Ahora si, un Hirogo mas subido de tono...jamas lo olvidare maestro de literatura!

.

Sunfire and Big Hero 6 no me pertenecen, forman parte de Disney/Marvel.

.

Capítulo 8

De vuelta a los muelles

.

Los pelinegros llegaron a la cafetería, el más joven no espero a que el vehículo se detuviera, bajo y entro con rapidez a la cochera, estaba tan enojado que no encendió las luces, con la luz que se filtraba de la puerta de entrada a la casa le bastaba.

Gogo fue detrás de él, lo que fuera que estuviese sucediendo quería saberlo ya.

-Hiro, ¿Por qué reaccionaron ustedes dos así?,¿Qué fue lo que paso?-

-No tengo porque contártelo, ese es un secreto entre mi hermano y yo.- Hiro estaba a punto de abrir la puerta cuando Gogo la volvió a cerrar de golpe, lo aprisiono contra esta con ambos brazos, él se voltio para hacerle frente pero no lograba ver nada por la oscuridad, cuando sus ojos se acostumbraron a la falta de luz fue ahí que se percató que Gogo estaba cada vez más y más cerca.

-Muy bien, no me digas, pero hay otro tema que quiero hablar contigo.-

-¿O-otro tema?- Hiro se estaba poniendo nervioso sabia lo violenta que se podía poner Gogo al estar enojada y no salirse con la suya.

-La vez que te fuiste con Sunfi…digo Tadashi, en esa ocasión tú dijiste…que jamás te volviera a tocar.- Gogo miro al piso tratando de esconder su tristeza. Hiro al fin comprendió lo cortante que habían sido sus palabras en aquella ocasión.

-Lo lamento Gogo, no lo decía enserio, solo estaba enojado.- Hubo un silencio, Gogo levanto la vista para que estuviera a la par de la de Hiro y tan veloz como suele ser aquella chica ruda le robo un beso.-¡GOGO!- Reacciono Hiro con sorpresa.

-Shhh…no hagas ruido, solo relájate.- le dio otro beso ligeramente más largo, pero Hiro seguía en shock, ella solo podía unir sus labios con los de él, estaba demasiado tenso- Relájate un poco más.- los labios de Hiro tan tiernos y suaves se soltaron solo un poco, Gogo tuvo que deslizar una de sus manos por su mejilla para terminar posesionándola en su mentón.- Bien…un poco más.- Gogo al fin pudo probar un poco del sabor de Hiro, tan dulce, tan ligero. –Ahora solo…abre un poco tu boca.- Hiro no se movía, lo forzó un poco abriendo sus labios con el dedo pulgar. La chica introdujo con brusquedad su lengua; quería degustar hasta el último rincón de su boca, llegar lo más profundo que pudiera llegar. Hiro sintió de golpe el fuerte gusto a moras, el sabor de chicle que ella solía mascar. Su lengua rozando la suya, el ritmo frenético que llevaba, sentirse atrapado entre la puerta y el cuerpo de aquella joven de la que se había enamorado tiempo atrás, ese sentimiento que había descartado por la diferencia de edad, por su personalidad, todos esos pensamientos lo agobiaban a la vez que se desvanecían al sentir su lengua clavándose más adentro, solo sacándola para apresar sus labios entre sus dientes, era como si le quisiera quitar toda su inocencia en un solo beso. Él se estaba quedando sin aire, trato de separarse pero al percatarse de ello Gogo lo tomo por la cintura y poso la otra mano en su nuca atrapándolo con más fuerza que antes, impidiéndole romper el apasionado beso. Ambas manos de Hiro se encontraban en los hombros de Gogo, al inicio con el fin de empujarla, pero conforme el beso se tornaba más arrebatador se aferraba más a ellos, lo que le dio a entender a la chica que podía continuar

Gogo comenzó a guiar a Hiro asía el sofá verde de la habitación y sin soltarlo se tumbo sobre él. Ahora el pelinegro no tenía a donde ir, Gogo lo sometió, tenía todo bajo su control. Aquel beso parecía no tener fin hasta que Hiro encontró la forma de entre los toscos movimientos de la chica de decir unas cuantas palabras.

