(K-ON! y sus personajes son propiedad de Kakifly)

Skin-deep Love

Capitulo 18: Decisión

"Se acabó, supongo que la historia que juntos creamos, era más fácil de romper y así lentamente se desmorono. Ya las heridas no sanan y a tu encuentro no podré dejar de llorar…"

La bajista se encontraba en 'Max Burguer' esperando a la castaña, aún extrañada por el mensaje que había recibido al despertar, en la mañana. Pero una cierta sensación se apoderaba de ella y de alguna manera temía a lo que le dijera la ambarina. Mio miraba al vacío se hacía tarde y pensaba en que su novia hasta el momento no llegaría, tenía miedo de que la hubiera dejado plantada, pero en ese momento llego la castaña con una mirada mezclada entre cargada de frialdad y ternura. La morena frunció el ceño, extrañada, le hacía sentir cosas aquella mirada tan irreconocible, cosas no esperaba volver a sentir por la guitarrista.

-Espero no haber tomado tú preciado tiempo al llegar tarde, tenía unas cuantas cosas que arreglar antes de seguir arreglándolas contigo – Aclaro con voz tranquila mientras se sentaba frente a ella. Mio aún no podía pronunciar palabra alguna, no podía creer que vería a Yui con esa actitud tan dura.

-¿D…de qué hablas Yui? – Pregunto la morena aún temerosa, intentando no tartamudear. La guitarrista que aún tenía un semblante duro volvió a cruzar su mirada con la grisácea y poco a poco una leve sonrisa se curvo en los labios de esta.

-Seamos sinceras Mio, se perfectamente que no me llamaste ninguno de estos tres días porque estuviste con Ricchan. Y al parecer te cuido muy bien porque no hay rastro de que estés enferma – Inquirió sin dejar de mirarle. – Y aunque me hubieras llamado creo que no habría ido.

-Yui…

-Te he sido infiel Mio, me he besado con mi propia hermana, he besado a Nodoka, también a Jun… pero Ui, mi propia hermana a recibido la dosis más cargada de mi engaño, la he deseado tanto, que intente por sobre todas las cosas mantenerme alejada de ella… no quiero que sigamos juntas, yo creo… no, es mejor que terminemos esto que iniciamos. – La bajista seguía sin entender a que se refería, sin poder pensar en que responder, teniendo un nudo en la garganta, deseaba llorar y no sabía por qué. Sabía que le dolía el escuchar de los propios labios de su novia que le había sido infiel, que se había besado con cuanta chica apareciera frente a ella, deseaba comenzar a llorar, y gritarle a la cara que sus sentimientos por ella no habían sido falsos solo. Pero se reprimió porque su instinto le decía que era lo correcto, mordiéndose fuertemente el labio inferior.

Una suave mano se poso sobre la suya y la grisácea volvió a cruzar miradas con la guitarrista que aún sonreía amablemente.

-No es tu culpa Mio, desde un principio sabíamos que esto jamás debería haber empezado. Yo solo intente apoyarte mientras querías saber que sentías por Ricchan y yo quería deshacerme de mis sentimientos por Azu-nyan. Eres una hermosa chica que cualquiera desearía y creo que Ricchan es la correcta para ti. Fui feliz en los breves momentos que compartimos. Pero nuestra historia solo seguirá siendo una linda amistad ¿cierto?

-…S…si, será una linda…amistad – Asumió la bajista, su corazón dolía y no quería ver lo que era cierto a su manera. La guitarrista se puso de pie y se acerco unos cuantos pasos hasta donde se ubicaba Mio, acuclillándose, la rodeo en un tierno abrazo.

-Gracias por todo, Mio-chan, ahora me toca seguir luchando para no sufrir más. – Se separo de la joven y salió del lugar dejando a una descolocada Mio.

