El Potterverso pertenece a J.K. Rowling. Moi solo pide prestados sus personajes un ratito para una retorcida historia que a ella no le causaría ninguna gracia. Je, je, je.
Esta historia participa en el II Festival del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black
Personajes: Draco Malfoy/Harry Potter
Género: Crimen
Advertencias: Slash/Lemon/EWE. Esta historia contiene una relación homosexual que no va a ser cursi ni buena. En serio. La probabilidad de que esto acabe de una manera increíblemente mal es muy, muy alta. Dicho está. Sobre avertencia no hay engaño.
Prompt: #39
Dulces y Pesadillas
Por:
PukitChan
Capítulo 3
Memorias
Aún lo recordaba.
Si Draco se ponía a analizar con cuidado cada mínimo detalle de su plan estratégicamente creado, todavía era capaz de recordar la primera vez que Harry Potter se vio involucrado en él. Era lógico. El hombre era uno de los aurores más importantes del Ministerio y tarde o temprano tendría que aparecer para entrometerse en su camino e interrumpir sus planes. En todo caso, más que sorprenderlo, la presencia de Potter era inevitable. Eso lo había contemplado. Eso entraba dentro de sus límites establecidos.
Comenzó con una sospecha tras el primer asesinato, aunque en ese momento ni siquiera lo habían considerado como tal. Fue el tiempo, las sospechas, el pasado, los interrogatorios y su evidente ascenso por el Ministerio lo que los llevó hasta él. Tenían razones para sospechar, después de todo. Si Lucius Malfoy se había abierto camino a través de amenazas y cantidades obscenas de dinero, entonces Draco también podía hacerlo. No había espacio para dudas. No cuando salía tan beneficiado por ello.
Los rumores los seguían al igual que las miradas, aunque estas se desviaban en el momento exacto en el que él los observaba. Si alguna vez alguien creyó que la guerra había hundido al apellido Malfoy, el miedo que infundió Draco se encargó de demostrar lo contrario. Sin embargo, él mejor que nadie sabía que si existía alguien capaz de enfrentarlo, ese era Potter y no porque Draco fuese un mago tenebroso; era, sencillamente, porque se trataba de él.
Pero esa vez (la ocasión en la que Harry lo miró no como un compañero molesto del colegio, sino como un hombre capaz de asesinar a otros por la búsqueda del poder) Potter no tenía decisión en su mirada. Ni siquiera tenía deseos de atraparlo. Lo que Harry tenía cuando le tocó enfrentarlo, era un corazón roto.
No fue difícil averiguarlo: Potter continuaba siendo una figura pública a la cual era fácil criticar. Sus pasos eran seguidos por revistas absurdas que no tenían nada más interesante que publicar, pero a las cuáles les divertía tenía a alguien a quien humillar. De esa manera, Draco supo sobre la fragilidad de Potter al querer, de lo fácil que era engañarlo y cómo destrozarlo. Bastó con mirar con atención, sonreír en el momento preciso y mostrarse comprensivo, primero con su investigación y después con sus emociones, para lograr que cayera rendido ante sus pies.
Draco había visto los beneficios desde el primer momento. Si había que tejer una telaraña donde la meta era atrapar a todas sus presas, Harry había caía indirectamente en ella. Un desafortunado giro del destino, dirían algunos. Lo que necesitaba para hacerse poderoso, pensaría Draco. Porque sí, usar a Potter resultó mucho más conveniente de lo esperado. Manipular las emociones de Harry, fingiendo darle amor y satisfacción era la manera más rápida de ascender por el Ministerio.
Repentinamente, y sin que nadie lo entendiera, las investigaciones se hicieron más complejas. El veritaserum no afectaba a Draco. Las evidencias, aunque apuntaban hacia él, no eran concluyentes. Siempre había un testigo, un método, una laguna en las leyes mágicas que nunca antes se habían utilizado. Asesino, gritaban los ojos de los aurores, menos el de uno, el más importante de ellos, el único que podría mandarlo a Azkaban porque sabía la verdad, pero no tenía el valor para hacerlo.
