Los capítulos en primicia en alexskarsgard -tb. foroactivo. com
Sabía que había entrado al despacho aunque no lo veía porque estaba sentada mirando al frente, esperaba que su corazón se calmase un poco antes de verlo, no había parecido muy contento de tenerla allí, y aunque con su genio normalmente hubiese soltado una fresca, no era momento ni lugar para ser así, tenía que repetirse hasta la saciedad que necesitaba el trabajo para poder controlar sus contestaciones, él rodeo la mesa y se sentó en su silla, ahora se fijaba más en cómo iba vestido, llevaba un traje de chaqueta gris, camisa blanca un poco arrugada y corbata negra y un poco torcida, bueno estaba desde luego, oh mierda, eso no iba bien, no entendía que pasaba, supuso que era simple química, Eric era mucho más alto y atractivo que él y sin embargo se sentía más tranquila cuando tenía que decirle algo, mientras ella pensaba todo esto su jefe iba preguntándole por su curriculum y experiencia, contestó como una grabadora, ya había repetido lo mismo de diferente manera en varias ocasiones a Eric así que tenía ensayadas las respuestas, de pronto se levantó y dijo que se iba a desayunar, se quedó allí esperando que le diese algo de trabajo para hacer mientras él volvía, pero él no dejo de mirarla.
- ¿ha desayunado ya? ¿o es que no tiene por costumbre hacerlo?
- Oh, sí, perdón, pensé que se refería a desayunar con sus socios, si me permite ir un momento al aseo enseguida voy.
- Está bien, la espero en la puerta
¿Cómo? necesitaba ir al baño urgentemente, ¿quería ir a desayunar con ella? eso de no tener experiencia en trabajos serios de California era una mierda, no sabía si eso era normal o no, como fuese tenía que hacerlo, estaba en el aseo hiperventilando e intentando controlarse, al cabo de unos minutos salió y allí estaba él esperándola en la puerta tal y como le había dicho.
Cuando llegó a su altura le avisó de que ya estaba lista, él le dijo que tenía que avisar a Eric de donde estarían así que esperó en la puerta mirando al frente, quien le iba a decir que después de tanto luchar con sus padres por no querer estudiar nada acerca de números sería ese trabajo el que la mantendría en LA, en eso estaba cuando alguien le puso una mano en el hombro, dio un pequeño salto y vio que era Jason, le pidió perdón por haberla asustado y le dijo que había que ir hasta el coche, ¿coche? ¿No estaba al lado el bar a donde pensaba ir? simplemente asintió y lo siguió, al llegar al coche la invito a entrar sujetándole la puerta, cuando se subió y lo vio subirse volvió a ponerse nerviosa, así que hizo lo que ya había aprendido con el baile, enderezo la espalda, tensó el estomago y se concentro en respirar mientras miraba por la ventana hasta que él empezó a preguntarle por el bufete, le pidió que lo tutease también al igual que ya habían hecho Eric y Pam, solo que él lo dijo con una media sonrisa que casi la vuelve loca, preguntó por el idioma y por el tiempo que llevaba allí, fueron hablando hasta que aparcó el coche frente a la playa.
Cuando entraron en la terraza se quedó impresionada, tenía una vistas del mar increíbles, después de pedir el desayuno no pudo evitar embobarse mirándolo, era lo que más la calmaba del mundo, se sentaba frente al agua y se quedaba mirando el infinito, a veces imaginaba el otro lado del charco, su tierra, su gente, que estarían haciendo en ese momento, Jason carraspeo sacándola de sus pensamientos una vez más. Le preguntó de qué parte de España era, y estuvieron hablando del parecido entre LA y su tierra, así fue como supo que Leif Northman, el escritor al que tanto admiraba era hermano de uno de sus jefes, la verdad es que era un poco estúpido no haber caído antes en el parecido o en que tenían el mismo apellido, Leif triunfaba actualmente en España con sus libros, hablar de él y del sur, el sitio en donde estaba viviendo hizo que recordase los atardeceres, las playas de su ciudad, y volviese a sentir nostalgia, su jefe debió notarlo.
- Lo echas de menos…
- Cada día pienso en todo lo que deje allí, por supuesto que lo echo de menos, pero esto era lo que yo quería y buscaba, y no pienso volver todavía –eso era verdad, de momento no pensaba moverse de donde estaba-
Le preguntó si pensaba volver algún día, así que le contestó lo más sinceramente que pudo, todo iba bien hasta que le pregunto que fue a buscar a EEUU, se puso tensa de pronto, no quería que el supiera que había ido soñando con formarse profesionalmente en la danza, y ya no era porque estuviese bien o mal visto eso en un trabajo, que no lo sabía, era por lo que pudiese pensar de ella, que era una niña con pájaros en la cabeza, lo mismo que pensaban todos, no, tenía que evitar aquello a toda costa, él pareció darse cuenta porque inmediatamente retomó la palabra y guió la conversación hacía el trabajo, así pasó el desayuno hasta que llego la hora de salir, cuando iba por la puerta echó un último vistazo a aquella panorámica.
