(K-ON! y sus personajes son propiedad de Kakifly)

Skin-deep Love

Capitulo 16: Camino hacia ti

"Aún sigo dando vueltas, mientras los días pasan y pasan, y aún estoy aquí. Tal vez queriéndote más de la cuenta, fue mi error…"

La tensión en el ambiente se propagaba con más fuerza, y las tres miradas que chocaban en el ambiente mezclaban grandes preocupaciones. Azua miraba objetivamente a su novia, quien aún se sentía nerviosa y luego volvía su mirada a aquella que le miraba con frialdad.

-Jun-chan y ¿Cuándo volviste? – Pregunto la castaña intentando quebrar aquel ambiente tan tenso.

-Hoy, me vine directo a verte Ui, pero… no me esperaba esta grata sorpresa – Agrego mirando de reojo con enfado a la morena - ¿Qué hace ella aquí?

-Jun… que agradable ver…

-Para mí no es agradable verte Azusa – Intervino la joven de coletas castañas, aún murado con enojo a la morena.

-Jun-chan, Azusa… es mi novia – Repuso la pequeña castaña, tomando delicadamente la mano de la morena. Jun que miraba a ambas, dejo su taza de té a un lado, mirando a cada una objetivamente.

-Permiso, este ambiente es insoportable – Se puso de pie y comenzó a avanzar fuera de la habitación, Ui se puso de pie rápidamente para seguirle, mientras la llamaba.

-Jun-chan por favor… Jun… chan – Se quedo parada frente a la puerta de entrada sintiendo como su corazón comenzaba a acelerarse y unas delicadas lágrimas se escapaban bordeando por sus mejillas, no entendía el hecho del porque se sentía traicionada por su propio corazón.

-Ui… perdóname – Inquirió avanzando lentamente hacia ella la pequeña morena – Yo… no sé si hice mal.

-Tú no has hecho nada malo Azusa – Comentó la castaña, volviendo su mirada hacia ella, mientras aquellas lágrimas que aún corrían lastimaban el corazón de la pequeña morena – Todo va a estar bien, mientras tú me ames – Repuso esbozando una leve sonrisa en sus labios.

Mientras del otro lado de la puerta, una castaña de coletas comenzaba a llorar más y más intentando taparse el rostro. Cuando una voz familiar le llamo la atención, volviendo su rostro, vio a aquella guitarrista, en su mirada podía notarse la derrota, aquellos ambarinos oscurecidos por la tristeza, aquella misma tristeza que se reflejaba en sus ojos, la bajista no pudo contenerse y se aferro a Yui, quien cada vez más se preocupada.

-¿Jun-chan, qué tienes? – Pregunto tomando de los hombros a la joven para mirarle, la pequeña bajista solo continuaba llorando sin poder hablar. – La joven solo pudo rodearla suavemente y comenzar a avanzar con ella entre sus brazos, suavemente abrió la puerta para encontrarse con ambas jóvenes mirando de frente a la puerta tomadas de la mano, aún mirando preocupadas – Regresé – Exclamo la joven mirando una por una.

-Hermana – Murmuro observando a Jun, que se encontraba rodeada por los brazos de la guitarrista.

-Estaremos en mi habitación, por favor déjennos solas – Agrego mientras se separaba de la joven para tomarle la mano y arrastrarla con ella por las escaleras. La pequeña morena miraba directo a aquellas manos entrelazadas, antes de desaparecer por las escaleras.

"Estando Juntos, no hay de qué preocuparse, te aseguro que mientras hacemos nuestro gran escape, avanzaremos cada vez más… "

La morena miraba a su amada que no paraba de moverse, de un lado a otro pensando en cómo hacer para decirle las cosas.

-Mio, ¿Qué pasará si le decimos a Yui y a Mugi que estamos… saliendo? ¿Por qué eso hacemos o no? – Pregunto mirando dubitativa a la bajista.

-Ritsu… acércate – Inquirió alzando su mano, la baterista le miro unos segundos y avanzo hasta ella, tomando su mano para acercarse un poco más y sentarse a su lado. La bajista solo se quedo mirando y sonrió antes de jalar del brazo de Ritsu y acomodar la cabeza de la castaña sobre sus piernas – Eres tan linda – Delicadamente dirigió sus manos hasta el rostro de la baterista, que le miraba aturdida – Me gusta los mechones largos de tu flequillo – Agrego sacando la diadema de la cabeza de la joven.