-Gogo…-dijo con dificultad ya que ella mordía sus labios para luego continuar besándolo sin descanso.- de verdad…no puedo respirar.- Gogo se detuvo, tenía que admitir que a ella también le hacía falta el vital oxígeno.

-Está bien- dijo entre jadeos- pero yo quiero seguir jugando.- A Hiro le costaba trabajo procesar todo lo que estaba pasando, respiraba con brusquedad mientras trataba de entender cómo es que habían llegado al sofá, pero fue sacado rápidamente de ese pensamiento al sentir la respiración de Gogo en su cuello, ella comenzó a besarlo apasionadamente del costado derecho, Hiro soltó varias carcajadas acalladas.-Ya veo, este es tu lado risueño.- aquella cosas tan tiernas e infantiles eran las que hicieron que se enamorara de él, prosiguió con el costado izquierdo, pero no consiguió escuchar su risa, cada beso con mayor intensidad, había cierta parte en él que le parecía suculenta, su sabor y textura, se moría de ganas de morderlo, pero tampoco quería sobre pasarse, "que más daba" pensó "solo un poco" y con una rudeza contenida mordió juguetonamente a Hiro, este no pudo evitar soltar un gemido de placer que fue acortado por la mano de Gogo.- Shhhh…-aquel sonido la había encendido más, si bien ella esperaba ser capaz de contenerse, ese sonido le había abierto las puertas en par para continuar, cada cuando una tenía la oportunidad de tener así a la persona que le gusta. Gogo comenzó a acariciar a Hiro a la vez que comenzaba a besarlo tiernamente desde el pecho y cada vez más y más abajo, él no oponía ya ninguna resistencia, ambas manos las tenía ocupadas tratando de callarse a sí mismo tapándose la boca, ella se excitaba más al escuchar su respiración, sus suspiros profundos y otros acortados, como si su cuerpo tratara de alcanzar el ritmo que marcaba, estar al mando le fascinaba, saber que era la primera en tocarlo de esa manera, en hacerlo gozar hasta gemir. Sus manos se encontraron por fin en el pantalón de Hiro, desabrocho el botón provocativamente con la boca haciéndolo temblar de placer, y bajo el cierre cuidadosa con sus dientes, esa era otra parte de Hiro que quería probar con su boca, comenzó con besos ligeros y cortos muy cerca de su miembro, no quería iniciar con lo mejor, sin duda lo dejaría para el final, luego los besos fueron aumentando su intensidad, las manos de Gogo ahora estaban en los glúteos de Hiro, tenía que sostenerlo con fuerza ya que cada gemido sofocado era seguido de un sacudida de placer.

-Gogo…basta.-Dijo Hiro entre jadeos y suspiros.- detente…-Hiro estaba siendo sobrepasado por sus emociones, su corazón latía tan rápido que creía que le daría un infarto, era envuelto por un calor que jamás había sentido y por más que intentaba no podía controlar su respiración, era como si su cuerpo no lo obedeciera más, se estaba asustando, la situación era demasiada intensa para él. -¡Gogo ya basta!- pero la chica no lo escuchaba, ella estaba en otro nivel, Hiro no podía negar el placer que sentía, no podía ni ocultar que cada parte de su cuerpo, cada célula, cada átomo pedía a gritos "sigue", pero algo en su cabeza le repetía "esto no está bien" y con cada caricia con cada beso apasionado esa voz se hacía más fuerte. Sus manos al fin lo obedecieron y logro ponerlas en la cabeza de la pelinegra tratando de que esta se detuviera, pero como respuesta acerco más sus besos al sur y se atrevió a dar una buena mordida, logrando que Hiro se doblara de placer y dejara escapar un largo y sonoro gemido, lo que hizo acelerar más su ritmo, ya no le importaba que los escucharan, quería llegar hasta el final con él, y Hiro había vuelto a perderse en aquel mundo de sensaciones. No fue hasta que escucho la voz de Fredd y unos pasos acercándose a la cochera que recobro el sentido y pateo a Gogo haciéndola caer de centón en el suelo.

