Los capitulos en primicia en alexskarsgard -tb. foroactivo. com


Bueno, no había ido tan mal como pensaban, había estado explicando un poco a María en qué consistían las especialidades de los tres, no había podido resistir la carcajada ante su comparación con la serie CSI, esa chica desde luego era ocurrente, y simpática, cada vez le caía mejor, cuando Jason entró él no pudo evitar sonreír aunque se cuidó mucho de controlarse, se quedó embobado con María, después de presentarse y que ella se pusiera en pie la inspecciono de arriba abajo, lo conocía desde hacía 15 años y sabía perfectamente lo que estaba pensando, le había encantado, claro que eso tampoco era tan difícil, Jason era un hombre con gustos bastante amplios sobre mujeres, le gustaba cualquiera que tuviera un par de buenos pechos, y sin duda María estaba bien dotada, el estaba enamorado hasta las trancas pero no ciego, cuando le dijo a Jason que María sería su secretaría se temió lo peor, y la cara de su amigo no hizo más que confirmárselo, gracias a Dios tuvo el detalle de mandar a la chica a su despacho antes de estallar, una vez cerrada la puerta se convirtió en una fiera, tanto que se preocupo al ver que Jason se tomaba eso como algo personal y creía que ya no confiaban en él para llevar a cabo su trabajo, él solo saco a relucir los dos días que había faltado a trabajar, no pudo evitar pensar que su amigo tenía serios problemas de autoestima si de verdad pensaba que él o Pam dudaban de su capacidad.

Pero después de todo fue bien, le explicó una verdad a medias, que era secretaría de todos pero tendrían que decir que era suya para que Sookie no montara un escándalo por celos, cosa comprensible, María estaba más que de buen ver, y ponerla de secretaria de Pam era mala idea puesto que se lanzaría a su yugular, la historia le salió sola, y supuso que fue bastante creíble porque de pronto Jason se paró pensando, mientras Pam entraba en el despacho preguntando por sus voces, al cabo de unos minutos nos miro, intentó recomponerse y aceptó a regañadientes, genial, estaba dentro, eso sí, advirtió que no quería una lapa así que tendrían que estar muy pendientes del límite de su paciencia y quitar a María de su lado cuando hiciese falta.

Con las mismas se dirigió a su despacho mientras Pam y él se miraban y se sonreían, en cuanto estuvieron seguros de que no les oía, Pam empezó a preguntar y él le contó todo lo que había pasado, incluido el repaso que Jason le había dado a María antes de saber que sería su secretaría.

- Genial, esto solo es el principio, tenemos que hacer que estén todo el tiempo posible juntos, y si es necesario cargar a Jase de trabajo hasta las cejas para que tenga que quedarse a comer en la oficina, y por consiguiente María tenga que quedarse a solas con él lo haremos.

- Si Pam pero tranquila, no queremos que la chica se asuste o piense que la sometemos a esclavitud, vamos a dejar que se adapten y a ver qué pasa al menos esta semana.

Pam lo miró con cara de perrito degollado, sabía perfectamente que se moría de ganas por apresurar la historia pero uno de los dos tenía que ser quien pusiera el freno y ese era él, además había visto a Jason con muy mal aspecto, y sabía que tenía que sanar poco a poco, meterle presión solo haría que se agobiara de nuevo y desapareciese otra vez del mapa.

En esas estaba cuando el teléfono sonó, miro la pantalla y no podía creerlo.

- ¿Te has acordado de pronto de que existo? –dijo con una sonrisa, siempre tenía ese efecto en él, hablaban a menudo por internet pero era raro que su hermano lo llamase-

- Hola Eric, ya sé que es raro, solo quería saber que vas a hacer en el próximo mes, lo tengo libre y he pensado hacer las Américas – se rió-. Me apetece verte y de paso pedir asesoramiento a Pam sobre la posible edición de mis libros ahí.

- ¿De verdad? ¡Eso es genial! Avísame en cuanto tengas los billetes y la hora de llegada para ir a recogerte.

- No hace falta, voy con mi editora favorita y ya está todo organizado. En cuanto nos hayamos instalado y comprobado lo cómoda que es nuestra habitación, te llamo. Nos vemos el sábado.

