(K-ON! y sus personajes son propiedad de Kakifly)


Skin-deep Love

Capitulo 11: U&I

"Son las consecuencias de querer tanto a alguien. Como si los llamados de aquella persona fueran los acordes de esta hermosa tonada. Por lo que jamás podré olvidar, lo que vivimos y nos hizo sonreír en nuestro invierno lleno de risas…"

La guitarrista se encontraba de pie frente a la puerta de su habitación, había decidido durante toda la mañana que conversaría con su pequeña protectora y hermana. A quien amaba desde toda su vida y quien inesperadamente había ganado el corazón de la persona a la que amaba. Salió de su habitación y camino raudamente hasta la puerta de la cocina encontrándose con la castaña de ojos ambarinos similares a los suyos, preparando la cena. Ui le miro detenidamente y luego volvió su mirada a la olla en la cual preparaba la cena. Yui se encontraba apoyada en el umbral, aún sintiendo que los nervios estaban impidiendo que hablara.

-¿Qué sucede hermana? – Pregunto repentinamente la pequeña quien no despegaba su mirada de la cocina.

-Ui… ¿podemos hablar al respecto de…Azusa? – Pregunto mirándole aún nerviosa de lo que respondería la pequeña castaña.

-¿Es que acaso quieres que la dejé libre para que tú puedas estar con ella? – Pregunto, sin responder a la pregunta formulada por la guitarrista, quien sintió un escalofrío ascender por su espalda al escuchar la voz clara y decidida de su pequeña hermana.

-Quiero hablar contigo de Azusa, es solo eso… por favor – Rogó mirándole alarmada ante la reacción que tenía con ella aquella que toda la vida le había querido.

-Terminare de preparar la cena y conversaremos ¿está bien? – Pregunto volviendo su mirada a la de la castaña, quien asintió evitando instintivamente su mirada y saliendo del lugar.

-"¿Qué me sucede? ¿Por qué me da tanto miedo confesar mis verdaderos sentimientos? Es mi hermana, al fin y al cabo debo solucionarlo primero que nada, con ella…"

Yui miraba aún preocupada a su pequeña hermana, sus ojos llenándose de lágrimas fueron los que quebraron la tensión que había entre ambas, alzo su vista al ver que se acercaba a ella y le rodeaba su pequeño reflejo.

-Hermana, no quiero que Azusa nos separe – Inquirió suavemente Ui, aferrando aún más a su hermana quien no dejaba de llorar, quebrando cada vez más el corazón de la pequeña – Pero ¿sabes qué? No puedo dejar a Azusa, porque estoy enamorada de ella.

Yui le miro detenidamente, sin expresión alguna mientras las lágrimas brotaban de sus ojos sin querer detenerse, fue en ese momento en que Ui se dio cuenta del sonrojo que había aparecido en sus mejillas al ver tan severa mirada de los ojos de su propia hermana. Era la primera vez que le enfrentaba y solo quería hacer frente y defender a su novia quien a su vez, era el amor de su hermana, su amada e inocente hermana mayor.

La guitarrista miro los ojos ambarinos de su hermana, eran idénticos a los suyos, aunque el matiz que demostraban eran un poco más serios, su corazón latió a mil al bajar hasta los labios de su propia hermana quien solo le observaba al igual que ella. En ese momento la castaña se puso de pie y tomo entre sus manos el rostro de su hermana, quien instintivamente le miro asustada.

-Aún no puedo notar la diferencia que hace entre nosotras Azusa, eres igual a mí. Pero tus labios la han tocado ¿verdad?, han rozado el delicado y delirante contacto de los labios de ella ¿verdad? – Pregunto mirando directamente a los labios de su hermana quien se sonrojaba aún más al tenerle tan cerca.