Gogo estaba pasmada y Hiro lo aprovecho para salir corriendo y entrar en la casa, corrió pasando alado de Fredd, siguió corriendo sin detenerse hasta su cuarto donde cerró la puerta, se llevó ambas manos a la cabeza y comenzó a revolver su cabello -¿Qué demonios acaba de pasar?¿qué fue lo que hice…que estábamos haciendo?- la mente de Hiro iba al mil, -¿paso de verdad?-, se miró en el espejo que solía llevar para ver a su hermano, tenía una marca en su cuello, una mordida, ¿estaría jugando con él? ¿Esa era su forma de sacarle la información?, sabía que ella no era así.-Le gusto…yo le gusto.- una enorme sonrisa se dibujó en su rostro.- SI, SI, SI….NO!...la pateé, ¿Por qué la pateé?, idiota, idiota…jamás me perdonara, soy hombre muerto.- sentencio

Baymax apareció en el umbral del cuarto con una taza de té. Se acercó entregándosela en las manos.

-Tus niveles de estrés están bajando, aun así recomiendo una bebida caliente para normalizar tus cambios de humor.- Baymax se detuvo un momento.- Un nuevo escaneo revela altas concentraciones de testosterona, hormona que se produce más en el acto sex…-

-Ya entendí hombre malvavisco, hora de irse y no dejes que nadie suba, quiero estar solo, gracias por el té.- el chico empujo a Baymax para que se fuera y cerró la puerta nuevamente.

El agradable robot iba bajando las escaleras cuando una alterada Gogo venia subiendo.

-¿Dónde está Hiro?-

-Hiro desea estar solo un momento, sus niveles de estrés son aun altos y…-

-Baymax, no me importa, quiero hablar con él.-

-Gogo, necesito tu ayuda.- Dijo Honey.- La Tía Cass dejo una nota diciendo que salio con su novio, Tadashi no quiere que lo cuide. Wasabi ya vomito dos veces y Fredd no aguantara más tiempo.- jalo a la pelinegra al baño donde al ver la escena no estaba muy segura de querer ayudar.

-Hey…Baymax, tienes trabajo.-

.

.

.

Hiro estaba sentado de piernas cruzadas en el suelo, delante del escritorio que daba a la ventana, miraba la taza de té como buscando la respuesta, estaba solo, temía preguntarle a su hermano sobre qué hacer, no sabía cuál sería su reacción, preguntar a la tía Cass le daba pena, y Baymax le daría toda una explicación embarazosa que no tenía ganas de escucha, sin contar que no guardaría el secreto, su ánimo estaba decayendo y para colmo había comenzado a llover, un rayo surco el cielo iluminando el firmamento, el reflejo de este en el espejo reposando en el piso cegó a Hiro, se floto los ojos con su mano derecha tratando de recuperar la visión. El aire fresco de la ventana y unas cuantas gotas frías que cayeron sobre él llamaron su atención, no recordaba haberla abierto. Una gota carmesí entro en su bebida, se disolvía mientras se deslizaba asía el fondo de la taza dejando una estera oscura. Hiro la miro con curiosidad, ¿Qué seria esa cosa?, una voz hizo que se le helara la sangre.

-HIIIII—ROOO-

Se quedó petrificado, percibió como sus gigantescas manos se apoyaban en su escritorio, raspándolo con sus ennegrecidas garras. Miro de nuevo su espejo, y pudo ver el reflejo de la bestia, ya no tenía rostro, un cráneo sangrante con colmillos aún más expuestos que antes le mostraban una sonrisa más siniestra, las cuencas vacías lo miraban, pero ya sin ojos. No por eso la fiera estaba siega, aún tenía su cabellera de nervios colgantes con ojos que miraban en todas direcciones. Se inclinó más adelante, abriendo su boca de la cual emanaba un putrefacto olor a carne descompuesta, de esta se desenvolvió su lengua la cual termino retozando en la cabeza de Hiro, pequeñas gotas de sangre recorrieron el rostro del chico. El sonido del tintinar de la taza de té sostenido por las temblorosas manos era lo único que se escuchaba. No fue hasta que un nuevo rayo aún más potente que el anterior partió el cielo, iluminando todo con tal intensidad que la bestia cayó por la ventana soltando un gran chillido, Hiro salió corriendo de su habitación tropezando torpemente por las escaleras.