Rápidamente la bajista busco su celular sintiendo como dentro de su ser nada reaccionaba y tampoco su mente estaba totalmente compuesta, aún sentía que no era momento de dar ese paso, tenía miedo de lo que iba a suceder ahora y sentía que mil dagas se enterraban con una dulce excitación en su corazón.

Se había alejado de ese lugar donde las palabras de la guitarrista aún resonaban, no quería volver a escuchar su voz, sentía miedo, mucho miedo y no entendía porque, caminaba sin saber a dónde iba, sin dirección alguna, solo tenía claro que aún sus pies seguían moviéndose hacia algún lugar, mientras su mente volaba por los recuerdos que la guitarrista había robado para ella. Todos ahora estaban nublados y un desgarrador grito salió desde el fondo de su corazón, mientras las lágrimas comenzaban a bordear sus mejillas. Dejándose caer, lloraba a mares y no tenía explicación alguna para que le doliera tanto la ruptura con Yui. Lentamente fue sorprendida siendo alzada por alguien que intentaba llamarla por su nombre, poco a poco dirigió su empañada mirada para encontrarse con esos mares azules que le miraban preocupados, y Mio nuevamente se echo a llorar intentando rodear a la rubia, quien no comprendía nada pero intentaba acunarla entre sus brazos, acariciando suavemente su espalda y su cabello.

-Mio-chan tranquila, todo está bien – Intentaba calmarla, aún alarmada por la situación en la que había encontrado a su amiga que aún escondiéndose en el cuello de la rubia, negaba entre sollozos.

"Puedes decirme como extrañar unos recuerdos que jamás existieron. ¿Puede alguien decirme momentos que no habían? Extraño los momentos que casi compartimos, extraño los besos que nos dábamos, al menos en mis sueños…"

La castaña de diadema caminaba por el parque con una sonrisa de lado a lado recordando todos los momentos que había compartido con su morena durante los días en que la cuido. Anhelaba volver a tenerla descansando en su pecho, besarla como si el mundo se fuese a acabar y que ese mundo fuera reinventado solo para ellas. Amaba tocarla y hacerla sentir maravillas. Amaba todo de ella y necesitaba que todos los supieran.

Pero de un momento a otro se encontró de frente con una castaña muy distinta a la que alguna vez había conocido, tenía una mirada fría y hasta parecía envenenada, se detuvo en seco al ver que la otra chica se detenía solo para observarle de brazos cruzados.

-Yui ¿Cómo estás? – Pregunto tratando de calmar el extraño ambiente. La ambarina la miraba directamente sin cambiar su semblante.

-Dime tú… terminé con Mio, pero no es para que te sorprendas o esperes que te la entregue en bandeja… se perfectamente que estuviste con ella estos tres días – Soltó un largo suspiro mirándole aún seria, la baterista aún no podía creer lo que oía, incluso en su voz se notaba la frialdad. Poco a poco la actitud enérgica y alegre de la castaña clara fue cambiando al darse cuenta de que Mio había estado nerviosa por ese mensaje cuando se despidieron en la mañana.

-¿Dónde está Mio? ¿Qué rayos hiciste? – Preguntaba asustada por lo que podía haber sucedido en esa conversación. La guitarrista simplemente se encogió de hombros.

-Puedes buscarla, pero yo no sé donde estará, simplemente nos separamos en el mismo lugar donde siempre compartimos todas. Ahora tengo que ir a ver a Azusa. Adiós. – La guitarrista avanzo por al lado de la baterista, quien no dejaba de sentir que la rabia crecía más y más dentro de su corazón, sintiendo unas ganas increíbles de llorar.

-¿Cómo puedes ser tan estúpida? – Yui se detuvo en seco volteándose para encarar nuevamente a la baterista que había comenzado a llorar – Eres una idiota, ¿Qué has hecho con la dulce y tonta niña que conocí en primero de preparatoria, la inexperta guitarrista qué todas queremos?

