El Potterverso pertenece a J.K. Rowling. Moi solo pide prestados sus personajes un ratito para una retorcida historia que a ella no le causaría ninguna gracia. Je, je, je.
Esta historia participa en el II Festival del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black
Personajes: Draco Malfoy/Harry Potter
Género: Crimen
Advertencias: Slash/Lemon/EWE. Esta historia contiene una relación homosexual que no va a ser cursi ni buena. En serio. La probabilidad de que esto acabe de una manera increíblemente mal es muy, muy alta. Dicho está. Sobre avertencia no hay engaño.
Prompt: #39
Dulces y Pesadillas
Por:
PukitChan
Capítulo 2
Sonrisas
En el Departamento de Cooperación Mágica Internacional se respiraba un ambiente tenso del que nadie hablaba, pero cuyas razones todos sabían. Sin necesidad de usar legeremancia, Harry podía adivinar lo que pasaba por la mente de todos esos tensos empleados: «Asesinato. Dos personas de este departamento han sido asesinadas. ¿Quién es el siguiente? ¿Seré yo?»
Los aurores tampoco ayudaban a relajar el ambiente. Desde el momento en el que se había descubierto que los dos asesinatos habían tenido el mismo modus operandi, se reforzó la seguridad en el área, aumentando así los temores de que algo grave estaba pasando. Y aunque era un asunto que, se suponía, debía ser tratado con hermetismo, fue la misma que falta información que había mantenido a los aurores caminando a oscuras la que terminó por filtrar los detalles del caso.
Es un secreto a voces, pensó Harry al notar las miradas que se desviaban hacia él no por quien era, sino por la persona por la que preguntaba y el lugar al cual se dirigía. Vagamente, Potter se preguntó cuántas de esas personas confiarían de verdad en la Oficina de Aurores. No es como si existiera una Rita Skeeter dedicada a desacreditarlos, pero a regañadientes Harry admitía -al menos para sí mismo- que los últimos casos no habían tenido los resultados esperados.
Aunque, ¿en verdad él quería seguir recorriendo ese camino?
—Buenas tardes. ¿Se encuentra el señor Malfoy en su oficina?
La joven bruja que levantó la mirada escondida tras unas gafas torcidas le dedicó una expresión recelosa, muy propia de alguien que no confiaba en el personal Ministerio, inclusive si fuera uno de ellos. Aun así, ella asintió. Con su varita tocó los documentos que estaba leyendo y los ordenó en una perfecta pila antes de ponerse de pie. Vestía una túnica blanca que le daba un aspecto bastante fresco, ideal para un departamento en el que el fluir de la gente solo elevaba la temperatura, pero que le hacía lucir demasiado pálida, casi enfermiza. Ella rodeó su escritorio y se acercó a la puerta, pero en lugar de tocarla y pedir permiso, como se esperaría que ocurriera, cerró los ojos y colocó su varita. Instantes después, una luz amarillenta se reflejó en la madera y la muchacha giró hacia Harry.
—El señor Malfoy puede recibirlo en este momento.
Harry arqueó una ceja, preguntándose cuánto tiempo había pasado desde la última vez que fue tratado de esa manera: como si fuese una visita indeseada, un pariente incómodo al que no querían recibir, pero no tenían otro remedio más que hacerlo.
—Gracias —contestó, incapaz de esconder la nota de irritación en su voz. No podía evitarlo; la antipatía que esa joven mujer y él se tenían siempre había imposible de ocultar.
Siempre.
No permaneció mucho tiempo en el pasillo. Contrario a lo que había hecho la mujer, Harry sí tocó la puerta con sus nudillos y aguardó por un permiso que no tardó en llegar en forma de una suave voz distorsionada por la distancia. Al entrar a una oficina que nadie se había molestado en redecorar, Harry descubrió a Draco y otro hombre, ambos de pie, mirándose entre sí y cerrando lo que debió ser un buen trato porque ambos lucían bastante satisfechos mientras se tomaban la mano. El auror, que nunca esperó esa escena, optó por guardar silencio, lo que le permitió escuchar unas palabras en un idioma que no comprendía y que le parecía demasiado rápido y complicado para siquiera considerar descifrar.