-Hiro ¿estás bien?- Gogo que estaba pendiente al pie de la escalera lo socorrió de inmediato, cuando vio su cabeza llena de sangre la chica entro en pánico.- ¡BAYMAX, ESCANEA AHORA!-

-Estoy bien, no es mi sangre…-

Todos quedaron atónicos, era demasiada, si no era de él ¿de quién?

-Voy a subir.- dijo Gogo.

-¡NO!- se lanzó Hiro sobre ella.- por lo que más quieras no subas, esa cosa te podría matar.-

Gogo volteo a ver a Hiro.

-¿de que estas hablando?-

-Estoy listo para hablar.-

Honey venia saliendo de la habitación de la tía Cass con una sonrisa de oreja a oreja.

-Al fin hice que se durmiera.- al ver el rostro serio de todos pregunto.- ¿Qué pasa?.

.

.

.

10 am y de nuevo en los muelles

Hiro ya les había explicado todo, el equipo de super héroes hizo una búsqueda cerca de la casa pero no encontraron nada, por lo que decidieron ir a de vuelta a los muelles para buscar pistas. Dejaron a Baymax a cargo de Tadashi quien en ocasiones se volvía a despertar para seguir con su malestar para luego volver a dormir. Hiro tenía miedo, pero sabía que esa cosa no podría con ellos juntos.

-Manténganse atentos, eso puede salir de cualquier lado.- decía Hiro mirando exhaustivamente cada rincón.

-Explícame ¿por qué no nos dijiste de esto antes?- dijo Gogo

-Creo que si lo comento…solo que no le creímos.- contesto Wasabi.

-Tenemos que trabajar en nuestra confianza de grupo.- decía Honey mientras sostenía una de sus esferas dispuesta a lanzarla a lo primero que se moviera.

-Yo voto por una terapia grupal, ¿Quién está conmigo?- decía Fredd mientras daba saltos buscando una vista más aérea.

-Muy bien…sesión terapéutica para todos, ahora concéntrense.- reafirmo Hiro.

El menor de todos no encontraba ni pistas ni rastros de aquella cosa, debía de haber un camino de sangre o algo por el estilo que lo llevara a la bestia; volteo a ver a su equipo, no quería que se separaran tanto en caso de que los tomara por sorpresa. Gogo estaba más cerca debajo de un farol, Honey buscaba entre unas enormes cajas de madera con la ayuda de una lámpara, Fredd seguía dando saltos y Wasabi estaba más lejos, paralizado, con los ojos y la boca abiertos de asombro y terror, miraba asía la esquina de un edificio ensombrecido por la noche. Hiro dio unos cuantos pasos asía él, deteniéndose al escuchar el grito de Fredd.

-Ahí esta.-

La fiera se acercaba peligrosamente a Wasabi, pero este no reaccionaba, seguía estático.

-Wasabi, ¡muévete!- comenzaron a gritarles todos pero él no hacía nada. Fredd era el más cercano por lo que contraataco.

-Prueba mi fuego bestia.- Dijo mientras le lanzaba una enorme llamarada, pero aquel ser lo golpeo con su deforme brazo haciendo que saliera disparado impactándose contra la pared de un edificio, cayendo inconsciente cerca de Wasabi.

-¡Fredd!- Gritaron ambas chicas.

-Wasabi haz algo.- Decía Hiro mientras corría hacia él.

Gogo por su parte se deslizo a toda velocidad llamando la atención del monstruo haciendo que este se alejara de los chicos, acercándolo a Honey que estaba lista para atacar. Más al tenerlo frente a frente todo fue diferente, ver su falta de rostro, del cual escurrían sangre a borbotones, como si sudara aquella sustancia, sus nervios retorciéndose para que sus múltiples ojos fijaran su vista en ella, la forma en cómo se movía con esos brazos deformes, como un orangután o simio para terminar serpenteando con el resto de su cuerpo, el sonido de sus garras raspando el piso, y luego su mandíbula abriéndose mostrando su tétrica garganta lista para engullirla.

