Advertencia: Este capitulo contiene escenas explicitas de relaciones sexuales. Si usted no está leyendo esto o no me hizo caso, pues a comentar se ha dicho que le pareció.
(K-ON! y sus personajes son propiedad de Kakifly)
Skin-deep Love
Capitulo 20.1: Desde el viento más allá de ti.
"Comprendo cuando decías que no éramos el uno para el otro, perdóname porque jamás lo entendí, solo estaba dispuesta a entregar todo de mí… ahora no lamentes cuando me perdiste."
Las dos castañas le miraban pasmadas, notando la tristeza reflejada en aquellos ojos. Se separaron completamente y notaron como la joven comenzaba a reír.
-No esperaba menos de ti, Yui… pero no pensé que con quien me romperías el corazón sería con la persona que quería. Ya es todo. – La joven escapó de aquella casa, corría sin cesar, sintiendo como las lágrimas quemaban como brasas sus delicadas mejillas – ¿Así es como querían recibirme? ¿Cómo querían que decidiera? ¿Cómo sería capaz de hablar con alguna de ellas, si me rompieron el corazón entre la dos? – Pensaba, mientras tomaba el teléfono entre sus manos. Comenzó a marcar sin poder dejar de llorar, respiraba pausadamente, ahora que había detenido su corrida y solamente necesitaba marcar a ese número. Escuchaba el sonar del otro teléfono, sin poder soportarlo, cuando una voz que conocía le habló.
"¿Bueno? ¿Quién habla?" – Una voz masculina se escuchó a través del auricular.
-Papá, soy yo… dile a mamá que tenía razón, lo he pensado, y si quiero irme a Estados Unidos. – Confesó la menor mientras se limpiaba las lágrimas, terminando con la llamada para comenzar a mandar un mensaje.
"¿Así es como esperabas que me recibieran para conversar?"
La pequeña morena guardó su celular en el bolsillo, mirando hacia todos lados, se había alejado de la casa de aquella familia; caminó hasta un parque cercano y en ese lugar comenzó a llorar, sintiendo como su corazón se desgarraba con más y más fuerza; y su pecho ardía de dolor. Un mensaje devuelta llegó hasta su celular, y comenzó a leerlo.
Ritsu 16:39
"¿De qué hablas, Azusa? Sé más clara por favor."
Azusa 16:43
"¿Quieres que te lo explique? Entonces veámonos en tu casa…"
Ritsu 16:45
"Está bien, te espero."
"¿No conoces mi corazón? El significado de todo lo que estoy diciendo es que te amo, esto no dolerá si me detengo aquí pero el corazón debe ser el primero en detenerse…"
Ambas jóvenes no emitían ninguna palabra, quietas en el mismo lugar, una arrodillada abrazándose las piernas, la otra mirando al vacío de la sala de estar. Cada una sumida en sus pensamientos, y a la vez unidas por una misma persona. – ¿Cómo es que he sido capaz de dañar tanto a Azusa? – Pensaban las hermanas Hirasawa.
-Yui yo…
-¿Qué fue lo que hicimos? – Evitó seguir escuchando a la menor, formulando una rápida pregunta, la menor bajo la mirada sintiendo el peso de aquello. Tenía razón Yui con preguntarlo, no solo se habían besado, sino que también había perdido su virginidad con su propia hermana y ahora sabía que no podría mirar a la cara a aquella pequeña morena que había prometido quererla por más que sufriera intentando borrar a Yui de todo su corazón. La ambarina alzó la vista fijándola en la menor.
-Hicimos… hicimos lo correcto Yui – Respondió la menor, provocando que esta abriera los ojos de par en par, asombrada por su respuesta.
-¿Qué estás diciendo? – Preguntó escrutándole.
-Nosotras la hemos estado engañando… le hemos hecho daño desde antes, yo creo que es mejor que sepa de nuestros sentimientos, de todo lo que sentimos la una a la otra ahora, a que luego este sufriendo.
