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El jueves cuando se despertó se notaba mucho más descansado, desde luego dormirse pronto y en su cama por variar le había sentado bien, se dio una ducha con calma, se peinó y se dispuso a elegir la ropa, no quería que ese día Pam también le riñese por ir mal vestido, así que escogió el traje aquel que le compro ella misma, camisa blanca sin corbata, tirantes negros y pantalones negros, esperaba ponerla de buen humor esa mañana, además había adelantado bastante trabajo y se encontraba mucho más animado.

Cuando terminó aun le sobraba tiempo para un café rápido, así que puso la cafetera y repasó por última vez los avances en su trabajo del día anterior, un último vistazo al espejo, un sorbo de café y se fue a la oficina.

Al llegar fue directamente al despacho de Pam, estaba sentada frente al portátil, guapísima como siempre, y concentrada en algo cuando levantó la vista y lo vio.

- ¿Stackhouse bien vestido? Eso últimamente no es normal, ¿algo que celebrar?

- Buenos días Pam, nada del otro mundo, simplemente me encuentro bien aunque parezca mentira–sonrió-

- ¿Mi Jason está volviendo?

- Nunca se fue, reina.

Le guiñó un ojo y salió de su despacho mirando como sonreía, le gustaba verla así, la Pam preocupada y enfurruñada no le gustaba, mucho mejor de buen humor y radiante como siempre, se dirigió a su despacho, se sentó y empezó a ordenar todo lo que tenía que hacer ese día, su empleada aun no había llegado, esperaba que no fuese de las que se retrasaban siempre, a los pocos minutos llegó, la escucho saludar en recepción, cuando entró por la puerta alzó la vista y la miró, realmente estaba impresionante ese día, llevaba un vestido por encima de las rodillas y mangas hasta los codos, era elegante, entre rosa y salmón, tenía unas piernas espectaculares de eso no cabía duda, zapatos altos a juego y un moño con todo el pelo recogido excepto el flequillo, era una lástima que fuese su empleada, podría hacer grandes cosas con ella si fuese una desconocida…

- Buenos días, siento llegar tarde, la línea venía con retraso.

- No te preocupes, pensé que tenías coche.

- No, en realidad tengo que informarme primero de si mi permiso de conducir en España se puede canjear aquí, si no es así tendría que sacarlo y luego comprar el coche.

- Eso puedo decírtelo con una llamada, cuando encuentre un hueco la hago y te digo.

- Muchas gracias –sonrió- yo he pensado muchas veces ir a informarme pero al final nunca lo hago.

- Bueno es normal, supongo que estas ocupada cuando sales de aquí.

- Sí… bueno, normalmente no tengo mucho tiempo libre –sonrió con timidez, mas misterio, y más curiosidad para él- en fin… ¿Qué hago hoy?

- Mira, ayer adelante un poco el caso Freeman, pero tengo todas las notas sin ordenar, pásalas a ordenador y revísalas a ver que te parecen, mientras tanto yo voy con Eric, tenemos que hablar de algunos asuntos, si necesitas cualquier cosa estaré en su despacho.

- De acuerdo, me pongo a ello ahora mismo

Y con esas se fue a hablar con Eric, realmente lo que tenía que hablar con él de trabajo era más bien poco, pero tener secretaría servía para que el tuviese más tiempo libre y así poder estar más relajado, al llegar a su despacho entró sin tocar, no lo tenía por costumbre, él también estaba trabajando, le comentó lo que tenía de trabajo y hablaron un poco de la empresa, no iba todo lo bien que debería, necesitaban un buen caso que los hiciera dar el salto definitivo y colocarse entre los mejores abogados de LA, cuando acabaron de hablar Eric le dijo algo que le sorprendió.

- ¿A que no imaginas quien viene el sábado y se queda un mes para hacer las Américas?

- No puede ser… ¿Leif?

- Sí – sonrió satisfecho, se le notaba feliz- quiere vernos y de paso pedir asesoramiento a Pam acerca de la publicación de sus libros aquí, y eso no es todo, me ha dicho que viene con "su editora favorita" –dijo levantando una ceja-

- ¿su editora favorita? Explícate.

- No puedo, eso te lo tendrá que contar él, sólo te diré que deben llevarse muy bien porque van a dormir en la misma habitación y se ha negado a que los recoja, vendrán a casa cuando terminen de comprobar lo cómoda que es, palabras suyas, así que no hagas planes para el sábado.

- Vaya, tu familia debe tener un gen que hace que sentéis cabeza pasados los 35 –se rió- está bien, entonces tendremos que esperar hasta el sábado para saber más.

- Por cierto, ¿Qué tal con María?

- Bien, por lo que pude ver ayer sí que es eficiente, habrá que ver su avance con el paso de los días pero parece dispuesta a aprender lo que haga falta.

