(K-ON! y sus personajes son propiedad de Kakifly)
Skin-deep Love
Capitulo 9: Retractarse
"Mis sentimientos que han decidido cambiar, han propuesta una persona especial para mí. Aquella a la cual mis sentimientos alborotados intento expresar, pero que tras mis decisiones confundimos."
La baterista había mirado unas cuantas veces hacia atrás, ya había pasado media hora de clases, y no había hecho acto de presencia aquella morena de ojos grisáceos que jamás había faltado a alguna clase. Advirtiendo la mirada de su profesora, se volvió a mirarle sin poder comprender del todo la ausencia de su amiga de la infancia.
Por el otro lado, la bajista aún se hallaba enredada entre las sabanas, durmiendo pacíficamente, su mente había girado durante varias horas entorno de las ideas respecto a la decisión que había tomado, a la promesa que había hecho, al consentimiento que había dado y solo una respuesta tenía para cada una de ellas: "Mi error." La joven había caído en cuenta de que se había estado equivocando durante todo el tiempo. Lentamente comenzó a abrir sus ojos, alzando su celular para descubrir la hora.
-Es la primera vez que falto a clases sin excusa alguna – Pensó la bajista mirando de reojo, una fotografía que reposaba sobre la mesita que se encontraba al lado de su cama. En ella se veían las cinco jóvenes sonrientes en una foto de año nuevo, cuando se habían marchado a ver el amanecer del primer día del año. Cada una sonriente, con sus caras rebosantes de esa alegría que las impregnaba. Lentamente dirigió su mirada al rostro más cercano al suyo en la foto, su enérgica amiga. Ritsu le había tomado el pelo jugándole una broma y se había puesto a su lado estrujándola en su abrazo, sonriente. – Como deseo que me abraces de esa manera, una vez más. – Su celular entorpeció sus pensamientos al comenzar a sonar, provocando que la bajista reaccionara instantáneamente, desperezándose una vez antes de contestar al teléfono. - ¿Quién habla?
-¿Mio-sempai? Soy yo, Azusa. ¿Qué le ha pasado que no ha venido a clases? – Pregunto extrañada la pequeña morena a través del altavoz.
-Ah, Azusa… disculpa por no haber avisado antes… no me siento muy bien, ya he llamado a Sawako-sensei y le explique, pero olvide llamarles, discúlpame- Termino, mintiéndole a la pequeña morena.
-No es a mí de todas maneras a quien deberías pedirle disculpas, pero es preferible que te cuides si no te sientes bien, además… llamaba porque Mugi-sempai me ha pedido que te avisara que…
Fue en ese mismo momento en que se abrió la puerta de su habitación y aquella joven entro a zancadas, acercándose a Mio, quien le miraba aún desconcertada sin poder terminar de escuchar las palabras que la morena de coletas intentaba decir. La joven se sentó a su lado mirándole seriamente mientras tomaba el teléfono de entre las manos de la bajista y le avisaba su llegada a la pequeña, cortando instantáneamente.
-Dime Mio, ¿Por qué has faltado a clases? Ninguna enfermedad te ha dejado tan mal y en cama como para que tú cabezota decidas faltar – Inquirió intentando estabilizar su tono de voz al hablarle.
-Ri-Ritsu… no pensé que vendrías… tan rápido – Pronuncio por lo bajo, bajando la mirada avergonzada ante los ojos melosos que seguían fijos sobre ella.
-No me vengas a hablar de esa manera, Akiyama Mio, eres una tramposa. ¿Qué es lo que hace faltar a mi amiga de infancia a clases que no sea una enfermedad? A mí no me lo puedes ocultar tan fácilmente – Profeso más pausadamente, mirando las manos de Mio, que se cerraban alrededor de las sabanas.
-… Pues, necesitaba pensar, estar un momento tranquila… no puedo engañarte, no estoy enferma Ritsu – Confesó alzando la vista para quedar de fijo contra los melados, que brillaban de manera distinta.
