Territorio del Artista
Me inclino ligeramente hacia adelante, consciente de que el director está pendiente de mí. En la pantalla puedo ver la escena que está ocurriendo a tiempo real a unos metros de nosotros. Esta nueva película es muy importante para Zen y ahora está haciendo una de las escenas que será recordada con más fuerza.
El beso.
Mis ojos se entrecierran cuando miro como Zen dice sus líneas apasionadamente, su co-estrella, de belleza bastante común, sabe hacer su papel perfectamente. Cualquier chica se sentiría identificada con ella, no es despampanante, tiene sus pequeños defectos pero sus expresiones son inocentes, algo torpes pero bastante dulces. Ella cumple el papel de clásica protagonista. Como actriz es muy buena a pesar de su poca trayectoria y es bastante profesional. Me gusta como su mirada expresa la sorpresa y la duda cuando Zen se acerca más a su rostro, anulando sus defensas para que lo acepte. Él es apasionado, se ve tan concentrado y desesperado que parece increíblemente real.
El directo se tensa a mi lado, creo que no sabe si es mejor ver hacia la pantalla o a mi persona. Pero yo tengo toda mi atención en como Zen se inclina sobre su co-estrella y presiona sus labios contra los de ella.
- No. –sentencio, haciéndome para atrás hasta apoyarme contra el respaldo de la silla- Esto está mal.
La escena sigue, pero ya no la veo. La gente a mi alrededor deja escapar un suspiro de resignación.
- Mi estimada… -comienza el director, listo para darme la paternal charla sobre los celos y la actuación.
- No parece real. –le corto y señalo la pantalla donde el beso sigue- Ella luce aterrada. –acuso- La postura de Zen es muy buena, está inclinado, la sostiene suavemente y sus labios lucen relajados, pero… -le doy un golpecito a la pantalla, justo sobre la boca femenina- Ella parece incómoda, tensa y con los labios como piedras.
El director me mira con sorpresa. La gente a nuestro alrededor se detiene y clava sus ojos en mí. Rayos.
Respiro hondo, soy la manager de Zen, su carrera depende de mí.
- Entiendo, se supone que es su primer beso. –acepto- Pero en esta escena el personaje de Zen está protegiendo el secreto de su hermano ¿Verdad? Así que está engatusando a la protagonista para distraerla. –me encojo de hombros, luchando por sonar profesional- Pero no luce convencida, parece que todo la tomó por sorpresa, como si le estuviesen robando un beso y no como si fuese lo que ella quiere. –mis ojos se clavan en los del director- Sin ofender, pero creo que hay que grabar otra vez esta escena, con más pasión y naturalidad.
El hombre luce sorprendido y me sonríe ligeramente.
- ¿Tú qué opinas? –pregunta y gira el rostro a un costado.
Me sorprendo al escuchar la risa de Zen y noto que tanto él como su co-estrella nos han estado escuchando. No se por cuánto tiempo. Tal vez se percataron que nadie estaba prestándoles atención. Mis mejillas se sonrojan rápidamente y Zen acorta la distancia entre ambos, pasando entre la gente con total naturalidad hasta tomar mi mano y besar el dorso de la misma. Sus ojos carmesí brillan con orgullo y siento que estoy completamente apenada y por ende nada profesional en este momento.
- Como siempre, encuentro que tienes razón. –me halaga y observa de manera encantadora al director- ¿Usted qué opina?
Hay un momento de silencio, la co-estrella de Zen me guiña un ojo de forma amistosa. Después de los problemas que tuvimos con Echo Girl es bueno ver que no es la norma general el ser poco profesionales dentro de la industria del entretenimiento. Ella opina un par de veces, apoyando la idea de dejar que su personaje demuestre más carácter y menos torpeza ingenua tan común en la pantalla.
- ¿Está ocupado este asiento?
La suave voz que escucho a mi oído me toma por sorpresa. Me giro para encontrarme con un par de ojos ambarinos apenas visibles por el cerquillo azabache que los oculta. El rostro de porcelana ya ha pasado por maquillaje y sus labios brillan como perlas rosas.
- ¿Tu escena es la siguiente? –consulto, mirando el traje de colegiala que lleva, la falda oscura a mitad de muslo y el suéter blanco que le queda ligeramente largo le da un encanto adorable a su fino cuerpo.
- Si ¿Vas a estar pendiente de mí? –me pregunta, sonriendo de la forma más encantadora posible.
