Una vez más agradezco a Tokito13 y a Mina por la paciencia infinita desde el primer día hasta el ultimo.

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Mientras estaba en la ducha escuchó el teléfono, no necesitaba siquiera salir a mirar la pantalla, o era su hermana, o era Eric o peor aún, era Pam dispuesta a matarlo por videollamada si era necesario, y se temía que era la última opción, así que más valía no hacerla esperar que sabía el genio que cargaba, se quito la espuma de encima y salió. Bingo, era ella y el teléfono estaba empezando a sonar de nuevo, descolgó y tal y como preveía no estaba de buen humor, era de comprender, sabía que se había pedido esos días pero no había dado señales de vida y eso para Pam era intolerable.

La verdad es que sabía que ellos se preocupaban por él, por mucho que el intentase ocultárselo a todo el mundo, no era que le apeteciese salir de fiesta todo el rato, de hecho la noche anterior fue la única de los tres días que se fue de bares, el resto de días al final los había pasado en casa, bebiendo y pensando en su vida, pensó un par de veces coger la tabla e ir a atrapar algunas olas, pero en cuestión de segundos desechó la idea y cogió otra copa, también pensó que debería ir a trabajar, pero encerrarse en la oficina y ver como el negocio se sumergía poco a poco tampoco era buena idea para animarse, sabía que estaba siendo egoísta cargando con eso a Eric y Pam, solo serían unos días, solo era una mala racha y se le pasaría rápido, necesitaba acostumbrarse a que su hermana ya no viviese con él, era mayorcito para eso ya, siempre había tenido dinero para permitirse un apartamento y vivir él solo, pero no quería reconocer que le gustaba llegar a casa y ver a su hermanita allí… ¿a quien quería engañar? Lo que le gustaba era llegar y encontrar a alguien sin más…

Fuera como fuese, ahora no había nadie, su vida se basaba en pasar fuera el día, llegar a casa y verla vacía, coger la tabla y salir a ocupar la mente, volver, seguir viendo la casa vacía, emborracharse allí mismo o aguantar a llegar a un sitio decente y con suerte dormir acompañado aunque solo fuese esa noche.

No quería reconocerlo pero en el fondo le jodía que su amigo Eric tuviese lo que él quería, todo el mundo daba por hecho que era un pichabrava, que no quería nada serio, que siempre sería soltero y disfrutaría de varias mujeres juntas o por separado, y solo Eric y Pam sabían que en el fondo quería encontrar a una mujer y formar una familia algún día, tener el suficiente valor de querer a alguien tanto como para meterla en su vida… pero no, eso no podía ser porque era un cobarde incapaz de sentir amor sin que el terror y la angustia lo llenasen por dentro, ya había perdido a demasiadas personas queridas, no estaba dispuesto a pasar por eso de nuevo, y lo tenía más que asumido hasta que Eric se fue a vivir con su hermana, entonces algo se rompió y sintió… ¿envidia? No sabía exactamente lo que era, solo sabía que ese era Eric, el que siempre se había jactado de que no necesitaba una mujer para ser feliz, y ahora tenía lo que él quería, y él tenía lo que Eric supuestamente había querido siempre, era como el mundo al revés, claro que no culpaba a su amigo de nada, sino a sí mismo de no tener el valor que él tuvo de salir y buscar a alguien importante, interesante, y con suerte que quisiera aguantarlo a él.

En todo esto pensaba de camino a la oficina, cuando quiso darse cuenta había llegado y estaba entrando a su despacho cuando una voz le llamó, era Pam.

- Vaya vaya vaya, si es verdad que te has dignado a venir y todo.

- Oye Pam…

- No, óyeme tu Stackhouse, que sea la última vez que te vas dejándome así, ¿me escuchas? Una esperaría que en dos días te hubiese dado tiempo a aclarar tu mente y hacer algo con tu aspecto, pero se ve que no, ¿se puede saber que le ha pasado a tu cuchilla de afeitar? Porque es obvio que es algo grave debido a tu barba.