A Harry Potter ya no le quedaban fuerzas para seguir intentándolo.
Ya no.
—Amo Malfoy, señor…
Por un instante, al escuchar la chillante voz, Draco desvió su mirada del caldero hacia el suelo. Allí, luciendo demasiado asustado, un elfo lo miraba con sus enormes ojos rojos. La criatura parecía haberse castigado recientemente por todas las vendas que colgaban de sus largos y esqueléticos dedos, pero Draco apenas le prestó atención a ellos pues sabía que solo existía una razón para que un elfo lo interrumpiera mientras preparaba una poción.
Solo una.
—¿Llegó? —preguntó Draco con calma, sin sorprenderse. El elfo (cuyo nombre Malfoy nunca aprendería) asintió con vigor antes de desaparecer pues su amo, en un silencioso movimiento de su mano, le había dado una orden clara: muy bien, tráelo aquí. Entonces, mientras esperaba, Draco miró hacia la ventana salpicada por las gotas de una lluvia pesada y desagradable. El tipo de lluvia que borraba los rastros de un camino salpicado por la sangre.
La clase de noche que siempre lo llevaba hasta sus brazos.
—Amo, el señor Harry Potter ha venido a visitarlo.
La poción comenzó a hervir con suavidad cuando Draco levantó la vista. Allí, de pie a mitad de su laboratorio, Potter lo miraba con una expresión lamentable. Estaba empapado de pies a cabeza, aún portaba la túnica del Ministerio y en la mano izquierda estaba la placa que lo identificaba como uno de los más importantes miembros del Departamento de Seguridad Mágica. Temblaba. Los cristales de las gafas se empañaron de inmediato por los vapores que flotaban por la habitación, pero eso no pareció importarle porque todo lo que hacía era observarlo con el corazón destrozado.
—¿Terminó la investigación? —preguntó, volviendo la vista hacia la mesa donde los ingredientes estaban esparcidos en un orden que solo él sería capaz de entender. Con las manos envueltas por los guantes de piel de dragón, Draco tomó el tallo de una rama lo suficientemente larga para abarcar uno de sus brazos. Luego, sujetó un cuchillo y comenzó a cortar hoja por hoja con una paciencia abrumadora.
—Fue un asesinato —respondió, acercándose a él. Aunque no lo veía, Draco sabía que así era: el sonido de los pasos, que ni siquiera la alfombra centenaria era capaz de ocultar, lo delataba—. Consumió un chocolate pocas horas antes de morir.
—¿Causas desconocidas?
—Sí. Sin embargo… —pausó, aunque no lo suficiente para que Draco le prestara atención. El rubio continuaba cortando las hojas, extrayendo el líquido que emergía de ellas con extrema delicadeza—. Creemos que se trata de un veneno de reciente creación. Letal, pero que se desvanece de inmediato. Y como el cuerpo fue encontrado pronto, entonces aún existe la posibilidad de confirmar el veneno. Tal vez, con un poco de suerte, encontrar un rastro de los ingredientes.
Durante unos minutos el silencio prevaleció. El corazón de Harry no dejaba de palpitar y su cuerpo de temblar cuando por fin se colocó frente a Draco, quien lo miró fijamente y levantó la rama que manipulaba, exhibiéndola frente a él.
—Cycas Revoluta. ソテツ en japonés, es una planta difícil de cultivar en Inglaterra por su clima. Aún más de traer desde Japón, sobre todo porque es extremadamente tóxica. Con las dosis correctas, es mortal. Demasiadas leyes la regulan. ¿Sabías esto, Harry? A causa de esta planta, muchos animales han muerto, sobre todo por su sabor. Es agradable.
