Sunfire and Big Hero 6 no me pertenecen, forman parte de Disney/Marvel.

Capítulo 4

La bestia

Hiro y Sunfire se encontraba en los muelles, trataban de encontrar cualquier pista, algo de sangre, algún olor, lo que fuera. Hiro se encontraba a la orilla viendo así el mar, no había dicho ni una sola palabra desde que llegaron, siendo un chico de carácter tan inestable no se sabía si estaba concentrado en la investigación o si seguía pensando en la discusión de hace un rato. Estaba por anochecer y las luces de los faroles comenzaron a encenderse.

-No sé ni que estamos buscando.-Por fin dijo Hiro.

-El almacén que esta por haya es donde los mafiosos siempre hacen "su trabajo", podríamos comenzar por ahí.- Era un almacén hecho de madera, de aspecto putrefacto, parecía estar abandonado desde hace décadas. Ambos se encaminaron asía aquel lugar. Sunfire se dispuso abrir la puerta, pero esta tenía un inusual peso para estar hecha de ese material, tuvo que poner más fuerza de la que pensaba para poder recorrerla lo suficiente para entrar. Efectivamente, era una puerta metálica de un enorme congelador industrial, la fachada del lugar no coincidía para nada con lo de adentro, la neblina causada por el choque térmico no les permitía apreciar lo que ahí se encontraba. Entraron sin ninguna precaución.

-¿un congelador?- Pregunto Hiro sintiendo el frio penetrante mientras caminaban tratando de ver en la oscuridad. Solo un pequeño foco rojo al otro extremo de la habitación era lo que evitaba que estuvieran totalmente en penumbras.

-Es normal que estén en esta zona, los barcos descargan aquí y el producto pasa a este…-Sunfire guardo silencio y por instinto tapo los ojos de Hiro al mismo tiempo que lo atraía así él y lo abrasaba fuertemente.

-Sunfire…¿Qué te pasa? Suéltame.- Hiro trataba de zafarse pero entre más forcejeaba Sunfire lo abrazaba con más fuerza.

-No importa lo que pase, confía en mi…no mires hasta que yo te diga.- la voz de Sunfire sonaba muy seria por lo que Hiro termino aceptando.

Comenzaron a caminar con un paso constante, lo que había dentro de la habitación no eran pescados ni animales de granja. Torsos humanos abiertos, algunos con órganos colgando de ellos, otros limpios como si un experto cirujano los hubiera diseccionado, brazos y piernas de diferentes tamaños y tonos de piel se apilaban por montones en el suelo, la sangre era demasiada, aun fresca, Sunfire tenía que tener cuidado de no resbalar con ella o todo sería un desastre; un sonido gutural proveniente del fondo del frigorífico le ayudo a encontrar la puerta de entrada a otra habitación, pero sin saber de dónde provenía aquel sonido disminuyo el paso y saco una de sus pistolas preparándose para lo fuera que estuviera ahí. La mirada penetrante de una joven quien colgaba de un gancho que la atravesaba desde su quijada hasta el odio lo puso nervioso de inmediato, aun se movía, tenía leves convulsiones pero era más que lógica que agonizaba, era demasiado tarde para hacer algo por ella, la chica dio su último aliento dejando salir de su boca la sangre que contenía, recorrió su cuerpo desnudo en forma de hilo constante y cayendo al suelo en un goteo espectral. Sunfire se apresuró para abrir la puerta, no soportaba estar un segundo más en aquel lugar, y no tenía en absoluto ganas de salir por donde había entrado. Cerró la puerta y ahora se encontraban en una oficina iluminada por la luz que se colaba de las ventanas altas de aquella habitación, no había nada anormal en ella así que dejo de abrazar a Hiro.

-Ya puedes abrir los ojos.- Hiro miro con curiosidad el lugar donde se encontraban ahora.- Creo que será mejor que llames a tus amigos.-

-No traje mi comunicador.-Hiro saco de su mochila un celular.- Y tampoco tengo señal…me temo que estamos solos.-

-¡perfecto!..-dijo con sarcasmo.- tenemos que irnos ya.-

-Bien, nos vamos…- Hiro se acercó a la puerta dispuesto a regresar.