—どうもありがとうございました. —Ese era Malfoy, no podía ocultar lo bien que se desenvolvía, lo cual era impresionante para alguien como Harry, que nunca se había interesado en aprender otro lenguaje que no fuera el propio—. うすいーさんの助けは非常に重要になります.
—Malfoy-さん は約束を守らなければならない. 契約の中でたくさん問題があるかもしれません. —Nunca supo si fue el sonido del apellido del rubio o simplemente sus instintos lo que hicieron levantar la vista. Lo cierto fue que Harry se sobresaltó al darse cuenta de que el acompañante asiático del otro lo miraba de soslayo, como si desconfiara de él. Como si no estuviera de acuerdo en su existencia—. あまりにも静かなようです.
—心配しないでください. 彼は危ない人じゃないです. —Sea lo que fuera que hubieran dicho, ocasionó que Malfoy sonriera de lado y también mirara a Harry. El auror atinó a fruncir su ceño cuando, sin despegar sus ojos grises de él, Draco completó—: すべてが大丈夫です.
Hubo una larga e incómoda pausa en la que el desconocido pareció meditar algo. Al final asintió e inclinó ligeramente su cabeza en algo que parecía ser una breve reverencia. No obstante, mientras se retiraba, ni siquiera la profunda seriedad que lo envolvía logró que Harry pudiera ignorar la amenaza en el tono de voz del hombre a pesar de que no entendiera sus palabras.
—わかりました. 私は2週間待ちます、これ以上何もありません.
Cuando el desconocido salió, el silencio que inundaba la oficina continuó hasta que Malfoy tomó entre sus manos una taza de té aún humeante. Luego miró a Harry. Había algo excesivamente arrogante en esos ojos grises que le hizo sentir enfadado, y no por primera vez. Sin embargo, la sonrisa que afloró en sus labios al verlo vestido con su túnica que lo identificaba como auror, solo le confirmó algo que Harry ya sabía: Draco no estaba sorprendido por su visita. Inclusive, era posible que la esperaba.
—¿Y bien? —preguntó, cómo no, Draco. Era evidente que estaban en su territorio, no solo por la confianza que transmitía, sino también porque abordó el tema de inmediato. No quería perder el tiempo en formalidades—. ¿Soy el principal sospechoso, otra vez?
—¿Estás confesando algo? —preguntó, más secamente de lo que esperaba. Una perfecta ceja rubia se elevó por ello. Más que ofendido, Draco lucía divertido. Y mierda, eso le exasperaba.
—Basta con salir cinco minutos a cualquier pasillo del Ministerio, Potter —dijo, bebiendo de su taza con una elegancia que solo podía ser producto de la crianza—. Los rumores corren. Si ha habido un asesinato en esta área, es evidente que soy un sospechoso.
Harry se tensó, pero no apartó su vista de Draco. Por primera vez, Potter notó los pequeños detalles que los rodeaban, como la elegante túnica en la que el rubio estaba envuelto o la corbata de lunares casualmente aflojada. La chimenea estaba cerrada y el aroma que flotaba en el aire era dulce, sin caer en lo empalagoso. La luz era tenue, pero suficiente, creando un ambiente íntimo que parecía transmitir más sensualidad que confianza. En el escritorio, a lado de un elegante juego de té, un frasco rebosante de dulces le hizo recordar a Harry su adolescencia y todas esas veces durante el desayuno en el Gran Comedor, cuando las lechuzas llegaban cargadas de paquetes. Draco siempre había recibido todos esos dulces de parte de sus padres, y solo hasta ahora Harry comprendía, por ridículo que parecería, cuánto lo había envidiado.
—Son dos malditos asesinatos, Draco —dijo, sobando el puente de su nariz, para luego cruzar los brazos—. ¡No puedes actuar como si nada estuviera pasando!
—Es porque nada está pasando. ¿O estás dudando de mí, Harry...? —preguntó, recargándose en el escritorio. Y eso, algo tan simple como eso, desarmó a Potter, quien de inmediato abrió desmesuradamente los ojos, sintiendo un escalofrío recorrer su columna vertebral.
