Advertencia~ : Este capitulo tiene contenido sexual leve. Aténganse a las consecuencias luego de leer.
(K-ON! y sus personajes son propiedad de Kakifly)
Skin-deep Love
Capitulo 19: Lágrimas
"Al llamarte, al buscarte, como el viento, ven hacia mí. Tú y yo abrazos, sin que nadie lo sepa…"
Tsumugi miraba profundamente a ambas chicas que no entendían a que se refería con todo lo que había dicho. La rubia trago saliva y soltando una bocanada de aire; comenzó a hablar.
-Yo la verdad… sé que ustedes han estado saliendo juntas – Confesó la rubia mirando a la baterista que se quedaba boquiabierta.
-Pero Mugi… sabes que somos amigas y… pues noso…
-No hace falta Ricchan – Intervino la rubia mirándole con una sonrisa, apenada bajo la mirada – Hay algo que además debo decirles. Ahora que toda la mentira de Yui y Mio acabo.
-…
-¿De qué estás hablando Mugi? – Pregunto la morena, notando que el pesado silencio comenzaba a incomodar el ambiente, miro objetivamente a Ritsu y luego volvía a la rubia, que comenzaba a nublársele la vista.
-Yo… enserio lo siento… no quería.
-Pero Mugi, ¿de qué hablas? Por favor dinos algo– Exclamo desesperada la castaña.
-Yo te mentí Ricchan, Mio-chan ¿recuerdas el día en que te hice esa pregunta? – La morena abrió los ojos de par en par, tragando saliva para asentir, y la rubia que ahora ya había comenzado a llorar, le sonrío.
-"Exactamente ¿qué se supone que querías decir con eso?" – Pregunto la morena mirando a su amiga de cabellos dorados que bebía a cada sorbo un poco más de su té.
-"Bueno no es para que te aflijas, hace tiempo que llevo pensando ello, Yui y Ritsu comparten demasiado tiempo juntas…yo pensé que sentías celos por…" – Dejo su taza de té y bajo la mirada, esperando la respuesta de aquella chica de ojos grisáceos – "Mio…dime una cosa"
-"¿Qué esperas a preguntarme?" – Pregunto con un notorio sentimiento aplastando en su corazón. Aquellos nervios que se expandía por cada duda que sembraba su querida amiga de ojos azules como el mar.
-"Mio, dime ¿Qué es lo que realmente sientes por Ritsu?" – Pregunto seriamente mientras volvía a entornar su mirada con la morena, que de a poco comenzaba a ruborizarse al pensar en tal punto de su relación con su mejor amiga desde la infancia.
-"Ritsu…para mi es…mi mejor amiga, la persona que quiero tanto…digo he compartido tantas cosas y debo decir que aprendí gracias a ella al menos a quitarme un poco la timidez que siempre he tenido pero…"
-"¿La quieres o no?" – La pregunta secante llego hasta su corazón que se acelero cada vez más y más, y los nervios comenzaban a molestar en su tranquilidad – "Mio, no es que quiera preguntar de molestia esto pero yo quiero saber, ya que siento algo por ella" – La bajista subió su mirada para encontrarse con aquellos ojos del mar tan implacables."
La morena la observaba, y ella seguía sonriendo con sus ojos llenos de lágrimas.
-Ahora te vuelvo a hacer la misma pregunto de ese día. ¿Qué es lo que realmente sientes por Ritsu? – Pregunto mirándola fijamente, la castaña abrió sus ojos de par en par, observando a ambas chicas.
-Espera ¿Qué está sucediendo aquí? Mio, Mugi… ¿qué es eso? ¿De qué hablan? Por dios respóndanme.
-Ritsu… te responderé con esto, al igual que a Mugi – Volvió su mirada a aquellos implacables azules que ahora se veían hundidos por lágrimas, y la morena simplemente sonrió dulcemente extendiendo su mano para agarrar la de la rubia. – Mugi, tú eres mi amiga y debo decirte la verdad. Yo amo a Ritsu… ya no tengo miedo de nada, solo quiero estar con ella y con nadie más en el mundo. Y si pudiera ser yo quien ocupa su corazón, lo atesoraría y no permitiría que volviera a derramar una lágrima más.
