(K-ON! y sus personajes son propiedad de Kakifly)
Skin-deep Love
Capitulo 17: Lazy girl
"¿Cuánto tiempo más debo esperar? Para que sepas lo que siento… ¿Cuánto más debo llorar por ti? Para que mis lágrimas se sequen… si este dolor es por amarte tanto…"
La pequeña morena despertó entre la oscuridad, intentando acostumbrarse, aún no recordaba en donde se encontraba, hasta que sintió un cuerpo a su lado. Ya había reaccionado, aún estaba oscuro pero podía ver perfectamente a su novia durmiendo a su lado. Y sus recuerdos nuevamente volvieron, aquella noche había pasado lo que jamás habría deseado que sucediera. Y aún así se sentía más desagradable todavía ante la sensación que sentía – Yui… quiero verte – Tapo su rostro avergonzada, sintiendo como nuevamente su corazón dolía ante esa sensación.
Lentamente se puso de pie, intentando no despertar a la castaña, caminando en puntillas hasta la puerta, y así nuevamente hizo todas las demás acciones despacio para que en aquella casa no hubiera ruido alguno. Ya frente a la puerta que daba a la habitación de aquella chica, observo nuevamente su reloj: "2:45". En ese momento escucho suaves sollozos provenientes de aquella habitación, lo que le dejaron asustada, poco a poco comenzó a abrir la puerta y entró, aún la luz de aquella habitación seguía encendida, Azusa avanzo unos cuantos pasos quedándose congelada ante la escena. Ahí en ese lugar la guitarrista seguía llorando mirando al vacío.
-¿Yui? – Lentamente la ambarina, alzo su vista para encontrarse con aquellos marrones entristecidos, nuevamente poniéndose a llorar – Yui ¿Qué pasa?
-Sal de aquí Azu-nyan por favor – Rogó entre lágrimas, siendo consciente de que la pequeña saldría de esa manera, estaba enceguecida y no comprendía que estaba haciendo, sus labios habían tocado los de su hermana, los de Jun, los labios de su mejor amiga, de Mio, de Ritsu y más aún había besado lastimándola a ella, la pequeña que se encontraba frente a sus ojos, continuo llorando, sintiendo rabia de sí misma.
-¿Tanta repugnancia te causo? – Pregunto suavemente la morena, provocando que nuevamente le mirara la ambarina, asombrada por la pregunta.
-Azu…
-¿Es que acaso ya no me amas? – Pregunto comenzando a llorar. La guitarrista se puso de pie e intento avanzar hacia ella, cuando su cuerpo fue embestido por el otro, ambas cayeron sobre la cama, bruscamente - ¿Por qué besas a todas? ¿Por qué no me has besado a mí en tanto tiempo? ¿Acaso ya no me amas como lo decías?
Aquellas preguntas la invadieron aturdiéndola momentáneamente – Yo…
-Sí, tú.
-Yo…te…te… ¡Te amo más que a nada en el mundo! – Confesó sonrojándose mientras evadía su mirada, la pequeña esbozo una leve sonrisa.
-Entonces bonita tendrás que calmar tus alborotados sentimientos. ¡Deja de ser tan estúpida! – Exclamo enojada Azusa mirándola aún sobre ella. La castaña aún seguía asombrada por cada reacción de la pequeña.
-Azu-nyan… por favor no me…
-Eso se lo tienes que pedir a Mio… yo no soy quien para poder cuidarte, soy tan despreciable hasta para mí misma – Admitió sintiendo como nuevamente las salinas querían escapar por alrededor de su rostro – Mírame… estoy saliendo con tu hermana… aún cuando mis sentimientos por ti son más fuertes. No soy quien para pedirte que dejes de hacer todas las estupideces que haces… admito que me duele verte, que cada vez que te veo triste mi corazón se seca sabiendo que soy yo quien te daña, no puedo besarte porque si lo hiciera no podría separarme más de ti y quisiera más. Yui-sempai es adictiva para mí – Confesó sonrojándose mientras sus mejillas enardecían de vergüenza. La castaña aún así estaba más avergonzada por la revelación, su corazón daba vuelcos, aún si sabía que no podían estar juntas, en ese momento lo estaban y no quería soltarla. Quería sentir su esencia.