- ¿te gusta mucho el mar verdad? no paras de observarlo
- Bueno- sonrió sin saber bien que decir- normalmente paso mi tiempo libre en la playa, estaba acostumbrada en España y cuando llegue a LA estuve buscando hasta encontrar la playa a la que suelo ir.
¡Genial! otra verdad a medias, eso cada vez se le daba mejor, no era necesario decir mentiras, todo lo que le había dicho era verdad, lo que él no sabía era que buscó por cielo mar y tierra una playa tranquila, pero era imposible, dentro de LA vivía en la zona de Santa Mónica, y eso era indicativo de gente, gente y más gente, aun recordaba la primera vez que vio el enorme parque de atracciones junto a la playa, la impresionó tanto que decidió que iría al caer el atardecer cada vez que pudiera a practicar allí su pasión, le encantaba que la arena la salpicara mientras movía su cuerpo al ritmo de su mp3.
- Te entiendo, yo también estoy acostumbrado a pasar mi tiempo libre en el mar.
Vaya, eso si la sorprendía, seguramente era uno de esos niños de papa y mama que se levantaba, iba a dar un paseo a la playa, o corría un poco y volvía a su vida genial en la gran ciudad.
Volvieron al coche y el camino fue en silencio hasta el bufete, solo se oía la música que su jefe puso de fondo, la verdad es que no era incomodo, al menos no tanto como había sido el recorrido hacia el café.
Al entrar al despacho de nuevo, Jason la mando archivar un buen montón de documentos que tenía por el escritorio y la estantería, él estuvo toda la mañana de un lado a otro haciendo llamadas o hablando con Eric y Pam, casi lo prefería así, cuando se acercaba a ella se ponía de los nervios y necesitaba tranquilidad para centrarse en lo que estaba haciendo, la mañana de ese miércoles pasó tan rápido que cuando se quiso dar cuenta ya era hora de irse, era otra de las cosas que más le gustaban de su nuevo trabajo, trabajaba de 08.00 de la mañana a 15.00 de la tarde, así que disponía de bastante tiempo libre para hacer lo que le apeteciese.
Recogió sus cosas, se despidió de sus tres jefes en la puerta y echo a andar por la calle, vivir en Santa Mónica se convertía en un coñazo básicamente porque tenía que moverse a pie o pagando medios de transporte todo el tiempo, el bufete estaba en el centro de LA y quedaba bastante lejos de Santa Mónica, así que necesitaba una solución a eso.
Al llegar a casa llamó a su amigo Marco, había conocido un grupo de gente que bailaba en los parques o en la playa y se habían hecho buenos amigos, pero Marco era un poco más especial, estaba de infarto si, había que reconocerlo, pero no era eso lo que lo hacía más especial, a él podía contarle cualquier cosa, podía decirse que era su mejor amigo allí, y aunque sabía que él estaba esperando tener la oportunidad de llevarla a la cama, ella tenía claro que de momento lo más que podía darle era amistad y baile, cuando descolgó el teléfono se notaba que sonreía, no era raro imaginarlo, siempre estaba así.
- ¡Hola hermosa! ¿Qué tal tu primer día?
- Bien, pero necesito descargar adrenalina ¿se te ocurre algo?
- Se me ocurren muchas cosas… pero la que más te gustara será un bailecito debajo del muelle, en la playa
- Genial, es justo lo que necesito, como algo, me ducho y te veo allí.
- Ok, bye
Y con las mismas se apresuró en estar lista, tenía que despojarse de esos tacones, la estaban matando, ahora que tenía trabajo suponía que sus jornadas de danza ya no tendrían tanta cabida, estaría cansada algún que otro día, pero mientras pudiese iría a practicar ya fuese sola, con Marco, o con algún otro amigo de los que tenían en común
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Al llegar a casa se preparó algo de comer y luego pensó en que hacer durante el resto de la tarde, le dieron ganas de ir a atrapar alguna ola, no había nada mejor que eso para relajarse, pero luego pensó en que había estado dos días ausente del trabajo, así que lo mejor era ponerse las pilas y pasar la tarde trabajando.