-Mio… estamos saliendo ¿verdad? – La bajista le miro apenada mientras negaba con la cabeza, la castaña sonrió al igual apenada – Lo sabía, es solo que…

-Tú estás saliendo con Mugi, son novias, y yo estoy de novia con Yui.

-Pero sabes perfectamente que Yui ama a Azusa.

-Aún así… se lo prometí… a Azusa, que no dejaría a Yui – Confesó acariciando el rostro de la baterista.

-Fue una promesa bastante traicionera hasta para la pequeña gatita – Repuso la baterista entre risas, mientras enredaba sus dedos entre alguno de los largos mechones del cabello de Mio – Pero aún así eres mía – Confesó sonriendo seductoramente mientras jalaba delicadamente del pelo a la bajista para besarle.

-Lo tienes en mente ¿verdad? – Murmuro a unos centímetros de la baterista, quien asintió sonriendo para nuevamente besarle pero esta vez con más pasión.

Lentamente la bajista fue acomodándose, sin despegarse de los labios de Ritsu, quien gruñía entre cada movimiento que realizaba la morena. A lo que la castaña en un rápido movimiento logró dejar bajo suyo a la morena quien se separo momentáneamente de ella respirando aceleradamente.

-A mí me gusta más arriba – Confesó con una sonrisa de victoria, mientras volvía a tapar los labios de la morena con los suyos. La bajista respiraba pesadamente bajo el cuerpo de Ritsu quien no cesaba e intensificaba cada vez más sus besos, Mio mordisqueo levemente los labios de la castaña quien se separo con el rostro totalmente enrojecido mirándole avergonzada. La morena había encontrado otro punto débil de la castaña y miraba aquellos ojos melados.

-Eres demasiado linda cuando te avergüenzas – Inquirió dulcemente Mio, levantando su mano para acariciar el rostro de Ritsu – Oye… ¿me contaras la historia de cómo te enamoraste de mí?

-Así que a la gran Mio Akiyama ¿está ansiosa? – Pregunto formando una leve sonrisa en sus labios. La morena asintió solo con la cabeza – Esta bien, mi pequeña y asustadiza princesa, te contaré como sucedió – Repuso mirándole cálidamente mientras arreglaba unos mechones del cabello de la morena.

"Ahora que te puedo ver, la historia cambia… y todo ante mi corazón, se vuelca, vuelve a mí o pronto esto terminará…"

Azusa miraba desde el umbral de la cocina las escaleras, cada vez más afligida intentando olvidar cada pensamiento que tuviera que ver con "Yui, y lo que podía estar haciendo con su amiga".

-Creo que les llevaré un poco de té – Murmuro la menor, mirando a la morena.

-Te acompañaré. – Ui le miro asintiendo, aunque ninguna quería repentinamente subir las escaleras. Aquella tensión no se había generado hasta el momento en que había aparecido Jun, y había aumentado más con la aparición nuevamente de Yui.

Ambas chicas subieron las escaleras en un silencio inquebrantable, el cual tan solo podía ser roto por ese juego de té que simplemente se estrelló contra el suelo, al momento en ambas entraron en la habitación y presenciaron aquella escena. Pocos segundos después ese sonido tan estruendoroso se vio opacado por el fuerte sonido de la bofetada propinada por la pequeña de coletas que observaba la enrojecida mejilla de Yui, quien simplemente se había quedado estática al segundo de recibirla, sin reaccionar ante tal dolor, poco a poco las lágrimas comenzaron a caer por el rostro de Azusa.

-Y así me dices que me amas. ¿Cómo pudiste? – Profirió saliendo de ahí. Ui aún congelada por aquella escena, solo sabía que si seguía mirando a Jun, comenzaría a llorar al igual que lo había hecho Azusa.

-Yo… bueno, me voy – Inquirió intentando contenerse, mientras seguía los pasos de la morena. Dejando rápidamente a su hermana "jugueteando con su amiga" – Yui, desde cuando…

La pequeña bajista bajo la mirada mientras se abotonaba la camisa. Sintiéndose más y más apenada por lo que acababa de hacer. – Yui-sempai yo aún no… - Murmuró sintiendo nuevamente los labios esponjosos y tibios de la guitarrista sobre los suyos.