-Mio, yo no vine porque pensara que estabas enferma. Se perfectamente que ni siquiera faltas enferma, que algo enserio te pasaría y no quiero que me lo ocultes a mí. Anda ¿Qué puede ser que te este molestando tanto, como para distraerte de tus estudios? – Pregunto esbozando una leve sonrisa, para calmar un poco al tenso ambiente que habían creado.
-… Tú – Respondió bajando la mirada una vez más. Su corazón había comenzado a latir a una velocidad incomparable, y no podía evitar el carmesí que había teñido sus mejillas ante su respuesta, la mano de la baterista cogió la de Mio, provocando que esta alzara la vista y descubriera una brillante y sonriente Ritsu.
-Está bien Mio… si no quieres responderme, no puedo forzarte a que lo hagas – Pronuncio, entorpeciendo el movimiento acelerado de la bajista quien no pudo evitar alzar una de sus cejas al escuchar la palabra "forzar" junto a un "no" entremedio. Estaba segura de haberle respondido a la baterista lo que le sucedía, y era como si ella no hubiera querido escuchar.
-Pero si te lo he dicho… Ritsu, lo que me pasa es contigo, yo…
-Ya basta Mio, no tienes que forzarte a responderme – Replico interviniéndola, mientras apretaba levemente la mano que había entrelazado hace unos minutos.
-Ritsu… a mí… no me pasa nada, lo que pasa es contigo. ¿Te ha sucedido algo? – Pregunto con tono serio, alzando la vista para mirarle fijo con sus grisáceos intensos. La castaña no pudo evitar sentir temor ante la profunda mirada que le otorgaba aquella que tanto colapsaba su pulso.
-¿Qué estás diciendo? – Pregunto sobresaltada ante la pregunta, sintiendo el temor cómplice de sus sentimientos. – Parece que si estás enferma Mio. Anda es mejor que te acuestes y…
-No me voy a acostar… Ritsu, respóndeme – Le detuvo, tomando esta vez su antebrazo – y mírame cuando te hablo. ¿Qué te sucede? Desde ayer que estás extraña, cuando estábamos hablando… cuando comenzaste a decir todo eso y hasta cuando intentaste besarme – Término diciendo lo último en voz baja apenada, alzando nuevamente la voz - ¿Por qué no me besaste si era lo que querías?
-Porque sé que terminare dañándome a mí misma – Confesó aclarándose la garganta, Mio le miro arrepentida de saber la respuesta, sentía como su corazón se detenía a cada momento en el cual Ritsu hablaba con más fuerza acerca de sus sentimientos. – Si te beso y me equivoco, si te abrazo y me arrepiento. Se perfectamente que sentiré satisfacción en un principio, pero luego te veré abrazada a Yui, veré a hurtadillas que se besan y mi corazón se partirá en dos. ¿Sabes cuánto me duele eso?
-Ritsu yo te lo dije ¿no es verdad? No asistí por tu culpa, porque tienes hecho un lío mi corazón y mi mente y tú no has querido escucharme…
-Es porque me duele, sabes que quiero abrazarte y que quiero besarte, aunque sea una chica ¿lo sabes? – Pregunto evadiendo su mirada, Mio le miro convencida de que estaba sintiendo el mismo dolor que ella sentía en aquel momento en su pecho. – Contigo… contigo quiero ser egoísta, quiero que seas solo mía y de nadie más, y ni eso puedo hacer porque tú… - Fueron aquellas palabras las que hicieron reaccionar a la bajista, quien acallo a la baterista tapándole la boca con sus labios. La baterista abrió sus ojos de par en par, sintiendo su alborotado corazón golpear hacia todos lados. Retumbando por todo su cuerpo.