-Está bien… comprendo que eres la indicada para Ricchan – Comentó mirando brevemente a la melada que aún no comprendía nada – Ricchan… es hora de que nosotras terminemos.
-¿Qué? – Preguntó incrédula la baterista que no comprendía nada.
-Nuestra relación no da abasto, y desde hace mucho que las dos no hacemos nada para que hubiera sido una verdadera relación, ya sea porque te la pasas preocupada por Mio o yo con… Sawako – Trago saliva luego de poder ser capaz de pronunciar su nombre, mientras que las dos chicas le miraban extrañada y a la vez desconcertadas.
-¿De qué estás hablando Mugi? – Preguntó nuevamente la castaña.
-Yo amo a Sawako y ella me ama a mí… es por eso que tengo que dejar esta mentira, te he amarrado a mí, he sido incapaz de ver el amor que se tienen ustedes dos, provoque que Yui iniciara con Mio. Esa vez en que Yui abrazaba a Mio… no era porque estuviera abrazándola por amor Ricchan… era porque Mio lloraba por tu culpa. No sabía simplemente si sus sentimientos hacia ti eran de amor. Y yo… simplemente las dañe… no tengo el derecho a recibir su perdón – Confesó con una débil sonrisa, las dos chicas le miraban consternadas, aún no comprendían todas las palabras que acababa de decirles la rubia. Solo haciendo lo que debían de hacer, extender sus manos y aferrar la de la rubia.
Mugi alzo la mirada para ver a ambas, quienes le sonreían.
-Mugi… no fue tu culpa, nosotras te dejamos muy sola… nunca pensamos en lo mucho que podíamos dañarte…
-Y ahora estás aquí presente pidiendo disculpas por algo que nosotras mismas deberíamos habernos dado cuenta. Tú eres nuestra preciada amiga – Terminó la morena, la frase de la castaña, ambas sonriéndole dulcemente.
Terminando las tres en un cálido abrazo para terminar con aquello que había comenzando hace mucho tiempo y volver a sonreír alegremente como lo habían hecho hace mucho tiempo.
"Tú no sabes lo que siento, y solo bromeas, pero por favor no te rías de que sea tímida; porque ya no soy la misma de antes, ahora te arrepentirás…"
La pequeña morena miraba a su celular. Había extrañado durante esos dos días pasados los mensajes de su novia, y sentía terror de lo peor; se encontraba sola en su habitación, más bien sola en casa, después de la discusión que había tenido con sus padres. Se había largado a llorar, ellos no entendían sus motivos, ellos jamás comprenderían que tenía amigas que quería y la querían, tenía una novia que cuidar y que amaba. Espera ¿ella la amaba? Las dudas volvían a sembrarse en su cabeza, ella sentía algo muy fuerte por Ui, pero sentía que su corazón siempre estaría rendido ante Yui.
Su mente se bloqueo y comenzó a llorar de nuevo, - Si mis padres no me hubieran dicho eso. – Pensaba la pequeña.
"La pequeña miraba como sus papás conversaban en distintos lugares de la estancia por teléfono, ambos sonreían, y volvían a mirarse para hacerse señas; ella aún no comprendía nada de lo que estaban pensando hacer y se sentía incomoda con el hecho de que solo estorbaba en ese lugar. Cuando ambos cortaron al mismo tiempo y se miraron sonrientes y objetivamente volvieron su vista a la morena de ojos marrones.
-Azusa cariño… tu papá y yo debemos contarte algo. – Pronunció dulcemente la madre de la guitarrista.
-¿Es sobre lo que conversaban por teléfono? – Preguntó la pequeña, mientras veía que asentían y su padre sonreía complaciente.
