(K-ON! y sus personajes son propiedad de Kakifly)

Skin-deep Love

Capitulo 15: ¡No!

"Y nuestras manos atadas al nudo rojo. Ese que nos une como un ente. Y mi corazón devoto acepta al tuyo como su fiel compañero de vida eterna. Mis sentimientos que han aflorado ante ti y les has entregado todo de ti…"

-¿Qué vendría bien? Es este incomodo pensar y mi sentir apenado… mm. ¡No sirvo para crear canciones en estos momentos! – Argumento afligida la guitarrista mientras lanzaba el papel hecho una bola al basurero.

-Hermana, ¿Qué dices? Si no te tomas esto enserio ¿Qué harás en el campamento? – Inquirió sirviéndole una taza de té.

-Creo que Mio es mejor para esto – Admitió bajando la vista sumisa mientras tomaba un poco de su taza de té. En ese momento el teléfono de la pequeña sonó e instantáneamente lo contesto con una sonrisa en sus labios, la guitarrista sabía perfectamente de quien se trataba al verle con una sonrisa tan brillante y esplendida. Escuchando de a poco la conversación.

-"¿Azusa? ¿Dónde estás? Aún te sigo esperando". – La dulce voz de la pequeña castaña llego hasta los oídos de su hermana, que intentaba no espiar, sin resistirse mucho en ese momento se acerco a las escaleras para observar quien se acercaba al interior de su casa y fue que observo como su pequeña hermana daba un pequeño salto rodeando cálidamente a su pequeña kouhai. Miro asombrada a Azusa, extrañamente sentía incomodidad en su corazón, ambas irradiaban juntas y no podía negar que amaba ver como esas dos se complementaban, pero aún así su corazón le pedía estar solo ella en el corazón de la morena de ojos marrones.

Pero fue esa pequeña acción que ambas chicas hicieron la una por la otra que causo un gran desconcierto e interés por aquella relación que cada vez más se hacía difícil disolver para ella, simplemente al notar como delicadamente mientras Azusa sonreía ante una broma, la pequeña castaña besaba dulcemente su mejilla y Azusa reaccionaba solo que ella dándole un beso en los labios, breve pero cargado de amor. La guitarrista se puso en pie y salió corriendo hasta la sala de estar, avergonzada y sintiendo como su pecho latía a una velocidad increíble. – "¿Qué es lo que sucede conmigo? Tan solo no pude evitar quedarme a verlas hacer eso. Pero no sé porque mi corazón late con tanta desesperación, siento rabia pero también mucha felicidad. ¿Qué me sucede?" – La guitarrista toco suavemente su pecho, intentando calmar su inestable pulso. A lo que llegaron ambas jóvenes a la sala y se quedaron mirando a Yui, quien a su vez las observaba una por una sonrojándose cada vez más y más.

-… ¡Oh Azusa-chan! – Inquirió saliendo un poco precipitada de su aturdimiento mientras reaccionaba torpemente – No sabía que vendrías… si hubiera sido así me habría ido donde… he… a… ¡a la casa de Mio! – Agrego sin saber que decir, aún sentía su corazón acelerado y no podía quitar la imagen de su mente: ese pequeño, breve pero tierno beso que habían compartido su pequeña y linda kouhai con su hermana menor.

La pequeña morena le miraba extrañada, aquel comportamiento la hacía notar tensa pero no quería sacar conclusiones sin saber lo que pasaba.

-Hermana perdóname, no te avise que vendría hoy porque pensé que no llegaría a tiempo – Repuso la menor de las Hirasawa disculpándose, mientras era observada por ambas jóvenes.

-¿Llegar a tiempo? ¿Dónde andabas Azusa-chan? – Pregunto volviendo brevemente su mirada a la chica de ojos marrones.

-Ah, estaba en casa de Mugi-sempai – Inquirió intentando concluir el tema instantáneamente para averiguar lo que sucedía con la guitarrista. La castaña miraba de reojo a ambas chicas sintiéndose cada vez más incómoda.

-Ui, saldré un rato… llegaré más tarde – Intervino antes de poder escuchar que la pequeña kouhai formulara una pregunta para averiguar lo que sucedía. Se levanto inmediatamente tomando su guitarra y comenzando a caminar en dirección a la puerta, cuando escucho la voz de la morena que le detenía.

-Yui-sempai – La pequeña la llamo, evitando a que se marchara la guitarrista - ¿Tan rápido te vas? – Pregunto intentando no sonar consternada, sus sentimientos habían capotado en el segundo en que le había confesado a Mugi cuanto la amaba y que no podría vivir eternamente sin poder verle. Observo a su novia que le sonreía gentilmente y se resistió mordiéndose el labio inferior.