-Honey, ahora.- Dijo Gogo

Se escuchó un grito que le heló la sangre a todos. Honey había entrado en pánico y soltado la esfera azul que tenía en sus manos, esta al tocar su pierna había explotado atrapándola en una masa celeste que le impedía correr, por más que trataba de sacar su pierna de aquella sustancia no podía y los colmillos de la bestia se acercaban más y más. Gogo tuvo que entrar en acción, si bien la bestia era torpe y lenta, la chica mantenía su distancia.

-Wasabi muévete…vamos, no me hagas esto.- Pero el chico no reaccionaba por lo que decidió ir por Fredd pero este seguía inconsciente.

-¡GOGO!- Escucho a la rubia gritar, volteo justo en el momento en que la pelinegra era golpeada cayendo bruscamente en el piso, la chica trato de levantarse pero el golpe la había afectado demasiado y un dolor terrible la forzaba a mantenerse en el suelo. La bestia se arrastró para quedar justo encima de ella, Gogo pudo sentir la lluvia de pequeñas gotas de sangre deslizándose por su cuerpo, trataba de no mirarlo, no quería que el miedo la dominara como con sus compañeros, comenzó a tratar de arrastrarse por el piso con sus brazos, pero cada movimiento le causaba un punzante sufrimiento.

-¡NO LA LASTIMES!- Grito Hiro acercándose a la escena, la bestia se detuvo a centímetros de encajar sus colmillos en ella, poniendo ahora toda su atención en Hiro.

-¡HIRO CORRE!- Exclamo Gogo, lo que logro enfurecer al monstruo que la tomo por la pierna azotándola fuertemente contra el suelo para luego lanzarla contra el farol más cercano.

-GOGO.- Hiro corrió para socorrerla pero fue tomado de los hombros por aquella cosa, aquel ser lo levanto hasta tenerlo cerca de su hocico, abrió de manera lenta y tortuosa su mandíbula dejando escapar los gases putrefactos de ella, sin preámbulos introdujo su cabeza y cerro con brutalidad sus fauces, algo se escuchó crujir y romperse, masticaba ruidosamente lo que tenía dentro, quería cercenarlo, apretaba sus quijadas con fuerza a la vez que jalaba con sus manos el cuerpo del chico violentamente, chorros de sangre escurrían de la cavidad del animal.

-¡Noooooo!- Gritaron ambas chicas mientras enormes lagrimas caían de sus rostros.

Tras un par de minutos aterradores vieron emerger con brusquedad la cabeza da Hiro de sus mandíbulas, para tranquilidad de ellas esta seguía unida a su cuerpo, lo que el monstruo estaba triturando era el casco del muchacho. Ahora el problema es que tras la terrible acción el chico estaba inconsciente. Honey estaba bloqueada por el miedo y Gogo no estaba en condiciones de levantarse. El rugir de una motocicleta las trajo de vuelta a la realidad, saltando desde un edificio impacto a la bestia haciendo que soltara a su víctima, él jinete lo tomo y lo dejo recostado junto a la heroína de traje amarillo, para él continuar con la pelea.

-¿HIRO….HIRO?- la pelinegra trataba de encontrarle alguna herida, pero estaba cubierto desde el cuello a los pies de sangre, no sabía si era de él o de aquella cosa. Poco a poco comenzó a volver en sí.- ¿Hiro estas bien…te duele algo?-

-Mi cuello…- dijo un tanto ido. Gogo temía lo peor pero se sintió reconfortada al ver como sus piernas y brazos se movían para incorporarse.

-No te levantes, quédate quieto.- Hiro termino obedeciendo a Gogo y comenzó a cerrar los ojos.- No….¡HIRO NO TE DUERMAS!- La chica estaba demasiado ocupada para ver la acción.

Por otro lado Tadashi disparaba desde su moto proyectiles, todos daban en el blanco pero solo parecían enfurecer más al monstruo. Decidió al fin sacar la katana con la que había ganado la pelea anterior, pero al percatarse de eso la bestia lo tomo con todo y vehículo, él tuvo que ser más rápido para saltar antes de que la lanzara a mar abierto.

