(K-ON! y sus personajes son propiedad de Kakifly)

Skin-deep Love

Capitulo 10: Palpitar

"¿Qué hacer si mis decisiones son incorrectas? Camine a rumbos equivocados y quede en una estación frente a la que nadie se conocía y tomaba caminos desconocidos, llenos de temores, si esa era la vida que había escogido… Deseaba retroceder; y estar junto a ti nuevamente."

La castaña lloraba de manera incesante sobre las piernas de la rubia quien acariciaba los mechones revueltos de la cabellera de Yui.

-¡Mugi-chan la perdí! – Grito entre sollozos mientras escondía su rostro - ¡La perdí y solo la trate fríamente para que no me viera llorar! Perdí a la persona que más amo y lo hice con mi hermana.

-Yui-chan no sigas hablando, todo estará bien – Acariciaba la cabeza de la joven, viendo el dolor de ella. Recordó nuevamente el momento en que llego hasta su casa, desconocida para la misma guitarrista quien apareció de manera inesperada.

"La rubia se encontraba tomando el té fuera en los jardines de su casa, aunque era un día frío, sentía gusto por la brisa impregnada del aroma de los rosales, fue en ese momento en que desde la gran puerta la llamo una de las sirvientas de la casa.

-Señorita Tsumugi, con su permiso alguien la llama desde la entrada y dice que es urgente – Aclaro la joven sirvienta que le miraba tranquilamente, viendo como la rubia se extrañaba ante alguna visita para ella - ¿Le digo que no se encuentra?

-No, déjame ir a atenderle yo sola, estaré bien – Respondió con una sonrisa en sus labios, colocándose de pie y caminando hacia la puerta. Aún sin entender quien podía llegar a visitarle en ese momento, tenía la cierta idea de que podía ser su querida novia, sonriéndose para sí misma, pero su momento de alegría se transformo en preocupación al pensar en que podría ser otra persona quien le esperaba fuera de su casa. Al llegar a la puerta, trago saliva experimentando millones de sensaciones, deseaba ver quien le esperaba y a la vez no, abrió lentamente la puerta y fue a aquella joven de cabellos castaños y ojos ambarinos a quien encontró, llorando y respirando aceleradamente. Había corrido hasta aquel lugar. - ¿Yui-chan? ¿Qué haces aquí?

-Mugi-chan… yo… no sé como llegue a tu casa, pero te necesito – La tecladista se acerco hasta la reja y la abrió desatando a una castaña quien se acerco a una gran velocidad hasta el cuerpo de la rubia quien la abrazo al instante en que los primeros sollozos llenos de rabia comenzaron a derramarse."

-Es inevitable Mugi-chan, Ui tiene el corazón de Azu-nyan y tan solo hice más que lastimarla. ¿Por qué me comporte como tonta, cuando pude hacerla feliz? ¿No era mi destino estar con ella?

-… Ni yo te podría aclarar aquello Yui-chan – Inquirió mirando apenada a la castaña quien se limpiaba las lágrimas que acababan de correr. – Ni yo sé lo que pasara con Ritsu, ella… estoy segura de que está con Mio-chan en este momento.

-Sí, es verdad… ellas se aman ¿no es así? – La rubia de ojos zafiro asintió esbozando una leve sonrisa, sintiendo como la angustia se asomaba en su corazón, en ese momento alzo la vista y descubrió los ojos de la guitarrista posados en los suyos, mientras sostenía su mano apretada, expresando la misma angustia a través de sus ojos – Si es por eso. ¿Qué hago amando a Mio? ¿Por qué no la dejé ir de mi corazón y me decidí a confesarle lo que siento a Azu-nyan?

-Es por lo mismo que yo amo a Ritsu, porque jamás dejé de sentir este sentimiento por ella. No quiero sufrir Yui-chan y no quiero verla sufrir a ella – Comenzó a llorar instantáneamente rodeando a la guitarrista quien había dejado de llorar hace unos instantes.

"Si esos eran nuestros sueños, entonces los ángeles podían tocar hermosas melodías las cuales no podrían lastimar nuestros corazones como suaves flechas de hielo."