Me rio suavemente, notando que Zen y la otra actriz vuelven a sus lugares. Él me lanza una mirada y por un momento luce sorprendido al notar con quien estoy.
- ¡Da lo mejor de ti hermano mayor! –bromea mi acompañante.
Él rueda los ojos, pero sonríe divertido y retoma su atención al trabajo. El personaje de Zen es hermano mayor de Kyung, el personaje de la ahora preciosa muñeca de porcelana sentada junto a mí. La historia era simple en realidad, dos hermanos que nunca conocieron a su padre descubren en el funeral de su madre que este es un hombre adinerado dueño de un respetable internado femenino. Los documentos que confirmarían que ambos poseen parte del internado se encuentran ocultos en algún lugar del mismo. Así que Kyung, dada su edad, acepta filtrarse como estudiante. El personaje que interpreta Zen la acompaña como el nuevo doctor de la enfermería y busca cubrir su rastro siempre que sea posible. El tema principal gira alrededor de ambos hermanos y el romance que el personaje de Zen comienza a vivir con la protegida del aparentemente nefasto dueño del internado y padre de estos hermanos.
- No has respondido mi pregunta. –siento sus largos dedos presionar mi brazo para que deje de mirar la pantalla- ¿Es tan interesante ver a tu pareja besarse con otra? –me acusa.
- Esto es importante para la carrera de Zen. –le explico a media voz, mientras inicia la escena.
- ¿No te da celos? –repite con su voz femenina y dulce, apoyándose contra mi brazo para espiar en la pantalla que el director y yo estamos usando para seguir la grabación.
- Me enamoré de Zen sabiendo que era actor, estaba al corriente de en qué me estaba metiendo. –susurro, mis ojos no se apartan de los largos dedos de mi novio y la forma en que toma el mentón de su co-estrella, ahora ella luce mucho más relajada y sus ojos brillan con expectativa inocente. Perfecto- Apoyo su carrera como él apoya mis sueños. –levanto mi dedo índice y lo muevo hacia su rostro sin girarme- Ahora silencio.
Ya no siento el peso en mi hombro y una mano firme me toma del brazo para apartarme de la pantalla. No logro protestar porque me ha tomado del mentón para que mire sus ojos ambarinos fijamente. La cercanía es tal que apenas noto su sonrisa ladeada.
- Entonces… -murmura y su voz en sedosa y repentinamente grave- Actúa conmigo…
¿La gran sorpresa de la película? Kyung es hombre, como el actor que hace su papel. Así que a pesar de la peluca, el fino maquillaje y los labios rosa, la persona que roza con su aliento mi boca es un hombre. Y uno que no me deja mover el rostro y tiene su otra mano en mi hombro para restringirme.
- Si esto es un juego, no es gracioso. –susurro, entrecerrando los ojos con determinación.
No quiero ser grosera con él, es un actor bastante famoso, al punto en que no solo es la estrella, sino que se ha mantenido en un misterio qué papel haría en la película. Desde el primero día admiré la facilidad en que pasaba de la ágil postura masculina a la dulzura de una estudiante divertida. Pero no hay agilidad ni diversión en esto. Él ha ladeado el rostro y pudo sentirlo separar sus labios para capturar los míos. Todo el mundo está viendo la actuación de Zen y no puedo apartarme. Detesto esto, pero tendré que gritar por ayuda.
- Voy en serio…
Algo rasga el aire y él se aparta, soltándome. Sus manos van directo a su cabeza y noto la peluca ligeramente movida. Una amenazante presencia a nuestro costado me hace sentir escalofríos. El instinto me dice que corra, que no mire y simplemente me aparte. Pero algo mucho mayor, como un hilo dentro de mi pecho me empuja hacia esa dirección. Mis ojos se levantan y noto a Zen sosteniendo un rollo de papel, tal vez una copia del libreto, y lo tiene tan apretado que está arrugándolo. La mirada carmesí que suele encantar a todos luce letal, como si un par de lunas de sangre reclamaran un sacrificio.
- Tienes suerte de estar vestido como chica en este momento o en lugar de un golpe de advertencia estarías irreconocible en el suelo. –su voz es seria, pesada, como si viniera de ultra tumba.