-Siempre intuyendo todo, eres tan astuta. Azusa, lo que tú madre y yo queremos decirte es algo que puede cambiar nuestras vidas, no solo la de mamá y yo… también la tuya.
-¿De qué están hablando? Esto me está incomodando… díganme.
-Está bien… tesoro, ¿te gusta Estados Unidos? – La morena abrió sus ojos de par en par, intuía perfectamente a lo que se refería su madre al preguntarle.
-¡Yo no me voy a ir a Estados Unidos! ¡No quiero, no quiero! – Alzó la voz mirando a sus padres.
-Pero Azusa… es una gran oportunidad, nos han ascendido y… nos han pedido que nos establezcamos en Estados Unidos, sabes que es un trabajo importante… además si es así…
-Yo no quiero irme a Estados Unidos, yo soy lo suficientemente feliz aquí, en Japón, tengo amigas y tengo a… - Se quedo en silencio antes de cometer algún error.
-¿Qué tienes además? – Pregunto escrutándola aquel hombre. La morena negó.
-De todas maneras… yo no quiero irme.
-Nosotros no te dejaremos aquí sola, además… ya te hemos conseguido una beca en una academia de música muy prestigiada. – La morena alzo la vista, su sueño era entrar en una academia de música… pero luego volvía a su mente aquella pequeña castaña, su novia y sus amigas. ¿Qué pensarían de ella, si simplemente se iba sin decir nada? Se odio con solo pensarlo y volvió a negarles a sus padres.
-Lo siento, yo no me voy a ir a Estados Unidos."
¿Acaso estoy cometiendo un error? – Aún lo pensaba la pequeña. Escribiendo en una hoja distintas letras, y componiendo los acordes en el piano de aquella casa. – Mi pasión es la música, es lo que más amo pero luego están… Yui y Ui… - Se sonrojo con solo pensar en ambas chicas, sabía que debía solucionar las cosas con ellas, aún se sentía confundida, el día en que había dormido con Yui, sus sentimientos por ella habían vuelto a florecer y no quería negarlos, ella estaba enamorada de Yui pero tampoco evitaba el cariño que sentía por Ui; estaba al borde de la desesperación.
"Como si tú no fueras mi destino, como si este fuera un momento fugaz; estoy a tu lado y simplemente me ignoras, me acerco más a ti, paso a paso, aunque ni siquiera puedo moverme…"
La castaña aún pensaba en las suaves palabras que habían escapado de los labios de su adorable hermana, no comprendía lo que estaba sucediendo. Solo sabía que el deseo en cualquier momento podría hacerlas cambiar, a ambas… Yui lo había descubierto, ella no era la única que buscaba no encontrarse en la soledad. Ui estaba desesperada por sentir calidez, aún cuando ella podía ser la mismísima calidez. Ella buscaba a Ui, y Ui la buscaba a ella. Corriendo en círculos, rondando alrededor de una sola persona. Y ese recuerdo por fin apareció.
"La pequeña morena le sonreía, había afinado la guitarra y comenzarían a practicar, era la primera vez que Yui veía tan dulcemente a la morena; y ella se comportaba seria. No podía ser mejor.
-Yui-sempai ¿me dirá alguna vez su secreto? – Preguntó la pequeña mirándole, a lo que la castaña la miro extrañada.
-¿Qué secreto Azu-nyan? – Respondió con otra pregunta, la pequeña dio un largo suspiro mientras se tomaba la cabeza con ambas manos.
-Olvídelo – Pronunció suavemente la pequeña y Yui la rodeo dulcemente, aturdiéndola.
-Te quiero Azu-nyan. ¿Tú me quieres? – Preguntó dulcemente la castaña, la pequeña enrojeció a más no poder, sonriendo levemente ante la tierna confesión.
-Más que eso. – Susurró para ella misma, la castaña intentó oírle pero no lo había logrado."