- Ya te he dicho que me he quedado dormido, me he despertado, me he dado una ducha rápida y he volado aquí, no me he fijado en cómo me veía.

- Pues ya te lo digo yo, fatal, te ves fatal, tienes ojeras, barba recién salida y mal cuidada, vas despeinado ¡y para colmo esa corbata no te pega! ¿quieres más datos? Y no me digas que te has despertado tarde, porque sé perfectamente que aparte de eso es que ni siquiera estabas en tu casa al despertar.

- Tienes razón, ya te he dicho que estos días he estado ocupado, era la idea de tener días libres, ¿sabes?

- Ya… me imagino que no ha sido ni de compras, ni trabajando porque aquí no has aparecido, ni desde luego haciendo deporte con esa cara... - su tono era más preocupado de lo que le quería hacer ver, en el fondo, Pam era como una madraza..., muy en el fondo-. Vamos a dejarlo, Eric está esperando en su despacho, hay algo nuevo que debes saber.

Antes de que se arrepintiese de haber dejado la bronca empezó a andar, Pam no siempre era así, es verdad que por lo general era una mujer dura y sarcástica, pero no era la típica que iba echando la bronca, aunque con él últimamente no tenía otra forma de hablar, de todas formas era hora de centrarse en el trabajo, así que apresuro el paso con la esperanza de que Eric tuviese un buen caso entre las manos.

Cuando entro en el despacho no tenía un buen caso entre las manos pero sí a una mujer impresionante sentada enfrente, no pudo evitar repasarla de arriba abajo, ¿Quién sería? Tal vez una clienta necesitando ayuda en su divorcio, no, era demasiado joven para eso, decidió no esperar más.

- Buenos días Eric, buenos días señorita… -dijo mientras esta se levantaba visiblemente nerviosa y decía su nombre.

- María, es un placer.

- El placer es mío.

Dijo con la mirada más seductora de la que disponía, desde luego ahora que la veía de pie era mucho más impresionante, morena, ojos marrones y enormes, una boca fina pero sensual, una nariz perfecta, un cuerpo delgado y ejercitado por la forma en que se apretaba su estomago y sus pechos se erguían bajo ese vestido negro que se ajustaba a su cuerpo, Dios, era realmente un bellezon, sería mejor centrarse en el motivo de su visita antes de que su propio cuerpo empezase a reaccionar, y sabía por experiencia que no tardaría mucho más en hacerlo así que carraspeo y volvió a dirigir la mirada a sus ojos.

- En que podemos ayudarla.

- Jason –dijo Eric- te presento a tu nueva secretaría, la señorita Gómez se encargara de ser tu mano derecha en todo lo que necesites, acaba de firmar un contrato de prueba de 30 días y luego… ya veremos – le dijo su amigo levantándole una ceja-

Se quedó blanco, ¿una qué? ¿De verdad esperaba que aceptase tener secretaria? Por muy buena que estuviese él no necesitaba de ninguna mano derecha, se enfureció solo de pensar que él y Pam hubiesen pensado algo tan estúpido, joder, faltaba dos días al trabajo y le organizaban esta encerrona buscándole ayuda, ¡como si no fuese capaz de llevar su trabajo con total eficacia! Algo debió notar María porque enseguida se puso nerviosa y empezó a hablarle.

- Será un placer ayudarle en todo lo que necesite, entiendo de contabilidad y administración y puedo serle útil en cualquier cosa que necesite.

Eso no era una proposición desde luego, pero su mente no pudo evitar imaginarla en una cama enorme dándole todo lo que de verdad necesitaba, porque aparte de eso, no quería ni necesitaba de más ayuda.
- Gracias, de momento vaya a mi despacho mientras yo comento unos asuntos con mi socio.

No quiso ser estúpido pero reconocía que la voz le había salido más seria de lo normal, nada más cerrar la puerta del despacho se volvió hacia Eric.

