-.-.- Hiei POV

Estamos todos aquí, frente al bosque perdido y tan solo un día después de que ese señor nos invitara a su palacio ya que una vez llegamos al despacho de Koenma decidimos que lo mejor sería ir inmediatamente.

Miro a mi alrededor, y veo que ya estamos todos, incluso están Aiko y Yukina, ya que no me fío de dejarlas solas ya que pueden aprovechar que no estamos para atacarlas o secuestrarlas.

Una vez que el Señor Sesshomaru confirma con un movimiento de cabeza que podemos avanzar nos empezamos a mover. Quince minutos después, salimos del espeso bosque y observamos como ante nosotros se alza un castillo tras un gran pueblo. Sin pensarlo dos veces nos dirigimos hacia el palacio. En nuestro camino nos encontramos con varios habitantes del pueblo, los cuales nos miran con temor, pero a la vez se siente que tienen la seguridad en que no les pase nada.

Sin relajarme me acerco más a mi hermana e hija, preparándome para protegerlas en caso de necesidad. Siguiendo nuestro camino hacia mi sacerdotisa llegamos a las puertas del palacio, custodiado por demonios elementales de aire, que al vernos sonríen y nos llevan al interior.

-.-.- Normal POV, Sala del comedor

- Tranquila, cuando lleguen nuestros invitados hablaremos de lo de ayer – se escucha la voz del señor del castillo

- ¿Invitados? – Pregunta la joven ojiazul extrañada de que la explicación dependa de unos "invitados"

- ¡Oh!, parece que ya han llegado – dice Daichi con una gran sonrisa mirando a la puerta que se encuentra tras la joven.

Después de esas palabras, la joven sacerdotisa se gira para ver quiénes son esos invitados, y cuando ve a su "marido" encabezar un gran grupo donde se encuentran amigos y familia va corriendo hacia ellos para lanzarse a sus brazos.

- ¡Hiei! - exclama mientras salta a los brazos de éste – Por fin – susurra a la vez que se le escapan lágrimas de felicidad mientras que el prohibido la abraza fuertemente a la vez que mira en dirección al señor con intención de matar.

Después de esto, la deja al suelo detrás de él, protegiéndola del demonio que tienen delante. Siente como su pareja va hacia su hermana, para coger en brazos a una Aiko muy emocionada al ver después de tanto tiempo a su madre.

- Hiei – dice la joven una vez que tiene a su hija en brazos y tocando suavemente el brazo de su compañero. - ¿Qué es aquello que tenías que decirme? – dice saliendo de detrás de Hiei sintiéndose segura frente a aquel demonio.

- Como prometí te explicaré todo, tomad asiento – Dice a la vez que les guía hasta una gran sala destinada para las reuniones – Hace ya unos quince años, Emma decidió que ya era hora de deshacerse de los demonios culpándolos de una serie de asesinatos cometidos en el ningenkai. La forma de conseguirlo fue comprar los servicios de unos demonios para que llevaran a cabo su plan. La moneda que usó para comprarlos fue la esfera de la vida. Se la dio a un demonio elemental. Ese demonio sabía que tarde o temprano Emma lo traicionaría y que después de que su objetivo se viera cumplido lo mataría y le quitaría la esfera, temiendo más que nada por la esfera la introdujo dentro del cuerpo de un humano, un humano especial el cual nunca estaría bajo sospecha del reikai.

Pese a ser especial, ese humano no pudo soportar el gran poder de esa esfera, así que tan solo unas semanas después de ese día, ese humano murió. Pero es que lo hacía especial junto al gran poder de la esfera lo revivió y lo convirtió en un demonio sin memoria al cual nombraron Daichi. – Explica mientras le da una significativa mirada a la sacerdotisa.

- Daichi… - Susurró sabiendo que ese era el nombre del demonio frente a ella.

- Poco a poco ese demonio fue recuperando la memoria de cuando era humano, y cuando finalmente la recuperó fue a ver a su familia. Nada más llegar vio a su padre, a su mujer y a sus dos hijos. Estos pese a su muerte se veían muy felices, por lo que decidió dejar todo tal y como estaba ya que lo único que podría pasar si supieran de él era ponerlos en peligro por todos los demonios que venían tras él. – continua explicando mientras ve las lágrimas de la sacerdotisa.

- ¿Y el nombre humano de ese demonio? ¿Cómo se llamaba? – pregunta la joven aun cuando cree que ya sabe la respuesta.

- Shouma – se escucha la voz del demonio resonar por toda la sala.

- Shouma, ¿Cómo Shouma Higurashi? – pregunta el avatar al ver a su prima en shock después de esa respuesta.

- Sí, Shouma como el marido de tu tía Naomi Higurashi. Shuichi – dice sorprendiéndolo.

- ¡Más vale que no mientas! – exclama Kagome con el rostro lleno de lágrimas.

- Sabes bien que es cierto, de lo contrario ¿cómo podría yo saber sobre aquel perro de peluche que te regalé tu primer día de colegio al cual le pusiste Kuro? – pregunta con una expresión muy seria.