Cap 3.

Kagome se despertó a las ocho de la mañana, miró que todo estuviese en orden y bajó a la cocina.

- Hola hija, ¿Qué tal, has podido dormir? – le preguntó si madre al ver su cara pálida.

- Más o menos – contestó la joven secamente

- Dentro de como mucho una hora tu primo vendrá a pasar el verano con sus amigos, se quedarán en la otra casa, y tu estarás con ellos, ¿vale? – dijo esperanzada de que así el estado de su hija mejorara.

- Si – respondió esta

- ¿Puedes ir a despertar a tu hermano? – después de su madre decir eso sin contestar subió arriba para hacer lo que le pidieron

- ¡Souta! – dijo desde la puerta de la habitación de su hermano escuchó pasos hacia la puerta y vio como su hermano se asomaba – Mamá dice que te vayas despertando, Shuichi y sus amigos llegarán dentro de poco.

- Vale, gracias sis. - Dijo con una suave sonrisa.

Después de una ducha se sentía mucho mejor, preparó todo lo que necesitaba y se lo llevó a la otra casa, esa casa estaba detrás de la casa principal pero un poco mas profunda en el bosque, era muy parecida, solo que solamente tenia un piso, en esa casa podían residir hasta nueve personas, era bastante espaciosa, la hizo su padre para vivir allí y estar cerca de su padre, pero murió poco después de acabarla, y se podía llegar con coche cosa que su ahora tío ya hizo para traer el equipaje del grupo.

Según su madre vendría su primo Shuichi y siete personas más. Y se quedarían todo el verano, solo esperaba que en ese lapso de tiempo no atacara ningún demonio ya que como mínimo tenia dos luchas mensuales.

Se dispuso a ordenar y acabar de limpiar lo que faltaba, cuanta más faena mejor, ya que así no pensaría en el pasado. Su madre lo había hecho casi todo, solo faltaba su habitación y la cocina.

- Kurama, ¿crees que le guste este pastel que he hecho a tu prima? – Le preguntó Keiko

- No se porque te preocupas por cosas como esas…

- Seguramente, ¿de qué es? – dijo interrumpiendo a Yusuke antes de que Keiko se enfadara

- De nata y fresas – respondió la joven

- Entonces le encantará, no te preocupes – dijo recordando que este era el pastel favorito de su prima

- Que bien, espero que esto la anime aún que sea un poco – añadió Keiko sonriendo aún más sabiendo que podía ser de utilidad esta vez.

- Oye, ¿dónde está el enano? – preguto Kuwabara después de mirar a los alrededores y no verlo ni sentirlo.

- Ha ido a buscar a Shizuru, Yukina y Genkai ¿verdad Kurama? – preguntó Yusuke.

- Si, ayer por la tarde hablé con el y dijo que probablemente llegarían a las diez- dijo parándose frente a unas escaleras muy largas, mas largas incluso que las de Genkai – Aquí es, solo tenemos que subir las escaleras.

- ¡¿COMO DICES?! ¡PERO SI TIENE MAS ESCALERAS QUE EL TEMPLO DE GENKAI! – dijeron Kuwabara y Yusuke a la vez.

- Vamos chicos – dijo la joven ya subiendo escaleras con Kurama

Un rato después

- Por fin – dijo Yusuke aliviado, el único que parecía no estar cansado era Kurama

- Venga, es aquí – dijo este señalando la casa

Se dirigió hacia la casa y tocó el timbre al poco rato escucharon unos pasos y se abrió la puerta.

- Hola Shuichi, ¿Cómo estás?, ¿estos son tus amigos? – dijo Naomi, la tía de Kurama

- Bien tía, si, pero faltan tres más que llegarán un poco mas tarde. Espera que te los presento: este chico tan alto es Kuwabara, el otro chico es Yusuke y la chica se llama Keiko

-Encantados – dijeron al unísono

- Encantada de conoceros, me llamo Naomi Higurashi – se presentó – por favor entrad, os he hecho tortitas, dijo guiándolos hacia la cocina y sirviéndoles el desayuno.

- Tía, ¿donde están Kagome y Souta?

- Kagome está preparando la casa que construyó Shouma y Souta…

En ese mismo instante se escuchó mucho ruido proveniente del piso de arriba, parecía alguien llorando, alguien corriendo por las escaleras, a medida que a persona se acercaba se escuchaba más fuerte.

- ¡Mamá ayuda!

- ¡Estoy en la cocina! – a los dos segundos un Souta muy alterado abrió la puerta con un hermoso bebé llorando en brazos, pelo y ojos negros.

- Souta solo quiere que la cambies –dijo soltando una pequeña risa hacia su hijo menor sabiendo bien que no disfrutaba en absoluto de ello – Tranquilo, déjamelo a mi – dijo cogiéndola y llevándola al baño.