No llevaba ni dos horas sentado cuando empezó a aburrirse, se levantó y fue a la terraza, la verdad es que le encantaba su casa, cuando murieron sus padres empezó a plantearse eso de irse a vivir a la playa, así que un día Sookie y el decidieron vender la casa de sus padres, en principio su hermana iría a vivir sola a un apartamento, él compro aquella enorme casa frente al mar, se sentía bastante solo y pensó que Sookie bien podría vivir con él, la casa era lo suficientemente grande, además así podrían llevar los gastos a medias, y así fue, vivieron juntos bastante tiempo hasta que ella se fue con Eric…
Ahora se le hacía aun mas grande, tenía dos plantas, la planta superior la habitaban tres dormitorios, un baño para dos de ellos y otro privado para su cuarto, como le gustaba tanto el agua hizo construir un jacuzzi enorme en el centro con cristaleras que daban al mar, si se agobiaba mucho solo tenía que desnudarse, meterse dentro y ver atardecer desde allí, en la planta de abajo tenía un salón que hacía las veces de despacho, con una librería enorme, y el escritorio apoyado contra el respaldo del sofá, la chimenea, y el mueble de la tele, a un lateral quedaba la pared con cristaleras que daban a la terraza, la cocina, un baño más, y un pequeño trastero donde guardaba todas las tablas de surf que había ido comprando con los años.
Estando en la terraza se fijo en el muelle y en el parque de atracciones, realmente era una vista preciosa, desde allí mismo tenía unas escaleras que bajaban justo a la arena, si quería darse un baño o simplemente coger olas en menos de cinco minutos estaba en el agua, volvió a tentarse a ir, pero la responsabilidad era mayor y tenía que terminar varios asuntos de la empresa, así que se giro y entro dentro de nuevo, puso algo de música y se dispuso a trabajar hasta la hora de cenar.
Cuando por fin acabó se sintió bien, era raro pero no tenía ganas de salir, en realidad se metió en la cama y puso la tele, sin saber cómo empezó a pensar en María, ¿qué estaría haciendo? Le había dicho que le gustaba la playa y pasaba bastante tiempo allí, ¿iría cerca de donde él vivía? Tal vez hiciese surf como él… no, eso era mala idea, no podía implicarse con ella, solo la conocía de un día pero era muy inteligente, estaba seguro de que era un buen partido para el bufete y el no podía ni debía volver a cagarla, Eric y Pam lo matarían si supieran siquiera lo que pensaba cuando la veía…
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Cuando llego al muelle no solo estaba Marco, estaban todos sus amigos, sonrió, le encantaba estar con ellos, la hacían sentir casi como en casa, además todos bailaban de muerte y le habían enseñado muchas cosas, eso sí, por mucho que bailaran bien ninguno de ellos, incluida ella misma había conseguido una oportunidad todavía, mejor no pensar eso, llego hasta ellos y los saludó.
- ¡Hola reina! Marco nos dijo que venía y nos invitó a algo de meneo, además queríamos saber cómo ha ido tu primer día de trabajo –ese era Adrien, un chico capaz de convertirse en puro chicle cuando bailaba, tenía el pelo corto aunque siempre lo llevaba tapado con alguna gorra, su pelo era rubio oscuro, ojos verdes y buen cuerpo, de hecho ninguno de sus amigos tenía mal cuerpo debido a los entrenamientos-
- ¡Eso! ¿Cómo llevas ser la secretaria pija de un bufete de abogados? – y esa era Alexia, era una chica guapísima, mulata y con un cuerpo impresionante, se movía bien, tenía un carácter fuerte y era fácil que algo le sentase mal, quería que todos centrasen sus vidas en bailar y presentarse a competiciones, algo imposible para ella en ese momento -
- Está bien, las condiciones son buenas y tengo toda la tarde libre, así que no faltaré mucho a los entrenamientos.
- Mas te vale, estas en California para bailar, no para llevarle cafés a ningún viejo abogado.
- No hay ningún viejo abogado Alexia, de hecho son tres jefes jóvenes y que al menos hoy me han tratado bastante bien, el trabajo me ayuda a pagar las facturas, el alquiler es caro y necesito vivir –debía tener ganas de bronca, se le notaba, pero ella no iba a consentir que la tratase mal por querer buscarse la vida-
- No lo necesitas en realidad, vente a nuestro piso, vivimos los tres allí y sigue sobrando una habitación, el alquiler sería a medias, y así me ayudas a controlar a estos dos fieras.
