.-.-. (Makai, Hiei POV)
Estaba corriendo en dirección donde me había parecido sentir un débil youki de un elemental fuego cuando de la nada aparecieron varios demonios y empezaron a atacarme.
No tenía tiempo que perder, por lo que esquivé todos los ataques y seguí mi camino, no había recorrido ni cien metros cuando sentí como se me acercaba a toda velocidad alguien con una cantidad de youki inmensa. Sentía como si conociera a ese demonio. Inmediatamente después de darme cuenta de que probablemente sería alguien con quien hubiese luchado en el pasado una esfera de luz apareció frente a mí, con ver esa esfera y vi en frente de quien me encontraba, no sabía cómo reaccionar, sabía que ante mi tenía la oportunidad de salvar a mi pareja, pero no podía reaccionar, me había quedado paralizado entre la alegría y la presencia inmensa que tenía frente a mí, no me veía capaz de mover. Frente a mí tenía al mismísimo Sesshomaru, aquel al que mi mujer tenía como a un hermano.
- ¿Qué haces en estas tierras? – dijo mientras hacía un gesto para que sus guardias se retiraran sabiendo que no había amenaza.
- He venido buscando a un elemental fuego que estuvo bajo las órdenes de Youko Kurama en el pasado. – Dije haciendo todo lo posible para controlarme aún con el persistente escozor de mi marca de apareamiento que me decía que mi otra parte se encontraba herida.
- Acompáñame – dijo alzando el vuelo en dirección donde sentía que se encontraba el elemental.
A los dos minutos llegué a un gran palacio, en cierto modo no me sorprendía, él era el señor del Makai, él mandaba por encima de todos, era gracias a él por lo que Enma no tuvo éxito en sus planes de deshacerse de todos los habitantes del Makai. Al entrar en el palacio me fijé en que estaba decorado al estilo tradicional con toques modernos. Me llevó a través de varios pasillos hasta llegar a un amplio despacho el cual estaba lleno de libros y rollos. Una vez se hubo sentado me hizo una señal para que continuásemos lo que estábamos discutiendo anteriormente.
- Youko tuvo a muchos elementales bajo su cargo, ¿sabes cómo se llama el que estás buscando? – en momentos como estos me alegraba de haber sido aceptado por su parte, ya que de lo contrario lo único que me habría contestado hubiera sido una amenaza.
- Asahi – dije después de preguntarle a Kurama a través de nuestro enlace – Tiene los ojos de color negro con un aro rojo alrededor de la pupila, el pelo negro con reflejos rojos rapado del lado derecho y algo largo y despeinado del otro además la oreja derecha la tiene llena de piercings. Es muy importante, la vida de Kagome depende de él, necesito la esfera de la vida que Enma le dio, si quiero que esté a salvo. – después de decir eso vi como por un segundo su cara paso a ser una de sorpresa que rápidamente fue reemplazada por su usual mascara de frialdad.
Vi cómo se fue dirigiendo hacia la puerta, sabiendo que eso significaba que lo siguiera fui tras él. Fuimos por unos pasillos menos iluminados.
- Hace seis años vino a intentar robarme las espadas, ansiaba lo que según él era la fuente de mí poder, al principio lo iba a sacrificar frente a todos para que supieran lo que pasaba cuando alguien intentaba quitarme lo mío. Pero me di cuenta de que no tenía miedo, de que estaba muy confiado en poder vivir de nuevo. Ahora sé que por causa de esa esfera, probablemente alguien bajo sus órdenes la tenga. – dijo mientras llegábamos a una puerta muy bien vigilada por sus guardias y Jaken se nos unía.
Al pasar por la puerta entremos a la sala de los calabozos, nada más entrar tuve que contenerme las ganas de tapar mi nariz para bloquear todo ese olor a sangre fresca y seca, venenos de todas las clases posibles, ácido, óxido y mugre.
Nos paremos frente a una celda, en el interior estaba Asahi sentado en el suelo, en una esquina de la celda. Con un colgante especial para que no pudiera hacer servir su youki. Di un paso más cerca de la reja, poco a poco fue levantando la cabeza y suavemente olió un poco el aire para luego sonreír abiertamente.