-Esa niña fue muy lastimada y ahora poco queda de ella… si es que algo queda – Respondió acercándose con enfado a la baterista que no evito el contacto de miradas cuando la castaña quedo a unos cuantos centímetros de su rostro. Y así lentamente se escapo del lugar dejando a una desconcertada Ritsu, quien no paraba de marcar el número del teléfono de la morena en su búsqueda.

"Lo siento, busco tu adiós, por tus crueles palabras que hacen que mi corazón que una vez te amo, ya no te reconozca…"

La guitarrista caminaba pensando en las cosas que le había dicho a la baterista. Ella era su amiga y la había tratado muy mal. Creía correcto como lo había hecho con Mio, no tenía ninguna duda de que había suavizado bastante las cosas, pero aún así dentro de su ser le dolía y necesitaba llorar. Quería a la bajista más que a nadie y temía que la chica estuviera llorando por su culpa. Ella la quería pero no la amaba como amaba a Azusa. Y sin previo aviso una salina rodo por alrededor de su mejilla, deteniéndose en seco, las lágrimas brotaban como si de una cascada se tratara y su cuerpo simplemente no reacciono a moverse. Continuo llorando con fuerza mientras sentía su alma desgarrada. No sabía si lo que estaba haciendo era correcto, no había pensado en como terminar con Mio, simplemente su mente seguía bombardeándola con las imágenes del beso que había compartido con su hermana como beso de los "buenos días" y el reproche de la pequeña la noche anterior.

-Sé que estoy equivocada, sé perfectamente que he jugado con todas, que las he dañado. Pero ya no sé qué hacer. – Pensaba la guitarrista. Repentinamente su celular comenzó a sonar, alzándolo para encontrarse con una llamada entrante de la rubia. Extrañada, tomo aire y contesto intentando no volver a recaer en sus lágrimas que aún se desbordaban. - ¿Hola?

-"¿Cómo tú, mujer tonta dejaste a Mio?" – Gritaba a través del auricular la teclista, se le notaba furiosa.

-Mugi… deja que te explique por favor yo…

-"A mí no me debes una explicación, la pobre de Mio la encontré en el parque llorando a más no poder, si no fuera porque la encontré yo, quien sabe que le sucede y también nos encontramos a Ritsu. ¿Qué crees? Aunque sea mi novia, anda vociferando a diestras y siniestras en tu contra por haber lastimado a Mio."

-Perdóname… se que la he dañado, se que lastime a Mio, y me duele también, siento que soy… - Nuevamente las lágrimas comenzaban a brotar y su voz se quebraba – Soy una estúpida… y no tengo cabeza en estos momentos para pensar en nada, pero por favor, dile que me perdone, a Ritsu también. Sé perfectamente que con esto no podemos estar juntas durante un buen tiempo, así que supongo y se cancela el campamento del club.

-"¿Pues qué esperabas? No puedo hacer más nada pero… Yui ¿tú estás bien?" – Pregunto ahora con un tono más de preocupación. La castaña volvió a suspirar con su corazón roto.

-No estoy bien, pero no quiero que me busquen. Adiós. – Y así corto a la llamada, comenzando a caminar, en busca de su único lugar reconfortante.

Había pasado más de una semana desde el incidente con Mio y Ritsu, y cada una había intentado contactarse con la guitarrista, que había permanecido encerrada en su habitación durante todo ese tiempo, no salía a comer, y se hubiera encontrado débil si no fuera porque su pequeña hermana le insistía en que debía de comer algo al menos. Entonces así solo probaba de vez en cuando un bocado. Al octavo día en su encierro, Ui entró en su habitación y se encontró con una horrible visión, cerrando sus ojos con dolor. La guitarrista simplemente se había quedado dormida nuevamente entre lágrimas y su rostro estaba demacrado. Provocando que la pequeña se enfadara y avanzara hasta su hermana.

-Hermana, ya no aguanto más es tiempo de que te levantes – Inquirió enfadada moviéndola sobre la cama. La guitarrista solo se negaba a moverse haciendo leves sonidos.

