Cap. 7
Hacia ya una hora desde el ataque del demonio, Hiei estaba sentado a mi lado en el sofá y en ningún momento apartaba su brazo de mi cintura, y mi primo estaba a mi otro lado sentado, mientras Keiko acunaba a Aiko que había caído en un profundo sueño poco después de rencontrarme con Hiei, más o menos al contar nuestras historias. No podía soportar durante más tiempo ese silencio tan incomodo, así que me armé de valor y hablé:
- ¿Cómo supisteis que había un demonio si mis sutras escondían su presencia?
- Botan nos lo dijo – comentó Yusuke
- Nos dijo que los del reikai capturaron un demonio, pero que su compañero escapó y tenia previsto terminar su misión, sabían que estaban cerca de nuestra posición, pero por lo que se ve tus sutras tienen tanta fuerza que volvieron loco el radar del reikai ya que normalmente se sabe la ubicación exacta, pero como dijo que la misión era matar a una sacerdotisa y a su hija supimos de inmediato que eras tu ya que estamos en un templo no hay más en los alrededores. – respondió mi primo
- Entiendo…- dije simplemente
- ¿Como que entiendes? – Preguntó Hiei aun irritado por el suceso anterior
- Bueno… - Dudaba entre decir la verdad o no, ya que se podían llegar a enfadar más de lo que a estaban, y no quería tentar su suerte, pero al ver la mirada que le dirigía Hiei decidí que lo mejor seria decir la verdad – Me atacan varias veces al mes, al principio era diariamente, pero, me cansé y escondí mis poderes y los poderes y características demoniacas de Aiko para que, como mínimo, los demonios de menor rango no nos atacasen, después de eso los ataques se redujeron a tres o cuatro por semana, más tarde, al ver que no podían contra mi acabaron viniendo dos veces al mes, normalmente eran los dos días en que más débil me encontraba.
- ¿Quiere decir que Aiko no es así? – preguntó Keiko
- No, la verdad es que cambia un poco, lo más importante son los ojos, en su verdadera forma los tiene de un color hermoso. – dije mirando de reojo a Hiei
- ¿Podemos verla? – preguntó al ver que durante la mi explicación la pequeña se había despertado.
- Claro, será mejor que me la des, para ser tan pequeña tiene bastante poder y al ser humana te podría dañar sin querer, incluso a mi a veces su poder me hace un poco de daño ya que yo no se como controlar sus poderes hasta que sepa hacerlo por ella misma. – dije
Normal POV
- Hn – Dijo Hiei cogiendo a su hija y poniéndola frente a su mujer, era normal que una humana, por muy poderosa sacerdotisa que fuese, no aguantara el poder demoniaco de su hija, la mezcla de sangre debía de ser increíble, un demonio de clase S y la sacerdotisa más poderosa de todos los tiempos.
Del cuerpo de Kagome salía una intensa luz blanca, que, a diferencia de la luz rosa no purificaba, solamente sellaba poderes o hacia ilusiones para esconder las características demoniacas, poco a poco todos vieron como ese pequeño ángel, se convertía en alguien diferente, el pelo seguía siendo negro, pero ahora tenia el tono de su madre, ahora ya tenia dientes, eran más afilados que los de los humanos aunque a simple vista parecieran normales, sus uñas ya no parecían tan débiles, además le crecieron un poco, sin llegar a ser garras, , el pelo le creció un poco quedando hasta un poco más de los hombros, su piel se hizo un tomo más pálida, pero sin llegar a parecer enferma, pero al abrir, se quedaron sorprendidos, esa niña tenia los mismos ojos que Hiei, pero a diferencia de su mirada la de Aiko era muy alegre, inocente, mirada que, su padre a esa temprana edad ya había perdido.
Asombrados vieron el poder de Aiko, era muy sorprendente ya que era totalmente un demonio, parecía no tener sangre humana, eso era debido a que Kagome era tan poderosa que solamente le transfirió algunos de sus poderes, como el de sellar grandes energías, curar, hacer ilusiones y purificar, tan solo a los demonios con malas intenciones, y ella, como su padre, era una prohibida, hielo y fuego, además de poder hacer servir poderes sagrados.
- Que guapa – Dijo Yukina junto con un suspiro
- Si – estuvieron deacuerdo Shizuru y Keiko
- Esta niña tiene un gran poder, debemos ir con cuidado, debe aprender a controlarlo o podríamos tener un problema muy serio. – Comentó Genkai realmente preocupada por el futuro de la pequeña
Kuwabara se acercó a la niña para verla mejor, pensando que, vista así de cerca era como una versión buena de Hiei, pero cuando la niña empezó de nuevo a pegarle cambió de opinión pensando que era como su padre, se podía decir que era Hiei en chica.
- jaja así se hace – felicitó Hiei dejando a todos menos Kagome y Yukina con la boca abierta ya que nunca lo escucharon reír de una forma que no fuese malvada o burlándose haciendo que Kagome diera una de las mas hermosas sonrisas y la risa más sincera que había dado en bastante tiempo haciendo que Kurama se tranquilizara cada vez más al ver que su prima estaba bien con Hiei, y que Hiei parecía estar más feliz y con más vida al lado de su prima.
-~-~- (En la puerta de la casa)
- Hijo, no hace falta que lleves toda la comida tu solo, yo puedo llevar algo. – Dijo Naomi mirando a Souta con preocupación
- No te preocupes por eso mamá, soy más fuerte de lo que parezco, además tú has hecho toda la comida para todos, es lo mínimo que puedo hacer. – contestó el joven mientras su madre abría la puerta y le guiaba hasta la cocina.
Se disponían a ir a avisar cuando escucharon el sonido más esperado en esa casa durante el último año, la risa de Kagome, y esa risa parecía ser sincera, sorprendidos abrieron la puerta de la cocina que daba a la sala de estar y allí, en frente de sus ojo vieron cómo, realmente Kagome estaba riendo mirando hacia la dirección del último de los hombres que había entrado en casa quien tenía en sus brazos a una Aiko muy contenta.