La pequeña de coletas aún seguía inmersa en sus pensamientos, recordando las frías palabras de la castaña quien aún no había decidido volver a la casa Hirasawa. Aquellas palabras que habían terminado de dañar su corazón y matar el inocente amor que había sentido alguna vez por ella. Lentamente dio un largo suspiro y se dio cuenta de que frente a ella se encontraba con sus ojos ambarinos preocupados por ella, su novia, la hermana de Yui.

-¿Azusa, sucede algo? – Pregunto mirando los ojos marrones de la morena quien lentamente comenzaba a llorar - ¡Azusa!

-Ui… no lo entiendo, no sé porque estoy llorando – Confesó intentando retener las lágrimas que brotaban como dos cascadas, sujetando con sus manos su rostro, sintió las manos de Ui ponerse alrededor de los hombros de la pequeña – Es solo que… me dolió que tu hermana me respondiera de aquella manera. Yo la quiero, es una de mis mejores amigas y solo porque ambas hemos sido muy idiotas terminamos destruyendo lo que habíamos deseado fuera una amistad eterna. Soy una tonta Ui, no hay remedio…

-Tú no lo eres Azusa-chan. Todo estará bien – Inquirió besando cálidamente la cabeza de la pequeña morena. – Hiciste bien al decirle toda la verdad, creo que será más difícil de ahora en adelante lo que tengamos que enfrentar, pero no me importara nada. Azusa-chan te amo y no puedo evitar apenarme ante la reacción de mi hermana, por eso también debo hablar con ella.

-Ui… Yui-sempai ya me detesta a mí, no hagas que te deteste, eres su hermana, por favor – Rogo la pequeña morena mirándole con las lágrimas que aún brotaban de sus ojos marrones, la castaña observo atónita a la pequeña, entregándole una sonrisa, acarició suavemente la cabeza de Azusa.

-Debo hacerlo Azusa-chan, todo estará bien, ten por seguro que vamos a estar bien las dos – Prometió tomando las manos de la morena. En ese momento ambas reaccionaron al escuchar el sonido del timbre, alarmándose instantáneamente – Azusa-chan, si es mi hermana, aunque estés aquí, debo hablar con ella.

-No quiero me entrometer en tu conversación, subiré a tu habitación – Inquirió nerviosa escapando. La pequeña castaña salió de la sala y se acerco a la puerta, respirando aún así nerviosa – "Si es mi hermana, tengo miedo de que reaccione peor al ver a Azusa-chan aquí." – Tomo la manija de la puerta y dio un largo suspiro al abrir la puerta, encontrándose con quien menos esperaba ver - ¿Nodoka-san?

-Ah Ui-chan buenas noches. ¿Yui está? – La pequeña se le quedo mirando asombrada, fue en ese momento en que la chica de lentes se dio cuenta y su rostro se torno de una serena tranquilidad a una notoria preocupación – Ui… ¿Qué está pasando aquí?

-Nodoka-san, mi hermana… mi hermana me va a odiar – Fue en ese momento en que la castaña se largo a llorar frente a la joven, que se le acerco y la rodeo sin entender a que se refería – Aún no ha llegado… pero no se qué voy a hacer para decirle que estoy saliendo con Azusa-chan.

-Ui-chan, tranquilízate – Pronunció suavemente la mayor, viendo a la pequeña castaña alzar la vista para quedársele viendo. – Todo va a estar bien, se trata de Yui de todas maneras, aunque no lo creas, ella no se va a rendir fácilmente y menos si se trata de Azusa-chan – Aclaro mirándole con una leve sonrisa, Ui le miro sin volver a responder, ella tenía claro que su hermana por más que sufriera ante aquello que le había aclarado Azusa, ella no se rendiría fácilmente.

-Tienes razón… pero hay algo de lo que estoy segura – Confeso volviendo a esbozar una sonrisa victoriosa – yo tampoco pienso rendirme.

"Como nuestras mentes, nuestros corazones ya propuestos en esta secreta amistad que cargan el romance, nos besamos a escondidas y llenas de felicidad, puesto que he decidido abandonarlo todo por amarte, por desearte y por querer todo de ti."

La baterista acariciaba los mechones desaliñados del cabello de la bajista quien le miraba apenada, ambas recostadas sobre la cama de Mio, aún sin creer que volvían a estar juntas pero esta vez confesadas, sabiendo que el amor era mutuo. Ritsu sonrió brevemente antes de volver a acercarse y besar muy lenta y dulcemente los labios de la bajista, quien solo suspiro entre besos.