Todo el mundo guarda silencio. La, antiguamente, muñeca de porcelana sentada junto a mí ha desaparecido, el actor luce aterrado y a pesar de no estar lastimado está temblando visiblemente. Rápido pero con torpeza, empuja la silla y sale corriendo sin decir realmente nada. Zen lo sigue con la mirada, como si estuviese controlándolo en algún tipo de maldición viciosa y cruel. Mi corazón se dispara. Nunca lo había visto tan letal. Repentinamente su altura se me hace muy obvia, el cómo sobrepasa a la mayoría de las personas a su alrededor, sus hombros lucen ensanchados y su respiración pesada estira la tela de su ropa. Cuando me mira, estoy preparada para algo como una daga, pero en el segundo en que me observa vuelve a ser el mismo. Si, preocupado, algo distante, pero sin una pizca de duda o recelo en sus ojos.
No lo pienso, salto de mi silla mucho antes de que extienda su brazo hacia mí, me estrecho contra su costado y su agarre firme en mi cintura hierve por sobre mi ropa. Aunque intenta lucir relajado para calmarme, sigue tenso, es como estar contra un metal recién forjado o una bestia enfurecida. Pero no siento miedo, me presiono más contra él, sintiendo que entre más cerca este, más segura voy a estar y él volverá a su relajado encanto.
- ¿Te encuentras bien? ¿Te hizo algo? –su voz es vapor cálido contra mi cuello, me está cubriendo con su cuerpo, desapareciéndome del resto que nos mira, tan protector y egoísta que no quiere exponerme a nadie en este segundo- ¿Te duele algo?
- No pasó nada. –rozo mi mejilla contra su rostro, busco la cercanía de su piel y siento sus labios contra mi mandíbula y subiendo por mi pómulo hasta besar mi frente- Llegaste a tiempo. –mi voz es firme cuando continúo- Iba a reventarle los oídos gritando. –le informo de mi arma letal, como si fuese algo realmente peligroso.
Y él se ríe ahogadamente, lo siento relajarse solo un poco pero sigue rozando sus labios contra mi rostro, confirmando que estoy bien, con él, bajo su tacto. No me besa, es un reconocimiento lo que hace su boca y me gusta. Cada parte de mi piel le pertenece, es el territorio que ha conquistado y confirma con sus sentidos que sigue siendo así, que nadie ha sido lo suficientemente suicida como para intentar algo sobre lo que le pertenece.
- Estamos conectados. –me recuerda, se separa solo un poco para poder mirarme, su agarre sigue firme contra mi cuerpo y una de sus manos desciende hasta presionar el final de mi espalda contra su costado- Puedo sentir cuando me necesitas. Lo sabes ¿Verdad?
Asiento, porque es verdad. A veces parece ser capaz de leer mi mente o saber qué necesito antes de que se lo pida. No importa si es un bocadillo nocturno, que se acurruque conmigo viendo una película o me bese hasta dejarme los labios hinchados. Él puede sentirlo, es como si estuviésemos atados y no quiero que esa conexión se pierda. Después de todo, fue gracias a eso que cuando nos conocimos yo podía saber qué necesitaba oír de mí y también él supo cuando estaba en peligro.
- Zen, lamento…
La voz del director llega a mí desde la barrera que se ha vuelto el cuerpo firme de mi novio. Me quiero disculpar por haber interrumpido la grabación y estar retrasando todo, pero siento el firme agarre de Zen. Tan simple como eso. No quiere que me mueva de dónde estoy.
- Todo está bien, pero me gustaría tener un tiempo con mi manager. –su voz se vuelve firme, sin el encanto agradable de siempre- A solas.
Nadie le discute. Y en un parpadeo me encuentro levantada por sus brazos. La voz se me ahoga en un grito callado y siento el sonrojo en mis mejillas. Le he dicho un millón de veces que no haga de sus muestras de caballeroso afecto un espectáculo para el resto. Pero le encanta jugar al príncipe encantador con una sola princesa. En el fondo no me molesta… ¿En el fondo? Siento que mi corazón se suaviza más porque hay algo cálido y abrasador en la forma en que me ama, como si no pudiese creer que por fin me encontró.
Como si llevase una vida buscándome.
- ¡Oh!
Parpadeo sorprendida cuando Zen me sienta en los cojines que hay en la esquina del remolque que le designaron para esta grabación. Ni siquiera sé cómo llegamos tan rápido. El lugar es pequeño y bastante simple, pero huele a él. Mis ojos se encuentran con los suyos, arrodillado frente a mí y me vuelvo consciente de la pared del remolque que está a mis espaldas y como él cubre cualquier salida. Tal vez sea la postura o la forma en que aun luce tenso, pero me siento en la guarida de un lobo, atrapada en el fondo de la misma y mirando directamente a la poderosa criatura.