Ni siquiera había terminado de explicar cuando una diminuta sonrisa se dibujó en sus labios al notar cómo Harry mordía su labio inferior. Lo sabe, pensó Draco y una ola de excitación y placer recorrió su cuerpo cuando, ante el pasmado rostro del auror, sacó una caja de chocolates: tomó uno -con una envoltura que Harry conocía a la perfección- y lo bañó en la pócima a la que había agregado las gotas que obtuvo de la planta. Luego, tras unos segundos, lo sacó, envolviendo el chocolate una vez más en la envoltura.
En esa maldita envoltura.
Luego, cumpliendo lo que Draco había planeado desde que el otro apareció rogándole porque le mintiera, Harry hundió la mano en su bolsillo y sacó un chocolate, mismo que colocó junto con el que Draco había terminado de crear y envolver.
Muy bien, Potter. ¿Qué es lo que harás? Sabiendo lo que sabes… ¿a qué te atreverás?
—¿Draco?
—¿Sí?
Silencio. Harry vaciló, pero al final se quitó las gafas y en ese simple movimiento, Draco descubrió por primera vez el placer de haber derrotado a Harry Potter. Al hombre que no creyó que algún día se daría por vencido, pero que ahora estaba ahí, mirándolo con esos ojos verdes que le suplicaban en silencio alguna excusa, cualquiera, para no llorar y desmoronarse frente a él. Para seguir creyendo en él… y Draco, por supuesto, se la daría. Se quitó los guantes, estiró su brazo por encima de la pócima y los ingredientes, y con cuidado acarició la mejilla y los labios resecos del otro.
—¿Quieres que vayamos a mi habitación, Harry?
Aún lo recordaba.
Draco aún recordaba a la perfección la primera vez que Harry se le entregó. Había sido en una noche húmeda, muy caliente. Potter había abierto los brazos hacia él, suplicando, aferrándose a las caricias que Draco le propiciaba, como un extranjero que ha encontrado en un país desconocido a una persona que habla su mismo idioma, como un muerto de hambre a quien le ofrecen las sobras de una comida… como si Draco fuese lo único que le daba sentido a su vida. Y aun así, con sorpresa, Draco había descubierto que eran compatibles físicamente y que la magia que hacía estallar ventanas era tan intensa como desatar el fuego de infierno.
Justo como ahora.
No era ternura ni mucho menos amor. Era hambre, dolor y rabia. Era frustración y enojo vueltos pasión y deseo. Era buscar una satisfacción intensa que lo aliviaría momentáneamente, pero que regresaría con mayor fuerza para atormentarlo. Era Harry Potter enredándose en su cuerpo, no porque lo deseaba, sino porque lo necesitaba, al igual que Draco a él. Por eso, tan solo por eso, su magia estalló.
Todo ocurrió demasiado rápido, doloroso y duro. Los besos se volvieron agresivos y las mordidas violentas. Las caricias eran garras clavándose en su piel. Era excitante, inclusive las órdenes secas pronunciadas por la ronca voz de Draco. Era un tócate, abre tus piernas, ¿te duele? ¿quieres más? que se transformó en precisas estocadas, en abrazos ahogados, en sollozos de tristeza y dolor más que de placer, en un enredo de sábanas, piel y salivas.
Harry siempre suplicó por él. Inclusive en la cama, con las piernas abiertas, ocultando su rostro pero mostrándole su trasero, no dejó de pedirle a Draco que lo hiciera, que siguiera. Aún con las uñas de Draco desgarrando la piel de sus brazos, Harry no dejó de gemir por las palabras vulgares y posesivas que eran susurradas en su oído, para volverse una esencia que lo recorría por completo. Porque, aún sin necesidad de ello, Harry sentía que cada movimiento, cada golpe que lastimaba su próstata y lo hacía delirar de placer, era como golpes mágicos de una Imperius que le ordenaba continuar allí, protegiendo lo que ellos tenían.