-Hermana… ¿Qué estás diciendo? Espera, esto es…

-Déjame descubrir esa calidez que vuelve loca a Azusa por ti entonces – Termino su frase presionando sus labios contra los de su hermana. Acababan de hacer contacto y ya masajeaba suavemente sus labios apretando fieramente contra los de Ui, quien aún se resistía ante el contacto doloroso que le brindaba su hermana, derramando unas pequeñas lágrimas que Yui descubrió al instante en que sus labios supieron a sal. En ese momento fue cuando se detuvo de su incesante ataque y suavemente comenzó a separar sus labios de los de su hermana para descubrirse con el deseo aún encendido. Lamiendo levemente los labios de Ui - ¿Te hice llorar? Perdóname… aún no se si descubrí ese sabor que vuelve loca a Azusa, así que perdona si una vez más te hago daño.

-¿Qué? Hermana… basta por… favor – Fue atacada nuevamente por la boca de su hermana pero esta vez delicadamente sintiendo el suave contacto de los labios tersos de la guitarrista quien mordisqueo suavemente el labio inferior de Ui, provocando que está abriera entre suspiros sus labios, entrando como un ladrón con su lengua dentro de la boca de su pequeña hermana – Increíble esta sensación… sus labios saben distinto, tienen deseo, tienen dulzura, es exquisita, mi hermana es… ¡espera Ui! ¿Qué estás pensando? – Se separó lentamente de su hermana alejándose unos cuantos pasos para apretarse sus labios aun manteniendo el calor y la humedad que había dejado a propósito la guitarrista.

Lentamente Yui bajo la mirada apenada por el deseo que la había atrapado, había besado a su hermana, había dañado la pureza que tenían esos labios únicos de la pequeña de coletas. Y ahora también tenían su sabor.

-Es injusto…

-¿Eh? – Le miro nuevamente la pequeña asustada de lo que pudiera volver a hacer. Viendo como esta tomaba asiento en el sofá.

-Yo… yo la amo tanto a Azusa y mi tonto corazón no me dio buenos consejos, no puede ser que termine así mi historia con ella – Repuso limpiándose la nariz con la manga de su puño, Ui le miro aún sorprendida por las palabras que decía, la pequeña castaña se acomodó al lado de Yui y le miro seriamente.

-Yui, hermana, no puedes decir esas cosas tan así de repente con la novia de la persona que hablas. Además… ¡no puede ser que estés diciendo estás cosas! – Alzo la voz, provocando la sorpresa de la guitarrista, quien se limpio las lágrimas y le miro sin poder quitarse la sorpresa – No me parece que pienses de esta manera, si estás con Mio-san, sabes, Azusa ha venido en cada momento en que estas con Mio-san y no sabes cuánto la has dañado, ella de verdad te quería, pero es momento de que sea feliz y quiero entregarle esa felicidad.

-Pero Ui… - Le miro sorprendida, tenía razón en cada palabra, había dañado a Azusa, enfrentándola contra Mio al encontrarse bajo aquel techo. La joven bajo su mirada apenada por aquello sintiendo remordimiento al escuchar "…ella de verdad te quería…" – Es cierto que estoy con Mio… pero aún así mis sentimientos por Azusa… no por Azu-nyan siguen siendo los mismos desde el momento que la conocí. Esa pequeña y delicada niña que apareció frente a nosotras inscribiéndose al club de música ligera como mi kouhai. No cambia, solo aumenta cada que le veo, cada que me sonríe y no ha disminuido ni se ha corrompido este sentimiento aún con su forma de dañarme en el momento en que le confesé que le quería. Tal vez no debí haberlo hecho de esa forma pero… yo amo a Nakano Azusa – Confesó mirándole seriamente, provocando la sorpresa de Ui, quien cambio al instante su mirar y le miro detenidamente con una sonrisa desafiante.

-Entonces no me queda otra, hermana, Azusa es mi novia y le daré todo mi amor posible, pero si veo una pisca de retractar en su corazón, si veo que duda de mi amor y su corazón le desmiente entonces la dejaré libre. Dejaré que ella sea libre para hacer lo que quiera, con quien quiera – Aclaro aún con aquella sonrisa desafiante. – No dudaré en entregarle mi amor, porque es a quien amo.

-…Entiendo – Asintió con una sonrisa de la misma manera desafiante.