-Mio – Inquirió suavemente la energética chica de ojos melados – Te amo, y siempre lo he hecho – Confesó sonrojada mientras intentaba cubrirlo con una sonrisa, la bajista enrojeció de tal manera que al intentar responderle se mordió la lengua, provocando una risotada de parte de la castaña.

-Idiota, si te ríes de mí de esa manera ni yo llego a comprender como es que me enamore de ti entonces – Le dio la espalda a la baterista quien aún seguía riendo, mientras la avergonzada Mio sentía cada vez más y más pena, fue en ese momento en que los brazos de Ritsu se pusieron alrededor del estomago de Mio, rodeándola y apegando su cuerpo contra el de la morena.

-Yo sé que me amas y me río porque también estoy nerviosa, pero no puedo evitar amar cada defecto tuyo. Si te ves tan linda cuando te sonrojas y muerdes tu lengua – Confesó apegando su rostro sonrosado en el pelo de la morena, quien sentía el respirar de su amante, bajo la nuca. – Mio ¿tú me quieres?

-… Más que a nadie en la vida – Contesto sin pensarlo dos veces la bajista.

-Y eso quiere decir ¿qué me amas verdad? – Volvió a preguntar sin una pisca de preocupación.

-Y no podría negártelo nunca más – Volvió a responder sintiendo la presión de los brazos de la baterista que se cerraban más y más a su alrededor.

-… Entonces ¿podrías dejar a Yui por mí verdad? – Pregunto rápidamente.

-¿Qué? Ritsu… esto no me confiere solo a mí… no quiero dañar a Yui de esta manera – Respondió la bajista rodeando las manos de Ritsu que seguían firmemente apresándola.

-¿Y qué tal si te secuestro? Nos hacemos una escapada internacional y nadie vuelve a saber más de Akiyama Mio y Tainaka Ritsu durante un par de años. Solo que se fueron de una gira y listo, nuestro sueño siempre ha sido estar en el budokan, seríamos las dos, tú cantando y tocando el bajo y yo en la batería. ¿Qué te parece? – Pregunto ansiosa mientras reía.

-Eso me encantaría, pero sabes que eso es imposible, ni aunque quisiéramos somos menores de edad, no tenemos pasaporte y aún así tampoco tendríamos la aprobación de nuestros padres para dejar de asistir así como así a la escuela.

-Sí, ya lo sé pero se vale soñar – Inquirió de manera enérgica mientras volvía a apegar su rostro contra la cabeza de la bajista. La grisáceo volvió a sonrojarse al sentir la cálida respiración de la baterista bajo su nuca, sintió como su cuerpo se estremecía ante aquella nueva sensación, en ese momento escucho una suave carcajada de Ritsu – Descubrí tu punto débil… Mio – Pronunció delicadamente el nombre de la bajista quien se sonrojo y se volteo intuitivamente para quedarse mirando fijamente a la baterista quien le miro sorprendida.

-No puedo resistirlo más, Ritsu – Pronunció mirándole a los ojos, tomo entre sus manos el rostro de la baterista quien le miraba aún sin comprender a que quería referirse con eso. Fue en ese momento que dejo escapar un gritito mientras acortaba más y más la distancia entre ambas – No te muevas y cierra los ojos – Obligo mientras acercaba más y más su rostro, la baterista asintió sonrojada ante la propuesta de su amiga, sintiendo como esta apresaba entre suaves mordidas el labio inferior de Ritsu quien dejo escapar un suave suspiro, junto a un respingo chocando con todo su cuerpo contra el de la morena quien se deleito al descubrir aquella contracción ante aquella nueva forma de torturarle.

Apego sus labios a los de la baterista, suaves y esponjosos, como pensaba el tiempo en sus canciones, sintiendo que cada letra volvían a ser parte de la inspiración que le otorgaba en cada momento Ritsu, su mejor amiga y la persona de la cual había estado enamorada durante toda su vida.

