Alice: Hola a todos, disculpen si duro mucho en subir y si este capítulo es corto pero las ideas tardan un poco en fluir y ser ordena nadas.
Respondiendo Reviews:
lobunaluna:Que bueno que te allá gustado espero poder seguir dejándote con más dudas XD hahaha. Mentira. No te preocupes las preguntas se responden solas por aquí hehe.
Lucy: ¡Al ser la primera en comentar se te regalara una galleta de chocolate! *Mostrando una caja en manos*
Alice: Bueno n.n Aquí les traigo el siguiente capítulo espero que pueda gustarles quejas y reclamos al final. Si desean hasta un comentario pueden dejar, se regalan galleticas *Con una bolsa de galletas de chocolate en manos*
Lucy: Disfruten: D, no olviden comentar eoe)
Disclaimer:Los personajes de Saint Seiya Clasico y TLC son de Masami Kurumada y Shiori Teshirogi yo solo los utilizo para esta historia que es en total derecho mía. Nada de plagios.
Advertencia: Esto es para mayores de edad. Ya después de aquí se les advertido que habrán escenas tanto fuertes como desagradables, momentos extraños. Pero también tendrá sus romances tanto heteros como homo. Si les gusta, bien, sino, también es bien, Pueden seguir leyendo.
Capítulo 2:
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Lejos de la antigua ciudad de Atenas en medio de las desiertas carreteras donde ni un alma se podía ver ni de cerca ni de lejos nada alrededor solo el aire y la arena surcaba por ahí. Se podía observar a un hombre de larga cabellera azulada rebelde con una vestimenta de un pantalón verde militar casi negro algo desgastado, una franela negra y botas iguales con un chaleco sin mangas verde oscuro un tanto viejo el cual tenía varios bolsillos por delante.
-¡No puede ser!- Grito molesto descargando su ira de una fuerte patada a la puerta que abrió la de un jeep 4x4 todo terreno color verde saliendo de este de un salto. Con molestia en su caminar se acercó al capote del cual ni bien lo abrió y comenzó a salir grandes cantidades de humo negro señal de que el motor no aguantaría más, aquellas cantidades de humo se alzaban al cielo con pesar miro el motor-Tenia que dañarse esta cosa ahora…-
Dando un suspiro volvió hacia el asiento del copiloto de donde abrió la puerta y saco una caja de herramientas que se encontraba al lado de dos AK-47 con municiones recargables. Tomando la caja de esta saco algunas herramientas y volvió hacia el motor en donde comenzó a revisarlo y ver si podía arreglar aquello que estuviera dañado. Tomándose su tiempo la noche caía
Quejándose comenzó a revisar el motor, el cual estaba todo quemado por algunos lados. Causado una gran frustración para el hombre quien recordaba bien claro haberlo arreglado, llenado de combustible, agua y aire, hasta cambiado las gomas. ¿Para qué? Para que ni bien tenía dos días andando en él y ya se había quemado. Terminando de arreglar algunas partes de este volvió hacia el asiento del piloto lanzando las herramientas al lado y comenzó a prender el auto para que arrancara, el cual solo sonaba pero no arrancaba. Haciendo esto unas dos o tres veces. Dio un suspiro y bajo del auto de nuevo sin esperar saco de uno de los bolsillos del chaleco una caja de cigarrillos casi vacía mientras del bolsillo de su pantalón saco un encendedor, tomando uno de los cigarros lo prendió y luego guardo la caja y el encendedor de donde los había sacado. Con el cigarrillo en boca tomo una gran bocanada de este para luego soltarlo al aire dejando una nube de humo.
Tomándose su tiempo volvió hacia el motor para cambiar algunos cables de dirección sin dejar de fumar su cigarro. Al terminar cerró el capote y volvió sus pasos hacia el jeep donde entro en este sentándose de nuevo el asiento piloto.
-Vamos bebe yo sé que tú puedes, yo lo sé. Yo seré que lo podrás hacer- Decía hacia el auto volviendo a arrancarlo teniendo la esperanza con una mano mientras con la otra no soltaba su cigarro. Increíble el motor prendió arrancando.
-¡Sí! ¡Esa es mi chica!- Grito entusiasmado en señal de victoria. Coloco un CD en la radio donde comenzó a sonar la canción de Europe; Love Chaser. Cantando al ritmo de la canción cerró la puerta del copiloto, reajusto el espejo de adelante y comenzó a andar mientras el día caía lentamente.
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Cerca de la antigua ciudad de Atenas a unos 30 km de distancia se encontraba la antigua localidad de Rafina, situada en la costa del mar Egeo. Aquí se podían observar viejos edificios, alguno que otro destruido y otros donde les faltaban cosas sencillas como ventanas, puertas hasta el techo pero casi nada más sin olvidar las calles que estaban repletas de hoyos de cómo eran antes.
En esos momentos unas fuertes ventiscas frías azotaban la localidad haciendo el frio tan insoportable, de un frio casi de muerte que si no estabas cerca de una fogata morirías de hipotermia a las pocas horas. Este no era el caso de dos hombres, uno más alto que el otro se hallaban enfrente de un viejo contenedor de basura el cual estaba ardiendo en una gran llama de fuego por dentro dándoles calor.
-Este frio de mierda me congela los huevos- Se quejaba uno de los hombres de mayor altura abrazándose así mismo mientras sus dientes se golpeaban entre si nerviosos del frio que hacía.
Su compañero solo lo miro frotándose las manos cerca del fuego para calentarse también.