-…Buenas noches Azusa – Respondió Yui, sin tomar atención al trasfondo de las palabras de Azusa. Miro a su hermana que acababa de mirarle sorprendida – Ui, cierra bien la puerta hasta que yo llegué. Llego como a las nueve – Repuso arreglándose por completo su ropa un poco desordenada. Para luego marcharse, escuchando desde muy lejos a ambas chicas. Ui al escuchar cerrarse la puerta intento dar un leve carraspeo.

-Creo que mi hermana tenía prisa – Inquirió sonriendo dulcemente, a lo que intento asentir sin parecer aturdida la pequeña de coletas. Sintiéndose incomoda al pensar que sus sentimientos por la mayor estaban perturbando en aquel momento su relación con Ui.

"Y sentir tu cálida mano sobre la mía…"

La rubia había tomado una decisión, estaba determinada a cumplir con aquello. Azusa lo había dejado todo más claro y aún estaba entorpecida por sus sentimientos hacia las Hirasawa, pero ella no. Después de terminar el campamento aclararía todo. Miro lentamente su teléfono, aún estaba preocupada habían pasado ya dos días desde que había estado con la mayor, tenía miedo de que ese beso hubiese sido toda una mentira, que aquellas palabras que había profesado eran burdas mentiras. Pero si le llamaba estaba bien o quizás estaba mal, aunque se habían besado. La rubia seguía confundida mientras jugueteaba con el colgante de su celular y en ese momento su celular comenzó a sonar, provocando que la teclista diera un breve salto alarmada sobre su cama, luego de su sobresalto contesto instantáneamente.

-¿Hola? – Intento sonar calmada pero la desesperación le hizo notar en su voz un tono de alarma, a lo que una delicada risa por el altavoz, ánimo.

-Perdona si te llamo a esta hora Mugi – La rubia negó solo emitiendo sonidos. – Quería hablarte sobre… lo que paso hace unos días.

-¿Sawa-chan? ¿Acaso fue un error lo que hicimos? – Pregunto sintiéndose poco a poco decepcionada.

-¡Claro que no! – Exclamo por el altavoz, a lo que la rubia de ojos azules sintió como su corazón se aceleraba.

"Sueños que se desvanecen tras la dulce realidad que nos conecta lentamente…"

La bajista se sentía compuesta gracias a los cuidados de su querida Ritsu, quien no había dejado de trabajar durante el día entero. Y eso era un gran beneficio para la morena, al fin podía ver a su castaña descansando plácidamente sobre su regazo, la chica sonrió arreglando delicadamente algunos mechones de la castaña que aún durmiendo se movía enérgicamente. Y así poco a poco fue despertándose la baterista quien observaba hacia todos lados, desorientada, para luego descubrir que su cabeza estaba apoyada sobre el regazo de su amada, a quien le sonrió brevemente.

-Bienvenida princesa – Inquirió la bajista dulcemente mientras acariciaba delicadamente las mejillas de la castaña. – Como has trabajado tanto por mí, te traje una rica comida.

-La comida de Mio sabe deliciosa – Agrego inesperadamente la muchacha de ojos melosos, sonriendo mientras levantaba sus manos para enredar sus dedos entre algunos mechones del cabello de la morena – Para mí, no es trabajo cuidar de la persona que amo desde mi vida entera, vamos comamos juntas que no te quiero ver en los huesos. – Termino con una sonora y agradable risa para los oídos de la bajista, quien disfrutaba como siempre de la compañía de su amada.

-No creo que llegue a los huesos con esta forma de alimentarme – Repuso la morena en tono sarcástico mientras esbozaba una pequeña sonrisa burlona, a lo que la castaña le miro sorprendida pero sonrió bajando brevemente su mirada hasta el torso de Mio, quien ni tiempo se tardo en darse cuenta de a donde había dirigido su mirada la baterista cubriéndose nerviosamente ante aquella mirada melada que cada vez se volvía más intensa.

-Tienes razón… no creo que sea factible que llegues a los huesos, moriría antes de que adelgazaras. ¿Qué sería de mi si no pudiera tocar tus…?

-¡Detente! – Grito avergonzada, escuchando a la castaña reírse nuevamente ante el complejo de la tímida Mio.

-Perdona Mio, es solo que amo verte tímida… como te conocí, si recuerdo desde un principio como nos conocimos y como me enamore de ti. – Repuso en tono nostálgico mirándole serena.