-¡Tú estás loca! ¡Azusa es…!
-¡¿Qué es Azusa? – Vociferó la menor mirándole con pequeñas lágrimas a punto de resbalarse por sus mejillas. – Ahora me dirás… ¿Qué no disfrutaste haciéndome tuya? Hermana… ¿Por qué entonces prometiste no dañarme si es lo que estás haciendo? – La guitarrista se puso de pie avanzando hacia la menor, tomándola por los hombros y apegándola a su cuerpo mientras le estampaba un brusco beso cargada de la rabia que sentía en aquel momento, mordiendo y jalando el labio inferior de la menor, la cual intento separarse empujándola, tocaba levemente su labio inferior que había comenzado a sangrar debido a la fuerza ejercida por la castaña. - ¡Detente por favor, no me dañes más!
-¡Tú no me dañes a mí! Ahora lo entiendo todo… Azusa… - La mayor le miró una vez más antes de salir de aquella sala, tomando del colgador su chaqueta de cuero para salir al frío. Comenzó a correr intentando buscar a la menor, mirando hacia todas partes – Azusa lo lamento… ¿Por qué no me di cuenta antes? – Se culpaba a ella misma por el daño causado.
Corría sin dejar de pensar en todo el daño que le había causado. Ella siempre le había querido confesar sus sentimientos, siempre la había querido, la había amado y se sentía incapaz ahora de mirarle. Comenzó a detenerse debido a que había gastado todas sus fuerzas corriendo sin rumbo alguno en su búsqueda, no sabía dónde podía encontrarse ahora y menos esperaba lo que sucedería finalmente. Se acercó hasta un parque y se sentó en un banco buscando su celular.
"Hola ¿Quién habla?" – Una voz llegó hasta los oídos de la castaña a través del auricular.
-Mugi, soy yo Yui… ¿Azusa no se encuentra en tu casa? – Preguntó intentando sonar calmada.
"Pues no, yo sabía que aún estaba en su casa vacacional con sus padres. ¿Sucede algo por lo que la necesites? ¿Acaso te le declararas aún cuando ella está con Ui?"- Un tono risueño escapo por el auricular, la castaña reprimió un quejido lastimero mordiéndose el labio inferior.
-No… no es eso, necesitaba hablar con ella, llamaré a tu novia para saber si…
"Ricchan ya no es mi novia, Yui… ella y yo terminamos. Se lo confesé todo." – Confesó quedamente como si fuera un secreto. La castaña había quedado boquiabierta sintiendo como sus lágrimas comenzaban a derramarse. - "¿Yui…aún estás ahí?"
-Si es solo que… me tomó por sorpresa todo esto. Bueno… me cuentas otro día, llamaré a Ricchan para saber si… voy a cortar, adiós. – La castaña luego de haber colgado, comenzó a pensar en aquello. - Si habían terminado, eso quería que Mio y ella… al fin estaban juntas. No esperaba menos de ellas dos… a fin de cuentas, ellas siempre se amaron más de lo que pensaban amarnos a mí o a Mugi. – Comenzó a buscar el número de la baterista en su celular, y luego de esto, le marco esperando a que contestara.
"Yui… ¿dime que necesitas?" – La baterista contestó con un tono enfadado, y Yui logró recordar el motivo de aquello.
-Ricchan… yo… ¿esta Azusa contigo? – Preguntó aún nerviosa.
"No… no lo está, además. ¿Para qué quieres hablar con ella con todo el daño que nos has causado a todas?" La guitarrista sintió como sus ojos se humedecían ante las crudas palabras de la otra castaña.
-Está bien… yo… perdóname por todo el daño que te he hecho a ti, y a Mio… pero de Azusa quiero encargarme personalmente, yo… le hice algo horrible de lo que me arrepiento.
"¿Qué fue lo que hiciste Yui? ¿Cómo lo estropeaste ahora?"
