(Makai, Palacio del bosque prohibido, 20 minutos más tarde)
Kagome POV
Al ver esos ojos, esa cara, ese pelo enseguida lo supe era ella. Noté como de mis ojos empezaba a salir lágrimas y me fui acercando poco a poco, como con temor a que eso fuese un simple sueño, a que desapareciera.
- N-no puede ser – dije en un susurro mientras corría hacia ella.
- ¡Kagome! – dijo la hermosa mujer mientras nos fundíamos en un fuerte abrazo.
- Shiori, cuanto has crecido – dije mientras me enjuagaba las lágrimas que me acababa de dar cuanta que caían por mis mejillas.
- Tu en cambio no has cambiado mucho desde que nos conocimos – dijo con ojos brillantes supongo que a causa de las lágrimas que estaba reteniendo.
- ¿Qu-que haces aquí? – pregunté al recordar de que este era un lugar donde los fugitivos venían para esconderse y tener otra oportunidad.
- Yakumo me salvó de unos cazadores, fue hace tres años. – dijo con un semblante algo más triste, al ver eso le cogí de la mano intentando darle la fuerza que necesitaba para continuar. – Hasta hace tres años yo vivía en el mundo de los humanos, al ser un medio demonio me dejaban estar siempre y cuando no peligraran las vidas de los seres humanos que me rodeaban. Pero un día, de pronto unos de los guerreros bajo las ordenes de Enma ayudado por cazadores empezaron a perseguirme, estuve escondiéndome varios días hasta que un portal apareció ante mí, en ese momento no me di cuenta, actualmente tan solo podía pensar que ese portal era una vía de escape segura, ya que como bien sabes odio la lucha y siempre la evito mientras pueda, pero al pasar por el portal me vi casi rodeada, por un lado estaban todos los guerreros y cazadores, y por el otro el tan temido bosque prohibido, poco a poco fui reculando hasta chocar con uno de los árboles, y nada más chocar con el árbol noté como unos brazos me agarraban y me llevaban hacia el bosque, cuando me di la vuelta para ver quién era me encontré a Yakumo, quien vino a mi rescate y me decía que no me preocupara, que me presentaría a su señor y que ellos cuidarían de mí.
Una vez me hubo explicado eso me saltaron más lágrimas, sabía que Shiori nunca dañaría a humanos, y menos sabiendo como quería a su madre y como la defendió dentro de sus posibilidades mientras estuvieron juntas.
-Shiori – escuché como la suave voz del misterioso señor le llamaba de una forma muy amable, casi paternal.
- ¿Necesita algo? – preguntó esta con gran educación y respeto.
- Si, solo es un pequeño favor que te quiero pedir, ¿Podrías ir al Reikai e informar de que nuestra invitada se encuentra a salvo?
- Pe-pero yo tengo que volver, tengo una familia. Mi madre y mi hermano estarán muy preocupados, por no hablar de mi primo, mi marido e hija. – dije con la voz algo débil a causa del shock.
- Kagome tranquila, te aseguro que nosotros solo hacemos lo mejor para ti, estas muy débil. – dijo pasando el brazo por mis hombros y apretándome suavemente contra ella tratando de tranquilizarme.
- Bien, pero por lo menos ¿podrían venir mi hija y marido? – pregunté a Shiori quien miró a su señor en busca de respuestas.
-Me temo que eso no puede ser, ya hemos hecho una excepción contigo, no podemos dejar entrar tan fácilmente a extraños para luego dejarlos irse para vivir en otro sitio. – Ante esto me entristecí, yo creía que al fin podría ver a mi pequeña Aiko, tenía ganas de protestar pero sabía que no debía hacerlo, ellos me habían salvado – Créeme que se cómo te sientes, he estado separado de mi familia desde hace años… - dijo con una expresión de tristeza en su hermoso rostro.
- ¿Por qué? – Pregunté al ver su tristeza - ¿Por qué te no estas con ellos si sufres tanto el hecho de estar lejos de tu familia?
- Porque los amo, eso me hace desear su felicidad y seguridad cosa que no tendrían si estuviese con ellos. – dijo con una triste sonrisa
- ¡Eso no es verdad! – Exclamé – Seguramente ellos estarían felices por el solo hecho de tenerte a su lado.