-Ritsu ¿podría preguntarte algo? – La baterista asintió ante la breve pregunta - ¿desde cuanto llevas enamorada de mí? – Ritsu quien se encontraba alegre, le miro extrañada por aquella pregunta. - ¿Me responderás cierto?

-Por supuesto que te contare… fue hace muchísimo tiempo ya – Inquirió cerrando sus ojos para devolver a su mente aquella Mio de secundaria. – Quizás me di cuenta de que estaba muy enamorada de ti en secundaria en primero pero sabía que te quería desde primaria, fue en el viaje de primaria a las montañas ¿lo recuerdas? Yo no me olvidare de ese día jamás.

"Una pequeña castaña con su diadema amarilla, corría y corría incesante mientras escuchaba como desde lejos le gritaban los maestros que no se alejara tanto del grupo. Animada en aquel mágico lugar que para toda chica era un misterio. Al menos ella creía que todas las chicas amaban conocer las montañas y subirse a los arboles como ella. Sonrió mirando desde la copa del árbol a sus compañeros que se acercaban a las cabañas. Y observo aún más sonriente a una pequeña niña de cabellos oscuros y largos mechones, con una tez puramente blanca, que aún miraba asustadiza como un gatito el lugar. Apenas podía hablar con algunas niñas pero los niños no paraban de acercarse a ella, lo que le daba aún más miedo. Y entonces desde ese momento grito llamando su atención.

-¡He Mio! – Grito animadamente la pequeña, viendo como se volteaba para buscarla con la mirada aquella pequeña Mio, quien repentinamente dirigió su mirada hasta la copa del árbol encontrándose con la chica que sonreía traviesamente desde arriba, comenzó a correr hasta el árbol y le miro sorprendida.

-Ritsu ¿Qué estás haciendo ahí arriba? – Pregunto un poco nerviosa al verle sin aferrarse al árbol – Bájate, te caerás de allí – Agrego con terror a verla caer.

-No te preocupes tanto Mio, no moriré de una caída, además me he subido a muchos árboles y no creo que este sea el primero que me dañe – Afirmo riéndose alegremente.

-Ritsu, baja – Volvió a llamarle, mientras comenzaba a asustarse aún más.

-¿No crees qué es bonito? – Pregunto inesperadamente, volviendo a confundir a la pequeña morena – Este lugar antes estaba llenos de muchos árboles e insectos, también animales que habitaban sin temer a los hombres, pero nosotros llegamos a tomar parte de esta belleza… y aún así la naturaleza nos corresponde con su bondad. ¿No crees que sea bonito eso?

-… Si – Asintió moviendo su cabeza sorprendida de las palabras de su pequeña amiga, con sus mejillas sonrosadas, haciendo que la castaña sonriera al verle. Poniéndose de pie, se balanceo para comenzar a bajar. Pero en ese momento sin darse cuenta dio un paso en falso resbalando hasta aferrarse con sus pequeños brazos a la rama en la que había estado agarrada, mientras la pequeña morena le miraba sin poder moverse de su lugar - ¡Ritsu!

-¡Oh dios! creo que me equivoque esta vez – Agrego en tono cómico mirando hacia abajo lo alto que estaba. Miro a su amiga que se encontraba a pocos segundos de comenzar a llorar – No Mio, no llores por favor, todo estará bien, ya bajare, eh… déjame ver – Miraba hacia todos lados sin posibilidades de poder bajar a menos que alguien viniera a buscarle – 'No debí haber hecho esto para parecer genial frente a Mio' – Pensó en aquel momento, mientras observaba como sus pequeñas manos se resbalaban de la rama y instantáneamente se miraba prontamente sobre un pequeño cuerpo que le atrapaba. No se había dado cuenta pero su pequeña amiga tenía más fuerza de lo que pensaba.

-¡Ritsu tonta! – Grito mientras caían juntas al suelo y le abrazaba para comenzar a llorar. Acto que le pareció muy lindo a la baterista en aquel momento. Sintiendo su corazón latir acelerado y no por el nerviosismo de caer."

-Fue ese pequeño detalle, estabas tan preocupada por mí y no me di cuenta de que estaba dañándote en ese momento solo por tratar de impresionarte. Ya me gustabas, me parecías tan linda, mucho más linda que cualquier niña pero tú eras especial, eras diferente para mí. Aquel día me di cuenta que me gustabas aún más – Contesto sonriente la baterista. Mio le miro sonrojada y avergonzada sintiendo su corazón latir acelerado. - ¿Qué sucede Mio? ¿No te agrado saberlo?