-No quiero, dañare a más personas si lo hago… no puedo – Su voz aún estaba quebrada.

-No dañaras a nadie, hermana, levántate debes darte un baño, debes comer, debes salir de este encierro que no te hace bien. Por favor – Ui vez que miraba a su hermana sentía como ardía su corazón, y no entendía como la estaba lastimando, con ese último beso había logrado sacar los miedos de la pequeña pero logrado que se volviera adicta a ella. – Por favor hermana.

-Sé que te he dañado Ui… por eso no puedo mirarte a los ojos, déjame sola.

-…Aún cuando yo necesito que me beses – Inquirió en voz baja, aún así audible como para que escuchara la guitarrista, quien se levanto un poco para mirarle, la pequeña había bajado la vista sonrojada.

-¿Qué dijiste?

-No sé qué hiciste conmigo… pero… muero porque me beses de nuevo, porque me toques, necesito que estés cerca de mí sonriendo, necesito de tu alegría, vuelve a ser la Yui que yo quería, a ser mi hermana dulce, vuelve a ser mi adicción – Contesto consternada la pequeña que no acababa de sonrojarse. La castaña instantáneamente se puso de pie acercándose a la pequeña que simplemente abrió sus ojos como platos, cruzando miradas con Yui. – Yui, por favor no me dañes…

-Seré cuidadosa ¿sí? – Inquirió mientras atraía a la más pequeña apegándola contra su cuerpo, Ui suspiro cerrando sus ojos. Se mordió el labio inferior notando la actitud sensual de su pequeña hermana, quien volvía a abrir sus ojos seductoramente.

-Sé dulce conmigo – La guitarrista asintió sujetando firmemente de la cintura a Ui, quien respiraba a unos centímetros del rostro de Yui. La menor se acomodo, colocando sus brazos alrededor del cuello de la guitarrista, atrayéndola hasta pegar sus labios contra los de Yui.

El beso era tierno, no había nada que pudiera entorpecerlo, hasta que la menor subió con sus manos hasta la nuca de la castaña atrayéndola más, y sintiendo como todo dentro de su ser ardía. Poco a poco el beso dejaba de ser tierno y se convertía en una salvaje pelea por quien dominaba a quien, Yui que no quería dañar a su hermana esta vez se dejaba llevar por la dulce sensualidad inexperta de la menor. Y Ui, simplemente había dejado a un lado su dulzura, lamiendo, tirando, incluso mordiendo sin piedad los labios de Yui, hasta que esta gemía de dolor. Provocando que de esta misma manera la menor introdujera su lengua en la boca de Yui, tocando, saboreando y hasta succionando la dulce y embriagadora boca de la castaña, quien se sentía mareada ante las sensaciones que le estaba proporcionando la pequeña. Su lengua tibia jugueteaba dentro de su boca contra la de Ui, mientras las manos de la guitarrista subían y bajaban por la espalda de la pequeña.

Ui se separo, y tomo una larga bocanada de aire, a ambas les faltaba el aire pero aún deseaban más de la otra. Y una sonrisa de lado a lado apareció en los labios de la pequeña, que beso le dio un rápido beso en los labios y comenzó a lamer el delgado cuello de Yui. Yui ladeo el cuello, dando mayor espacio para explorar. Ui mordió fuertemente el cuello de la castaña, dejándola sin aliento, pero el dolor pronto desapareció cuando la menor comenzó a tocar con su tibia lengua la zona enrojecida en la blanca piel de la castaña. Su lengua recorrió todo el cuello, saboreando la salada piel de la joven y llegando a los lugares más sensibles. Yui gimió pero sintió como poco a poco Ui se separaba y la dejaba con el placer ardiendo en todo su ser.

La menor sonreía complacida mirando a Yui, que seguía boquiabierta por las sensaciones que le había dejado. Y esta dio un largo suspiro. – Pensé que querías que fuera dulce.