Y ahora lo comprendía, pequeñas lágrimas que comenzaron a correr se confundieron con el agua que corría por todo su cuerpo. La pequeña siempre la había querido y ella con sus dudas e incertidumbres la había lastimado, había provocado todo.
Jamás Mugi había logrado algo tan bajo como lo que ella podría haber hecho, inicio con Mio para olvidarse de la pequeña, sin saber que la pequeña lo único que quería era que correspondiera a sus sentimientos.
-Es por eso que buscaste a Ui. – Pensó aún sollozando. Volvía a sentirse sola, recaería de un momento a otro. Salió rápidamente del baño y mientras simplemente se acomodaba un par de jeans, bajo las escaleras en búsqueda de la pequeña castaña, que se encontraba en la cocina.
-Ui – Esta le miro, sonrojándose al ver que solo llevaba puesto unos jeans y su torso estaba desnudo, la castaña rodeo rápidamente a la menor, quien se preocupo al instante.
-Hermana ¿Qué sucede?... Cálmate por favor – Inquirió preocupada, mientras acariciaba el cabello de la castaña – Tranquila… estoy contigo.
-No me sueltes por favor Ui, no lo hagas – Exclamo débilmente la ambarina aferrándose aún más a su pequeña hermana, que asentía dulcemente mientras arreglaba algunos mechones de la castaña.
Suavemente comenzó a cantarle para calmarla, la menor recordaba siempre que de pequeñas, cuando ella tenía miedo Yui le cantaba canciones de cuna o cuando las olvidaba solo cantaba lo que se le venía a la mente. Esta vez era distinto, su mente estaba invadida por momentos hermosos compartidos con la mayor, como también el amor profundo que sentía por ella. La castaña poco a poco se separo descubriendo su torso desnudo que era una gran tentación para su hermana; le miró atónita al escuchar su dulce canción.
-Tú me cantabas cuando tenía miedo – Repuso dulcemente la menor, Yui esbozo una leve sonrisa al recordarlo mientras comenzaban a rodar unas cuantas lágrimas por sus mejillas. Y se aferro a la menor, tomando por el rostro a la menor y atrayéndola hasta pegar sus labios en un tímido beso. Tierno, inexperto, y dulce beso.
La menor se separo para mirar una vez más a Yui, que había abierto lentamente sus ojos, y ambas descubrieron reflejándose en los ambarinos, aquellos ambarinos profundos y cubiertos por el deseo que compartían. Las manos de la mayor bajaron hasta la cintura de la menor atrayéndola hasta apegarla a su cuerpo, se encontraba en desventaja ante la menor, que aún llevaba toda su ropa – Pronto no quedara nada – Pensó alzando una ceja mientras volvía a poseer los labios de la menor, con la misma pasión con la que habían compartido el beso de la mañana. Las manos de la menor sujetaban firmemente la cabeza de la castaña mientras jugueteaba con algunos mechones del cabella de esta, y avanzaban a duras penas sin separarse hasta algún lugar más cómodo; tanto el miedo como la desesperación las invadía, sabían que esto no era correcto, que en la mente de cada una estaba la misma persona - ¿Qué sucedería si ella supiera lo que estoy haciendo? – Pasó por la mente de ambas, mientras se besaban. El deseo era más fuerte que ambas y no podían negarlo.
Llegaron a la cama de la menor, y Yui ya no podía detenerse, cayendo pesadamente sobre el cuerpo de Ui, sus manos seguían avanzando nerviosas por el cuerpo de la menor, y sus labios comenzaban a bajar por el cuello más abajo.