-No es eso… es solo que tú te habías dado cuenta desde hace tiempo que me querías, que estabas enamorada de mí y te has estado reprimiendo durante mucho, todo por mi culpa, porque yo jamás supe que era lo que sentía, soy tan tonta y no sé porque tengo tu… - Termino la bajista siendo silenciada por los propios labios de Ritsu, quien había estado escuchando atenta lo que acababa de decir pero no se podía resistir a ver el movimiento de los labios de Mio, cuando se separo de ella y le miro dulcemente.

-Yo jamás dije que eras tonta y jamás me tuve que reprimir, porque teniéndote a mi lado era suficiente – Repuso volviendo a tocar delicadamente los labios de Mio, quien suspiraba con el simple contacto de aquellos cálidos labios tan irresistibles para ella. Suavemente dejo que el contacto de sus labios provocara en Mio la desesperación. Deseaba saber cómo era que besaba apasionadamente y fue en ese momento en que la bajista mordió suavemente el labio inferior de Ritsu quien abrió sus ojos de par en par para ver aquellos grisáceos aún abiertos enceguecidos por la pasión de aquel momento. Inesperadamente dejo escapar un suave suspiro sintiéndose atrapada por los labios de la bajista que había tomado esa oportunidad para despistarla e introducir como un ladrón su lengua en la boca de Ritsu, quien seguía aún aturdida sintiendo aquel ardor emanar dentro de su boca al sentir el contacto de su lengua contra la de la morena. Moviéndose al compás de la bajista, que experimentaba la sensación de tomar en posesión la boca de su amada, quien se había dejado llevar desde un principio por el deseo de la joven.

Poco a poco y debido a su falta de respiración se comenzaron a separar, volviendo a mirarse con una sonrisa en sus labios.

-Mio… te contaré como es que me enamore de ti. ¿Quieres saber verdad? – La bajista le miro y asintió a los segundos de poder procesar aquella pregunta.

"… Ese beso que compartimos entre sueños, que fue tan real al contacto de mis labios…"

Aquella chica de cabellos marrones, miraba apenada a su amiga quien sufría simplemente por sus penas de amor.

-Yui, no sé qué decirte.

-Nodoka, no sé qué hacer, yo le amo, pero Ui también la ama, es como lo que paso contigo ese verano – Repuso la chica algo sonrojada.

-Yui por favor - inquirió la presidenta estudiantil algo sonrojada. La guitarrista sonriendo miraba a su tímida amiga de la vida – Recuerdo perfectamente ese campamento estudiantil. – Nodoka se sonrojo aún más al ver a su amiga tan coqueta. Yui lentamente le quitó los anteojos provocando que la vista de la presidenta se empañara al instante.

-En realidad eres linda – Susurro la chica besando levemente los labios de su amiga.

-Yui no – Grito la mayor – Sabes que esto no está bien, lo sabes muy bien – Inquirió enojada – No pienso ser tu tercera base – Miro fríamente a su amiga – Y no pienso consolar a Ui también.

-Nodoka perdóname, es que no puedo evitar amar a Azusa - susurro la chica empezando a llorar - Solo que no sé porque no puedo demostrarle todo mi amor. Es mejor que me marche.

-Pero Yui…

-Está bien, además serán las nueve y les dije que regresaría como a esta hora – Agrego con una leve sonrisa, despidiéndose de la muchacha.

Un taxi se paro frente a la residencia de las hermanas Hirasawa, en realidad, no había sido un viaje al extranjero, tampoco a la playa o a un festival, pero aún así ir a Okinawa no era malo o si, pero era un viaje que le había hecho bien aunque hubiera sido para visitar a su odiosa prima.

Al bajarse del taxi, lentamente comenzó a caminar con lo único que tenía sobre su espalda, su bajo, confiable como siempre. Cuando llego hasta la puerta y dio unos cuantos golpecitos a la puerta llamando.


Notas de Autora:

¿Qué tal? mmm... de acuerdo no tengo derecho a empezar así, creo que me demoré demasiado en subir este capitulo, pero entiendan era mi periodo de clases, ahora estoy de vacaciones y tratare de escribir lo más pronto posible los últimos capítulos. Bueno, ahora refiriéndome a esto. ¿Quién será que llego? Emocionante ¿no? Si quieren asesinarme por la demora, o preguntarme porque cambie la otra versión, pues adelante. Aunque debo decir que tenía varios errores el otro capitulo, pero ya que, ahora si.

Espero les haya gustado, nos leemos la próxima (que aseguro será pronto)

Ne~chan!