-Es posible, pero no soportaría verlos sufrir cuando fueran a por mí – en esta parte sentí que tenía razón, si iban detrás de él y por eso creó esta ciudad su familia correría peligro.
- Señor – dijo Shiori llamándole la atención – Yo ya me marcho
- Ve con Yakumo – dijo este con una débil sonrisa en sus labios.
- Bien – dijo mientras se giraba a verme – volveré pronto y te informaré de cómo se encuentra tu familia.
-.-.- 30 minutos más tarde (Despacho de Koenma)
(Normal POV)
Por primera vez en la historia del Reikai tenían como invitado y aliado temporal al demonio más poderoso de todos los tiempos y sus "compañeros de batallas" como ellos decían ser. Parecía que esa pequeña sacerdotisa había sido capaz de juntar a los seres más poderosos, peligrosos y diferentes de todo el mundo.
Esa reunión había sido convocada por el príncipe Koenma ya que habían notado la energía de Kagome durante unos instantes, eso nada más podía significar que había salido del Meikai, pero tan pronto como apareció desapareció de nuevo. Cuando hubo dicho eso sintió como el ambiente se relajaba un poco para rápidamente tensarse de nuevo al no saber en manos de quien estaría ahora la joven, ya que por culpa del ambiente del Meikai sería incapaz de moverse por sus propios medios.
En ese momento Kouga, Shippo, Sesshomaru e incluso Jaken se encontraban hablando con Kuwabara, quien podría romper las barreras que se encontraran en el camino y sentir los niveles de energía sabiendo así que tan poderosos eran los enemigos, Kurama primo de Kagome y famoso ladrón que podría ayudar a analizar el terreno enemigo y hacer planes, Yusuke una buena ayuda en el campo de batalla gracias a la sangre que corría por sus venas, Hiei quien era una mezcla de Kurama y Yusuke además de poder sentir y ver cosas que pasarían desapercibidos por el resto gracias a su Jagan, y por último Koenma, quien observaba con temor a todos los presentes desde detrás de su escritorio, actualmente el sitio más seguro de su despacho.
De repente todos se callaron y pusieron en guardia ya que escucharon gritos al otro lado de la puerta diciendo que tenían intrusos, tan solo unos instantes más tardes la puerta se abrió rebelando a dos jóvenes encapuchados. Quienes tras cerrar la puerta hicieron una barrera tras esta para evitar que la abrieran.
Shiori POV
Después de hacer una barrera en la puerta me giré quedando cara a cara frente a Shippo, quien parecía estar esperando a que hiciéramos un movimiento en falso para poder acabar con nosotros, igual que el resto de ocupantes de la sala excepto el cobarde de Koenma y el criado del Señor Sesshomaru. Miré hacia Yakumo quien estaba igual de tranquilo que yo pese a la situación tan tensa en la que nos encontrábamos, le hice una señal haciéndole saber que sería yo la encargada de hablar sabiendo que tenía más posibilidades de relajar el ambiente.
Di un paso al frente mientras me quitaba la capucha y la capa mostrando mi rostro, vi como poco a poco Shippo se relajaba al reconocerme y hacía una señal al resto para que también se relajaran.
- Cuanto tiempo, Shippo – dije feliz de volver a verle después de tanto tiempo.
- Shiori… Como has cambiado – dijo con una suave sonrisa haciéndole ver más atractivo de lo que ya era.
- ¿Os conocéis? – preguntó el avatar mirándonos
- Se podría decir que conocí al grupo de Kagome tiempo atrás.
- Gracias a ella Inuyasha pudo hacer su espada más fuerte y romper la barrera de Naraku. – dijo girándose hacia sus compañeros.
- Recuerdo que Kagome me lo explicó mientras la estaba entrenando, tu debes de ser la descendiente de la familia principal de los Hombres Murciélago y protectora del clan.
- Si, esa soy yo.
- Imposible, tú deberías de estar muerta. – dijo Koenma aún más palido.