- ¿En qué coño estabais pensando? ¿una secretaria Eric? ¿Es que ahora necesito una recadera que haga lo que yo no soy capaz de hacer?

- Escúchame, ya sé que estas enfadado pero nadie ha insinuado nunca que tu necesites ayuda en el trabajo, todos sabemos aquí que eres más que eficiente.

- ¡Y una mierda! Me pido dos días y aprovecháis para buscarme una canguro o no sé qué coño piensas que es esto, pero desde luego no voy a consentirlo, y si no explícame, ¿porque es MI secretaria y no nuestra, eh?

- ¡Tranquilízate por favor! María está aquí para ayudarnos a todos con la contabilidad y la administración, pero yo no quiero tener problemas con Sookie, ya la has visto, sabes perfectamente que tu hermana no me dejaría vivir hasta que la alejase de mi y no me fío de ponérsela a Pam porque es capaz de lanzarse a su yugular a la media hora de tenerla en su despacho, venga hermano, sabes perfectamente que necesitamos ayuda, no cobra mucho, lo necesita y, créeme, está más que cualificada y puede sernos de mucha utilidad.

En ese momento Pam entro como una bala al despacho.

- ¿Se puede saber que pasa aquí? ¿Jase que son esas voces?

No contestó, estaba pensando aun en lo que Eric le había dicho, la verdad es que tenía sentido, si no cobraba demasiado, y era eficiente igual podía ser de utilidad, además en lo de Sookie tenía razón, a veces pensaba que su hermana estaba medio enferma de celos, no soportaría tener a nadie cerca de Eric tantas horas, y Pam… bueno, sabiendo sus gustos sexuales y viendo a María no hacía falta decir más, también debía reconocer que últimamente estaba todo el día con la escopeta cargada y no había esperado ni si quiera la explicación de Eric, cuando salió de sus pensamientos Pam y Eric lo miraban con los ojos muy abiertos y cara de preocupación, tenía que decir algo ahora o eso terminaría con una visita obligada a un psicólogo por ese temperamento que se cargaba últimamente.

- No pasa nada Pam, ha sido una confusión, está bien, María es nuestra nueva secretaría, ¿y dónde va a trabajar? Porque aquí solo hay tres oficinas, la sala de reuniones y la recepción.

- Bueno Jason, mientras pensamos en algo lo mejor es que este contigo en tu despacho, así de paso te ve trabajar y puede aprender antes y mejor –contesto Pam-

- Está bien, pero no vais a tenerme todo el día de canguro, os vais enterando desde ya, lo último que necesito es una lapa.

Los dos asintieron y el salió del despacho de Eric en dirección al suyo, ahora tocaba conocer a la tal María, y ver si de verdad aparte de buena estaba tan cualificada como decían.

oOoOoOoOoOoOoOo

Después de que Pam le enseñara todo lo que había por ver allí la llevo hasta Eric que le pidió que firmase el contrato de prueba, se sentó, lo leyó y le parecieron bien las condiciones así que firmo de inmediato, luego miro a Eric y este parecía no saber muy bien qué hacer con ella, de pronto empezó a hablarle.

- Y bien, ¿qué te ha parecido lo que has visto?

- Es un bufete precioso, estoy segura de que me encantara trabajar aquí, o eso espero.

- Yo también lo espero, dime, ¿sabes utilizar los programas básicos de contabilidad?

- Si, al menos los básicos de España, pero supongo que la diferencia será mínima, y como ya le he dicho en otras ocasiones aprendo rápido.

- Ya te he dicho que puedes tutearme María, después de todo no soy americano cien por cien, también vengo de Europa.

- Claro, perdón, creo que la contabilidad será fácil de llevar, tengo un poco más de miedo al ámbito administrativo, no entiendo mucho de leyes y menos aún de leyes americanas.