—Draco, por favor… —suplicó.
Pero Draco no se compadeció. Se incorporó y caminó hacia Harry, quien por instinto retrocedió dos pasos en una acción que habría sorprendido a la mayoría de las personas que lo conocían, pero no a él. Malfoy relamió sus labios, sintiéndose como un depredador a punto de cazar a su presa, y algo en la comparación era cierto pues cuando Potter chocó contra la pared, Draco ya tenía ambos brazos estirados: el izquierdo sujetando a Harry por la cintura y el derecho acariciando lentamente del cuello hacia la mandíbula, sintiendo, gracias a su pulgar, el rastro de una barba que comenzaba a crecer. Aquello era enfermizo y Harry lo sabía, pues su conciencia no dejaba de gritarle que estaba mal, que no era adecuado, pero al buscar los ojos de Draco, sintiendo su respiración sobre sus labios, lo único que consiguió fue estremecerse, acallando esa vocecita que cada vez se hacía más lejana.
—Si te sientes tan seguro de lo que dices, Harry, de que soy un sospechoso… —continuó hablando Draco en una voz susurrante que le impedía pensar correctamente. Tenía que parar eso. De verdad, debía hacerlo—, entonces tu deber como auror es detenerme, ¿no es así? ¿Qué estás esperando?
Harry tembló. Esa era la pregunta que había estado atormentandolo a todas horas, desde hacía varias semanas, cuando apareció el primer cadáver y Draco fue nombrado sospechoso. ¿Qué demonios estaba haciendo?, se preguntaba cuando comenzó a vigilar todos sus pasos, cuando indagó en su vida y Draco lo descubrió. ¿Por qué lo permitía?, se repetía desde el instante en el que Draco comenzó a coquetearle sensualmente, llenando sus sentidos e inflamando sus deseos. Estúpido, estúpido, se decía, pero nunca se había sentido tan deseado en su vida. Nunca había sentido tanta atención, cariño y comprensión a la soledad que lo consumía hasta que Draco apareció, demostrándole que el placer carnal era algo que lo superaba.
Entonces, Harry frunció el ceño en un gesto de profunda resignación y dolor. Se inclinó y ocultó su rostro en el hombro de Draco, abrazándolo tembloroso.
—Por favor, solo dime que no eres tú. —Sin embargo, y a pesar de sus súplicas internas, Draco no respondió. Simplemente, se movió un poco, sin dejar de abrazarlo, pero permitiéndole ver por encima de su hombro. Y fue cuando Harry lo descubrió.
Allí, en el frasco de dulces que estaba sobre su escritorio, había un chocolate con una envoltura idéntica a la de los asesinatos. Era demasiado evidente… era como si Draco, sabiendo que tarde o temprano él llegaría buscando respuestas, lo hubiera puesto allí, para que lo viera.
Era como si estuviera confesando todo.
Harry cerró sus manos con fuerza sobre la tela de la túnica, sabiendo que debía acercarse, que debía investigar, pero Draco se adelantó a sus movimientos al alejarse para buscar su rostro, obligando al verde y al gris a encontrarse.
—¿Y qué harías si fuese yo el culpable? —preguntó roncamente, estrechando su mirada, acercando sus labios a los de Harry, solo para rozarlos, sin llegar a completar un beso, bajando su mano para acariciarle el trasero—. Dime, gran auror, ¿qué dice tu moral al respecto? ¿Me llevarías a Azkaban, permitiendo que muriera en completa soledad?
Harry no podía pensar. Se sentía demasiado excitado por esas manos para controlarse. Se inclinó hacia adelante, apoderándose de los labios de Draco, reclamando, odiando que el rubio lo hubiese arrastrado hasta esa situación y que él fuese tan estúpido como para haber caído en ello. Quizá por eso sus besos nunca habían sido tiernos o suaves… tal vez por eso, lo que sentía iba más allá de la pasión y la obsesión.
Y ambos lo sabían.