Ui, se sentía abrumada por las nuevas sensaciones que le estaba proporcionando SU castaña, con sus besos y caricias. Sus sentidos no le respondían, se sentía bajo el control de la castaña, pero se estaba desesperando más y más, y Yui parecía que estaba jugando con ella y su necesidad. La guitarrista estaba inmersa en su mundo, recorriendo lentamente con sus labios el camino hasta su pecho, cubierto por la tela de la camisa que llevaba, dulcemente jugueteaba, masajeando con sus manos los muslos de la menor. Ui soltó el aire que estaba conteniendo y con sus dos manos tomo el rostro de la castaña y lo atrajo, quedando frente a frente, el contacto visual que necesitaba; le miro con ojos suplicantes. – Por favor Yui… no juegues conmigo… - pronunció débilmente; la guitarrista sonrió suavemente, capturando tiernamente los labios de su hermana; de un momento se separo tan poco como para seguir rozando sus labios – No puedo jugar contigo… no puedo hacerlo esta vez, porque te necesito solo a ti. Hirasawa Ui. – Y volvió a besarla, lento, demostrándole que esta vez había logrado invadir su mundo.
La mañana siguiente; los primeros rayos del sol se filtraban por las cortinas de la habitación, Ui se movió un poco, intentando recordar lo pasado, lentamente abrió sus ojos, se encontraba sola pero había indicios de que alguien había estado con ella. Lentamente se descubrió completamente desnuda bajo las sabanas, sonrojándose, sus ropas las de ella y las de su hermana estaban desperdigadas por todo el suelo y lo recordó todo. Su mano ascendió hasta sus labios, aún estaban hinchados y ella no creía lo que había pasado. – Acabo de… - Sus palabras fueron cortadas por una sonriente Yui que entraba con una bandeja con el desayuno para la menor. Llevaba solo una camisa larga que le cubría lo suficiente como para que la menor pudiera seguir fantaseando.
-No sé cómo podremos ocultárselo Ui – Pronunció esto lentamente la mayor, provocando que la pequeña castaña volviera de su aturdimiento.
-¿A quién? – Preguntó distraída.
-… A Azusa – Se quedó en silencio notando la reacción de la menor, su rostro se había desfigurado totalmente al recordarla. Ella no había sido culpable, tampoco una intermediaria, ellas lo habían hecho y simplemente se habían olvidado del amor que sentían por la pequeña morena.
-… No se lo diremos – Repuso luego de pensarlo por unos minutos la menor, Yui volvió su mirada y se sorprendió al escuchar aquella respuesta, no sabía que responder y solo asintió brevemente con la cabeza.
"Siempre enojándome contigo, así era yo; Nunca hice nada por ti, lo siento…"
La menor aún estaba aturdida, sabía que debía haber actuado antes… las palabras de la baterista giraban en su cabeza. Había recibido una llamada hace un par de días, escuchando los sinfines de gritos de parte de la baterista. Y sus lágrimas comenzaban a desbordarse con más fuerza.
"La pequeña morena se encontraba tocando unos cuantos acordes en su guitarra 'Mutang' como la había apodado, inmersa en su mundo; no le hacía faltar pensar en alguien para tocar cuantas notas salieran de su mente, pero aún así, su error; no dejaba de pensar en la guitarrista - Había sido tan distinta desde que había empezado a salir con Mio y cambio más cuando Ui comenzó a salir conmigo… Yui – En ese momento, su celular comenzó a sonar sacándola de su mundo.
Noto que le llamaba la baterista y sonrió, a lo mejor le gritaría unas cuantas veces algunas cosas sin sentido, animándola. Tomó entre sus manos el celular y contesto.
-Ritsu-sempai que alegría escucharla. ¿Cómo están en el campamento? – Preguntó anhelando haber estado en ese lugar, en vez de estar con sus padres de vacaciones.
-No hubo campamento Azusa – Repuso a través del altavoz la melada. Para sorpresa de Azusa.
-Pero ¿Qué paso? ¿Por qué no hubo campamento? – Volvía a preguntar ansiosa y confundida a la vez.
-Deberías de haberle preguntado a Yui, antes de irte con tus padres de vacaciones…
-¿Qué tiene que ver ella? – Preguntó llena de curiosidad al escuchar el nombre de la castaña.
-Todo… - Fue la única respuesta que le dio.
-…
-…
-Ritsu por favor dime ¿Qué ha pasado? – Preguntó nuevamente más nerviosa la pequeña.