-Me tocaba torturarte como lo has hecho conmigo. – Contesto cruzándose de brazos la ambarina que se reflejaba en los ojos de la guitarrista.

-¿Dónde aprendiste a besar así? – Pregunto, tocando la zona que aún dolía en su cuello. La pequeña curvo nuevamente una sonrisa mirándole.

-Aprendí… viéndote. – Repuso sonrojándose, la castaña abrió sus ojos de par en par, recordando las miles de veces antes de haber iniciado con Mio, que llevaba chicas con las cuales acababa besándolas hasta torturarlas y dejarlas esperando a más placer.

-… Creo que es mejor que me dé un baño – Aclaro la mayor, intentando despejar aquel ambiente. Avanzando unos cuantos pasos, para luego voltearse y encontrarse con la mirada de Ui que le miraba fijamente - ¿No me seguirás cierto?

-… No creo estar lista – Inquirió y la guitarrista suspiró aliviada. Comenzando a avanzar, cuando nuevamente la voz de la pequeña le llamo la atención. – Azusa salió con sus padres por el fin de semana.

Y esas fueron las palabras detonantes en la mente de la guitarrista.

"Trate de aguantar, porque creí que esto era amor, pero ahora veo hacia atrás y no fue divertido… después de todo este tiempo juntos, no quedan recuerdos, solo pesadillas…"

La baterista miraba aún con reproche a la teclista que no podía dejar de mirar al piso. Esta vez todo había terminado y la bajista estaba presente. Ritsu soltó un largo suspiro y se cruzo de brazos intentando pensar en cómo debía hacerlo.

-Mugi… sabes que te quiero mucho, pero te preocupas más por el bienestar de Yui, y estamos realmente preocupadas con Mio – Inquirió alcanzando la mano de la rubia, quien se limito a ver ese cálido gesto.

-No ha contestado a ninguna llamada, ha pasado una semana que no sabemos nada de ella. ¿Y si le sucedió algo? Ui tampoco nos quiere decir nada, y Azusa no puede decirnos nada porque aún no sabe nada de esto.

-Todo va a estar bien Mugi – Agrego la morena acercándose al lugar en donde se encontraban Ritsu y Mugi. La rubia sentía que no estaba ayudando mucho, sabía lo dulces que podían ser ambas chicas y ahora que estaban más unidas, se veían felices.

La teclista las observaba de reojo intentando no romper en llanto, ella ya era feliz, sabía que tenía el amor de su profesora, que ese amor era correspondido, pero entonces ¿Por qué no acababa con la mentira y las dejaba ser felices?

-Iré a comprar un poco de bebidas, Ritsu, si Mugi necesita algo sabes en donde están todas las cosas – La melada asintió mirando fijamente a la morena, cuando de momento la rubia interrumpió el camino de la morena a la puerta.

-Mio-chan, Ricchan… hay algo que debo decirles – Repuso seriamente mirándolas objetivamente una a una.


Notas de Autora:

¡Hola! Si, volví con una dosis extra recargada de Skin~dep Love... pero debo contarles, estamos llegando a la recta final de este fic Angst :( ... Ya todo comenzara a quedar más claro, y todas las chicas podrán decidir por su cuenta, dejaré de hacerlas sufrir para llegar al clímax y que el final sea como salga. No diré si es final bueno o es final malo. No tendría sentido. Pero ya que... y hablando de clímax, ¿qué les pareció nuestra peligrosa Ui? Cuando lo escribí no me di cuenta de porque estaba escribiendo que esta pequeña era demasiado sensual en ese beso. EN fin, ya no se que más decir que... me esforzare al máximo por traerles el próximo capitulo pronto, ya que dentro de tres semanas creo... entro a mi último año en preparatoria :S

En fin... espero estén espectacularmente bien, nos leemos en reviews y díganme ¿qué tal estuvo? :3

Ya~na!

Ne~chan!