- ¿Nuestra habitación?, ¿Hay algo que quieras compartir conmigo sobre tu editora favorita que aún no sepa...? - su hermano soltó una risa satisfecha al otro lado de la línea- Estaré esperando tu llamada con impaciencia, hermanito – se rió-, me da que tienes mucho que contar...

- Bueno –hizo una pausa y supo que sonreía- ya te contaré cuando este por ahí, eso requiere de tranquilidad y un par de cervezas – se rió-. Un abrazo, Eric, te llamo en cuanto llegue.

Colgó el teléfono y volvió a sonreír, tenía que contarle eso a su Sookie en cuanto pudiese, ¡su hermano Leif en Los Ángeles! Estaba feliz por volver a verlo, desde que decidió instalarse en España lo veía más bien poco, Leif estaba ocupado con sus libros y por lo que podía deducir, con su editora, y el tenia en la cabeza el negocio, Sookie, Pam y últimamente Jason, así que tampoco era momento de viajar, y justo ahora tenía un mes entero para estar con él, desde luego el día al final estaba resultando ser redondo.

OoOoOoOoOoO

Cuando entro en el despacho la vio allí, sentada mirando al frente, tuvo la sensación de que no se atrevía a girarse para verlo, así que rodeo su mesa y se sentó en su sillón quedando cara a ella

- Bien, el señor Northman ya me ha comentado que tiene experiencia en el sector

- Sí señor, no en EEUU pero he trabajado en España como contable y administrativa, y mis estudios allí fueron amplios

- De acuerdo, no he tenido tiempo de mirar su curriculum así que dígame que estudios realizó

- Bueno, hice contabilidad y administración general de empresas en mi ciudad, trabaje en un par de empresas amigas de la familia, pero creo que seré capaz de llevar la tarea necesaria a cabo sin muchas complicaciones

- Eso está bien, ahora si no le importa vamos a salir a desayunar – le dijo, se levantó pero ella no se movió de su sitio- ¿ha desayunado ya? ¿o es que no tiene por costumbre hacerlo?

- Oh, sí, perdón, pensé que se refería a desayunar con sus socios, si me permite ir un momento al aseo enseguida voy

- Está bien, la espero en la puerta

Y con esas salió, realmente ella tenía razón, no sabía porque la llevaba a desayunar, lo normal era ir con Eric y Pam, pero, de repente, había sentido curiosidad por saber más de ella, la veía nerviosa y pensó que una cafetería era un sitio más relajado y quizá se tranquilaría un poco, además se moría de hambre y necesitaba salir ya. Mientras pensaba en eso la vio aparecer de nuevo, el corazón le dio un vuelco, dentro le había parecido guapa pero en movimiento lo era mucho más, pero no podía pensar así, era una empleada y no iba a ir por ahí, tenía que controlarse.

- Ya estoy lista, cuando quiera

- Vamos, conozco un local cerca de aquí, voy a decirle a Eric dónde estaremos.

- Volvió sobre sus pasos y entro en el despacho de Eric, nada más entrar los dos se callaron como si estuviesen hablando algo referente a él.

- Chicos voy a salir a desayunar, vuelvo para la reunión, por cierto, me llevo a María

- Claro, además no te preocupes por la reunión, todo está controlado –dijo Pam con una mirada entre divertida e ilusionada

– De acuerdo, aun así volveremos pronto, hasta luego

Volvió a dirigirse a la puerta, María miraba al horizonte un poco absorta en sus pensamientos, le toco el hombro y noto como se sobresaltaba

– Perdón, no quería asustarla.

– No pasa nada, sólo estaba pensando algunas cosas

– ¿Vamos? tengo el coche aparcado detrás de la calle

Ella asintió y la llevo hasta el aparcamiento, abrió su puerta para que subiera y luego subió él, en realidad el sitio que pensó en un principio estaba al lado, pero de pronto tuvo ganas de llevarla a un café al que él solía ir, y ya que la reunión estaba controlada supuso que no importaría alejarse un poco más o tardar más tiempo en volver, el camino en coche duraba unos 20 minutos, miraba a María de reojo, iba sentada muy recta y miraba todo el tiempo por la ventana, como sin saber que hacer o decir, así que decidió romper el hielo y sacarle conversación

– ¿Qué le ha parecido el bufete?

