamo Cadance poniéndose enfrente de su hija menor.

— ¿¡Qué fue lo que pasó!? — gritó la joven princesa pues quería una explicación inmediata.

— ¡No lo sabemos! ¡Pero ahora debemos ayudar a tu hermana!

— ¡ALTEZAAAAS! — llegó exclamando un pony de cristal con armadura, llamando la atención de todos. El corcel se inclinó ante sus princesa — ¡Traigo noticias urgentes!

— ¡Hable soldado! — dijo Blazing con seriedad.

— ¡Soldados de Grum se acercan por el norte!

— ¿¡QUE!?

Las alicornios rápidamente se elevaron para ver en dirección a las montañas nevadas. Al principio no vieron nada, pero al llegar a la altura de las nubes pudieron ver algo. Allí a lo lejos podían ver lo que parecían ser algunos puntos moviéndose. Twiligth Sparkle uso un hechizo para crear un lente de aumento mágico, y a través de este pudieron ver lo que temían. Eran tropas de Grum, y eran muchos, y quizás venían más detrás por las montañas. Eso no era todo, había dirigibles se ocultaban detrás de las montañas. ¿Cómo pudieron acercarse tanto sin que lo notaran? Esto era malo.

Vieron al cielo y ya no tenían el domo protector. Aun había energía en el Corazón para despejar el clima helado del norte, pero ya no podía protegerlos de soldados de Grum. ¿Por qué ahora? Se preguntaron las princesas, pero Blazing Armor sabia la respuesta. Ella rápidamente descendió al suelo.

— ¡Domina por favor despierte! — exclamaba White preocupada tratando de hacer reaccionar a su ama, pero luego vio como la hermana menor de Flurry se aproximaba a ella, mientras levitaba un florete con magia.

Sin embargo, Spike se le puso enfrente para detenerla, pues sabía lo que quería.

— Spike apártate.

— ¡No Blazing! — le respondió el dragón con seriedad — ¡No puedo permitir que hagas una locura!

— ¡Blazing! — regaño Cadance llegando al suelo con Twiligth.

— ¿¡Que no lo ven!? — gritó Blazing — ¡Todo fue una trampa! Ella solo estaba aquí para robarse la magia del Corazón. ¡Me importa un carajo como lo hizo! ¡Y me importa un carajo que sea mi hermana! ¡Gracias a ella estamos expuestos! ¡Esas tropas de Grum no están aquí por casualidad!

— ¡Blazing basta! — volvió a gritar la madre — ¡Aun no sabemos que pasó!

— ¡Mama estas siendo tan ingenua como cuando mataron a papá!

Cadance hizo un enorme esfuerzo para aguantar esas palabras, pero no fue suficiente.

La princesa de cristal le dio una fuerte bofetada a su hija, que resonó por la zona. Todos vieron eso sorprendidos.

— ¡Blazing Armor! ¡No importa lo que pasara en el pasado! ¡Dañar a tu hermana no es la solución a nada! ¡No tenemos idea de lo que pasó, pero tu hermana podría estar herida!

Blazing se sobo con enojo el golpe en su mejilla.

— ¡Mama era obviamente una trampa!

— ¡Eso no lo sabemos Blazing! ¡Y aunque lo fuera, ella sigue siendo tu hermana, y mi hija!

Antes de que siguieran gritándose, Spike se puso en medio de ambas yeguas, y las separo con sus brazos.

— ¿Pueden discutir después? — preguntó Spike — Tenemos una armada de Grum que viene hacia nosotros.

— Spike tiene razón, tenemos que actuar ya — secundó Twiligth.

Cadance se llevó un casco al pecho, y luego lo extendió soltando una respiración.

— Tienen razón — dijo Cadance, y luego vio a su hija menor — Luego arreglaremos esto.

— Bien, mama — bufó la alicornio joven — Primero sobrevivamos.

Todos se vieron entre ellos. Ahora se enfocarían en lo que importaba, que eran las tropas de Grum.

— El imperio tiene planes de defensa en caso de que el Corazón falle — explicó Cadance — Shining Armor siempre decía que no podíamos depender de un solo escudo.

— Iré a preparar a las tropas — dijo Blazing algo frustrada extendiendo sus alas — Cuando esto acabe hablaremos seriamente — se fue volando.

— Yo le escribiré a la princesa Celestia para pedir refuerzos, luego me reuniré con Blazing — dijo Spike determinado y corriendo a gran velocidad hacia el interior del castillo.

— Es un gran alivio que estuvieran aquí — comento Cadance a su cuñada — Twiligth en la habitación a lo alto del castillo esta todo lo que necesitas para comandar.

— Excelente — respondió Twiligth sonriendo y elevándose un poco — ¿Qué harás tú?

— Ayudare a algunas tropas a dirigir a los ponis de cristal al castillo. Si pierden la esperanza podríamos perder la poca energía que queda en el corazón, pero primero debo llevar a Flurry con Sunburst y Starlight.