- Ah hola Shuichi, no me había dado cuenta que ya estabas aquí, ¿estos son tus amigos? – dijo después de darle el bebé a su madre

- Si, este es Kuwabara, este Yusuke y ella es Keiko

- encantados – dijeron a coro

- Hola me llamo Souta Higurashi

- Oye Souta, ¿Quién es ese bebé? – preguntó Kurama

- Se llama Aiko Higurashi, es la hija de Kagome – dijo tranquilamente

- ¡¿Cómo?! – Exclamó – ¡¿Y el padre?! – dijo mientras en sus ojos se veían motas de oro indicando que estaba furioso

- Por desgracia Kagome se vio obligada a separarse de él, ni siquiera sabe que tiene una hija. – dijo con voz triste

- Pobres… - dijo Keiko entendiendo el porqué de la depresión de la joven.

- Ya está, ya la puedes coger – dijo Naomi entregándosela a Souta – Podrías enseñarles el camino y ya de paso dejar a Aiko con Kagome

- Bien, seguidme - Los guio hasta la casa - ¡Kagome!

- ¡Estoy en la sala Souta! – Gritó – Ah hola – dijo al ver a su primo y tres personas más detrás de Souta y Aiko.

Se fueron presentando y Keiko le dio el pastel para ponerlo en la nevera, estaban hablando cuando Aiko empezó a hacer pucheros.

- ¿Que te pasa pequeña? – Dijo dulcemente – ¿Estas celosita? – dijo haciéndole cosquillas haciendo que la pequeña riera.

Solo con Aiko se comportaba de esa forma, con el resto de personas se comportaba de una forma bastante fría y distante aún que con su familia intentara ser como antes.

Aiko se quedó mirando fijamente a Kurama con una cara muy linda, haciendo que a todos los presentes se les cayera la baba con la pequeña.

- Este es tu tío Shuichi – dijo acercándola al susodicho – Parece que quiere que la cojas en brazos – le informó poniéndola en sus brazos y enseñándole como cargarla, nada más estar en sus brazos la pequeña cogió un mechón de pelo de Kurama y le dio suaves tirones – Parece que le gustas – dijo con una suave risa aún que todavía sonaba con un deje de tristeza

- ¿Puedo cargarla? – Preguntó Keiko ilusionada

- Claro que puedes – le respondió la joven sabiendo que podía confiar en ellos

Kurama puso a la pequeña en los brazos de Keiko cuidadosamente y vio como a esta se le iluminó de golpe cara.

- Es preciosa, que risa más dulce tiene – a esto Aiko le puso una manita regordeta en la cara y ante esto Keiko casi se desmaya – es sumamente hermosa – dijo con corazones y estrellas flotando a su alrededor – Mira – Dijo pasándosela a Yusuke.

- Va a ser muy fuerte – dijo después de que le agarrara el dedo pulgar con su diminuta mano haciendo fuerza y riendo alegremente – No la asustes Kuwabara – Dijo al pasársela

- No digas tonterías Urameshi – Al bajar la mirada vio que la niña lo miraba con curiosidad, la verdad que con esa cara que ponía la niña se veía muy linda cando de golpe la pequeña se lanzó al ataque dándole patadas con sus pequeñas piernas y puñetazos con sus bracitos – ¡WAAA! – Exclamó mientras que la pequeña se reía, parecía como si disfrutara viéndolo sufrir, ante esto todos rieron incluso Kagome.

- Cada vez me gusta más esta pequeña – Dijo Yusuke cargándola de nuevo y haciéndole mimos – Muy bien, así se hace – la felicitaba y más risas se escucharon. A los pocos segundos Aiko comenzó a inquietarse y llorar haciendo que todos los de la sala excepto Kagome se preocuparan por la pequeña.

- Tranquilos, solamente tiene hambre – Dijo levantándose y dirigiéndose hacia su habitación – Ahora vuelvo.

Poco después de que Kagome fuera a la habitación para amamantar a Aiko el timbre sonó y Kurama fue a abrir encontrándose con el resto del grupo.

- Bienvenidos, habéis tardado bastante en llegar.

- No nos dijiste que viviera en un templo y que encima tuviera más escaleras que el templo de Genkai. – Dijo Shizuru dando otra calada a su cigarro

- Si lo hubiese llegado a decir Yusuke abría encontrado alguna forma de no venir. – comentó riéndose ligeramente.

- Eso es verdad, ese inútil sería capaz. – comentó Genkai

- ¿Por cierto habéis conocido ya a mi tía y primo?

- Si, tu tía es una mujer muy amable y dulce y tu primo tiene mucha energía. – Dijo Yukina

- Bueno pasad, mi prima está dentro con su hija, no tardará mucho.