- Genial –sonrió- esa chica tiene algo que me gusta, espero que todos estemos contentos con ella, y ella con nosotros –dijo esto último con una mirada rara, seguramente de aviso, si se le ocurría tocar a su secretaría iban a caparlo-

- Yo también, voy a ver si necesita algo más y a terminar algunas cosas, hasta luego.

De camino a su despacho se paró y llamo a un par de colegas para averiguar lo del permiso de conducir de María, luego se dirigió al despacho

- ¿Cómo lo llevas?

- Bueno, ya lo he acabado, solo me falta ordenarlo pero lo veo bastante bien, claro que tampoco entiendo mucho.

- Poco a poco –le dedicó una sonrisa y ella se la devolvió- por cierto, he hablado con un par de colegas, siento decirte que tu permiso no vale en California, si fueses turista tendrías alguna posibilidad, hay una especie de convenio para ellos, pero eres residente y estás trabajando, así que tendrás que hacerlo desde cero, un examen teórico de unos 15 minutos y uno practico al que tu tendrás que llevar un coche.

- Gracias por informarte, veré donde consigo algo sobre el temario a estudiar y lo haré lo más pronto que pueda.

- Si necesitas algo más solo tienes que pedírmelo –y era verdad, por alguna razón quería ayudarla en todo lo que fuese posible, quizá era porque la imaginaba sola y sin mucha ayuda de nadie-

- Bueno, gracias de nuevo –esta vez le dedicó una sonrisa brillante- lo tendré en cuenta.

Y con esas volvieron al trabajo hasta la hora de salir.

Después de comer en casa pensó que era buena idea ir a surfear, y como no tenía nada mejor que hacer se dispuso a ello, cogió su mejor tabla, se puso su traje, salió a la terraza para comprobar el estado de las olas y comprobó con orgullo que era buen día, así que bajo y se metió en el agua, allí paso toda la tarde viendo como la gente iba y venía, cogiendo olas cuando venían, y concentrándose en pensar un poco en todo mientras las esperaba, se fijo un momento en la gente del muelle, la verdad es que hacía mucho que no paseaba por él, se veía gente comiendo o paseando, era relajante…, pensó en María de nuevo, desde que la había conocido el día anterior se descubría a sí mismo imaginando a menudo que estaría haciendo ella en ese momento, volvió a desviar ese pensamiento de su mente y se preparó para coger otra ola…

oOoOoOoOoOoOo

Cuando se despertó lo primero que hizo fue revolver cielo, mar y tierra hasta encontrar algo apropiado para ir a trabajar, genial, necesitaba más ropa, y más zapatos de tacón, Dios, como odiaba eso, estaba acostumbrada a sus zapatillas de deporte, se vistió a toda prisa, se recogió el pelo y voló hacía la puerta, el día se presentaba más que movido, después de trabajar iría a buscar cajas para empezar a recoger lo que tenía, en dos días ya no viviría ahí, además tenía que avisar a su casero, ese viejo no iba a tomarse bien que lo avisara con tan poco tiempo, pero que se jodiera, ella nunca se había retrasado en el pago y sin embargo cada vez que la miraba era con cara de asco u odio.

Salió de casa andando como un pato, esos zapatos aun eran más altos que los del día anterior, esperaba y rogaba que la mañana fuese tranquila y no tuviese que andar mucho, de camino a la parada volvió a acordarse de que necesitaba un coche, ir desde Santa Mónica hasta el centro financiero llevaba bastante tiempo en metro, y como era de esperar, ya iba unos minutos tarde, cuando llegó a la puerta del bufete iba acalorada y corriendo, esperaba que no se tomasen a mal que en uno de sus primeros días fuese con retraso, cuando entro en el despacho vio a su jefe, y cuando él levantó la vista y la miro lo único que pensó fue ¿Cómo se puede estar tan bueno?, el día anterior lo había visto con cara de cansado, despeinado y el traje mal puesto, pero ese día estaba radiante, seguía con la barba, así que supuso que tenía por costumbre no afeitarse demasiado, desvió esos pensamientos rápidamente, llegaba tarde y no era momento para pensar esas cosas, hablaron, Jason le preguntó si tenía coche y le dijo que no, le explico que aun no había podido informarse y él se ofreció para ayudarla, vaya, otro punto a favor, realmente le encantaba trabajar allí, su jefe la trataba como a una compañera más.

Él la mando hacer algunas cosas y luego fue a reunirse con Eric, así que se sentó delante de su ordenador y empezó a trabajar, ya que había llegado tarde intento darse prisa, y que cuando él volviese lo viera todo listo, así fue, a su vuelta además venía con la noticia de que su permiso de conducir no servía en California, genial, tendría que ponerse a estudiar, y buscar a alguien con un coche dispuesto a dejárselo para el práctico, como fuese le dio las gracias a Jason, este se ofreció a ayudarla en algo más si lo necesitaba, en ese momento paso una imagen por su cabeza… y no era el tipo de ayuda que él le estaba ofreciendo así que mejor callarse y dar las gracias.