-No podemos hacer nada, apenas son las 5 y media de la tarde-
-¡¿Y por qué tenemos que aguantar esto?!- Grito preguntando al mismo tiempo con enojo viendo a su compañero que solo daba un suspiro para contestar la pregunta.
-El Mayor dio la orden de esperar a los otros-
-El Mayor debería ir a joderle la vida a otro-
-No digas eso Manigoldo, recuerda que es nuestro superior y tu más que nadie deberías respetarlo entre todos- Le regaño el joven de apariencia oriental recordándole varias cosas a su amigo.
-Ajam, estas casi pareciéndote a shion con su complejo de madre regañadora- Ni el mismo se creía eso. Los segundos comenzaron a pasar igual que los minutos, causando que la temperatura cuanto más tiempo pasaba más fría se volvía.
-Estoy preocupado- Dijo repentinamente el más pequeño de los dos olvidando que su amigo le llamara mama regañona, ese título era de shion. Aunque por breves segundos tuvo el ceño fruncido se relajó captando la atención del otro quien solo le miro con una ceja alzada al igual que una expresión interrogante en su rostro.
-¿Por?-
-Ni shion, ni kardia han regresado- Diciendo esto volteo su mirada al horizonte con preocupación por sus dos amigos quienes desde hace días no veía. ¿Se los habrán comido ya? No eso no era posible, Manigoldo le dijo bien claro esta mañana que había contactado con shion y este respondió diciendo que volvería. El problema radica en si lo hará a tiempo. Aquellos pensamientos no paraban de torturan la mente del de cabellos marrón rojizo.
-¿De qué te preocupas?- Aquella pregunta sorprendió al otro quien solo volteo la mirada para ver a Manigoldo que solo demostraba un rostro de seriedad ante esta situación. Respondió con otra pregunta.
-¿y… si algo malo les paso?
-Esos dos van a estar bien, el bicho no se muere con nada recuerda que las cucarachas y él no se distancian mucho a la hora de sobrevivir -Aclaro en un tono sarcástico dejando atrás su seriedad sorprendiendo al otro recordando que tenía razón en muchas cosas aunque las digiera de una forma sarcástica incluyendo que llamo a Kardia "Cucaracha". Eso es típico en ellos de insultarse mutuamente.- y el borrego aunque se desaparezca por días sabe cuidarse solo mejor que tú y yo juntos-
-Tienes razón- apoyo con una sonrisa sabiendo que tenía razón. Shion sabía cuidarse muy bien aunque a veces le preocupaba que se fuera solo.
-Además… -
No pudo terminar de hablar porque la voz de una joven mujer llamo la atención de ellos dos quienes voltearon solo para ver una joven de largos cabellos negros recogidos en una coleta alta.
-¡Manigoldo, Dohko! ¡El General dice que vuelvan!-
Aquella orden solo significaba una cosa. El tiempo límite de espera había acabado.
-¡Ya vamos!- Contesto gritando fuertemente para que mujer pudiera escucharle quien solo les veía desde la distancia cerca de una enorme cabina de ascensor de acero reforzado con unas grandes verjas enfrente. Diciendo esto volvió la vista hacia dohko quien solo asintió entendiendo- hay que volver ya si sigo aquí un segundo más pescare un resfriado… ¡Achu!-
-No lo dudes- Respondió con una sonrisa leve tomando un balde de agua para echarlo en el contenedor de basura para apagar el fuego mientras su amigo se iba en dirección al ascensor. Dohko solo dio una rápida mirada hacia el horizonte donde el sol daba las señales de casi esconderse para oscurecer todo a su paso. Sin muchas dudas más en sí mismo decidió seguir a su compañero sabiendo por dentro que los otros dos estarían bien, ellos podían cuidarse solos. Eso esperaba.
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Caminando de paso en pasos diviso una pequeña ciudad que se veía a lo lejos en medio de la noche que había llegado para su desgracia. Llegando a esta comenzó a caminar aquel joven de largos cabellos rubios sin la máscara de gas en su rostro portando en manos una Handguns de calibre 45 ACP negra mirando a los lados al sentir un extraño e incómodo silencio que reinaba a su alrededor causante de su desconfianza porque ni un solo sonido se podía oir. Aquellos edificios de cristales rotos si se fijaba bien la vista se sentía que unas sombras, No, no, que las mismas sombras estuvieran vivas asechando cualquier movimiento de su parte como un cazador a su presa.
Caminaba en medio de las oscuras calles iluminadas por la luna quien era tapada lentamente por las mismas nubes. Seguía su caminar dirigiendo su atención hacia un edificio estudiantil. Dentro de estés los pasillos se sentía un silencio sepulcral. En una de las aulas tiradas en el suelo habían casquillos de balas otras en rastros de sangre al igual que algunas armas, la pizarra estaba desgarrada como si unas filosas garras la hubieran cortado, algunas butacas regadas y rotas por alrededor, las paredes, el suelo, hasta el mismo techo estaban todo repleto de sangre mientras que cientos de hoyos se dejaban ver señal de que momentos antes hubo un tiroteo por el humo que salía al igual que el polvo. Un grupo de cuatro hombres con ropas de militares desmembrados estaban todos tirados uno de ellos no tenía rostro ni cabeza al lado de la puerta, el de al lado estaba sin brazos atravesando la pared en un gran boquete, uno colgaba la mitad de su cintura para arriba hacia el techo y el ultimo era devorado por una enorme sombra negra de ojos rojos, filosos pero enormes dientes que escurrían baba ligada con sangre cayendo lentamente al suelo.
Continuara…