Los labios electrizantes de Mio, se pegaron contra los de la castaña quien sentía como el suave movimiento que ejercía la bajista lo hacía tan intimo aquel beso. Ese primer beso que tanto deseaba, que era tan especial para ella, debido a que se lo daba la persona a la cual amaba. La castaña comenzó a calmarse ante aquella nueva sensación, dejando que sus manos trazaran un camino entre las manos hasta los hombros de la bajista, quien respiraba entremezclando la misma respiración de la baterista. La morena alzo sus manos hasta el rostro de Ritsu, sujetándolo firmemente mientras intentaba mantenerse en paz. Su corazón daba vuelcos entorpeciendo su ritmo normal, a su vez que se sentía feliz. Los labios de Ritsu destilaban miel con cada beso, miel que no se hacía empalagosa ante la boca de la bajista, que degustaba una y otra vez, y cada vez más aquellos suaves y húmedos labios. Se separo lentamente de la baterista rompiendo el hechizo para mirarle a los ojos, observando una Ritsu de temperamento dócil. Sus labios rojos e hinchados ante la presión que había ejercido Mio, las mejillas enardecidas, su respiración acelerada y su mirada perdida en los grisáceos aún sin comprender que acababa de hacer la bajista.
-Necesitaba comprobar lo que siento por ti, Ritsu – Confeso evadiendo su mirada avergonzada la morena, dirigió su mano hasta su pecho caliente, lleno de emociones nuevas, de sentimientos descubiertos a su amiga.
-¿Y cómo te fue? – Pregunto lentamente, fijando su mano sobre el pecho de la bajista, quien se volvió a mirarle para encontrarse con una resplandeciente Ritsu. La morena le observo durante unos segundos, sintiendo latir su corazón acelerado.
-"Me llegue a dar cuenta de que…" Estoy enamorada de ti – Contesto mirándole seriamente, provocando una sorpresa momentánea de la baterista que al instante de caer nuevamente de las nubes en las que acababa de flotar, comenzaba a reír mientras observaba a aquella muchacha que le miraba con el ceño fruncido ante la extraña risa de la castaña – Podrías haber dicho algo, en vez de reírte de mis sentimientos – Reprocho sonrojándose avergonzada de aquella energética chica que se encontraba riendo.
-No me estoy riendo de tus sentimientos, porque de todas manera "…yo también…" estoy completamente enamorada de ti, Akiyama Mio – Confeso al dejar de reír, abalanzándose contra Mio, quien perdió sin más el equilibrio terminando por completo en la cama, bajo Ritsu, mirándole sonrojada al ver la sonrisa coqueta que se formaba en los labios de la castaña – Oh, te estás exponiendo a demasiado Akiyama Mio, no deberías estar debajo de mí – Agrego riéndose, agarrando de ambas muñecas a la joven.
-Espera Ritsu… ¿Qué pasa si alguien entra y nos ve? – Trato de separarse desesperada ante cualquier aparición de la familia Akiyama, la baterista sonrió al descubrir aquello.
-Con que era eso lo que te preocupada, bueno pues si no te das cuenta, tus padres trabajan hasta cerca de las nueve de la noche y eres hija única, y muy consentida para tu suerte – Agrego con una sonrisa en sus labios, acercándose a la puerta de la habitación, mientras le miraba – No te preocupes, no pasara nada – Suavemente movió el pasador de la habitación y se volvió a acercar a la bajista - ¿Acaso crees que algo más vaya a pasar? – Pregunto volviendo a sentarse a su lado.
-¡Ritsu! – Grito Mio sonrojándose, escuchando la sonora carcajada de la castaña que nuevamente se volvía a poner sobre ella – eres una embustera.
-¿Yo, embustera? ¿Por qué podría serlo? Jamás miento – Comento sentándose sobre la joven mientras le fruncía el ceño. A lo que la morena contesto con una gran carcajada - ¡Mio, eres malvada! De acuerdo si soy una embustera… anda deja de reír o tendré que quitarte yo esa risa.