Dime, Harry, ¿qué es lo que harías si Draco fuese el culpable de todo?
—Alguien viene.
Apenas tuvieron tiempo de apartarse y asumir distintas posiciones cuando la puerta comenzó a ser golpeada con insistencia. Por un instante, Harry temió que sus ojos revelaran todo, pero al final, cuando Draco abrió la puerta (escondiendo con magia aquel frasco lleno de dulces), se sorprendió al ver a Ron mirando desconfiado el interior de la oficina. Pero no se trataba de Ron, su amigo, o de Ron, el chico que se fastidiaba solo porque Draco Malfoy existiera. Se trataba de un auror que sabía que todo crimen debía ser pagado.
—Ha ocurrido un nuevo asesinato —informó seriamente. Harry comprendió que la frase no había sido casual; si Ron la había pronunciado sin molestarse en ser receloso por la información, era porque Draco, una vez más, parecía vinculado al caso—. Necesitas acudir al lugar, Harry.—Luego, se acercó a Draco, quien solo permanecía mirándolos porque sabía lo que seguía, sobre todo cuando Ron le entregó un sobre sellado por el Departamento de Seguridad Mágica—. Señor Draco Malfoy, tendrá que acompañarnos. El Departamento de Investigación de la Oficina de Aurores desea hacerle unas cuantas preguntas.
Draco ni siquiera protestó. Lo único que hizo, mientras miraba casualmente a su escritorio, fue sonreír y salir de su oficina escoltado por dos aurores y preguntando cuánto tiempo tomaría eso, argumentando todo el trabajo que debía hacer. A posta, Harry permaneció unos segundos más en la oficina, y se acercó al lugar donde había desparecido el frasco. Años como auror bastaron para percatarse de que en realidad el frasco simplemente estaba oculto bajo un sencillo hechizo de invisibilidad. Miró hacia la puerta abierta: todos, incluso la bruja que lo había atendido al principio, estaban más interesados en Draco que en su oficina. Solo quería…
Maldita sea, ¿qué estaba haciendo? ¿Por qué estaba haciendo eso?
—¿Harry?
El aludido volteó y los ojos de Ron se volvieron serios, respondiendo a visión de Harry, quien le señalaba con su varita el frasco de dulces. El pelirrojo, chico listo, entendió lo que el otro quería decirle de inmediato.
—¿Crees que esté allí...? Malfoy no sería tan idiota, Harry.
—Aun así, debemos investigar. Lleva este frasco al Departamento de Sustancias Intoxicantes. Después del interrogatorio que le harán a Malfoy, podremos conseguir una orden para registrar su oficina, y también la Mansión Malfoy.
Ron parecía sorprendido por la orden, pero al final asintió, tomó el frasco y se lo llevó. Momentos después, Harry salió de la oficina, sellándola con magia y continuando su camino hacia la Oficina de Aurores. Agachó la mirada, hundió sus manos en los bolsillos de su túnica… y frunció el ceño al sentir allí el chocolate que había sacado del frasco de Draco.
Autora al habla:
¡Hola a todos, pequeños Padawan! :D ¿Qué dicen, qué dicen? ¿Empiezan a ver la oscuridad de este fic y lo que está ocurriendo aquí? ¿Comenzamos a comprender un poco de la oscuridad de Draco y Harry? ¿Qué piensan? MUAJAJAJA. ¡Ya saben que espero sus opiniones!
Por cierto, la parte en japonés sí son diálogos en la trama xD. No puse símbolos nada más porque sí. ¡Muchas gracias a mi querida Shirokyandi por apoyarme en esta parte de la historia! Sois fantástica y maravillosa TwT!
Kohn; ¡muchas gracias! :D ¡Ojalá la disfrutes! ¡Saludos!
¡Muchas gracias a Xonyaa11, Kuroneko1490, ChristineC, Annilina, Aeryn G, CuquiLuna, Parejachyca, Shamaya Malfoy, Kohn y Saku-Aya por sus reviews!
¡Muchas gracias por leer y más gracias si les nace un review!
¡Abrazo fortísimo y un excelente inicio de semana!