-Desde que te fuiste todo ha estado mal. Creo que tus vacaciones te han librado de todos los problemas, al menos eso me calma… la situación con Yui es esta… - Se detuvo unos cuantos segundos, mientras mantenía expectante a la menor – Ella terminó con Mio… me dijo un sinfín de palabras que no puedo repetir e incluso le negó la ayuda a Mugi… lo único que ha hecho es estar encerrada en casa y Ui no nos ha querido decir nada, ninguna de las dos ha salido de casa durante los últimos cinco días o salen pero no las alcanzamos a ver. Azusa esto se está poniendo más difícil todavía y creo que es tiempo de que converses con ambas.
-Es que yo… no puedo – Sintió una punzada en el pecho.
-No es, que puedas o no puedas, debes hacerlo… está vez es por tu bien – Pronunció lentamente la presidenta, antes de colgar."
La menor seguía confundida, no sabía que debía hacer y aún debía estar otros dos días más con sus padres en aquel lugar a menos que ella decidiera irse por su cuenta de aquel lugar. Pero no quería seguir teniendo problemas con sus padres después de la gran discusión debido al traslado a Estados Unidos. - ¿Qué debo hacer? – Pensaba sin saber que hacer la morena.
"(Era muy joven) Duele… (Ya todo terminó) Eres mala… (Te olvidaré) Ahora desperté… Siempre (Tú siempre)… Estabas ocupada (En tu propia soledad)… Y ahora ya no soy tu muñeca…"
Habían pasado dos días y las cosas entre Ui y Yui seguían cambiando, seguían escondiéndose de todas, teniendo aquella relación, besándose vez que podían, escapando a un lugar más solo y nadie podría lograr conocer aquel gran secreto.
Yui entró a la casa después de una larga caminata, percibiendo el dulce aroma que provenía desde la cocina, esbozando una picara sonrisa, avanzó unos cuantos pasos hasta la cocina encontrándose con la pequeña y rodeándola por la cintura, mientras Ui dejaba escapar un gritito lleno de emoción; la guitarrista había apegado su rostro en la cabeza de la menor inhalando su dulce aroma, quería recordarlo siempre. Poco a poco se separo unos centímetros sintiendo como se giraba entre sus brazos la menor y tomaba su rostro para volver a pegar sus labios contra los de la guitarrista.
Amaba sentir la calidez de esos labios con sabor a frutilla, se besaban tiernamente, apegándose más y más. Cuando voz las entorpeció separándose instantáneamente.
-Así que es por eso que ya no contestabas a mis llamadas – La voz quebrada de aquella persona que tenía su rostro surcado por las lágrimas, provoco que ambas se quedaran de piedra al mirarle.
Notas de Autora:
¡Hola! ... Ya debían de saberlo, las consecuencias, son consecuencias... Muchas se han preguntado si me gusta el incesto. La verdad es que al escribirlo si, es apasionantemente peligroso este romance en todos los ámbitos si especialmente es un amor yuristico. Pero ya que... ahora nos vamos al fic nuevamente.
¿Ven lo que ha pasado entre Ui y Yui? Ahora si que estoy segura de que querrán asesinarme.
Pero... se solucionaron las cosas entre Mugi, Ritsu y Mio... ahora el Mitsu amor podrá seguir siendo feliz !
El dilema: Azusa ¿se irá a Estados Unidos?
El clímax: ¿Quién será la persona que las descubrió besándose en la cocina?
Ya deben saberlo... este es el penúltimo capitulo del fic... y todo ya ha quedado claro... casi... e intentaré hacer que el capitulo 20 sea lo más largo posible. Más que los demás, que siempre han sido algo así como de 3000 palabras o más.
En fin, si quieren asesinarme, si me mandan amenazas o todo lo que quieran, se los responderé intentando suavizar mi muerte jajaja, en fin, con mucho cariño les dejo este mi penúltimo capitulo.
Ya~na!
Ne~chan!