Pasaron el resto de la mañana trabajando, cuando dieron las tres salió de allí a toda prisa, tenía mil cosas que hacer, no se lo pensó mucho, sacó su móvil y marcó

- Hola cariño

- Hola Marco, oye, ¿qué te parece ayudarme cuando termines de trabajar a empacar cosas? Necesito más manos.

- Yo a ti te doy las manos que tú quieras… y donde tú quieras

- Ya ya ya, no estoy de humor machote, ¿nos vemos entonces en mi casa?

- De acuerdo, salgo sobre las seis, voy directamente para allá.

- Genial, trae cajas, no tengo muchas cosas pero tendremos que meterlas en alguna parte.

- Está bien tranquila, hasta luego

- Chao.

Como no tenía mucho que hacer mientras Marco salía de trabajar, decidió que después de comer podía ir a la playa y dar unos pasos para soltar estrés, así que volvió a coger el metro y se planto en santa Mónica, pasó por casa y se quitó por fin los zapatos, su pelo suelto, un pantalón de chándal y un top con el estomago al aire, mucho mejor, paseó por el muelle y comió algo rápido mientras observaba a los surfistas, era un deporte bonito, no conocía a nadie que lo practicase, sus amigos eran como ella, y los chicos que practicaban ese deporte por lo general eran hombres o chavales con el ego subido y acostumbrados a tener mujeres a patadas, los había visto ligar en la playa miles de veces, y solo llevaba allí un año, lo que no entendía era que veían ellas, si, eran guapos y atractivos con ese traje tan pegado, pero estaba convencida de que no tenían cerebro en su mayoría, ¿Quién en su sano juicio querría meterse en el agua incluso en invierno y dejarse engullir? Como fuese era entretenido verlos, se podía imaginar que para ellos sería sentir lo similar a lo que ella sentía cuando bailaba, esa armonía perfecta.
Terminó de comer y bajo al muelle, se puso el mp3 y dio algunos pasos mientras cerraba los ojos y se imaginaba bailando encima de un escenario, o montando una coreografía para algún famoso, eso sí que sería el trabajo perfecto, también debía reconocer que mientras daba algún golpe de cadera se imaginaba en su despacho con su jefe mirándola…. Pero no, eran pensamientos de dos segundos producidos por tener un jefe simpático y guapo, todo lo contrario a lo que ella estaba acostumbrada, solo era eso… Cuando se quiso dar cuenta eran casi las seis, recogió sus cosas y voló a casa.

De camino llamó a su casero, su reacción había sido la que esperaba, ni más ni menos, cuando llegó a la puerta Marco ya la esperaba.

- Hola preciosa, ¿de dónde vienes?

- Fui a comer algo al muelle y a dar unos pasos, necesitaba descargarme un poco.

- ¿Un día duro?

- No, pero he llamado al casero, y no le ha sentado nada bien eso de que me vaya con tan poco tiempo de aviso, ya me lo imaginaba de todas formas.

- Que le den, pagas demasiado por este cuchitril –dijo mientras subían en el ascensor-

- Lo sé, ¿ya habéis preparado mi habitación?

- En realidad no, esperaba que cambiases de opinión y decidieras dormir conmigo –le dijo mientras le ponía cara de niño bueno-

- No sé si podría soportarlo, sé que roncas, me lo ha dicho Adrien –se rio-

- Bonita manera de darme largas, para que lo sepas si tú quisieras no tendrías que escucharme roncar.

- ¿Ah no?

- No, porque no tengo pensado dormir mucho, más bien nada – le dijo mientras le acariciaba la barbilla, tenía que reconocer que a veces le daban ganas de probar si era verdad todo lo que prometía, pero eso no podía ser y punto-

- Claro que sí, ¿cuantos días aguantarías ese ritmo campeón?

- No lo sé, podemos ponerlo en práctica y así lo averiguamos.

- De eso nada, y ahora vamos a trabajar, estas cosas no van a empaquetarse solas.

- Ok, ok, me pido empaquetar el cajón de la ropa interior

- ¡Marco!

- ¡Está bien! Pensé que podría llevarme algún beneficio de todo esto.

- Si me ayudas sin rechistar te invito a comer mañana

- Vale, trato hecho.

Y así fue como empaquetaron casi todas sus cosas, sabía que sería pesado aguantar a Marco tonteando con ella cada día, pero a decir verdad ya era una experta en darle largas así que tampoco veía mucho problema, cenaron algo y cuando Marco se fue ella cayó rendida en la cama. Un hombre rubio y guapo pobló sus sueños, ella le ponía un café en la mesa de su despacho y él acariciaba con una sonrisa su muslo, con un movimiento rápido, la llevaba hasta su regazo y la besaba con suavidad. Una mano la despegó de esos labios y se quedó quieta durante unos segundos mirando el techo. ¿Jason...?