Twiligth quiso objetar un poco a eso último, pues sabían que no tenían mucho tiempo disponible, pero entendía que Cadance debía estar muerta de preocupación por su hija.

— Disculpe… — las dos alicornio se voltearon y vieron a la terrestre blanca, quien ahora cargaba sin problema a Flurry en su lomo — Yo puedo llevar a mi domina con esos ponis.

— ¿Estas seguras que puedes? — preguntó Cadance un poco insegura de esa idea.

— Ella es mi ama. Debo cuidar de ella — dijo White con seriedad, aunque se veía en su tono de voz que hacia un gran esfuerzo por sonar seria, pues en el fondo estaba aterrada.

— Bien, tienes mi gratitud White — sonrió Cadance y luego vio a un par de guardias que se encontraban allí — Acompañen a la señorita White a la casa del hechicero Sunburst — Cadance no podía dejar que fuera sola, pues en parte podría intentar llevarse a Flurry del Imperio.

— Si princesa — exclamaron los guardias, y se fueron con White, llevando a la inconsciente Flurry Heart.

— Iré a preparar todo — dijo Twiligth usando sus alas para ir a la cima del castillo.

Cadance se quedó sola y llevó su casco a su pecho, para luego soltar una respiración profunda que le ayudó a relajarse.

— Shiny, esta vez protegeré a nuestras hijas.


A lo lejos, las tropas de Grum marchaban con seriedad. La nieve realmente no les afectaba mucho, estaban entrenados para avanzar en cualquier terreno. Los soldados descendían de varios dirigibles con los que habían llegado a esa zona. Entre esos dirigibles se encontraba uno que era más grande que los demás, y aun se encontraba en el aire.

Dentro de ese dirigible habían 3 ponis que desde la cabina de control podían ver como los soldados avanzaban, y también el Imperio de Cristal, el cual acababa de perder su mayor defensa. Los 3 ponis eran un unicornio café de melena negra, un unicornio rojo de melena rubia, y una unicornio verde de melena celeste. Eran los 3 príncipes de Grum, Bloody Sword, Fire Death, y Clever Dark. Los príncipes llevaban armaduras negras con algunos distintivos miliares, mientras que la princesa llevaba un vestido negro también con distintivos militares.

— Sus defensas enserio cayeron — dijo una unicornio verde, en silla de ruedas — Madre tenía razón.

— Sí — dijo Bloody viendo con frustración aquella ciudad a la que se dirigían sus tropas — Madre a veces da miedo.

— ¿Enserio Flurry está allí? — preguntó Fire Death quien se veía algo desesperado por ir al Imperio de Cristal.

Bloody Sword guardó silencio un momento viendo hacia el Imperio de Cristal. Habían pasado 19 años desde que estuvo por última vez en esa ciudad. Sabía muy bien que, si Flurry Heart era capturada, seguro seria llevada allí.

— Sí, Fire. Estoy seguro. Madre nunca se equivoca.

— ¿Por qué siento que nos ocultas algo, hermano? — preguntó la yegua.

— Clever…

— Simplemente algo no encaja. ¿Qué hizo madre para que esos escudos cayeran? ¿Cómo madre sabe que Flurry seria traída aquí? ¿O como sabe que está viva siquiera?

— ¡Clever no digas tonterías! — exclamó Fire molesto — Nuestra hermana sigue viva, de eso no hay duda.

— Fire, no actúes como un tonto. Sabes bien que algo anda mal — respondió Clever también molesta.

— ¡Eso no importa! Si hay, aunque sea una pequeña posibilidad de que Flurry esté aquí voy a tomarla.

— Fire, yo también estoy preocupada por Flurry, pero debemos estar preparados para lo peor.

— ¡Basta! — regaño Bloody Sword, y los demás vieron a su hermano con una expresión de regaño — Hermanos. No es momento de pelear entre nosotros. Podremos discutir cuando conquistemos el Imperio y salvemos a… nuestra hermana. Por ahora por favor les pido que se concentren. Esto no es un juego.

El segundo príncipe y la segunda princesa se miraron, y decidieron dejar de pelear. Era verdad que no podían pelear ahora.

Clever suspiró su y regresó su vista al frente, y pudo ver a sus tropas y al objetivo que se les asigno. Ahora sería un momento donde tendría el que quizás sería su mayor desafío hasta ahora. Desde hace semanas que su madre le había asignado planear la estrategia para invadir el Imperio de Cristal, solo no se imaginaba que también podría involucrar a su hermana mayor.

— Sí, tienes razón, Bloody. Madre nos envió a los tres, esta sin duda es una misión importante para ganar la guerra. No podemos perder contra esos salvajes de Equestria.

Fire Death por su parte sonrió, viendo a la ciudad donde su hermana podría estar cautiva. Realmente no le importaba que peligro pudiera haber. Él debía ir por ella a toda cosa. No había podido pensar en nada mas que no fuera su hermana capturada. Ahora se le presentaba la oportunidad de rescatarla.

— Estamos los tres juntos, no tienen oportunidad — dijo Fire sonriendo — Pronto estaremos juntos de nuevo.