- Por eso no te preocupes, te pondrás al día rápido, lo bueno de no tener demasiados clientes ahora mismo es que tienes tiempo de sobra para aprender cómo funciona todo.

- Genial, estoy deseando empezar cuanto antes.

- De acuerdo, voy a explicarte un poco en que estamos especializados cada uno, así podrás saber a quién dirigirte según las dudas que tengas, Pam está especializada en Honor, intimidad e imagen, o lo que es lo mismo, defiende la integridad de las personas, aspiramos a famosos o gente conocida – se rió-, Jasón Stackhouse, tu jefe, y yo somos especialistas en derecho penal, la palabra lo dice todo así que no tengo que explicártelo, ¿lo entiendes no?

- Claro, Pam es la picapleitos, y mi jefe y tú los de los asesinatos, como los del CSI

De pronto sonó una estruendosa carcajada, mientras ella se moría de vergüenza, de nuevo había vuelto a hablar antes de pensar, de verdad que no entendía lo que pasaba con su cabeza, y mucho menos con el señor Northman, cualquier americano en esa situación ya la estaría poniendo de patitas en la calle por tomarme esas confianzas, suponía que él tenía razón en eso de que solo era americano a medias y por eso la entendía, aun así se apresuró en arreglarlo.

- Ósea quiero decir que sí, que lo entiendo perfectamente

- Genial, ahora solo falta esperar que llegue tu jefe

En esas estaban cuando la puerta se abrió y apareció él, despeinado, con barba de tres días, sin bigote como ella pensaba y desde luego no era un viejo, tendría la misma edad que Eric, era mucho más bajito y no era tan llamativo ni tan guapo como él, entonces… ¿Por qué lo veía tan atractivo?, estaba allí de pie, mirándola, más bien inspeccionándola de arriba abajo, hasta que por fin le dio los buenos días a Eric y luego a ella esperando que le diese un nombre, se levanto como pudo y se presentó. Tenía unos ojos profundos, desde luego era guapo también, parecía apagado y no tenía buen aspecto ese día, pero lo imaginaba a su manera y casi le temblaban las piernas, ¡genial! Ahora se dedicaba a fantasear con su recién estrenado jefe, de pronto dejo de mirarla y volvió a hablarle.

- En que podemos ayudarla.

- Jason te presento a tu nueva secretaria, la señorita Gómez se encargara de ser tu mano derecha en todo lo que necesites, acaba de firmar un contrato de prueba de 30 días y luego… ya veremos

Ese era el dios nórdico como ya lo había bautizado en su mente, ¿ya veremos? Anda que también le daba esperanzas, claro que en ese momento dejo de pensar porque su nuevo jefe se puso blanco como la pared y de ahí fue pasando al rojo, se puso muy nerviosa ¿Qué pasaba? ¿No sabía que tendría secretaria? ¿O tal vez lo sabía pero no la veía a ella para el puesto? Lo que fuese era grave porque cada vez estaba más rojo, ella no pudo evitarlo y necesitaba decir cualquier cosa, lo que fuera.

- Será un placer ayudarle en todo lo que necesite, entiendo de contabilidad y administración y puedo serle útil en cualquier cosa que necesite.

El señor Stackhouse le dio las gracias y la mando al despacho mientras el comentaba algunos asuntos con su socio, y por alguna razón ella sabía que esos asuntos eran referente a su persona, pero tal y como se había dirigido hacía un minuto a ella era mejor estar calladita, ya había puesto en juego su trabajo por bocazas un par de veces y solo era su primer día, así que salió de allí como una bala y se dirigió al despacho que Pam le había mostrado como el suyo, ahora que se fijaba, ¿Cómo había pensado en que era un viejo? No era un despacho de alguien mayor, se sentó allí a esperar que alguien le dijera lo que tenía que hacer, al cabo de unos minutos noto dirigirse unos pasos hacía donde ella estaba y el corazón empezó a desbocársele de nuevo…