– Es precioso, sus socios se han encargado de enseñármelo y explicarme por encima el funcionamiento

– Si, la verdad es que es un sitio bonito, ¿es su primer trabajo serio aquí?

– No señor, he tenido algunos trabajos a tiempo parcial y normalmente de un mes o dos, tampoco llevo tanto tiempo en EEUU

– Si vamos a pasar todo el día juntos y trabajando prefiero que me tutees María –dijo con media sonrisa, le incomodaba que le hablase de usted, ya sabía que era lo políticamente correcto, pero de todas formas, sus últimos pensamientos no habían sido del todo correctos, o sí, pero no para hacérselos a una empleada.

– Claro, como decía no llevo mucho tiempo en este país, así que tampoco he tenido tiempo de trabajar en nada serio, y adaptarse al idioma lleva un tiempo

– ¿Desde cuándo llevas aquí? ¿No sabías ingles cuando viniste?

– Apenas hago un año ahora, vine el año pasado empezando el verano, y respecto al idioma, bueno, sabía lo básico, que es como no saber nada cuando quieres relacionarte con alguien, hacer amigos o encontrar un trabajo, aunque ahora tengo todo eso…

– De todas formas te desenvuelves muy bien para llevar solo un año aquí, ¿o has vivido antes en otros países?

– No, solo he vivido en España y aquí

– Oh, bueno entonces me sorprendes gratamente –le dijo con una sonrisa arrebatadora, sabía perfectamente el efecto que causaba en ella, igual que sabía que ella no se dejaría tocar un pelo, estaba allí para trabajar, eso si se le notaba- ya estamos llegando

Aparcó frente a la playa, entraron en un café y pasaron a la terraza, tenía unas vistas impresionantes que a él siempre le relajaban, esperaba que hiciera el mismo efecto en ella. Se acomodaron en una de las mesas y pidieron algo para desayunar y un café para cada uno, el estuvo tentado de pedir una cerveza, pero sabía que no era la mejor opción, cuando la camarera les sirvió lo que habían pedido la miro, estaba mirando el mar y sus ojos tenían un color entre miel y verde oscuro debido al sol que le daba de frente, su piel morena parecía brillar, él sabía que era guapa, pero no entendía porque la veía como a una Diosa, había tenido a mujeres más o menos así en su cama y no había estado tan impresionado antes, carraspeo para que ella lo mirara.

– Y dime, ¿de qué parte de España eres?

– Nací y me crié en el sur, en realidad Los Ángeles se parece bastante a mi ciudad, no es lo mismo obviamente, no hay tantísima gente, ni tantas oportunidades, pero el paisaje si es parecido, reconozco que de no haber sido así no se cuanto tiempo habría aguantado aquí.

– Vaya, es curioso, el hermano de Eric también vive en el sur, no sé si has oído hablar de él, se llama Leif Northman, desde que se fue a España apenas aparece por aquí, está convencido de que vive en la ciudad perfecta

– Claro que sí, tengo todos sus libros, la verdad es que no había caído en el gran parecido que tienen, el sur tiene los mejores atardeceres del mundo, una preciosidad, no me extraña que no quiera moverse, en realidad cualquier ciudad de mi país tiene unos atardeceres únicos, o tal vez lo que me hace hablar es la nostalgia

– Lo echas de menos… - dijo como una afirmación más que como una pregunta.

– Cada día pienso en todo lo que deje allí, por supuesto que lo echo de menos, pero esto era lo que yo quería y buscaba, y no pienso volver todavía

– ¿pero piensas volver algún día?

– Eso depende, si consigo cumplir el propósito por el que vine no volveré en mucho tiempo más que de vacaciones, pero si no lo consigo pues no lo sé, en algún momento tendré que plantearme la vuelta supongo

Incomprensiblemente, eso le dolió... no quería que se fuera, la conocía solo de una hora pero quería conocer más, saber más de su nueva secretaria, se repitió, y para eso la iba a necesitar cerca, a cierta distancia, se recordó, que si no, Eric le iba a cortar los huevos por pichabrava, y aún así, tenía que reconocer que le ponía.
– ¿Qué viniste a buscar?