Bloody Sword solo miró esa ciudad con pena. Allí había realizado la mayor vergüenza de su vida al usar tácticas sucias para Grum, cosa que era una completa vergüenza para él. Incluso si fue manipulado por su madre, él debió darse cuenta. Bloody realmente no tenía problema con conquistar el Imperio de Cristal, pero no podía olvidar sus vergüenzas pasadas. Sin embargo, vergüenza o no, una cosa era segura. Si conquistaban el Imperio ahora, la guerra podría acortarse en gran cantidad.

— Ganemos — dijo Bloody con una mirada determinada — Por Grum y por Flurry.

— ¡Demostrémosles de lo que está hecha la realeza de Grum! — exclamo el unicornio rojo extendiendo al frente su casco.

Bloody y Clever vieron la acción del segundo príncipe, pero no dijeron nada, apartaron la mirada, como si no quisieran tener nada que ver con esa acción.

Fire se rodó de ojos, y uso su magia para tomar los cascos de sus hermanos, y juntarlos con el suyo, realizando una acción de compañerismo… aunque ellos no lo quisieran.

— ¡Por Grum! — exclamo Fire levantando su casco al aire, pero sus hermanos no hicieron lo mismo.

El príncipe rápidamente corrió hacia una puerta de salida del dirigible, y la abrió, aunque estaban en el aire. Fire Death rápidamente encendió su cuerno, y un aura azul envolvió todo su cuerpo. El unicornio inmediatamente salto por la puerta, y se fue flotando hacia las líneas frontales. El otro príncipe y la princesa se rodaron de ojos, pues Fire pudo haber esperado a que descendieran.

Eventualmente el gran dirigible aterrizo, y Bloody se dirigió a la salida, asegurando su espada en su armadura.

— Tengan cuidado — dijo Clever Dark a su hermano mayor con seriedad, aunque con un pequeño tono de preocupación.

— Descuida Clever — respondió Bloody con seriedad, pues estaba preparado para la batalla — Ganaremos.


Twiligth Sparkle llego a la cima del castillo de cristal. En ese lugar estuvo alguna vez oculto el Corazón de cristal, pero ahora esa era una habitación que ella podría usar a su favor.

La princesa de la amistad respiro hondo y puso una mirada determinada. Ella tenía un deber como la mejor estratega de Equestria organizar los movimientos de las tropas. No podía fallar hoy, pues sería la batalla más importante en la que participaría. Debía ganar a toda costa, o seria el fin del Imperio, y una perdida inimaginable para Equestria.

— Esta vez no se saldrán con la suya — dijo Twiligth viendo desde allí como las tropas de Grum se acercaban.

Mientras tanto

Spike llego corriendo a las afueras del Imperio, en donde estaba Blazing Armor, junto a todas las tropas del Imperio de cristal, que lucharían para proteger su hogar. El dragón llevaba una capa roja y una enorme lanza medieval en su espalda, y se acercó a la alicornio rosa oscuro, quien vestía una armadura dorada y morada, y llevaba un florete atado a esta.

— Le envié una carta a la princesa Celestia — dijo Spike a su prima — Los refuerzos tardaran algunas horas.

— No importa — respondió Clever con seriedad manteniendo su vista al frente — No necesitare refuerzos para proteger mi ciudad.

Spike vio a su prima quien se veía muy determinada. La verdad él también se sentía así. Él era Spike el Valiente y Glorioso. ¿Qué clase de héroe seria si no protegía a los que lo admiraban? Y también protegería a Flurry Heart, pues el sentía que Grum posiblemente intentarían llevársela de nuevo. No permitiría algo así. Ellos ya le habían quitado a alguien importante en el pasado, no permitiría que nadie querido muriera

— Pues acabemos con ellos — comentó Spike con una sonrisa confianza — Twiligth nos cuida las espaldas, y con nuestra fuerza combinada ganaremos.

Blazing se mantenía viendo al frente, pues allí podía ver a las tropas de Grum acercándose por las montañas nevadas. Ella había entrenado toda su vida solo para enfrentar a Grum. Ella siempre iba con todo contra esas bestias, pues ellos no tenían piedad contra nadie. Cuando el Imperio fue invadido por primera vez, ella ni siquiera había nacido. Su padre había muerto protegiéndola a ella, a su madre…, y a Flurry. Sin embargo, hoy sería diferente, pues Blazing Armor lucharía para proteger su hogar.

— Ganemos — dijo Blazing con una mirada determinada — Por Equestria.

— ¡Así me gusta! — exclamo Spike tomando la enorme lanza en su espalda, girándola en el aire y luego apuntándola al frente — ¡Por Equestria!

Las tropas cada vez estaban más cerca, la batalla empezaría en solo minutos. Blazing vio al cielo, y dio unos pensamientos.

— Obsérvame papa — pensó Blazing sacando su florete con su magia — Protegeré a mama y a todos los ponis del Imperio. Ganaremos.

Tan tan taaaaaaaan! XD

¿Y pues que les parecio?

Bye bye.