-Hace mucho tiempo que no me decías así – Inquirió para aclarar un poco su garganta, la morena la observo desde su posición, no muy cómoda, pues seguía encima de ella. Lentamente esbozo una sonrisa ladeada la pequeña, que no paso por alto la castaña, quien frunció suavemente el ceño. Azusa solo hizo un breve movimiento, reteniendo los brazos de la castaña y sentándose a horcajadas sobre ella. Yui la observaba aturdida.
-Siempre quisiste esto ¿verdad? – Pregunto de manera coqueta, mordiéndose el labio inferior. Yui simplemente pudo asentir intentando recuperar la respiración.
-Tú me quieres torturar… pero – La castaña comenzó a moverse poco a poco bajo el cuerpo de la morena quien se movía inestablemente sobre ella, logrando que esta cayera a unos cuantos centímetros de pegar su pecho contra el suyo. – Podría torturarte yo un poco más – Inquirió suspirando cerca del rostro de la morena, que tirito ante el suave calor que rozaba sus mejillas.
-Yui… ¿Por qué nos hacemos daño? – Pregunto poniéndose seria, igualmente Yui, que negó simplemente moviendo su cabeza - ¿Acabaremos de dañarnos algún día y seremos felices… juntas?
-Quiero estar a tu lado toda mi vida… quiero ser feliz… a tu lado – Suavemente estrecho entre sus brazos a Azusa, quien apoyo ligeramente su cabeza sobre el pecho de la ambarina.
-Solo por esta noche… quiero estar a tu lado y ser feliz sin pensar en todo lo que ha pasado… ya que mañana será otro día y lo que suceda nosotras no lo sabemos – Repuso cerrando sus ojos la morena, causando aún más incertidumbre en Yui.
"Como yo lo quería, fue mi error. Pero aún así, sabía que no te podía tener. Esperando sola, lamentándome sola… Amarte es mi error…"
-Eres muy ansiosa Akiyama Mio. Está bien te contaré – Repuso sonriente, Mio le sonrió estrechándola entre sus brazos, a lo que la baterista solo sonrió soltando una risilla. – Sucedió un día en que te fuiste a quedar a mi casa, cuando estábamos en primero de secundaria. Fue la primera vez que me di cuenta de lo mucho que podías hacer en mí, cada vez que te veía sonreía sin motivo alguno, cada que me dabas un golpe en la cabeza aún por más doloroso que fuera, era como si estuviera más cerca de ti, cuando te alejabas sentía una tristeza increíble y cuando te acercabas más de la cuenta a mi sentía cosas que no puedo todavía explicar a ciencia cierta… mi corazón latía más rápido y sentía que se me quería escapar, cuando tus manos rozaban accidentalmente las mías, mi pobre piel se sentía electrificada y no había cosa que pudiera hacer para cambiarlo. Además… yo no quería separarme de ti. Pero cuando supe que me había enamorado de ti fue el día en que salimos de paseo con la clase. ¿Recuerdas cuando fuimos a la nieve? – La bajista asintió y nuevamente volvió a ver la esplendida sonrisa de Ritsu, quien aún seguía sin su diadema.
"La morena estaba caminando de un lado a otro, irritada, aún cuando tenía entre 13 y 14 años, sabía que si ella era responsable los demás la estimarían aún más. Miraba de vez en cuando su reloj, su amiga llegaba atrasada a la parada de buses y debían irse con su clase de paseo.
-¡Mio! – Grito corriendo con su bolso, sonriente, cuando llego hasta la morena, lo único que recibió de parte de ella, fue un golpe en la cabeza - ¡Auch!
-Llegas tarde.
-Perdón es que estaba indecisa entre que traer.
-Pero si tienes un solo traje para la nieve y…
-No, me refiero a que dulces debería traer… fue tan difícil anoche que me quede…
-¡Idiota! – Esto y seguido un nuevo golpe en la cabeza de la castaña quien caminaba detrás de la morena, implorando su perdón.
En el bus, iban reunidas en un grupo muchas alumnas conversando de temas alternos, cuando repentinamente miraron a la morena quien no pudo evitar observarlas. Mio aún temerosa se acerco al ver que le llamaban, dejando a la baterista sola.
-Hey Mio… nosotros nos estábamos preguntando, tú eres una chica muy bonita y aunque seamos jóvenes ya tienes un GRAN atractivo físico – Inquirió remarcando al bajar un poco su mirada hasta el pecho de la bajista, quien se cubrió instantáneamente avergonzada. – pero siempre nos hemos preguntando ¿Por qué no sales con chicos? Deben lloverte del cielo.