-…Acabe en la misma cama que mi hermana – Confesó sintiendo sus lágrimas desbordarse, y el frío de la tarde comenzar a calar su cuerpo. – Es por eso que debo hablar con ella y… ¿Ricchan? – La castaña había colgado la llamada, dejándola conversar sola.
Un nudo en la garganta se volvía a formar en la castaña, quien ya no sabía donde más buscarle. Estaba perdida, ahora que Azusa las había visto, ahora todo se acabaría y ella jamás podría pedirle disculpas. No se sentía capaz, ya sus fuerzas habían acabado.
"No digas que lo sientes, este amor aún no ha acabado para mí… Si nos separamos de esta forma ¿qué puedo hacer?…"
La pequeña morena de coletas se encontraba sentada llorando entre los brazos de la baterista quien acariciaba suavemente su espalda.
-¿Escuchaste lo que dijo? ¿Cómo podría perdonarla luego de haber hecho eso? ¿Cómo puedo ser tan imbécil y seguir amándola? – Chillaba mientras tapaba su cara entre el pecho de la castaña, sintiendo como su corazón se trisaba más. La bajista llegó con ellas y se acercó a la menor.
-Azusa… sé que es difícil esto pero… ¿no habrá una vía de escape para que dejes de sufrir?
-¡Mio! – Alzó la voz la baterista mirándole con reproche, Mio bajó la mirada avergonzada de lo que decía.
-No te disgustes con Mio-sempai, Ritsu-sempai. Ella tiene razón… y si tengo una vía de escape. – Confesó separándose de la baterista mientras se limpiaba las salinas que había derramado hasta hace unos minutos. Ambas le miraron extrañadas y ella solo tuvo que contarles la verdad – Es por eso que no podía volver antes… solo que la llamada de Ritsu-sempai me alarmó y volví, solo para encontrarme con esto.
-¿Te irás a Estados Unidos? – Le miró de manera incomprensible la morena de tez blanquecina.
-Quiere decir que… ¿nos dejaras y al club? – La baterista aún seguía atónita por aquello. Le menor asintió cabizbaja, sintiendo como nuevamente se le desgarraba el corazón al ver deprimidas a sus amigas.
-Pero chicas… por favor, volveré en un par de años, tal vez.
-Está bien Azusa – Comentó la baterista mientras la miraba. – Nosotras estaremos orgullosas de ti, aún cuando estés lejos, la comunicación nunca la perderemos y…
-Siempre serás una de nuestras mejores amigas – Completó la frase de la baterista, la bajista quien le sonreía dulcemente a la pequeña morena.
-Si no fuera por mis padres, tendría muchas dudas de si debería irme o no, con todo su buen trato.
-Debes irte Azusa, ten una nueva vida y sé feliz en Estados Unidos – Inquirió la castaña mirándole dulcemente, la menor asintió con la cabeza y luego de estar más tranquila se marcho de la casa de aquella baterista.
La morena miraba orgullosa a la muchacha de ojos melados. Y está se le quedo mirando unos segundos antes de ponerse nerviosa y reaccionar.
-¿Por qué me miras tanto? – Preguntó intentando evitar su mirada.
-Porque estoy orgullosa de ti, Ritsu – Comentó mientras agarraba la mano de la castaña, que bajo la vista para ver sus manos entrelazadas, esbozó una amplia sonrisa, y le dio un apretón a la cálida mano de Mio.
-Mio… tengo que decirte algo, es muy importante que te lo diga.
-¿Qué es? – Preguntó sonriente, la castaña le observó unos segundos antes de estamparle un corto y tierno beso en los labios, la morena sintió que todos los colores subían hasta su rostro, al igual que la baterista.