(Normal POV)
- Veo que tengo una visita. – Dijo para después empezar a reírse - ¿Acaso el gran Youko Kurama necesita de mi ayuda y por eso manda a un bandido de los suyos a recuperarme? - dijo sabiendo que había logrado sobrevivir fusionándose con un feto humano gracias a todos los rumores que corrían en el Makai.
- La piedra de la vida, ¿Dónde la tienes? – dijo Hiei sin prestarle atención a sus palabras
- Ya veo – dijo riéndose - ¿Así que para eso te ha enviado? – dijo levantándose y acercándose al híbrido poco a poco hasta quedar frente a él - ¿Qué te hace pensar que te lo diré así como así? – dijo con una sonrisa de suficiencia.
- Te aconsejo que lo digas. – dijo el gran señor de los demonios enseñándole su garra envuelta en un resplandeciente verde.
- Un señor como tú ayudando a un miserable prohibido como este… - dijo intentándolos enfadar.
- Sesshomaru: Resulta que este miserable prohibido es mucho más fuerte de lo que tu podrías llegar a ser en toda tu pobre y miserable vida – dijo para luego mirar a Jaken quien se encontraba detrás suyo como de costumbre. – Jaken, trae a Shippo. – ordenó.
.-.-. (En un lugar desconocido del Makai)
- Señor, el espía que envió al Meikai está de vuelta para hacer su informe. – Dijo un demonio de ojos de un azul casi negro y pelo negro con un corte muy desigual, corto por atrás y largo por delante, parecía ser muy liso pero muy despeinado.
- Hazlo entrar – dijo mientras veía como se alejaba – Tsuyoshi – le llamo antes de que este saliera. – Envía espías también al Reikai y al Ningenkai, y diles que cumplan la misión pase lo que pase.
- Sí señor. – dijo Tsuyoshi haciendo una reverencia y desapareciendo de la sala.
Pocos segundos después un joven de ojos plata y pelo de largo hasta la cintura atado en una cola alta, de un color azul muy claro y las puntas plateadas entró e inmediatamente se puso de rodillas.
- Levántate Yakumo, y dime todo lo que sepas. – dijo yendo hacia Yakumo y parándose frente a él.
Al levantar la vista vio a un demonio que parecía estar en sus 20 años, con una altura alrededor de 1,70 m. delgado y ligeramente musculado, de hombro anchos, piernas largas y fuertes, brazos fuertes y el abdomen plano marcado; con una piel ligeramente bronceada cabello negro oscuro con toques azulados corto y despeinado dándole un aire muy juvenil y rebelde, con rasgos europeos, ojos grandes, su ojo izquierdo es azul, mientras que el otro es morado oscuro, orejas puntiagudas y en la derecha con un pendiente plateado con un pequeño zafiro incrustado.
- Están buscando la esfera de la vida, hasta ahora su búsqueda no ha dado resultado por lo que han secuestrado a la compañera de uno de los detectives de Koenma para que la busquen ellos. Además la chica en cuestión es una sacerdotisa de gran alcance, han tenido que bloquear sus poderes y debilitarla para evitar que se escape. – le explicó Yakumo
- ¿Sabes más sobre la chica? – le pregunto le demonio de ojos bicolor
- Corre un rumor entre los guardias de que se trata de la Shikon no Miko. Aquí tengo una imagen que nos dieron de ella para localizarla. – dijo tendiéndole una vieja fotografía.
-Bien, sigue así. Si dentro de tres días todavía no la han rescatado dale este pendiente – dijo tendiéndole la pareja del que él llevaba puesto – y del resto ya me encargaré yo.
Una vez dijo eso Yakumo se marchó de nuevo hacia el Meikai dejando así, tras de el a su señor mucho más serio de lo normal.
-Tenía la esperanza de que no fueras tú – dijo sentándose de nuevo en su trono – Pero parece que no tengo suerte ¿Verdad Kagome? – dijo con una suave sonrisa algo melancólica mientras miraba la fotografía y acariciaba la pequeña imagen.