-…Es que yo…
-¿O te gustan las chicas? – Pregunto nuevamente curvando sus labios en forma de sonrisa. La morena la miro sonrojada por la pregunta, ya tenía mucho con intentar responder la primera.
-No es que… pues no voy a decir que no me gustan las chicas pero…
-Entonces si te gustan – Más fue afirmación que pregunta, lo cual atormento más a Mio – Pues… para nosotros no es un problema, la verdad es que pensamos que… tienen algo con Ritsu, ella es una chica muy guapa y…
-¡Con Ritsu! – Exclamo la chica de ojos grisáceos, avergonzada.
-¿Conmigo, qué? – Pregunto llegando repentinamente la castaña, que se acerco hasta apoyar su mentón sobre el hombro de Mio, mientras la rodeaba en un tierno abrazo. La bajista enrojeció a más no poder, mientras veía como las demás chicas la observaban, instantáneamente se separo, sintiendo cada más y más pena. - ¿Algo sucede?
-Nada… es solo que estábamos hablando con Mio de si sabe lo que significa amor – Inquirió nuevamente la chica que cuestionaba a la bajista – Dime Ritsu ¿tú sabes lo que significa el amor?
-… Es simple – Lentamente observo cómo se desfiguraba el rostro de la chica – El significado del amor esta dentro de uno mismo, los sentimientos hacia esa persona, no tienen que ser siempre lo mismo que sienta otro, pero puedo decir que es lo que mantiene viva a la gente. Porque… no es lo mismo la vida si no tienes a esa persona que te completa – Repuso sonriendo, mientras miraba objetivamente a la chica y su grupo de amigas y luego volvía a Mio. – Vamos Mio – Tomo la mano de la bajista y le arrastro con ella directo a sus asientos.
-Ritsu… creo que… me salvaste – Confesó bajando la mirada.
-Eres mi amiga, por lo tanto ayudarte era mi deber.
Dos días habían pasado desde que estaban en la nieve y simplemente habían disfrutado, aún así Ritsu había percibido el comportamiento extraño de su mejor amiga, hasta esa noche, todos habían salido a los baños excepto la morena que era vergonzosa por su crecimiento prematuro. Se había quedado acostada, escuchando música, cuando entro la baterista cerrando tras de sí la puerta.
-Mio, necesitamos hablar – Inquirió, sin darse cuenta que esta no le escuchaba – Mio… ¡Mio! – Alzo la voz, y cuando se dio cuenta que la morena escuchaba música y se acerco para desconectar el cable. En ese momento las luces se apagaron y un gritito salió proveniente de los labios de Mio.
-¿Quién está ahí? – Pregunto asustada, sintiendo la mirada intensa de alguien, no se había dado cuenta de que era Ritsu.
-Soy yo – Inquirió mientras lanzaba un largo suspiro.
-Ritsu, que alegría saber que eres tú, tengo mucho miedo – Repuso intentando agarrarse de algo, cuando tomo el brazo de la baterista y accidentalmente se enredo, cayendo junto a la castaña contra la cama.
-Perdón… Mio, necesitamos hablar… ¿Mio? – La castaña sintió presión al sentir el cuerpo de la bajista temblar bajo el suyo, y se acomodo para así rodearle delicadamente, tranquila, estoy aquí, no tienes que temer.
-… Ritsu… si te dijera que me gustan las chicas, más que los chicos. Hipotéticamente – Inquirió precipitadamente mordiéndose la lengua, lo que provoco que una leve sonrisa se formara en los labios de la melada - ¿Tú, te alejarías de mí?
-Por supuesto que no… sería inmadura si lo hiciera – Confeso animadamente, la bajista solo pudo suspirar con tranquilidad apoyando su cabeza sobre el pecho de la castaña, quién se ponía más y más nerviosa ante el contacto de la bajista – No… podría alejarme… jamás de ti"
-Y así fue como me enamore de ti – Terminando con la historia, le sonrió la baterista, viendo como enternecida la morena se lanzaba sobre ella – ¡Oye!
-Te amo Ritsu, te amo – Confesó sonriéndole, mientras llenaba su rostro de besos.
-Yo también te amo, desde siempre.
"¿Cómo puedo sentirme ante ello? Si todo esto para mí es un nuevo mundo… Y es como cuando recién nos conocimos, sentíamos vergüenza incluso al sonreír…"
A la mañana siguiente la castaña abrió poco a poco sus ojos debido a lo oscura que estaba su habitación, intentando recordar la noche pasada. Se froto un par de veces sus ojos, cuando logró recordar todo lo de la noche, descubrió que ella se había marchado… Soltó un largo suspiro tratando de reponerse.