-Te amo, y quiero que te quede bien claro, que eres con la única que quiero estar para siempre. – La morena sintió como las lágrimas empañaban sus ojos y alarmada la baterista intentó con su mano desocupada limpiarlas. – Mio… por favor, no creo que mi confesión haya sido tan mala…
-No es eso, idiota. – Intervino, rodeando a la castaña en un tierno abrazo. – Yo también te amo, quiero que seas la única persona que cargue mi corazón – Depositó un tierno beso en los labios de la castaña, que sonrío amablemente antes de volver a estamparle un beso a la bajista, sintiendo como aquella cálida sensación las embriagaba a ambas.
Suavemente comenzó a masajear el labio inferior de la bajista, mordiéndolo delicadamente mientras la sujetaba por la cintura, la morena dejo escapar un suspiro entre besos y poco a poco empezó a exigir más, cerrando sus brazos alrededor del cuello de la baterista, atrayéndola más a su cuerpo. Se separó unos instantes para mirarle y sonreír.
-Creo que hay un mejor donde podríamos… - Rápidamente la bajista fue arrastrada escaleras arriba, mientras se besaban de vez en cuando, sintiendo como la presión las llevaba a chocar contra las paredes. Mio se detuvo de momento bajando sus labios por la mandíbula de la castaña, lamiendo y mordisqueando la suave piel del cuello de la baterista, quien dio un respingo al sentir esa nueva sensación. Y la lengua de la bajista saboreando cada lugar escondido que el cuello de la castaña pudiera ocultar. Mordisqueó su blanquecina piel, provocando que la castaña dejara escapar un gemido de dolor, el cual fue desapareciendo por las suaves caricias que le proporcionaba la lengua de la morena al sector enrojecido.
Ambas entraron en la habitación entre besos y despojándose de sus ropas, Ritsu intentando nerviosamente soltar los botones de la camisa de Mio, quien lanzó a la cama a la baterista que se le quedo viendo boquiabierta.
-Estás tentándome, ¿de verdad quieres hacerlo Mio? Sabes que no hay problema si…
-Confió en ti, porque eres a quien amo y sé que no me dañaras. – Aseguró mientras se acercaba a la castaña para depositar un beso en la punta de la nariz. La joven aceptó tiernamente aquel acto, mientras sentía el calor latente en su entrepierna, la morena de ojos oscuros se acercó seductoramente, sentándose sobre las piernas de la Ritsu.
-¿Cómo te has vuelto tan seductora?
-Esas preguntas no se hacen, antes de querer tener sexo ¿no crees? – Inquirió como una certeza la bajista, mirándole de reojo, la castaña enrojeció al escucharla hablar tan segura.
-¿De verdad quieres hacerlo?
-El problema no es si quiero o no… es que tú no te estás decidiendo y yo quiero sacarte la ropa.
-De veras que tu actitud ha cambiado bastante – La morena sonrió de forma ladina mirando hacia abajo, tocando con sus manos los pequeños montes cubiertos por la ropa de la castaña, quien dio un leve salto.
-No he cambiado… solo – Inesperadamente sus manos bajaron hasta el borde de la sudadera de castaña, tocando bajo el, aquel abdomen deseado, sentía el calor emanar del cuerpo de Ritsu y poco a poco la pasión fue encegueciéndola. - … Solo quiero ser una contigo para toda la vida.
La castaña apretó sus labios contra los de Mio, moviéndose suavemente mientras con sus manos acariciaba las gráciles curvas de la morena, quien dejaba escapar suspiros entre besos. Ritsu beso la mandíbula de Mio, hasta el cuello, la clavícula, antes de volver a devorar entre besos ardientes los labios de la morena. Se separó unos segundos y sonrió – Abre tu boca – Exigió. Y Mio obedeció, sintiendo a aquel húmedo intruso, comenzando a chupar, y pelear en un batalla alternada entre el interior ambas bocas.
Las manos de la bajista lentamente descendieron hasta el botón de los jeans de Ritsu y se encargaron de abrir, tirar la cremallera abajo y dar paso a la mano intrusa. Su mano se deslizó en interior y con la palma tanteo la braga que se encontraba mojada. Puso una ligera presión en la parte superior del clítoris de Ritsu y se trasladó en pequeños movimientos circulares mientras que el calor de su mano aumentaba a trasvés de la transferencia, por lo que Ritsu jadeaba sin control.
