Utilidad

Mebuki Haruno

Torció la boca un poco, como un espasmo, como un tic. Un gesto que no era ni sonrisa ni nada, que ni siquiera había hecho a propósito.

—No vas a hacerle eso a Sakura-chan — dijo el hombre moviendo la cabeza de un lado a otro.

—Ella me ha pedido que te convenza. Quiere entrar en la academia ninja.

El mismo ademán de su boca volvió a repetirse.

—No es un lugar para ella.

— ¿Por qué no?

Él suspiró dejando salir el humo de su pipa.

—Porque ese niño, también inicia curso. Inevitablemente serán compañeros.

Mebuki inclinó la cabeza, también había pensado en eso, en el peligro que supondría para Sakura el simple hecho de encontrarse en el mismo salón con él. Pero los ojos suplicantes de su hija, hincharon su pecho de orgullo, porque ella misma creía que ser kunoichi, aún sin pertenecer a los grandes clanes fundadores, era la más noble de las profesiones.

— ¿Y a qué se dedicará entonces? ¿A aprender costura?

Su marido se encogió de hombros mientras volvía a soltar humo por la boca.

—Ya lo decidirá ella.

—Lo está decidiendo ahora.

—Ahora es una niña, no sabe lo que quiere.

— ¡Nosotros lo decidimos a la misma edad!

—No había un — se detuvo antes de decir esa palabra tabú —; no había un chico tan problemático en nuestra promoción, había compañeros más adecuados. Además, no solo se trata de ese niño, casi todos los grandes clanes tienen a sus herederos en edad de entrar a la academia, sabes bien que nuestra familia no posee ninguna habilidad especial, la expones al rezago.

Ella no dijo nada más. No siquiera se molestó en recordarle que ya se había pasado el "tiempo permitido" para fumar dentro de la casa, solo le dejó en la sala de estar mientras iba arriba. Sabía que Sakura había escuchado a escondidas, y ante las palabras de su padre había corrido a esconderse en su habitación. Él amaba a Sakura, la amaba tanto que le aterraba la idea de lo que había expuesto, una verdad innegable ¿Qué podía hacer su pequeña frente a chicos que aún sin estar en la academia ya dominaban algunas técnicas de sus clanes?

Entró despacio a la oscura pieza escuchando los sollozos de su hija. Caminó hasta ella acariciando su largo cabello rosa.

—Está bien. Tu padre lo ve como un problema, pero ¿No piensas que así es más emocionante? Si no estuvieran esos herederos del clan ahí, sería todo muy aburrido.

La niña dejó de llorar un instante.

—Entonces ¿Puedo ir?

— ¡Claro que irás!

Besó su cabeza con olor a cerezas y la animó a bajar para cenar.

El primer día de clases lo había reservado especialmente para no salir de misión y poder estar en casa para cuando su hija regresara. Escuchó la puerta abrirse y pasos lentos tratando de alcanzar las escaleras a discreción.

— ¿Sakura-chan?

Salió de la cocina para encontrarla.

— ¡Sakura! ¡Tu pelo!

La niña tembló de pies a cabeza.

— ¡¿Qué le pasó a tu pelo?!

Había dejado crecer el cabello de la niña a petición de su padre que adoraba el tono rosa que era la única herencia genética que tenía por su parte de la familia, y la misma Sakura así lo había decidido ya que se sentía feliz de que su cabello fuera de su color favorito. Pero en ese momento, lucía en mechones disparejos, cortados hasta arriba de los hombros, revueltos, llenos de tierra. Pronto reparó en que también tenía la cara sucia, y los brazos llenos de raspones.

— ¡¿Qué fue lo que pasó?! — volvió a preguntar levantando más la voz.

Sakura torció la boca un poco, como un espasmo, como un tic, tal como lo hacía su padre.

—Yo…— empezó a respirar más fuerte — no te molestes, mamá… por favor… es que… Iruka-sensei dijo que era más adecuado usar el pelo corto ¿Sabes?… tuvimos una práctica… y…

Movió la cabeza de un lado a otro.

— ¿En el primer día de clases hubo práctica?

—Bueno… en realidad… en realidad fue un castigo… es que… es que… ¡Naruto tuvo la culpa! ¡Hizo algo indebido!

Suspiró resignada, ese niño era una verdadera molestia, metía en problemas a todos solo con su presencia.

—Ve a darte un baño, entonces, para que te arregle el pelo.

La pequeña asintió y corrió al piso superior ante la atenta mirada de su madre.

Mebuki siguió viendo los días pasar, Sakura regresaba siempre con una sonrisa y eso la hacía feliz a ella, pero había algo extraño al mismo tiempo, algo no marchaba como debiera, o tal vez las cosas habían cambiado mucho desde que ella estuvo en la academia.

Los moretones y raspones eran normales, no esperaba que entrenaran a los futuros ninja con pétalos de rosa, pero tinta y gomas de mascar en el pelo eran otras cosas muy diferentes. Pero cada que sacaba el tema, su hija siempre tenía una excusa mas o menos razonable.