-Es que… no puedo parar, eres demasiado. ¿Cómo lo harías? – Pregunto mientras reía, se formo una sonrisa en los labios de la baterista, tomo el rostro de la bajista con ambas manos y tapo su boca con la suya, dejando que la risa de Mio se convirtiera en suspiros atrapados dentro de ambas bocas.
Quedándose así durante unos segundos hasta que la suave y caliente respiración de Mio choco contra sus mejillas, logrando que la castaña se moviera en contacto al roce que las hizo estremecer a ambas, lentamente le devolvió el gesto la morena, mientras alzaba sus manos hasta entrelazar sus manos alrededor del cuello de Ritsu, quien deslizo la mano que tenía delicadamente puesta sobre la mejilla de Mio, hasta su nuca, jugueteando con algunos mechones hasta enredarlos entre sus dedos. Lentamente los labios se separaron con un ligero sonido, separándose poco a poco, Mio abrió sus ojos quedándose mirando fijamente a Ritsu con un brillo extraño. Y nuevamente ambas sonrieron mientras la castaña desenredaba sus dedos de los cabellos oscuros para tocar delicadamente los labios de la morena-
-Es la primera vez que beso tus labios. Me gustan, cada vez que te beso y destilan un dulce sabor, son suaves y esponjosos como tus canciones. – Inquirió con una suave risa. - Están calientes todavía. Tendrás que asumir muchas consecuencias de esto Akiyama Mio. Eres culpable de robo – Confeso evadiendo su mirada sonrojada.
-¿Por qué soy culpable? ¿De qué podría serlo? – Pregunto, sonrojada la bajista.
-Porque tú me robaste el corazón – Nuevamente coloco uno de sus dedos sobre los labios de la bajista. Le miro sonrojada admirando como una curvatura se formaba en los labios de Mio, quien lentamente abrió su boca – Espera Mio ¿Qué haces? – Pregunto sintiendo el calor subir a sus mejillas aún más al sentir la cálida y húmeda sensación de la lengua de Mio tocar su dedo, provocando que la castaña diera un gemido – Mio, detente…
-Te ves demasiado débil en este momento, porque debería detenerme jamás había visto este lado tuyo y me gustaría admirarlo un poco más – Repuso terminando por morder el dedo de la baterista quien dio un respingo al sentir los escalofríos de aquellas nuevas sensaciones que se adueñaban de su cuerpo. Miro lentamente los ojos de Mio provocando que nuevamente la morena mordiera su dedo, suplicando con sus melosos que se detuviera. La bajista saco el dedo de Ritsu de su boca y le sonrió – Me gusta tu manera de suplicar.
-A mi me gustas tú – Confeso esbozando una sonrisa.
"No fueron esas palabras las que mantuvieron nuestros secretos bajo una capa de hielo. Fueron los sentimientos que perdimos destinados a otras personas. Encubriendo todo lo que podríamos haber sido."
La pequeña guitarrista se encontraba mirando por la ventana de "Max burguer", la calle, esperando a aquella con quien tanto deseaba hablar.
-Esta vez aclarare todas las cosas, no tendré miedo – Pensaba la pequeña de ojos marrones. Cuando en ese momento esa agradable voz llego hasta sus oídos, provocándole que alzara la vista instantáneamente.
-Perdón por llegar tarde Azusa – Confesó en manera de saludo mientras se acercaba a la pequeña de coletas.
-Cielos Yui-sempai pensé que llegarías tarde, no tienes que disculparte, pero no viniste solo a escuchar que te reproche, siéntate por favor – Agrego indicando el asiento frente al suyo, la castaña asintió sonriendo.
-Bueno pues… me llamaste urgente, iba a la casa de Mio a saber como estaba, no puedo creer que no me haya dicho nada de que se sentía mal – Confesó mientras se repasaba un mechón desaliñado de la cabeza, puesto que había corrido hasta aquella hamburguesería, la pequeña morena se alarmo ante las palabras de Yui.