-Pero entiende esto… no la dejaré tan fácilmente porque ella ahora es mía y tengo todos los derechos para decirlo así – Aseguro poniéndose de pie y comenzando a caminar en dirección hacia el pasillo. Yui sonrió sintiendo que el desafío que acababa de impartir su hermana, era el nuevo reto que debía ganar para demostrar que su amor era sincero y que sus errores los enmendaría.

"Tus razones para creer, tus secretos para ocultar. Tus objeciones para desafiarme. Y tus ojos grisáceos que me dicen a cada segundo que me amas y que no puedes mentirme, porque solo a mí es a quien tus ojos dicen la verdad y por los cuales creen en muchas razones."

La bajista caminaba aún intrigada hasta la casa de la baterista, nerviosa, puesto que no había vuelto a pisar aquella casa desde que había comenzado a salir con Yui, la peli negra se acerco hasta la puerta de la casa Tainaka y espero a que le abrieran, sintiendo como desde adentro el cerrojo se abría, dándole una gran vista de una Ritsu sin su diadema, abrió sus ojos de par en par al notar lo largo que estaba su flequillo, sintiendo como se le aceleraba el pulso. Una debilidad que tenía era ver a Ritsu sin su diadema y su flequillo caer frente a sus ojos. La baterista le observo sonriente invitándola a pasar, le tomo la mano y la adentro anunciando su llegada a la señora Tainaka quien saludo desde la cocina. Llegaron a la habitación de Ritsu quien cerró rápidamente la puerta tras de ella y le agrego el cerrojo, provocando la mirada atemorizada de Mio, que a su vez provoco una risotada de la chica de ojos melados.

-No te asustes de esta manera – Inquirió acercándose lentamente a la morena quien se quedo de pie quieta al ver la mirada coqueta e infantil que le entregaba la baterista con quien había compartido casi su vida entera – Es solo que si me apure es porque deseo besarte y es imposible si estamos abajo, alertando a que nos viera mi madre o Satoshi, y nos preguntara que hacen dos chicas compartiendo un beso. No dudo que hemos compartido un baño juntas y eso pero…

-Ritsu, teníamos ocho años cuando nos bañábamos juntas, y ya cállate, solo… bésame si tanto… lo quieres – Termino avergonzada de lo que acababa de decir, provocando que la castaña se sonrojara, mientras le otorgaba una sonrisa cargada de energía mientras tomaba con sus manos desde los antebrazos a la morena, quien volvió su mirada hasta los ojos melados sintiendo como aquella pasión de sus ojos se impregnaba a los de ella.

-…Entonces lo haré – Sonrió levemente tragando saliva mientras acercaba su rostro hasta el de Mio, quien cerró sus ojos sintiendo como los nervios se aplacaban en su abdomen, sintiendo la respiración de la baterista mezclada con la suya, esperando a recibir tan ansiado beso, abrió lentamente sus ojos y se encontró con que los ojos melados de la baterista le miraban dulcemente. – No es algo por lo que debas preocuparte Mio… te amo mi tensa y preciosa amiga – Deposito sus manos en las mejillas de Mio quien le miro asintiendo con una sonrisa fugaz antes de que sus labios fueran tapados por los de la castaña quien con un delicado roce comenzó a pasar suavemente de la delicadeza dulce, a la demencia entre besos fugaces, sintiendo como la bajista bajaba levemente para morderle el labio inferior, provocando un suspiro agónico de Ritsu.

-Me gustas – Repuso entre besos mientras se mantenía entrelazando ahora sus manos con las de la baterista – me gusta morder tu labio, me gusta tu energía, me gusta tu tímido rostro distinto el cual no conocía, amo que eso solo sea mío – Confesó mirándole a los ojos la morena, quien sonrió, volviendo a notar el rubor en las mejillas de Ritsu. Lentamente camino junto a la baterista hasta sentarla sobre el escritorio de esta misma, provocando que le mirara hacia arriba, Ritsu sonrió avergonzada mirando cada vez más los carnosos labios de la bajista. Tomo entre sus manos el rostro de Mio y comenzó a acercarlo, se descubrió entreabriendo sus labios y sus ojos, viendo las largas pestañas de la chica de ojos grisáceos.