Volvió a apegar sus labios contra los de la baterista movimiento delicadamente sus labios al ritmo de su amiga, quien movía delicadamente sus labios, hasta que lentamente los abrió y se dejo deslizar por aquella fantasía que tanto deseaba tocara a su puerta, la lengua de la bajista como una dulce invitada, se adentraba en su boca lentamente y suavemente rozando la lengua de la castaña quien dejaba escapar suaves suspiros ante tal sublime roce. La baterista separo lentamente su boca de la Mio y le sonrió sonrojada ante los delicados y dulces movimientos que podía llegar a hacer su amiga, aquella tímida cantante que la solía desesperar, con quien había compartido su infancia y el camino a su adolescencia.

-Ritsu, el ritmo de tus labios es más lento que la energía con la que tocas la batería – Reclamo la morena mirándole con reproche, a lo que la baterista pudo demostrar sorpresa ante aquello, viendo como empezaba a sonreírse para sí misma la bajista.

-¿Por qué te ríes ahora? – Pregunto Ritsu mirándole intrigada.

-Es solo que aunque sean lentos tus besos y el movimiento de tus labios, acabo de descubrir que ese lado tuyo me fascina. Tainaka Ritsu, despiertas en mi cosas nuevas, y ya no se qué hacer con esto que siento, porque sé que explotare en cualquier momento estando aún con Mugi o Yui, incluso con Azusa. Ritsu no puedo evitar amarte de esta manera – Confeso la bajista tomando entre sus manos el rostro de la baterista quien asintió moviendo su cabeza, mientras ponía sus manos sobre las de la bajista.

-También yo Mio… te he amado desde que te conocí y no puedo estar un segundo más lejos de ti… es por eso que – Sonrió de manera maliciosa inesperadamente mientras tomaba una de las manos de Mio entre una de las suyas y lentamente la dirigía a sus labios – Voy a apresarte Akiyama-san – Volvió a pronunciarlo lentamente.

-Espera Ritsu ¿Qué piensas… hacer? ¡Ay! – Mordió lentamente el dedo meñique de la bajista quien le miro enrojecida, había iniciado su tortura y no se detendría hasta causarle un angustioso placer del cual no podría satisfacerse – Ritsu, idiota ¿Por qué haces eso?

-Es una promesa, aunque no te duela recordaras que este dedo estuvo en mi boca por algún motivo, y ese motivo te causara deseo, el deseo de seguir estando conmigo. Y yo esperare gustosa a que vuelvas por mí y me devuelvas con un castigo esta dulce promesa que acabo de hacer cumplas Akiyama Mio.

"Como el viento que sopla en otoño, y las hojas que vuelan al sentir nuestros corazones frente a frente, es ese el sentimiento de perdición que detono a nuestro amor como una bomba, que lo destrozo y que a su vez lo volvió a planear como un martirió agónico."

La guitarrista lentamente abrió la puerta de su casa, eran pasadas las tres de la mañana y ella había deseado no encontrarse con su pequeña kouhai. Nakano Azusa, quien le había confesado el amor que sentía por su hermana; camino de puntillas por toda la casa, descubriendo que nadie había más que en la habitación de Ui, en la cual se detuvo al escuchar una suave voz dejando escapar un pequeño gritito. La guitarrista acerco su oreja hasta ponerla en la puerta y escuchar mejor aquello que sucedía.

Ambas respiraciones aceleradas delataban los besos duraderos que se fugaban entre la conversación que tenían, y los sollozos de la pequeña morena de coletas aún eran descuidados al ver que sufría por el hecho de haber dañado a su amiga y la persona la cual quería. Pensando en otras cosas la guitarrista, comenzó a llorar escuchando cada respiración y cada lastimero sollozo que escapaba junto a los suspiros de la pequeña.

-"No quiero perder ante mi propia hermana… no quiero sufrir y menos por el hecho de no tenerte Azusa. Estoy segura de no rendirme ante ti"


Notas de autor:

¡Hola!

Si, lo se disculpen por el atraso, más de un mes sin subir nada, he estado el mes de Abril super ocupada y creo que Mayo será igual, pero prometo traerles un capitulo más este mes, aparte se viene mi cumpleaños este mes y tengo que celebrarlos con mis últimas inspiraciones entre la adolescencia a la adultez.

En fin saltando este tema, ¿qué les pareció este capitulo? Se que es más corto que los capítulos anteriores pero a decir verdad también ando un poco corta de inspiración, sin más que decir, aceptaré sus criticas, si tienen ganas de amenazarme también las aceptare con gusto, sus comentarios, todo.

Espero estén muy bien.

Matta~ne!

Ne~chan!