¿Qué debería hacer? ¿Acaso era inevitable el augurio que había hecho su marido? ¿Estaba condenada al rezago por no tener una herencia digna como ninja?

—Tal vez debería dejar la academia…

.

—… Y así fue como paso.

Solo pudo mantener la cabeza agachada mientras escuchaba a su hija contar a grandes rasgos lo que había sucedido durante la misión, sintiendo sus manos temblar ante lo que eso significaba. Sakura lo contaba de una manera natural, porque en cierta manera lo era, lo era para ella que se había graduado con altas notas y había sido colocada en un equipo estratégicamente fuerte: Sasuke Uchiha y Naruto Uzumaki, y por Jōnin instructor: Kakashi Hatake.

Supo que ese momento llegaría tarde o temprano, que no era una coincidencia ni un detalle menor, y que no había vuelta atrás.

— ¿Mamá? ¿Estás bien?

—Claro que sí — respondió sin dejar que el nudo de su garganta liberara el llanto; con la misión que acababa de contarle, su hija acababa de superar toda su propia trayectoria como kunoichi.

Ya no era útil para ella.

.

— ¡Tsunade-sama me ha aceptado como su aprendiz! ¡La mejor kunoichi de Konoha va a entrenarme!

El gesto que odiaba de su marido, ese en que torcía la boca un poco, fue hecho por ella misma.

— ¿De verdad? ¡Excelente!

.

Tsunade-sama era la mejor médico del mundo, había desarrollado una buena cantidad de técnicas y medicinas…

Shizune-san era grandiosa elaborando venenos y antídotos….

Y Mebuki… Mebuki… había tenido una misión para escoltar a un pescador.

.

—La grandeza no está en la sangre —susurró mientras lágrimas surcaban sus mejillas. No podía dejar de llorar, pero el sentimiento no era tristeza ni dolor, sino el más puro de los orgullos, el orgullo que iba haciéndose más grande a medida que el tiempo pasaba y su pequeña, que no tenía lugar en una generación de genios y herederos, fue abriendo su propio camino.

La había dejado a ella misma y a su padre tan atrás, que pronto dejaron de ser necesarios.

Orgullo y miedo, alivio y angustia, felicidad y nostalgia…

Ella partiría con los líderes de todas las aldeas, con los capitanes y generales, con los ninjas más grandes que habían vivido esa época, dejándola atrás.

—Regresemos a casa — susurró su esposo, tomándola del hombro, resignados a que no podrían ver a su hija más que de lejos porque toda la gente se había arremolinado para recibir a los héroes que volvían de la última Gran Guerra Ninja.

El camino, aún con los vítores de júbilo dignos de la victoria conseguida, fue para ellos en silencio. Incluso cuando llegaron al pórtico de su casa, donde una joven de cabello rosa, sucio y lleno de sangre permanecía sentada, con las piernas recogidas y los ojos llorosos.

— ¿Por qué no los vi en la puerta? — preguntó empezando a llorar.

Mebuki se arrojó al suelo, a su lado, abrazándola con fuerza.

—Bienvenida hija — decía entre sollozos.

—Estoy en casa, mamá…

Entonces Mebuki supo que, aunque hubiera mujeres mejores que ella, a las que su hija quisiera alcanzar y superar, ella siempre iba a ser su madre.


Comentarios y aclaraciones:

Nota número 1: ¡Volví! De verdad extrañaba trabajar en este fic, tanto que me di a la tarea de leerlo todo y hacer una ediciones mínimas pero necesarias de errores leves.

Nota número 2: El que me diga que los Haruno no discriminaban a Naruto, que vuelva a leer el manga, y me diga cuántas personas realmente lo aceptaban en ese tiempo.

Nota número 3: Pienso que el tema del bullyng en Sakura quedó muy a la deriva, y el diseño tardío de sus padres creo que no fue muy acertado (o tal vez Kishimoto olvidó que a la niña la trataban mal en la escuela), porque, o nunca se dieron cuenta (lo que contradice su apreciación como padres amorosos) o si se dieron cuenta nunca hicieron algo al respecto (y de nuevo, ¿Qué clase de padres eran? Sin ser comercial de concientización social, el bullyng se nota). Como sea, creo que a nadie le importan estos detalles de la trama inicial, pero que yo (nunca me cansaré de decirlo), extraño mucho los primeros números de Naruto.

Y la verdad, ¿La madre de Sakura se hubiera sentido celosa de Tsunade?

Nota número 4, que va mas o menos ligada a la 1: Ya sabíamos todos que este fic iba a durar mientras durara la historia. Se ha puesto el punto final, así que la lista se ha cerrado, y al respecto diré que no incluiré ni una chica más del relleno, especialmente porque no lo he visto, y no creo verlo. Así que, ya tengo los últimos nombres, a ver si adivinan quiénes son las faltantes.

Por el momento, solo me resta decir

¡Gracias por leer!