- ¿Estas bien? Dime la verdad. –su tacto es suave cuando acaricia mi mejilla y se acerca un poco a mi rostro.
Asiento lentamente y me apoyo contra la palma de su mano. Más allá de la impresión inicial, no pasó nada.
- ¿Te asusté? –pregunta y su pulgar acaricia ligeramente mis pestañas inferiores haciéndome cosquillas.
- Ni un poco. –mis brazos vuelven a su cuello, lo abrazo con seguridad para recalcar mis palabras- Conozco muy bien a la Bestia como para tenerle miedo. –le recuerdo, sonrojándome suavemente.
Él me mira con sorpresa por un segundo o dos antes de sonreír de lado, al entender a qué me refiero. Un suspiro escapa de sus labios y por la cercanía acaricia mi boca como una brisa. Mi corazón se dispara y mantengo mi agarre firme sobre él.
- Cuando lo vi tan cerca… -casi gruñe- No importa que pareciera una chica. No importa si hubiese sido una. No podía…
Una pequeña risa escapa de mis labios y ladeo el rostro con cierta curiosidad.
- ¿No has fantaseado ver a dos chicas besarse? –pregunto, solo picándolo un poco.
Ahora que estoy con él me siento a salvo, puedo bromear de cualquier cosa.
Él se sonroja ligeramente y aparta la mirada mientras se encoje de hombros. No me da una respuesta directa pero es obvio que sí.
- Pero eres tú. –cuando me mira, es como si un peso me presionara contra los cojines y siento como avanza hasta obligarme presionar mi cuerpo contra la pared- No quiero que nadie más te toque que no sea yo. Hombre o mujer. –sus brazos me toman por la cintura con sorpresa y me empujan hacia él hasta casi recostarme sobre los cojines- Eres mía. –es casi un gruñido, la Bestia hablando a través de los labios de Zen, su respiración pesada atrapándome más y obligándome a aferrarme a sus brazos tensos- Al parecer debo marcar con mayor obviedad mi territorio.
- Al parecer… -susurro, buscando sus labios, su voz oscura y su posesivo deseo que no me asusta, estresado o preocupado, es el mismo Zen que besa mi mano justo antes de grabar una escena, la Bestia y él son uno mismo- debes besarme hasta dejar mis labios agotados. –propongo, atrayéndolo más a mi boca, necesitando que la Bestia roce sus dientes contra mí.
Lo siento meditar, respira pesadamente y hay algo peligroso en el aire que solo logra estremecerme.
- Esta bien. –asiente, recostándome contra los cojines y sonríe de lado- Es un buen inicio.
¿Inicio…?
Intento levantarme pero él me besa con más fuerza y puedo sentir a la Bestia gruñir en mi boca, asfixiando cualquier lógica. Zen es terriblemente territorial e increíblemente creativo. No sé lo que me espera, pero es una suerte que combine ambas cosas para amarme.
¡Saludos! Ya tenía esto escrito pero por turismo no he podido subirlo ¡Me moría por publicarlo y seguir con los siguientes capítulos!
Escogí el nombre de Kyung porque es unisex, perfecto para este supuesto personaje del chico fingiendo ser chica.
Me gustó jugar con eso de que Zen y MC están unidos. Toda la ruta de Zen es interesante porque el habla siempre de una conexión mística entre él y MC. Una conexión. Así que quise explotar eso de forma sutil en estos capítulos.
¿Una escena de celos? Hubiese sido fácil algo violento, que ya se ha visto o a MC siendo celosa a un nivel que interfiere con la carrera de Zen. Pero me gustó irme por otro camino. Pero adoré sacar a la Bestia sin que fuese un exagerado o enfermizo ser territorial.
¡Se aceptan peticiones! Pienso hacer más drabbles como este ¿Qué les gustaría leer? ¿Algo romántico? ¿Curioso? ¿Cómico? ¿Alguna situación en particular de esta pareja? En realidad, pienso hacer lo mismo con mis otros one-shots ("Exhalante súplica", "Dedos Firmes" y "Miel y Fuego"), si tienen alguna petición para las otras parejas pueden dejarlas en las respectivas historias ¿Algo que quieran leer de Zen? ¡Déjenme saber!
¡Nos leemos!
Nocturna4