-NO…-alcanzo a detenerlo Sunfire, al otro extremo de la oficina se encontraba otra puerta, tal vez si seguían adelante encontraría la salida, pero primero se cercioraría que no hubiera peligro para su joven cliente.-Tú quédate aquí, yo buscare otra salida, hagas lo que hagas no vuelvas por donde entramos.-

-Ok, ya entendí, te espero aquí.- Sunfire entro a la otra habitación dejando solo a Hiro. Tal vez encontraría ahí las pruebas físicas necesarias para convencer a los demás, pero con la pelea de hoy estaba seguro que nadie querría ayudarlo, comenzó por revisar los cajones de un viejo escritorio, solo había cuentas, registros de pescas, facturas, nada que estuviera relacionado con las desapariciones, abrió el ultimo cajón que le hacía falta revisar, algo redondo y pesado reboto dentro de el, una cabeza sin ojos ni lengua lo miraba desde el fondo de la gaveta. Hiro se quedó sin aire, ¿era de verdad o sería un maniquí? Fue acercando una de sus manos al rostro sin vida y sintió como un líquido viscoso llenaba sus dedos, con la tenue luz de afuera no podía ver con exactitud de que sustancia se trataba, frotaba sus dedos tratando de sentir su textura, densa, tibia pero se secaba con rapidez, con algo de miedo la acerco a su nariz y percibió el aroma a hierro tan peculiar de la sangre. La presencia de una persona lo sorprendió, estaba detrás de él, paso su mano frente a su rostro, en la cual sostenía un bisturí y con voz fantasmal dijo.

-Bienvenido Hiro, te estaba esperando.-

La Tía Cass regresaba de una cita perfecta con su actual pareja, la cafetería estaba cerrada por lo que la sorprendió enormemente ver a un grupo de jóvenes dentro de ella, tal vez Hiro tenía otra reunión con sus amigos.

-Hola jóvenes genios…¿Qué tal su noche?- Dijo alegremente la tía Cass, pero todos guardaron silencio y la miraron con seriedad.

-¿Pasa algo….algo le paso a Hiro?- la sonrisa se borró de sus labios, no soportaría perder a otro de sus sobrinos- ¿Dónde está Hiro?-

-Tia Cass cálmese, no es que le haya pasado algo, es simplemente que…no lo encontramos.- Dijo Honey lemon

-¿Cómo que no lo encuentran…no estaba con ustedes?- Dijo Tia Cass poniéndose más nerviosa.

-Es solo que tuvimos una discusión y él se fue, pensamos que había vuelto a casa.- Dijo Fred. Entre ellos se habían puesto de acuerdo para no mencionar a Sunfire, el plan real era encontrar a Baymax para que encontrara a Hiro pero él lo había escondido muy bien y por más "auch" que decían Baymax no se presentaban. Así que resolvieron decírselo a su Tía, quizás ella supiera de algún lugar al que fuera Hiro al estar enojado.

-Su hermano era el que sabía todos sus escondites, si tan solo estuviera aquí, tal vez regreso a esas peleas con robot que tanto le gustaban…debe de estar haciendo un berrinche en algún lado, sí, eso debe ser, yo misma iré a buscarlo.- dijo volviendo a tomar las llaves de su camioneta.

-Nosotros también vamos, si nos separamos lo encontraremos más rápido.- dijo Wasabi yendo detrás de la Tia Cass.

-Yo iré en mi moto, no se preocupe, lo encontraremos, apenas son las 9…seguro regresa.- Dijo Gogo, todos tomaron caminos distintos.

Sunfire estaba en la que parecía un almacén común, no era muy grande y se veía al final del cuarto una puerta con la palabra "exit" sobre ella. –La encontré.-pensó, solo tenía que volver por Hiro y todo estaría bien; fue el tintinar de unas cadenas que hicieron detener sus pasos, alguien o algo lo estaba observando, preparo su arma y cuando por fin pudo localizar de dónde provenía el ruido jalo el gatillo, la habitación se ilumino dejando ver lo que asechaba en las penumbras. A primera vista parecía una extraña serpiente, arrastraba la mitad de su cuerpo ya que no poseía piernas, pero si un par de brazos con manos desproporcionadamente grandes con garras ennegrecidas, su cuerpo estaba formado por torsos humanos de diferente grosor unidos por grotescas cicatrices algunas aun con suturas, la cola parecía de tiburón, lo que coincidía con su rostro donde la boca era más grande que su cara y sobresalían los colmillos, dándole el aspecto de una sonrisa diabólica; pero sin duda lo que causaba más terror eran sus ojos, vidriosos y grandes como platos, negros sin ningún rastro de luz, como si en aquel ser no hubiera alma alguna. Un frankenstein hecho de pedazos de humanos y de animales, algo que parecía una melena eran en realidad decenas de brazos, su cabellera rojiza nervios aun con ojos colgando que se movían como gusanos al ser segados por la iluminación. Sunfire se paralizo por un momento, la bestia lo veía fijamente; desenfundo una segunda pistola y apuntando con ambas asía aquel ser, disparo justo cuando el monstro se preparaba para atacar. La explosión producida por el choque de ambos impactos hizo saliera proyectado y callera cerca de la puerta de la oficina, se apresuró en entrar sin mirar atrás, cerrando con fuerza, como si una débil tabla de madera pudiera detener a esa cosa.