-Tú amas a Ui, ¿no es verdad? – Le pregunto al momento en que se sentaba sobre su cama. La bajista asintió sin volver la mirada a la castaña. Yui miraba a la pequeña sentada en el suelo.

-Podría decirme ¿Por qué me beso entonces? Si amas a… Azusa – Pregunto intentando no confundirse más de lo que ya estaba.

-Por lo mismo que decidiste aceptar que yo te besara. Querías saborear la dulce venganza ¿no es verdad? – Jun se volteó aterrada por las palabras de la guitarrista, quien solo sonreía complaciente.

-Yo jamás…

-Es inconsciente… jamás pensaste en querer dañarla porque la amas… como yo amo a Azusa, jamás quise dañarla al salir con Mio, jamás quise darle un beso ese día si iba a ocurrir esto. Jamás debí conocerla, esto no estaría sucediendo, si fuera porque le conocí.

-Yui-sempai…

La morena de coletas no podía parar de llorar y simplemente a su mente volvía aquel recuerdo, "Jun con su camisa desabotonada más abajo del pecho y Yui con sus labios entre el cuello y el hombro derecho de la pequeña" – Maldición, Yui ¿Por qué lo hiciste? – Intentaba limpiarse las lágrimas pero aún corrían. Tras ella la puerta se abrió y solo pudo quedarse en silencio sentada apoyada en la pared de aquella habitación.

-Azusa, si no quieres estar aquí, no te obligare a que te quedes – Inquirió suavemente acariciando la cabeza de la pequeña, su novia, quien simplemente aún no podía quebrarse.

-Ui… No me digas eso… no se a donde volver, si no estoy contigo… no quiero dejarte sola – Se puso de pie la morena y abrazo aún llorando a la castaña, quien solo le rodeo haciéndole cariño en el cabello – Me es tan difícil dejar de quererla.

"Y los secretos que dejamos tras el tiempo se van alejando como fotografías que han sido guardadas bajo un gran cajón…"

El frío aire de la noche acariciaba suavemente los largos cabellos de la rubia, que aún miraba con tranquilidad el brillo plateado de aquella hermosa luna de verano. Una suave voz le llamo la atención de un momento a otro, lo que provoco que se volteara; una mirada dulce e infantil, y a la vez cargada de inteligencia y responsabilidad, le observaba desde la puerta que daba directo con la habitación de la teclista. Mugi, le sonrió dulcemente.

-Señorita Tsumugi, no le hace para nada bien estar desvelándose y estar además en este frío, solo con un ligero chaleco – Reprendió aquella persona. La teclista le miro sonriente y avanzo hasta tomarle sus manos.

-No tengo frío además… Sumi-chan te he dicho un montón de veces que me digas Mugi – Sonrió sentenciando a lo que la pequeña solo se sonrojo bajando la mirada.

-Pero señorita…

-No, no, no, Mugi – Sonrió y la pequeña asintió.

-Pero solo le… te diré así cuando estemos solo las dos… Mugi-chan.

-Eso me complace mucho Sumi-chan – Sonrió de manera más alegre. – Debo contarte algo que me hace muy feliz. Pero… será dentro – Inquirió frunciendo el ceño, mientras la arrastraba hasta la habitación.

-¿Estará relacionado con la señorita Sawako? – La teclista sonriente asintió.

-Mi pequeña Sumi-chan me conoces tan bien, no sé qué sería de mí sin tenerte a ti.

-Tendría a otra ayudante, quizás no tan especial como yo pero…

-No, tendría muchas, porque tú eres la persona más eficiente que puede tener muchos cargos y ocuparse por completo de mí. Ahora deja que te cuente que paso cuando me llamo – Inquirió emocionada saltando sobre la cama, la pequeña rubia sonrió sentándose sobre la cama de Mugi.