-¡Hermana, Mio-san, mamá quiere que salgan a comprar! – Anunció golpeando la puerta de la habitación de la baterista, quien se alarmo al instante dirigiendo su mirada hasta el cerrojo cerrado de la puerta. - ¿Eh? Tu pieza está cerrada ¿qué estás haciendo?

-A-a-ah… no pasa nada, es que tengo problemas con la puerta, se cierra sola, avísale que bajamos ahora – Escucho los pasos alejarse y volvió a mirar a Mio, quien solo se encontraba quieta aferrando sus brazos alrededor de las caderas de la castaña de ojos melados, le sonrió avergonzada por aquello y está le devolvió la misma sonrisa ruborizándose y evadiendo su mirada. - ¿Mio, qué pasa?

-… No puedo evitarlo, es que te ves tan linda… sin tu diadema – Confeso evitando la mirada melada de la baterista, quien se sonrojo y a su vez formo una sonrisa coqueta en sus labios.

-Así que a Mio-chuan le gusta mi flequillo – Inquirió en tono irónico mientras con su dedo pinchaba la mejilla de la morena.

-Es… tanto como me gustas tú – Confeso volviéndose para mirarle fijamente provocando que al instante Ritsu se quedara congelada, sintiendo un ligero dolor desde su dedo, que era mordido por la bajista.

-C-creo que… deberíamos bajar a… ver a mi mamá – Repuso suavemente evitando los grisáceos intensos. Mio le miro aun mordiéndole y separo sus labios del dedo de la baterista quien se sonrojo aún más.

Ambas bajaron hasta el salón donde se encontraba la señora Tainaka.

"Con la magia que revitaliza nuestro pensar, entre los acordes y partituras. Deposito entre tus alegrías nuestros besos. Guardando como secretos la tristeza en un cofre sin llave. Nos dejamos llevar por la alegre tonada que nos hace recordar las escapadas a nuestra base secreta, donde solíamos jugar y vivir en pura felicidad…"

La pequeña de coletas miraba la gran habitación, decorada con las más finas telas. No tenía duda alguna de que su rubia amiga era de una familia muy adinerada. En ese momento la misma apareció con unas tazas de té.

-Ah Mugi-sempai déjeme ayudarme con esas tazas por favor – Inquirió poniéndose de pie, volviendo nuevamente a su posición al ver cómo le negaba la rubia con una sonrisa.

-Azusa-chan ¿has tenido unas buenas vacaciones? – Pregunto mientras acomodaba las tazas delicadamente sobre la mesa junto a unos pastelillos. La pequeña de ojos marrones asintió con una sonrisa apenada recordando los días que había pasado con Ui – me alegro mucho, pero espero que aún sigas con energías para nuestro campamento con el club.

-¡Ah, por supuesto! Lo he estado esperando con muchas ansias, quiero disfrutar al máximo de esté campamento con Mugi-sempai, Mio-sempai y hasta con Ritsu-sempai y además…

-¿Y en dónde queda Yui-chan? – La pregunto era obvia, y provoco gran desconcierto en la pequeña de coletas quien al instante reacciono. Viéndose forzada a esbozar una sonrisa reprimida. – Azusa-chan, a mí no me tienes que mentir soy quien menos á mentido acerca de la realidad de nuestro grupo.

-… Entonces ¿Por qué no ha dicho verdaderamente que usted quiere a Sawa-chan? – Pregunto sin poder evitarlo, tapándose la boca instantáneamente luego de formular la pregunta – Discúlpeme, no era mi intención decir algo así…

-No te preocupes Azusa-chan – Ignoro la pregunta como si jamás la hubiera hecho la pequeña guitarrista.

-Pero Mugi-sempai… usted sabe todo sobre nosotras, sabe muy bien que Ritsu-sempai y Mio-sempai están profundamente enamoradas, que Yui-sempai está reprimiéndose con Mio-sempai y que usted reprime a Ritsu-sempai… ¿Por qué está haciendo todo eso?