– Mis sueños – dijo con una voz suave y llena de anhelo, se detuvo un instante y su mirada se perdió en el mar-, pero los sueños cambian y ahora, toca adaptarse. Me va a gustar mucho trabajar para ti y para Eric y Pam.

Daba la impresión de estar incómoda y de no querer seguir por ahí, y eso le pareció misterioso y le interesó. Ya se enteraría, iba a pasar muchas horas con ella. Era paciente, por ella esperaría, seguro que merecía la pena.

– Te vas a sentir como en casa, ya verás – le dedicó otra de sus sonrisas y ella le devolvió una igualmente radiante-. Somos buenos jefes, ya verás, será un trabajo pesado y poco agradable la mayor parte de las veces, pero te adaptarás pronto. Eric te lo ha explicado todo, ¿no?

– Sí, me ha puesto al tanto del trabajo y mis responsabilidades, que irán en aumento con el tiempo.

Acabaron de desayunar y se dirigieron a la salida, ella no paraba de mirar el mar así que él se lanzo a preguntar
- ¿te gusta mucho el mar verdad? no paras de observarlo

- Bueno –sonrió - normalmente paso mi tiempo libre en la playa, estaba acostumbrada en España y cuando llegue a LA estuve buscando hasta encontrar la playa a la que suelo ir

- Te entiendo, yo también estoy acostumbrado a pasar mi tiempo libre en el mar.

Volvieron a subirse en el coche y de camino a la oficina no hablaron mucho, el puso algo de música para no crear un silencio incómodo, era extraño, mucho más allá de las sensaciones que una mujer como ella podía y, de hecho lo hacía, despertar en él, le producía ternura esa chica, se sintió protector, bajo ningún concepto querría que le pasara nada malo.

Al entrar al despacho de nuevo, la puso a archivar, le explicó los programas que tendría que manejar, lista era desde luego, en menos de una hora estaba haciendo más que ningún otro empleado que hubiese tenido antes, así que decidió que podía dejarla un rato mientras adelantaba algo de trabajo atrasado y dejaba a María adaptarse.

Cuando llego la hora de irse salió a la puerta a esperar a Eric y Pam, ellos salieron a los dos minutos.

- ¿Os apetece almorzar y tomar algo juntos? – no le apetecía estar solo.

- Lo siento hermano, he quedado con tu hermana para comer y luego vamos a ir a comprar algo de ropa para el verano que está entrando, ya sabes que no puedo ir de cualquier forma por ahí –ese era Eric el enchochado, aun le hacía gracia ver como se tomaba su día a día desde que estaba con su hermana.

- ¿Qué me dices Pam?

- Me encantaría cielo, pero esta tarde me toca sesión de masajes y ya sabes que cuando salgo estoy demasiado cansada para hacer nada.

- Esta bien, entonces mañana nos vemos.

En esas estaba cuando María salió a la puerta y se despidió de ellos, comenzó a andar por la calle, pensó que no tenía coche aun, mas le valía no vivir muy lejos. Suspiró mientras miraba cómo se perdía entre la gente que a esas horas ya empezaba a dejar sus trabajos y dirigirse a sus casas, donde alguien les esperaría con un beso. "Muy bien, Stackhouse – pensó-, ya estás otra vez...", y sus ojos se fijaron en el vaivén de sus caderas, no estaba seguro de que aquello fuese a funcionar. No, estaba convencido de que no lo haría porque donde le apetecía que esas caderas funcionaran era en su cama, encima, debajo, al lado... De repente, se quedó lívido, ese tren de pensamientos era, como mínimo, inquietante, primero porque estaba fantaseando con su secretaria, a la que acababa de conocer, y si Eric o Pam lo supieran, le montarían un número. Pero lo que verdaderamente le puso los pelos de punta fue el simple hecho de desearla en su cama. Nunca nadie había estado en ella...