Harry nunca se había sentido tan frágil y dañado como cuando Draco lo poseyó, sujetando su cabello negro con fuerza, empujando su cara contra la almohada, montándolo con desesperación. Sí, sí, sí. Hazme olvidarlo todo, Draco, haz que deje de sentir, por favor. Tú eres el único, solo eres tú. Y tal vez por eso, cuando el orgasmo lo envolvió en una nube de placer cegador, Harry lo único que atinó a hacer fue a cerrar los ojos, grabando en su alma la sensación de tener Draco enterrando profundamente dentro él, escuchando sus jadeos, su corazón acelerado palpitando contra su espalda y sus labios contra su hombro, creyendo que eso, aquello tan íntimo que durante un instante los unió, bastaría para sobrevivir otro día más.
Solo un día más.
εїз
Fue la luz la que lo despertó. Al principio, maldijo a los elfos por no haber cerrado las cortinas, pero pronto comprendió que no eran los rayos matutinos los que interrumpían su descanso. De hecho, la oscuridad aún prevalecía en el cielo de la madrugada. Lo que brillaba con insistencia era una esfera brillante a un costado de la cama, mismo lugar donde Harry, aún desnudo, la miraba.
Era un patronus que contenía un mensaje para Harry.
—...es el veneno de una planta. Origen asiático, tal vez. Neville está investigado. Cree que esta misma mañana logrará descubrir cuál es. ¡¿Dónde demonios estás metido?! Hay un caos. El Ministro te quiere aquí. Ya no hay espacio para dudas, Harry: son asesinatos causados por una sola persona. ¡Tenemos que detenerlo!
Cuando Draco se incorporó, Harry volteó. Tenía una expresión que no se asemejaba para nada con el destello de placer que brillaba en sus ojos hasta hacía unas horas. En su mano izquierda, además, tenía una carta. Malfoy aguardó, preguntándose qué seguiría, pues resultaba evidente que Potter ya había tomado una decisión. La decisión que los cambiaría.
Así fue.
Harry volvió a la cama, abrazando a Draco con fuerza y robándole un trémulo beso. Luego, se separó, y allí estaba el auror más importante del Ministerio. Allí estaba el hombre al que había estado jalando de sus cadenas todo ese tiempo.
—Felicidades por tu ascenso, Draco —murmuró, entregándole la carta donde anunciaban que, a causa de lo ocurrido en las últimas semanas, en el Ministerio requerían unos cambios: desde ese momento, Draco Malfoy era el jefe del Departamento de Seguridad Mágica. Harry sostuvo el rostro del otro con suavidad entre sus manos y sonrió—. No te preocupes por nada: te protegeré. Tú no eres el culpable de nada. Nadie te enviará Azkaban, Draco… lo prometo.
Lo conseguí, pensó Draco, sonriendo satisfecho cuando levantó los brazos y atrajo a Harry hacia la cama una vez más, por fin lo logré.
Ahora eres y serás para siempre mío, Harry Potter.
Draco aún lo recordaba. El momento en el que creyó que la victoria sería siempre suya.
Autora al habla:
Jejeje. ¡Buenas tardes a todos! -3-! ¿Cómo están? D: ¿Sorprendidos? Traumatizados. Solo esperen el final de este fic y verán que no podríamos haberlo hecho peor, jajajaajjaa xD. Ya, en serio. ¿Qué dicen? ¿Ya vieron Animales Fantásticos! ¡Ya la he visto y me encantado! :D Espero que puedan disfrutarla, al igual que este retorcido fic. ¡Muchas gracias por todo! :D
¡Muchas gracias a CuquiLuna, Christine C, Kuroneko, Parejachyca, Aeryn G, Kaoruglommy, Shamaya Malfoy, Amalia Michaelis, Stupidrarry, Ying Fa Malfoy de Potter, Maaariiie y Chiquita05 por sus reviews! ¡Son maravillosas! :D
¡Muchas gracias por leer y más gracias si les nace un review para esta historia!