-¡Tadashi!- Grito Honey, al ver que el chico estuvo a punto de ser atrapado, la fiera fijo nuevamente la vista en ella, levanto sus manazas para golpearla, pero Tadashi se interpuso disparando con ambas pistolas, aun así no retrocedió, de un puñetazo quito al mayor de los Hamada de su camino, había dejado caer sus armas, no las veía por ningún lado, el grito de la chica que la bestia ahora apresaba se agudizo mezclado con el dolor proveniente de su pierna, la sustancia que la mantenía unida al suelo era resistente, por más fuerza que ponía esta no cedía, Honey sentía como sus huesos, tendones y músculos comenzaban a ceder, el desagarre de su extremidad seria eminente, mas Tadashi apareció de nuevo en la escena, coloco sus manos en los brazos de la bestia de los cuales comenzaron a emerger llamas de un color amarillo vivo, con la misma tonalidad e iluminación que los disparos de sus armas.

Soltó a Honey pero aun así él no lo soltaría, el olor a carne quemada lleno todo el lugar, las extremidades de tamaño anormal cayeron al suelo al punto de la carbonización. Se escuchaba los gruñidos y chillidos desesperantes de aquella cosa, sus viscosos ojos se fijaron en Tadashi, el monstro buscaba venganza, abrió nuevamente su mandíbula, él joven estaba exhausto por usar sus poderes de esa forma tan directa, no tenía fuerzas para eludir el ataque. Aunque no fue necesario, la cabeza mutilada de aquel ser cayó a un lado de él, el cuerpo se desplomo dejando ver a un Wasabi ya repuesto. Fredd venía detrás de él, los tres veían al ser ya inmóvil hasta que unas palabras los distrajeron.

-¿Alguien podría ayudarme?- Dijo la rubia. Tadashi se acercó y creando unas llamas más pequeñas fue derritiendo, sin hacerle daño el componente que la mantenía atrapada. – Gracias.- dijo con timidez la chica.

-Ni lo menciones.- dijo cortante el joven.

Un rayo rojo surco el cielo, aterrizando de golpe llego Baymax. Miro a todos, seguramente escaneándolos y por fin dijo.

-Sus heridas son de seriedad, yo recomiendo atención médica inmediata.-

-¡Hey…robot!, saca mi moto del agua.- Baymax obedeció al instante.

-Su nombre es Baymax.- dijo con enojo Honey.

-¿Enserio? Gracias por mencionarlo chica lista, quizás para la otra puedas usar esa inteligencia para tratar de que MI HERMANO NO SEA ASESINADO.- Termino gritando con sarcasmo.

-Oye, no te pases, Honey hizo lo que pudo.- la defendió Fredd.

Baymax llego con la moto y la dejo a un lado de Tadashi, le hecho una pequeña revisada y luego fue hasta donde estaba Hiro y Gogo.

-¡Tú!, suelta a mi hermano.- Tadashi se lo arrebato de los brazos con brusquedad.

-¡Hiro!…al menos ten cuidado.-

-Como sea.- Hiro tenía un buen rato de estar inconsciente lo que era bastante preocupante. Tadashi subió a su moto y arranco a toda velocidad, dejando a Baymax atrás.

-Bien, es hora que nosotros también nos vayamos, Baymax llévanos al hospital más cercano.- Wasabi cargo a Honey la cual no dejaba de llorar, él estaba seguro que no era su pierna la que le causaba el llanto. Fredd levanto a Gogo, pues la ruda chica no se dejaba cargar, pero si dejo que la ayudaran a caminar. – Pensándolo mejor, llévanos al mismo lugar al que va Tadashi.-

Esa sería una noche larga.


Como dije no confió en mi compu, ya casi es el final de mi historia, específicamente de esta, no es que vaya a dejar de escribir. Claro a veces se ve como medio cortada pero todo es culpa de mi primo y mi hermana que me dicen "por favor no traumes gente". Pero si mis cuentos son las cosas mas bonitas y tiernas que hay...no entiendo como alguien podría traumatizarse.