-Ah, ella estaba un poco enferma y se quedo en cama, cuando la llame me dijo eso, no es de que preocuparse, dijo que mañana ya asistía seguro – Afirmo omitiendo la parte en que "Ritsu se encontraba en casa de Mio." Dio un leve suspiro y volvió a mirarle – En fin, de lo que quería hablarte es de Ui.
-¿Ui? ¿Le paso algo a mi hermana? O acaso… Azusa… aún debo saber si tú y yo…
-No, Yui-sempai es mejor que te enteres de esta manera que viéndonos en cualquier lugar, estoy saliendo con Ui – Confeso la pequeña, tenía fijos sus ojos en los ambarinos de la guitarrista quien al instante cambio su expresión al escuchar aquello. El silencio de la joven provoco un gran desconcierto por parte de Azusa, quien pensaba en que reaccionaría de manera más agresiva. – Bueno, no puedo negarte en que hayas reaccionado así pero…
-¿Desde cuándo? – Interrumpió con aquellas palabras que salieron lentamente desde la boca de la castaña.
-Desde hace una semana.
-¿Quién le pidió a quien salir?
-Fui yo, Yui-sempai yo…
-¡¿Y qué pasa con los sentimientos que teníamos? ¿Aquello que te confesé? – Alzo la voz mirándole con sus ojos cristalizados. Azusa poco a poco comenzó a desconcertarse ante la reacción de la guitarrista - ¿Recuerdas que te dije? Yo… yo te quiero Azusa.
-Me quieres a mí, pero no puedes evitar querer a Mio-sempai ¿verdad? Ya te lo dije, no podría amarte si alguien más ocupa tu corazón, no quiero ser quien saque a esa persona como si fuera quien maltrata a ella y menos quiero dañar a Mio-sempai. Ui me quiere… y yo también la quiero, me gusta mucho y no puedo evitarlo, tan gentil, tan cálida, me producen celos cuando la veo cerca de alguien más y es inevitable para mí eso, no quiero tenerla más lejos de mí, pero Yui-sempai, usted aún duda de sus sentimientos, ella jamás ha dudado en quererme – Profirió enfadada ante aquella forma de retenerle, observo aquel temor en los ojos ambarinos de la guitarrista e intento calmarse – discúlpame.
-No… está bien, creo que fue mejor que me aclararas las cosas así, yo…
-Yui-sempai por favor… no quiero que nuestra amistad cambie – Confeso mirándole suplicante.
-Nuestra amistad cambio desde que nuestros sentimientos se hicieron diferentes… tanto para ti, como para mí – Agrego de manera seria sin volver a mirarle. Azusa volvió a mirarle desconcertada.
Notas de autor:
Ahora si que si. ¡Hola!
¿Cómo están? Espero que muy, muy bien. Bueno creo que con esto que les he aportado una buena dosis de Mitsu, y quiero saber ¿les gusto?
No saben cuanto me gusto como quedo, en tanto la parte de Azu-nyan y Yui, debo decir me dio mucha pena también al escribirla, pensar que es tan distinta mi realidad a la que amo. Me encanta el Yuiazu tanto como el Mitsu, pero como saben, esta historia no sería interesante si con ocho capítulos no hubiera hecho tantos cambios. Seguiré haciéndolos porque no pienso que llegue el final hasta como un 24avo capitulo, o más. Ya que, no diré nada, primero a los estudios, luego a esto.
Si, lo se, no se si me lo quieran decir pero si estaba un poco lleno de pasión entre esas dos el capitulo, entre tanto beso no me resistí a escribirlo así, cuando estoy inspirada necesito hacerlo y que va, estaba ya así cuando me di cuenta. Hoy no fue nada de Mugi, quizás el próximo capitulo de todas formas faltan las vacaciones. Ñee no puedo decir nada más. Así que, opiniones y criticas estaré esperándolas.
Matta~ne!
Ne~chan!