-Es verdad… solo sería por una noche – Pensó. Lentamente se paró de la cama y salió de su habitación sintiendo el aroma de comida proveniente de la cocina, sentía curiosidad y se decidió a bajar, cuando llego al umbral de la cocina solo encontró a su hermana, de espaldas a ella.
-Ya se fue Azusa por si quieres preguntarme eso – Inquirió de espaldas la pequeña. Yui se sobresalto, pero luego volvió a entender que su hermana siempre sabía dónde estaba, desde que eran unas niñas que la presentía.
-No vengo a eso.
-¿Y entonces a qué vienes? – Pregunto volteándose a ver a la castaña. Que nuevamente se aturdía al ver a su pequeña y delicada hermana, sintió que su rostro se acaloraba, y repentinamente avanzo a zancadas hasta Ui, quien se intentaba alejar de ella – Yui…
-Esta vez no haré nada ciegamente… no es por instinto que este haciéndolo, solo… quiero volver a probarlos. ¿Me permites? – Ui le miraba directamente a los ojos, mientras que Yui solo esbozaba una amplia sonrisa. Lo que simplemente provoco que la pequeña cerrara nerviosa sus ojos. – Seré cuidadosa, lo prometo.
Suavemente rozo con la punta de sus dedos la piel tersa del rostro de Ui, deslizándolos de vez en cuando, hasta que dejo en una posición sus manos en el rostro de su hermana y lentamente comenzó a acercar su rostro hasta el de Ui, que respiraba pausadamente. Yui cada vez que le miraba sentía más dulzura ante cada gesto – Esta tan nerviosa, que linda. – Por un momento se dedico a contemplarla a unos centímetros de su rostro, rozando delicadamente los labios de su pequeño reflejo, hasta que un suave suspiro salió por los labios de Ui, cerrando todo espacio entre ambas. Un suave y delicado roce, que poco a poco la pequeña pronto se vio correspondiendo de una manera desesperada, tomando la nuca de Yui para profundizar el beso, mientras que las manos de la guitarrista bajaban hasta la cintura de la pequeña castaña. Lentamente moviéndose hasta quedar nuevamente Ui sin escapatoria, pues estaba apegada al cuerpo de su hermana y detrás de ella la pared que le retenía. Y así siguieron por un rato más hasta que Yui rompió de a poco el beso por la falta de aire y se separo de la pequeña, esbozando una dulce sonrisa. Ui abrió lentamente sus ojos, sintiendo como su corazón desbocado latía como loco, sin saber si se escaparía de su lugar correspondiente.
-Cumplí mi promesa de ser cuidadosa.
-Yui…
-Creo que es hora de ir a comer algo – Propuso la castaña, acercándose una vez más a su hermana, para pegar sus labios contra la mejilla de está, y separándose dulcemente, luego escapo de la cocina y no volvió a aparecer, dejando a la pequeña aturdida, aún tocando sus labios que estaban hinchados.
-"Creo que está será la última vez que vuelva a hacer algo así. Tenía que despedirme de los labios de mi hermana, tanto como debo acabar de una vez por todas con lo que iniciamos Mio y yo." – Pensaba determinadamente la joven.
"Mio… ya es hora de que hablemos, espero estés mejor, necesito que nos juntemos en el mismo lugar de siempre. Es importante que vengas. Un beso. Yui."
Notas de Autora:
¡Ya! Volví... perdón si me demore y más aún perdón si es muy corto. Además se que algunas habrán querido saber de Mugi, pero les pido disculpas por este capitulo, solo quería mostrar el desenlace de la historia de Ritsu y... ¿ven como actúo Yui? Quise cambiar un poco su estado, aunque no lo crean, me desagradaba hacerla sufrir, pero como verán el drama se me da con la mezcla de Lime y un roce de Lemon / es que soy muy pervertida.
En fin, la próxima entrega definirá la relación de Mio y Yui... hasta que aparecen nuevamente las mezclas, dios, hace siglos que no las veía juntas.
Bueno, pero ya que... espero estén muy bien, nos leemos en próximos reviews, y todo lo que quieran dejar, amenazas, lo que sea lo responderé con gusto (sonó masoquista eso ._. )
Ne~chan!