Complacida por su reacción, acercó nuevamente sus labios a los de la castaña y mordió el labio inferior de esta, dejando que una vez más escapara un gemido; mientras la castaña intentaba soportar, abrió sus ojos cegados por la lujuria del momento y comenzó a realizar su movimiento, desbrochando hábilmente la camisa de la morena, la mirada de Ritsu se posó sobre el pecho de Mio, aquellos montículos perfectamente redondos y grandes.
-Esto es muy… vergonzoso Ritsu – Pronunció la morena sonrojándose.
-No eres quien para decírmelo. – Respondió sonriendo ante la intrusa que aún se encontraba bajo sus jeans. Empujó el sujetador para arriba, dejando en exposición los blanquecinos pechos de Mio. La castaña movió de manera fugaz a Mio, dejándola debajo suyo, sonrió satisfactoriamente, bajando su cabeza hasta uno de los pezones rosados, Ritsu abrió su boca y disfrutando del placer de escuchar a su chica suspirar, comenzó a rodear con su lengua uno de sus pezones, torturando y succionando con fuerza, de vez en cuando lo mordisqueaba suavemente, era la primera vez que escuchaba quejarse de esa manera a la morena y no quería dejar de escuchar aquel magnifico sonido. Colocó toda su boca sobre uno de los pechos intentando capturar todo lo que fuera posible, mientras continuaba masajeando el otro pecho, así cambiando la tarea, y continuar torturando a su chica.
Mio sentía una mezcla de placer y dolor, abrazó a Ritsu con fuerza, presionando la cabeza de la castaña contra su pecho, echándose hacia atrás, jadeando con sus manos enredadas entre los mechones del cabello de la castaña.
Y así continuamente jugueteaban la una con la otra, sintiendo el placer que se proporcionaban mutuamente.
Al día siguiente los cuerpos de ambas jóvenes descansaban tapadas bajo las sabanas de la cama de la castaña, quien abrazaba tiernamente el cuerpo de su amada, quien comenzó a despertar poco a poco por el brillo del sol que comenzaba a llegar hasta su rostro. Levantando su vista se encontró con aquel rostro angelical de su chica, sonrió acercando sus labios hasta los de la castaña, rozándolos tiernamente, así lentamente despertó la baterista mirando a su sonriente chica.
-Mio… buenos días – Pronunció quedamente. Apretando más a su cuerpo a la morena como intentando volver a ser una con ella.
-Estuvo maravilloso, sentir tu cuerpo pegado al mío. Te amo Ritsu. – Depositó un beso en los labios de la castaña, quien correspondió a aquel beso.
-También te amo, y será así para siempre.
CONTINUARA...
Notas de Autora:
¡Hola! Si, sé que no tengo ni la menor pisca de cumplimiento, como había comentado hace mucho, comencé mi último periodo estudiantil y me he preocupado de ello, además de que me he preocupado y he intentado dejarles un capitulo bueno... pero... esperen un momento. ¿Acaso arriba decía 20.1?
¡Si! ¿No creían que las iba a dejar con las ganas de saber que paso entre Azusa y Yui? ¿Si se fue o no Azusa?
Pues ya verán esto y todo lo demás, en la segunda parte del último capitulo de Skin~deep Love.
Más notas:
Este trabajo me ha hecho sentirme orgullosa, si bien ya he escrito, poco escribía de romances y enredos, y con este más o menos aprendí a manejar el romance, poco a poco voy aprendiendo y quiero seguir haciéndolo. Muchas gracias por todo su apoyo durante estos... casi dos años (dos años en que me he demorado en escribir este fic D:) estoy muy agradecida de cada palabra y nos leemos en el último capitulo.
Ya~na!
Ne~chan!