- Y si no te parece bien la opción de la habitación, siempre puedes dormir conmigo –Puso su mejor sonrisa de ángel, ese era Marco, el incansable, hablaba con ella la mayoría de las veces en español, su madre era mexicana así que hablar con alguien en su idioma aunque con acento distinto siempre era un alivio, medía 1,90 más o menos, de cuerpo moreno y musculado, pelo cortito, ojos penetrantes, rasgados y color miel y unas manos únicas, la verdad es que no le importaría darse una noche de placer con él, pero era su amigo, y eso significaría alejarse luego, porque tampoco quería nada serio con él, y sabía que él con ella menos-
- Claro, seguro que me dejarías dormir –le sonrió- bueno, en realidad no me vendría mal, así podría ahorrar más y quizá pueda permitirme la matricula de alguna escuela privada en poco tiempo.
- Genial, además piensa que será más fácil entrenar estando todos juntos, algo así como los cuatro mosqueteros –dijo Adrien
- Bueno, mañana llamaré al casero y este fin de semana me mudo, ahora vamos a bailar.
Y así fue como dio un nuevo giro a su vida, en menos de una semana había pasado de no tener casi dinero, a encontrar un buen trabajo y cambiarse de casa, la verdad es que eso ultimo le gustaba, sus amigos tenían alquilado un piso cerca de ese muelle, incluso si subía a la azotea podía ver el mar, no era una casa impresionante como las que había por allí, pero desde luego era mejor que la caja de zapatos por la que ella pagaba un alquiler altísimo.
Bailaron hasta que el sol despidió el día, era increíble cómo se sentía cuando lo hacía, ni siquiera sus amigos existían en ese momento, solo quería que su mente se liberara, sabía que a ellos les pasaba lo mismo, era lo bueno de conocerse tan bien, no necesitaban hablar mucho, con el cuerpo se decían todo lo necesario, mientras recogían las cosas Adrien y Alexia se despidieron, tenían hambre y cuando esos dos decían que querían comer no eran capaces de soportar un minuto más sin algo en la boca, lo sabía por experiencia, Marco se quedó con ella un poco más, eso le gustaba, era su ratito de español, a veces pensaba que si dejaba de hablarlo se le olvidaría, era una estupidez pero tanto ingles por todas partes hacía que pensase en la posibilidad…
- ¿Te apetece dar un paseo?, aun es pronto y quiero saber más de tu día.
- Bueno, eso depende, ¿tú también vas a recriminarme que haya empezado a trabajar?
- No hagas caso a Alexia nena, ya sabes cómo es, en realidad te entiende, solo que no sabe cómo expresar sus sentimientos, te quiere mucho… todos te queremos mucho.
- Lo sé, es solo que hoy me han tratado genial, ¿Sabes? Por fin me he sentido algo útil, al menos no ha sido como cuando estuve en la cafetería aquella, el trabajo de camarera no está hecho para mí.
- ¡No seas quejica! No estuviste allí ni dos meses.
- Tiempo suficiente para saber que no es lo mío –se rio- no sé cómo me irá en esta empresa, espero que bien, necesito el dinero y el jefe parece bueno.
- ¿El jefe?, ¿no eran varios?
- En teoría sí, pero he pasado toda la mañana solo con uno, por lo visto es con él con quien más voy a trabajar –y por alguna razón, eso la alegraba aun más-
- Bueno, entonces esmérate en tenerlo contento. –dijo mientras levantaba una ceja y le dedicaba una media sonrisa-
- ¡No seas idiota! yo estoy allí para trabajar –claro que se calló lo que pensaba cuando veía a su jefe-, ¿Qué tal tu día?
- Ya sabes, trabajar, descansar para comer, volver al trabajo, y durante todo el día pensé en ti hasta que me dolió la cabeza.
- Aja, pobrecito, seguro que necesitas un masaje –le dijo poniéndole las manos a cada lado de la cara-
- Seguro que sí cariño –dijo mientras le agarraba la cintura y se acercaba peligrosamente-
- Marco… ya sabes que yo no…
- Solo un beso corazón, no tiene nada de malo, vamos, ¿no hay confianza?
Se acerco más, tanto que noto su erección, estaba a punto de dejarse hacer cuando una imagen se cruzo por su mente… no podía hacer aquello, con él no…
- Vale, tiempo muerto chaval, voy a ser tu compañera de piso, o empiezas a respetarme o me quedo donde estoy, te lo prometo – dijo mientras le daba un suave empujón y le sonreía-
- Está bien, pero no será la última vez que lo intente, ¿lo sabes, verdad?
Ella sonrió y echó a andar… claro que lo sabía, por algo lo apodaba el incansable….