-Hiro, tenemos que salir de aquí…-Pero él ya no estaba en la habitación, miro así las ventanas por donde se filtraban la luz, ninguna estaba abierta, además estaban demasiado altas, comenzó a buscar con desesperación hasta que se percató de una iluminación espectral proveniente del piso, una puerta que daba a un sótano quizás. Seguramente el curioso de Hiro había ido a investigar. Sin ninguna tardanza Sunfire se precipito al sótano, el ambiente denso, la humedad y el rechinido de los escalones, cada que pisaba uno lo ponían aún más nervioso, no quería que esa cosa lo encontrara por lo que disminuyo el paso y trato de hacer el menos ruido posible, fue ahí que se percató de la conversación que se estaba llevando acabo.

-Déjeme ver si entendí…usted armo a un ser "perfecto" con las partes de los cuerpos de las personas que asesino.-dijo Hiro que se encontraba amarrado sobre una camilla rodeado de bandejas con equipo médico.

-Así es pequeño Hiro, quiero mostrarle al mundo que los seres humanos podemos mejorar, ser más rápidos, más fuertes y resistentes.- El hombre parecía estar preparándose como un médico para una operación, desinfectaba sus manos y se ponía cuidadosamente unos guantes.

-¿Y lo alimento con los cuerpos de las personas asesinados por los yakuzas?- proseguía Hiro con el interrogatorio.

-No…solo con algunas partes, ella solo come los órganos, no le gusta los huesos ni los músculos, aunque tienes cierto gusto por la grasa corporal.-

-¿usted no ha leído a "frankenstein" verdad…no conoce el final?-

-Oh mi pequeño amigo, es donde entras tú y tu mente brillante, le darás la inteligencia necesaria para que deje de ser solo un monstro.- El hombre de tez pálida y blancos cabellos, de rostro arrugado con mirada de locura tomo un bisturí, lo mecía como si dirigiera una orquesta imaginaria, fue el sonido del pestillo de un arma que lo interrumpió, Sunfire había desatado ya a Hiro y este estaba tras de él quitándose lo último de las mordazas. El sujeto levanto las manos sin dejar el bisturí y miro con extrañeza a aquel hombre que le apuntaba.

-Dinos donde está la salida y no disparare.- Sunfire quería irse, con lo que había visto solo le importaba salir de ahí cuanto antes.

-La salida está pasando la oficina, al final de la habitación.- Dijo como si fuera algo muy lógico.

-Usted sabe lo que hay en esa habitación, no es una salida real…debe de haber otra y por favor que no sea atravesando el congelador.- dijo con tono desesperado.

-Me temo que no, pero ella es muy educada, no va más allá de donde la dejan ir las cadenas, pueden salir sin problemas por la puerta.-

-¿Esa cosa estaba encadenada?- Sunfire callo en la cuenta de que su primer disparo debió de haber roto las cadenas. Se escuchó un sonido seco, como el de un trozo de madera golpeando el piso, seguido por rechinantes pasos descendentes, uno tras otro de los escalones, estos a su vez crujían, como si algo pesado estuviera a punto de romperlos, una voz que parecía contener a otras voces dentro de ella resonó en la habitación.

-HI-I-I-I-RO-O-O-O.- aquella bestia colosal apenas si cabía por las escaleras, pero se las había arreglado para bajar. Sunfire vio con terror a aquel ser, esta vez no estaba seguro de si saldrían con vida para contarlo.