- Y según vosotros Yakumo también. – Dije señalando a mi acompañante – pero dejémonos de tonterías, hemos venido a entregaros un importante mensaje.
- Adelante – dijo Sesshomaru simplemente.
- Kagome se encuentra a salvo, ya no tenéis porque preocuparos más.
Vi como al escuchar eso el prohibido salto hacia adelante desenvainando la espada dispuesto a intentar sacarme más información. Cuando estaba por crear otra barrera alrededor de los dos (Yakumo y ella) Yakumo blandió su propia espada parando el ataque.
- Detente Hiei, Shiori está de nuestro lado, jamás haría daño a Kagome. – dijo Shippo intentándolo calmar.
- Yo no estaría tan seguro – dijo Koenma con una expresión muy seria – La razón por la que esos dos deberían estar muertos es porque fueron acusados de asesinar a varios humanos, se aprovecharon de que tenían permiso para viajar entre los mundos para saciar su sed de sangre.
- ¡No es verdad! – Exploté al final de su explicación – Yo jamás dañaría a nadie y mucho menos a humanos. Y Yakumo tampoco dañaría a nadie sin razón.
Noté como Yakumo me ponía tras su espalda protegiéndome así de todos, sentí como intentaba transmitirme tranquilidad ya que ahora nos miraban dudando de nuestra lealtad hacia Kagome.
- Si hubiese querido matar a la sacerdotisa lo habría hecho en alguna de las innumerables ocasiones que he tenido, ya que al fin y al cabo me infiltré en el "ejercito" enemigo y fui el encargado de cuidarla. – dijo Yakumo con una expresión muy seria
- ¿Solo por eso debemos confiar en vosotros? – preguntó el joven de pelo engominado bastante relajado para estar frente a posibles enemigos.
- Jamás dañaría a un humano, y mucho menos a ella. – respondió Yakumo con una suave y dulce expresión que jamás le había visto utilizar ganándose un gruñido del tal Hiei.
- Vámonos, ya hemos hecho lo que debíamos hacer. – dije poniendo una barrera a nuestro alrededor para que no pudiesen acercarse a nosotros o atacarnos.
- Bien – dijo otra vez serio pasando el brazo por mi cintura y tele transportándonos hacia el Makai. – Debemos darnos prisa, vienen tras nosotros.
Justo después de decirlo un portal se abrió tras ellos, suerte que se encontraban en la entrada del bosque prohibido.
(Makai, Palacio del bosque prohibido, 10 minutos antes)
- Bien. Volveré pronto y te informaré de cómo se encuentra tu familia. – dijo con una suave sonrisa a la sacerdotisa para después salir por la puerta dejándola muy nerviosa frente al misterioso señor.
- C-creo que iré a explorar el castillo – dijo la ojiazul nerviosa ante la presencia del demonio.
- Si no te importa preferiría pasar el rato en tu compañía, ¿te gustaría ir a mi jardín privado? Tengo cerezos y ya están florecidos – dijo con una sonrisa muy amable
- Vale – dijo de una forma muy tranquila preguntándose porque confiaba ciegamente en él y además se sentía tan a gusto y nerviosa a la vez.
Una vez estuvieron en el jardín se sentaron frente al estanque junto a un cerezo, mientras Kagome miraba hacia el agua del lago el demonio a su lado la miraba con una suave expresión.
- Sabía que disfrutarías de este jardín.
- Más que un jardín parece un pequeño paraíso. – dijo tumbándose en el césped lleno de flores de cerezo disfrutando un breve y agradable silencio.
-Te he traído aquí porque quería estar un rato contigo a solas y hablar sin nadie que nos molestara. – Dijo haciendo que Kagome lo mirase – Al saber que eras tú la sacerdotisa que había sido capturada me preocupé mucho, temía por tú seguridad.
- ¿Por qué? No entiendo porque te preocupas y cuidas tanto de mí. – dijo refiriéndose al hecho de haberla salvado y sanado
- ¿De verdad no lo recuerdas? ¿Ya te has olvidado de mí y de nuestras promesas? – preguntó mirando hacia el cielo junto con una risa de resignación.
- ¿Es que acaso nos conocemos? – preguntó haciendo que voltease a verle a la cara.