"Por primera vez estoy sintiendo esto, mi amor profundo en mi pecho. Mi respiración entrecortada, mi rostro acalorado. ¿Qué puedo hacer?…"

La castaña miraba directamente su guitarra, recostada sobre su cama. Jun se había marchado hace una hora atrás y ella solo se había sentado a pensar en lo que nuevamente le había hecho a su amada Azusa, tocando suavemente su adolorida mejilla. A lo que la puerta de su habitación se abrió y alzo su vista para encontrarse con sus ambarinos gemelos. Ui le miraba con su rostro enrojecido, y su mirada agotada.

-¿Tú no piensas en las cosas que haces? – Pregunto con su voz quebrada la pequeña mirando a la castaña.

-Ui – Exclamo al ver como su hermana se acercaba nuevamente a la puerta y la cerraba girando el pestillo. Involuntariamente la castaña se puso de pie, intentando acercarse.

-No te basto con Azusa ¿verdad? – Replico la menor con sus ojos nuevamente llenos de lágrimas – Ahora quieres a Jun-chan… ¿quién o qué eres en realidad? – Pregunto completamente enojada, cruzándose de brazos – Nodoka me comento lo que paso esa vez… se que ambas dijimos cosas… e hicimos cosas – Se sonrojo bajando la mirada.

La mayor solo oía todo lo que le decía su hermana, sintiendo como cada reproche la llenaban de desesperación, de miedo, de oscuridad. Sus ojos se cristalizaban al igual que los ambarinos ya empañados de la menor. Y de un momento a otro volvió a su mente la persona más lastimada de todas – ¿Aún sigue aquí Azusa? – La mirada de perplejidad que apareció en los ojos de la menor se volvió en rabia, al escuchar esto y simplemente con lo que pudo, empujo a su hermana, quien ahora le mirada aturdida.

-¿No crees que te has pasado de la raya, Yui? – Le miro llena de rabia, acercándose unos cuantos pasos más. La guitarrista bajo la mirada avergonzada, pensando en cada acción que cometía y cada que decía algo.

En realidad, su corazón un ser irracional, le tenía miedo a la soledad, no quería estar inmersa en ese mundo de soledad, no debía vivir en soledad.

Tomo repentinamente por los brazos a su hermana y le empujo contra la pared dejándole poco espacio, mientras más se apegaba a ella y simplemente le cerró el paso, poniendo a cada lado de la menor sus brazos, Ui le miraba sorprendida y asustada a su vez. Nuevamente la actitud de su hermana había cambiado, quien no se limito más y curvando sus labios en una lasciva sonrisa, apretó sus labios contra los de Ui, besándole cada vez más, como queriendo sentir su esencia dulce, quería absorber su amor, su luz, sus sentimientos. Lentamente fue rodeándola aún escuchando entre que le besaba como se intentaba escapar, quejándose la pequeña. Aún así Yui no estaba para soltarle en ese momento, quería poseer su cuerpo, su alma, su amor, un amor más allá del que sabía que su hermana le podía entregar. Y una lágrima salina interrumpió su beso, al darse cuenta que nuevamente había hecho llorar a su hermana, se separo rápidamente de ella, observándole asustada.

-Sal de mi habitación, lárgate de aquí ahora – Rogó dándole la espalda.

-Yui…

-¡Que te largues de aquí! – Alzo su voz, cerrando a su vez sus puños, mientras comenzaba a llorar de impotencia. Nuevamente lastimaba y no sabía cómo parar, como decir basta a todo aquello. La pequeña simplemente asintió, saliendo de la habitación, asustada de aquella nueva actitud y simplemente la guitarrista comenzó a llorar al instante en que se quedo sola - ¿Qué estoy haciendo? Me estoy convirtiendo en lo que jamás quise ser.


Notas de Autora:

¿Qué tal? Ven que no me demoré ahora. Quería tratar de seguir pidiendo disculpas por demorarme tanto con el otro capitulo, bueno que decir, este capitulo si que estuvo lleno de problemas, la llegada de Jun, el beso de Jun y Yui, y... vaya Yui que la esta embarrando. jajajaj, se que querrán matarme, pero quienes aman el Mitsu creo que no, bue... espero poder seguir leyendolos para el próximo capitulo. Ahora que estoy de vacaciones estoy escribiendo los capítulos más rápidos así que creo que serán más seguidos, bueno ahora si. Espero estén muy bien,

Ne~chan!