-Para que se den cuenta. – Termino por responder tomando un sorbo de té.

-¿Eh?

-Cada una debe aclarar sus sentimientos y saber cómo corresponder, sin engaños, sin reprimirse como has dicho. Siendo egoístas con lo que quieren en realidad. La verdad es esa – Respondió quedándose en silencio al instante de esa pregunta.

El silencio se tornó más tenso después de que la pequeña formulara nuevamente la pregunta acerca de su maestra Sawako. Un secreto que había dejado marcado entre su presente y su pasado tras un diario la rubia. Aquel sentimiento eterno que sentía, ese apreció hacia su maestra.

La rubia de ojos azules despidió en la puerta a la pequeña que aún le miraba preocupada, no habían emitido palabra alguna más que para pequeñas preguntas y respuestas rápidas acerca del té y los pastelillos que habían comido. Cuando se despidió la rubia, Azusa se quedó en silencio al escuchar las palabras de su amiga, en susurro.

-No hay nadie que pueda comprender mis sentimientos hacia Sawa-chan, ya que es imposible que me corresponda – La pequeña de ojos marrones se dio la vuelta para mirar a su rubia amiga, quien ya había cerrado la puerta tras de sí.

-Mugi-sempai – La pequeña salió de la casa sintiendo culpa al obligarle a decir algo que tan en secreto quería tener la rubia de ojos azules. – Mugi-sempai discúlpeme por haberle hecho esto.

Azusa camino hasta los columpios que se encontraban en el parque en dirección a su casa y se detuvo a pensar en aquellas palabras, recordando además la respuesta que había desecho un poco más cada una de sus dudas. La morena comenzó a llorar de pronto sintiendo que tenía toda la culpa del sufrimiento de Ritsu y Mio, al igual que el sufrimiento de Mugi y por supuesto tener toda la culpa del sufrimiento y daño causado hacia su sempai castaña que le amaba. Se tapó la cara con sus manos mientras las lágrimas salían sin cesar corriendo por sus mejillas. - ¿Acaso es que yo soy el problema de todas? Perdonen por hacerlas sufrir tanto… fue mi error conocerlas… ellas estaban bien sin mí – Comenzaba a pensar llorando incesantemente, sintiendo como su pecho ardía ante el mismísimo dolor que se estaba proporcionando.

-¿Azu-nyan? – Fue en ese momento en que las lágrimas de aquel río que no quería parar se secaron, aquella voz tan conocida para ella y le llamaba por aquel nombre que le había dado cuando le conoció. La morena alzo su vista encontrándose de frente con una sonriente castaña, sus marrones volvían a cruzarse con los ambarinos de su sempai, sin sentir vergüenza comenzó a llorar nuevamente siendo observaba por una perturbada Yui, que no podía creer que se hubiera quebrado de tal manera sin saber porque.


Notas de Autor: [Etto... primero que todo, ¿cómo pedir disculpas por mi increíble atraso? Disculpen, debido a todos mis estudios, preocupaciones y muchas otras cosas que me impidieron escribir, una de ellas mi mente sin ideas, era que no terminaba este capitulo. Pero ahora salí de vacaciones de Invierno, tengo dos largas semanas para escribir mucho y muchos capítulos. Ahora vamonos a la historia.]

¿Qué tal les pareció el capitulo? Yo de veras he estado sin ideas, y trate de profundizar y buscar en mis reconditos yuristicos algo. Me salio una escena muy Mitsu para sus amantes, un incesto y la confesión del mismo corazón de Mugi. ¿Quién confiaba en que realmente Mugi amaba a Sawa-chan? Si fueron todos, estaban en lo correcto. Ahora en adelante todo comienza a desenredarse en la madeja como se vuelve a enredar. Pero tranquilas que estoy aquí para escribir mucho y emocionar si es que se emocionan. Bueno ahora que he pedido las más grandes disculpas.

Acepto sus criticas, sus regaños por lo enredada que puede estar. Apreciare sus buenos reviews y algunos consejos, los devolveré todos con gusto.

Nos leemos muy pronto. Matta~ne !

Ne~chan!